Limón, agua y amor. Me vinieron estas palabras a la cabeza delante de "La máquina de trovar", un aparatejo que han instalado a la entrada de la exposición "Los Machado. Retrato de familia", inaugurada esta semana en Burgos.
La guía animaba a la gente a fabricar un poema en "la máquina de trovar", Inteligencia Artificial para entendernos. Dar a un botón, pronunciar tres palabras y, en menos de un minuto, sale impreso un soneto pseudomachadiano. Me niego a llamarlo machadiano. El papelito explicaba:
"Ochenta años antes de que conociéramos la Inteligencia Artificial, Antonio Machado se adelantó a su tiempo al concebir una máquina capaz de crear poemas".
Esta tarde, hemos celebrado y disfrutado la cuarta sesión, en formato presencial, del Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero.
El comentario ha girado en torno a un clásico: "Libro de la vida" de Santa Teresa de Jesús. Un libro escrito con el condicionante de ser un mandato del confesor, una "confesion" según el modelo de las "Confesiones" de San Agustín, no una autobiografía sino un relato de la vida espiritual, la vida interior.
El título nos llevó a confusión, nos rechinaban las palabras de la santa, esperábamos una autobiografía al uso y la mayoría no hemos completado su lectura, necesitábamos las claves que Pedro Ojeda ahora nos ha proporcionado, las propias de una "confesión", algo que no estaba destinado en principio a la publicación.
A partir de ahora podemos retomar la obra, le damos otra oportunidad. Y si queremos una autobiografía podemos leer "El libro de Las Fundaciones", de la misma autora.
Una gran mujer y una gran intelectual, de origen judeoconverso, con el estigma y los problemas que esto suponía, y ávida lectora desde la niñez, en una casa con libros, con padres lectores, algo poco habitual.
Leímos y comentamos el famoso texto de la "transverberación", el del ángel que le clava el dardo de fuego en el corazón, bellísimas palabras que nos recuerdan a experiencias placenteras más humanas. Y con la escultura de Bernini, cómo no.
Y celebramos muy dulcemente la vuelta de las vacaciones.
Que sí, Pedro Ojeda Escudero, que no podemos fallar a Santa Teresa, este martes, en el Club de lectura de La Acequia.
Hubo un día en que quise llegar al último convento que fundó, el de Burgos en la Quinta, para leer junto a las piedras que la conocieron, ya muy malita y avejentada; pero la lluvia agitada con el viento no me permitió cruzar el puente Gasset y me dedique a las digresiones: un colegio, un grafiti, un mercado y un perro perdiguero. ¡Cosas de jubilada!
Al día siguiente salió el sol y allá que fui, con el saco de "herejías" que me sugería la lectura de "El libro de la vida" de Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, santa y doctora de la Iglesia.
Y el caso es que Teresa siempre me cayó bien. En el colegio nos contaban lo de la niña Teresa con su hermano Rodrigo, que se escaparon de casa para ir a tierra de moros a morir por Cristo y, mira qué bien, derechitos al cielo, qué barato les parecía.
Las enciclopedias escolares nos pintaban a una monja con ĺa aureola de santa, una pluma enorme de ave y un libro muy gordo. Y mi maestra que canturreaba, con voz de falsete y lágrimas en los ojos: "Véante mis ojos dulce Jesús bueno, véante mis ojos, muérame yo luego". ¡Qué prisa por morirse!
Luego, en el instituto, leíamos lo de "Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero", paradoja, sí. Era casi la unica mujer escritora que trataban los manuales de literatura.
Una señora que se hizo valer en un mundo de hombres, "no es mujer, es varón y de los muy barbados", eso no recuerdo quien lo dijo. Me caía bien.
Cuando di clase a los chavales de EGB, el texto que casi siempre me ofrecía Lázaro Carreter , si no era el de la huida con su hermano era el de cuando, en una de sus fundaciones, ella y sus monjas tuvieron que ser albañilas y buscar tablones y clavos para improvisar un lugar donde adorar a "Su Majestad". Apañada y mística, que lo uno no quita lo otro.
Y, a ver, María Ángeles, profesora de EGB, cómo explicas lo de la "unión mística" del alma con Dios. Don Lázaro nunca dio clases a treceañeros. Luego estaba San Juan de la Cruz que hablaba de la Amada y el Amado, bueno eso provoca alguna sonrisilla. Y Santa Teresa lo llamaba "medio fraile".
A Juan sí lo leí de mayorcita, un gran poeta. La verdad es que con Santa Teresa no me había puesto en un libro enterito. Leí con agrado, eso sí, la doble biografía, literaria e histórica, que trazaron sobre Teresa los muy grandes Jimenez Lozano y Teófanes Egido. Fue cuando leímos "El mudejarillo" y la de Ávila, tratada con cariño por esos dos, me daba buenas vibraciones.
Ahora estamos leyéndola en el Club de lectura de La Acequia y el martes nos reunimos, a ver...
Con "El libro de la vida" de Santa Teresa, se me ocurrían "herejías", vamos a llamar así a mis salidas de tono, a mis ocurrencias. Junto a las viejas piedras, me puse a leer un texto al azar y...
Todavía tengo lecturas pendientes, pero ayer me fui a la biblioteca de San Juan, que desde el año pasado no la pisaba, a echar un vistazo, antes del paseo. Para mis adentros la sigo llamando la Casa de la Cultura como cuando era estudiante y el edificio era otro , sí, la Biblioteca Pública del Estado.
Y salí con el libro propuesto para febrero en el Club de Lectura de la Acequia: "De bestias y aves" de Pilar Adón.
Con el libro en el bolso, recorrí el camino de casi siempre, hasta el Paseo de la Isla, pasando por lo que yo llamo la "milla eclesiatica", la calle Martínez del Campo, donde siempre transitan curas y monjas. Y de ahí, detrás de las sacristanas de la Catedral, a donde casi siempre.
Abrí el libro, la portada es intrigante, con una muchacha ðe cara desagradable. no se si triste o asustada. Leí la primera frase: "En Betania no había teléfono".
Como no venía el autobús, leí un par de páginas, no sé si la protagonista que me hablaba vivía aislada en una secta, en un extraño sanatorio o era delirio de su cabeza. Avanzaba sendero abajo hacia un lago con ecos de Virginia Woolf o de Alfonsina.
Un libro nada convencional y, para hacerlo aún más, una especie de pequeño arco iris daba sobre las páginas mientras leía.
¿De dónde? No sé, miro los árboles de enfrente, miro el techo de la garita y encima. Árboles, los bien conocidos de la Isla. Y la luz de una mañana fría y soleada. Viene el autobús. Me olvido del pequeño arco iris.
Volvía atrapada en el ovillo de otra lectura. Una portada y dos páginas.
El martes, Teresa de Jesús, con "El libro de la vida", visitará el Club de Lectura de La Acequia. otro mundo. Los conventos de la Santa no se parecerían a esa Betania sin teléfono. ¿O sí?
Crónica de la reunión del 17 de diciembre de 2024, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, tercera de este curso, en su formato presencial, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Voces desde el fondode Mateo Martínez Martija.
La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar.
Pedro Ojeda (P.O.) nos recibe y saluda. Esperábamos la presencia del autor, pero no ha sido posible por sus obligaciones laborales, una inexcusable reunión de evaluación. Nos envía un vídeo con sus disculpas, lo sentimos y lo comprendemos, teníamos preguntas para él. El libro no nos ha dejado indiferentes. Otra vez será, seguro. En líneas generales:
Juan, un estudiante de Educación Social, con las mañanas ocupadas en un campamento de verano, acepta para las tardes una enigmática sustitución en un centro de atención a la dependencia. Una jornada extenuante por necesidades económicas.
Una reflexión sobre la precariedad laboral y la "discapacidad", que Juan y su pareja Sara concretarán en una compañía teatral formada por enfermos mentales.
Comienza el diálogo del profesor Pedro Ojeda (P.O.) con los lectores (L.):
-(P.O.) Voces desde el fondo de Mateo Martínez Martija. Burgalés del 93, fue alumno mío en el grado de Humanidades. Filólogo, trabaja como profesor de Secundaria en Salas de los Infantes, en expectativa de destino. Es su primera novela, anteriormente escribió Fragmentos de la feria, con el que ganó, en 2020, el XXXIX Premio José Hierro de relatos.Ganador del Certamen de Arte Joven en la Categoría de "Narrativa", prepara su segunda novela y tiene muy claro que quiere dedicarse a la literatura.
Es una novela muy peculiar por muchas razones, por su estructura y su temática. Encaja en la literatura anglosajona, donde se trabaja a partir de experiencias, sin mucho trabajo literario aparentemente. Tiene los defectos propios de las primeras novelas. Trabaja temáticas que no son frecuentes: la precariedad laboral, la enfermedad mental, las discapacidades. ¿Discapacidad de qué? Mejor hablar de capacidades diferentes. Venimos de un tiempo en que se hablaba de subnormales, anormales, locos, deficientes... No se les escolarizaba, eran gente marginada, encerrados en casa o en instituciones. Vamos a lo que hay ahora: evolución, integración; pero aún así no se ha tratado. La película "Campeones" puso el dedo en la llaga, con el tema visto desde abajo.
Psiquiátrico de San Salvador de Oña. Puerta desaparecida no ha mucho. Foto cortesía de Yolanda Delgado.
El libro se divide en dos partes, Juan y Sara son los protagonistas. En la primera parte, en el verano, el chico se va a vivir con lo que gane en dos lugares: un campamento de niños y un centro especial. Las jornadas son maratonianas y se siente el calor. La segunda parte es un proyecto: dar una ocupación a personas con discapacidad, trabajando en una obra de teatro. Juan y Sara pasan un bombardeo emocional. Las reacciones que provocan se proyectan en el medio familiar, no hagamos espóiler, palabra ahora aceptada, o destripamiento como siempre se ha dicho.
La primera parte nos muestra la situación de un tipo de jóvenes en precariedad laboral. Juan es un personaje muy inestable, no sabe qué hacer con su vida. Sus jornadas son maratonianas para pagarse sus gastos, no sabemos qué pasa con la familia, solo dice que es hijo de un médico y una maestra.
El autor nos da el mayor número posible de casos, un muestrario de discapacidades.
El lector pasa de una parte a otra, la primera más documentalista, la segunda más novelesca, más literaria.
Le pregunté cómo lo había construido, él no lo ha vivido, se lo ha contado un amigo, se sentó para hacerle un cuestionario. Es un acercamiento a la precariedad de los jóvenes. Y en esta sociedad líquida de ahora en que nada es para siempre, una mirada sobre los desfavorecidos.
Pedro Ojeda
-(L.) Me ha llegado la segunda parte con mucho interés, me han gustado las descripciones, el final me ha parecido muy actual, el padre del niño se mete a opinar y se puede cargar un proyecto, me parece muy actual. El final te deja un poso, no hay esperanza. No es posible nada, no hay solución, al final.
-(L.) Es ambiguo.
-(L.) Me hubiera gustado preguntarle por el final sorprendente, el esquizofrénico le agrede y huye, los demás aplauden. Si se había planteado otros finales.
-(P.O) La IA genera cualquier cosa. El club de lectura tomando café con Trump.
-(L.) ¡Cielos!
-(L.) No saben hacer manos.
-(P.O) No van a tardar, pronto van a hacer de todo.¿ Qué hacemos con los bulos?
-(L.) Los poderes están muy temerosos de las opiniones no profesionales, se escucha más a esos que a los profesionales. Se da el pistoletazo de salida, se produce ruido. El profesional se queda sin voz.
-(P.O) Generan tanto ruido los "haters" que la gente ya no opina, sujetos expertos, no hay forma de opinar.
-(P.O) Lo que se escucha es la barra del bar.
-(L.) A los expertos no se les escucha, se acortan las voces.
-(L.) De la novela esperaba un entendimiento de la persona, cómo sufría con esa precariedad. No está construido el personaje, me falta qué sentimiento tiene ante esa situación, sentimientos muy fuertes que nacen de un agotamiento físico y mental muy fuerte.
-(L.) La segunda parte es distinta.
-(P.O) Hasta la página 82 el mayor número de casos posibles. Lo que le ha interesado es sumergirnos en un mundo que existe y que ignoramos, un mundo de cuidar a unas personas de las que no tenemos ni idea, cuidado que asume gente sin formación ninguna.
Pedro Ojeda
-(L.) Le doy mucho mérito al diálogo que mantiene con los chicos. El tema me ha sorprendido, tiene muy poca solución . Sara es más constante, él está a punto de tocar la toalla, Sara le insiste para que salga adelante. El final me ha sorprendido.
-(L.) Me gustó mucho, con dos partes diferenciadas, la segunda parte más literaria. Los siete actores los describe muy bien, a las mujeres las describe muy bien, especialmente a las bulímicas, con bastante conocimiento, se ha documentado mucho, muy bien construidas. En cuanto al desenlace, había que dar una salida, de alguna forma se rebelan contra Juan pero quedan los demás y la gente aplaude. ¿Otros finales? Me hubiera gustado preguntar al autor sobre si se planteó otros finales, también en cómo se ha documentado tan bien en el tema psiquiátrico, con quién se ha documentado.
-(P.O) Ambientado en Salamanca, pero lo de aquí no es Salamanca, es muy cerca.
-(L.) La Parrala, los Parralillos por aquí cerca. Como si hubiera estado trabajando él.
-(L.) He visto estas dos partes, también la primera me gustaba mucho, te deja a tomar una cerveza.
-(L.) Una denuncia social pura y dura, una entrevista. Yo me he quedado en dos partes del libro, no he sabido hilarlas.
-(P.O) Te voy a bombardear y casi una solución en la segunda, una probabilidad, con la sociedad que nos puede bombardear el proyecto. Abruman los casos en la primera parte, agotado física y mentalmente no le apetece nada. Mundo precario.
La segunda parte es tener esa problemática, cómo podemos salir, es la reacción de Juan y Sara, qué podemos hacer, una obra de teatro que es idea de ella, es boicoteado, por prejuicios sociales.
-(L.) Pensaba que él se dedicaba a la enseñanza, pero ahora lo veo más cerca, me parece muy valiente.
-(P.O) Está terminando una novela y lo vamos a tener aquí otra vez. Algo le llama la atención y se documenta.
-(L.) La Parrala tal vez. Hacen teatro.
-(L.) Agotado también, como su personaje.
-(L.) (María Ángeles) En un momento de mi vida profesional asomé un poco a ese mundo de los de "distinta capacidad". Era un antiguo patronato, en otra provincia, que atendía a los que no hacía mucho tiempo se llamaba "subnormales" . Había una incidencia mayor, decían que por la consanguinidad de algunas zonas rurales. Fue solo un curso, era un alto en el camino, aprendí mucho cuando pensé que no iba a aprender gran cosa.
-(L.) Me he sentido muy implicada.
-(L.) Reconozco que "Voces desde el fondo" me hizo sufrir.
-(L.) (María Ángeles) La primera parte es muy árida, fría, me falta literatura. No es que pensara encontrar algo como "La desheredada" de Galdós pero un poco sí.
-(P.O) Es como un informe del protagonista, la recepción de un informe rutinario. No se impone al lector, eres tú el que tiene que tomar la decisión.
-(L.) Casos como el del niño que se come todo, la arena de las paredes, el mando a distancia también.
-(L.) La bulimia con el destrozo a la persona y a la familia.
-(L.) Dos casos bien distintos de bulimia.
-(L.) Personas que no aceptan su cuerpo.
-(P.O.) Vivimos en una sociedad muy dura.
-(P.O) Las corrientes son dos: ¿Integrados o no integrados? Los niños "normales" no ven a ese tipo de niños.
-(L.) (María Ángekes) Hace ya muchos años que se tiende a la integración, en centros ordinarios, pero la verdadera integración es muy difícil. A veces, la labor del maestro es defenderlos de los niños "normales". O están en clase como un florero.
-(P.O) Sara y Juan introducen escenas, técnica teatral, en su proyecto.
-(L.) Es un proyecto dificilísimo. Lo hacen con decisiones asamblearias.
-(L.) ¿El final?
-(L.) Como alguien ha dicho: había que dar una salida, se rebelan contra Juan pero quedan los demás y la gente aplaude.
-(P.O) Me interesa la construcción de una primera novela.
La próxima lectura será El libro de la vida de Santa Teresa de Jesús.
-(L.) También estaba "un poco para allá".
-(P.O) Está demostrado que era de familia judeoconversa. Sus fundaciones de conventos eran apoyadas por familias vinculadas a judeoconversos, para meter allí a sus mujeres.
Como en ocasiones anteriores, he tratado de reflejar el animado e interesante diálogo que mantuvimos con el profesor Pedro Ojeda y los compañeros lectores.
Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible
Crónica de la reunión del 26 de noviembre de 2024, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, en su formato presencial, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Los muertos no respetan el descanso, con dos obras de teatro de la dramaturga burgalesa María Velasco: Primera sangre y Harakiri.
La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar.
Pedro Ojeda (P.O.) nos recibe y saluda. Comenta que el teatro no suele gustar en el club de lectura. Comienza el diálogo con los lectores (L.).
-(P.O.) Es un tipo de teatro experimental, con textos fragmentarios que exigen un trabajo del director de escena, que puede hacer con ella lo que quiera, que lo construye.
Los dramaturgos actuales hacen una propuesta, el director corta, pega, fija, no hay acotaciones, actúa el primer personaje y no hay una acotación. Un tipo de teatro desnudo. Este tipo de escritores tiene la idea de que el teatro es un proceso colectivo, una propuesta de escena.
Desde el siglo XX hay dos tipos de teatro, uno en que el actor actúa según unas precisas indicaciones y otro en que el escritor nos señala unas breves notas sobre los personajes y lo demás es trabajo. Nuestro problema como lectores es que lo tenemos que construir.
- (L.) La he leído dos veces. La primera me dejó perplejo, la segunda me centré en Laura Domingo, yo conozco a los padres de la niña, cuando te enteras de lo que pasó ves los personajes, te ayuda.
-(P.O.) Piensa sin conocer los datos de los personajes. Es difícil, es una propuesta.
-(L.) No es difícil porque sabes lo de Laura, lo has vivido.
-(P.O.) Piensa en ellos sin datos, en un país lejano.
-(L.) Encontrarme algunos datos que da, no me ha parecido ético.
-(L.) Me parecía raro, he sido incapaz de construir la historia.
(P.O.) Este es el punto inicial. Con este mismo texto el director de escena puede hacer algo costumbrista. No está sometido al texto.
Antonio Gala no daba el visto bueno hasta el ensayo general, sabía la importancia del director de escena. María Velasco es una manera de hacer teatro, Gala era otra.
-(L.) La forma de aparecer la niña es el tema de Ofelia dormida, un clásico.
-(L.). Ifigenia
-(P.O.) Tiene mucho de tragedia clásica. María Velasco posee una formación teatral impresionante, una gran formación. Ahora está por vatios teatros del mundo construyendo historias en esta línea. Mezcla mucha danza contemporánea, es otro tipo de construcción, la base de partida con muy pocas indicaciones.
El comisario comparece, apenas una silueta: "un pez naranja flota en un cubata nacional", "un anticristo". La dificultad es grande, mayor que la habitual.
-(L.) Lo del cerdo y las niñas, una comparación brutal
-(P.O.) Son temas con una perspectiva de género, esta claro el posicionamiento ideológico.
-(L.) A la niña Laura se la coloca en un punto en escena, para dar la idea de la violencia.
-(P.O.) El segundo libro, Harakiri, es también de una muerte. Una madre suicidada está hablando a su hijo.
(L.) Muy bueno, me ha gustado mucho.
-(P.O.) No va a cualquier tema. Aborda temas sustanciales de nuestra sociedad, muy al desnudo.
-(L.) En el segundo el mensaje es claro. En el primero, el tema de la violencia, el principal la niña secuestrada y asesinada. Y otras violencias: el comisario con su mujer y su hija, la novia gitana y el "pañuelo" para comprobar su virginidad.
-(P.O.) ¿ Hay algo que no ha quedado claro?
(L.) El ambiente de la época muy bien reflejado. Los programas de televisión, el tipo de periodismo, las Olimpiadas, la Expo, la cadena de niñas asesinadas.
-(P.O.) Recordamos cosas que sucedieron en torno a 1992.
-(L.) La monja se quita de monja.
-(P.O.) La obra no os ha dejado indiferentes.
-(L.) ¿Las niñas están muertas? ¿Son fantasmas?
-(P.O.) Dan voz a las muertas. Luego hablamos de la incomodidad de que sea en Burgos.
-(L.) Lo imagino en un sitio fuera de la realidad.
-(L.) La monja es para ubicar la escena. El escenario es un espacio común, el patio del recreo, la monja es la que está ahí.
-(P.O.) Cada uno puede haber imaginado un espacio.
-(L.) Yo un aula. Un colegio seguro.
-(L.) María está traumatizada por haberse encontrado a Laura muerta, eso sí lo refleja la escritora. Lo asocia a la violencia.
-(L.) Las cosas de la infancia te matan de alguna manera.
-(P.O.) Violencia, asesinato, temas que están ahí, es una obra abierta, cada uno lo ve.
-(L.) El miedo, la educación de las niñas en el miedo. Usa algunas citas de la Pizarnik sobre el miedo.
-(P.O.) Es un miedo que viene de la educación. El título es bestial.
-(L.) El miedo crece.
-(L.) Es para que sobrevivan, se justifica así ese tipo de educación.
-(P.O.) Es una perspectiva de género, hostil a las mujeres. Nos reconocemos en esa educación, los tabús de la regla, que si la mayonesa se cortaba...
-(L.) O se estropeaban las morcillas.
(Risas)
-(L.) Recuerdo las formas de decirlo: estar mala, estar indispuesta, estar con San Gregorio, la visita de tu prima, la visita del Nuncio...
(Risas)
-(L.) Recuerdo a un profesor que osó soltar la palabra menstruación, casi sin venir a cuento, en una especie de experimento y nos fue mirando una a una, las distintas reacciones.
- (L.) El médico del instituto, tan antiguo, que nos dijo que con la regla no nos bañáramos ni nos laváramos la cabeza. Increíble en una persona con estudios científicos.
(Sorpresa generalizada)
-(P.O.) Lee. Unos dicen..., otros dicen..., pero para la familia era importante que Laura no se iría con un desconocido nunca.
-(L.) La familia, fuente de violencia.
-(L.) El patio de un colegio, un espacio común.
-(L.) El autoritarismo paterno. Tú no sales, no vas a salir, si vas conmigo sí , a las cuatro y media en punto...
-(P.O.) Sobrevivir a esa educación.
-(L.) Laura es un personaje ausente. ¿Las niñas son fantasmas?
-(P.O.) Son personajes presentes. Laura es el personaje ausente, al que todos hacen referencia. El ausente es importante en el teatro, como Dulcinea en el Quijote. El espacio ausente hace referencia a un personaje que no vamos a ver nunca, cada uno nos lo imaginamos de una manera determinada. Condiciona todo lo que va sucediendo y también a los espectadores. Exige un esfuerzo, ninguna obra nos lo dice todo, suele haber alguien que nos lo explica al final.
(L.) A veces, incluso, explican al principio. Como en esos Tenorios que explican previamente al público que don Juan escribe a su padre. No confían en la capacidad del espectador.
-(P.O.)Tú tienes que interpretarlo, cada uno lo interpreta, da libertad. Primera sangre se ha estrenado en varias ciudades, por una compañía, no sé si vendrá a Burgos, quizás por el tema. En Madrid, en el teatro Valle Inclán.
-(L.) Sale vestida Laura como un esqueleto. Objetiva.
-(L.) Manos y pies descompuestos, lo dice mucho, la imposibilidad de escapar.
-(L.) Laura apareció bien lavada, bien planchada.
-(P.O.) Es un acontecimiento de estos asesinos que cuidan a la víctima.
-(L.) La investigación fue un desastre.
-(L.) Le dieron de comer lo que le gustaba
-(L.) Un tío materno y su pareja resultaron sospechosos.
-(L.) Está comprobada la teoría de la emulación, los asesinatos se vuelven a repetir.
-(P.O.) Cada año un caso, una chica secuestrada. Sigue pasando.
-(L.) Lo que más pasa es la violación y asesinato sin más.
-(P.O) ¿Os ha resultado desagradable lo de dar datos concretos?
-(L.) En Burgos se vivió de una manera muy impactante.
-(L.) Desagrado no.
-(L.) Me ha extrañado mucho lo del establecimiento Isla, como no está muy claro si echa tierra encima de esa persona.
-(L.) La palabra es desazón, fruto de no poder hacer nada, renace esa impotencia.
-(P.O.) La obra es desazonadora, quiere que nos sintamos incómodos. Nos interroga como sociedad. Has podido tomar café con el asesino o el encubridor.
-(L.) El hijo del hostelero... Se archivó a los veinte años, en el 2009, prescribe en el 2029, esta abierto, cinco años y prescribe.
-(L.) Hay un tipo de asesinato que es imprescindible, no prescribe.
-(P.O.) Hay un grupo de teatro, Animalario, que lleva al teatro hechos judiciales, está en las redes. Se estaba olvidando el caso del metro de Valencia y puso el foco.
Obras como Primera sangre apelan a que haya desazón, quieren que nos sintamos incómodos, que no se olvide.
-(L.) Contra la hipocresía general.
-(P.O.) El ambiente de la época. Todavía lo de iba provocando, iba en minifalda, llevaba una vida licenciosa... Comentarios así, ahora, en redes sociales.
¿Harakiri?
-(L.) Me ha gustado mucho.
-(P.O.) ¿No provoca desazón?
-(L.) Te deja bien, hay ternura en la relación madre e hijo.
-(P.O.) Incomunicación madre e hijo: "Nunca me cuentas nada". Vivir en un mundo de incomunicación.
-(L.) El tema es el suicidio. Está tratado como está tratado.
-(L.) Lo he tenido cerca, incide en el desconocimiento y el sufrimiento de los que rodean a esa persona. Un tema interesante
-(P.O.) No se hablaba de él.
-(L.) No se enterraba en sagrado.
-(L.) Lo de no enterrar en sagrado es verdad, hace treinta y tantos años lo vivimos en mi familia, había una zona en los cementerios para eso.
-(P.O) En cementerios antiguos, los enterraban al otro lado de la tapia.
-(L.) El responso fue terrible.
-(P.O) El primer suicida enterrado en sagrado fue Larra. Desde Fuencarral se le trasladó al cementerio de San Justo y hubo polémica, lo llevaba una cofradía. El obispo era más abierto, pensaba que para suicidarse no había que tener los cerebros en su sitio y lo enterró en sagrado.
-(L.) En los cementerios rurales para poder hacer lo que había que hacer se mentía, todo el pueblo estaba de acuerdo y no se hablaba de aquello.
-(P.O) Desde la pandemia las cifras de suicidio son mayores.
-(L.) En Burgos hay muchos suicidios, se dice "no vayas por debajo de una cornisa, puede caerte un suicida". Funcionó la teoría de la emulación.
-(P.O) Enfocar una situación de la que no se suele hablar pero está ahí. Es muy interesante la relación de la madre y el hijo, ella intenta usar el humor.
-(L.) Para los padres es tremendo, no se supera.
-(P.O) Un sufrimiento sobre el que no se suele intervenir.
-(L.) La gente decía: se ahorcó, se suicidó, lo que tendría en su casa, a saber...
Todo muy duro. El secuestro y asesinato de una niña más el suicidio de una madre. Primera sangre nos impactó especialmente, al ser el caso de Laura Domingo algo muy vivido en Burgos, todos conocíamos detalles. Harakiri nos conmovió con las razones del suicida, algo poco habitual.
He tratado de reflejar aquí el animado e interesante diálogo que mantuvimos. Ya veis que también hubo risas.
Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.
Aquel día salí a pasear a primera hora de la tarde, a pescar algún rayito de un apetecible sol de otoño. En el bolso llevaba un libro de título fúnebre y sentencioso: Los muertos no respetan el descanso de la dramaturga burgalesa María Velasco, la lectura del mes de noviembre en el Club de Lectura, con dos obras: Primera sangre y Harakiri.
Me senté en un banco del Paseo de la Audiencia, casi no me dio tiempo a abrirlo. A mi lado, se sentó una mujer más o menos de mi quinta, conocida pero poco, que sin más preámbulos, me preguntó: ¿Qué lees? ¿De qué va eso?
-Comienza con "Escucho con mis ojos a los muertos", una cita de Quevedo.
Los muertos que no se están quietecitos y el teatro que no es sino culto a la ausencia, a los muertos al fin.
Son dos cuentos de fantasmas, para practicar "catábasis" y fortalecernos: rendimos culto a los muertos y molestamos a los vivos. Es el deseo de la autora. El secuestro de una niña y el suicidio de una madre son sus ejes respectivos. Pero hay mucho más en este pequeño libro.
La primera sangre y las demás sangres que le siguen, el miedo en que nos educan diferenciadamente a las mujeres, el "ten cuidado niña y no te vayas con desconocidos", fantasmas como el de Laura porque Laura fue el fantasma de toda una generación de niñas burgalesas, vencer al miedo por amor a la vida porque no queremos ser ni santas ni mártires.
Lo de los chicos es distinto, los hombres no lloran, tienen que pelear.
-¿Primera sangre?
Primera sangre parte de la menarquía, la "primera sangre" de las mujeres, después sigue lo que nos "baja" de los doce a los cincuenta más o menos.
-Ya: menstruación, regla, período, estar mala o indispuesta, el besugo, la berza, el San Gregorio, la visita de la prima o del Nuncio, Juanita la colorada...
-Sí, palabritas algunas de mal gusto, chistosillas algunas, ahora todo es más natural y civilizado. Menstruación era una palabra tabú, no la decíamos delante de hombres, ni ellos lo nombraban jamás, solo eufemismos, "cosas de mujeres". La excepción, que conocimos tú y yo, fue Martín Santos que soltó la palabra en una ocasión, sin venir a cuento, para observar nuestras caras, un experimento como psicólogo supongo.
-Si, nosotras nos libramos de la cursilería de las monjitas, como la hermana Luz de la obra. Ya eres una mujer y puedes ser madre, lo más grande, ahora ten cuidado que los hombres.
-El miedo con mayúscula, vivir con miedo es disminuir la vida. Zaira y María se rebelan, comienzan a ser niñas malas, incluso la monja escapa. Recuerdan a Saray y la prueba del pañuelo, "rosas y luceros", esa es otra cultura pero también la nuestra es bárbara, a su manera, soy de los tiempos de las novias vírgenes, ay la noche de bodas, qué miedo.
La Policía y la Justicia no dio una en el caso de la niña Laura, señalaron al de una conocida cafetería, por aquí cerca, la del cochinillo eterno en el escaparate, señalaron a un tío y su novia, el tío murió y la novia en un psiquiátrico, nada.
Dejaron a Laura junto al arroyo de San Medel, donde la gente se bañaba y comía filetes empanados de las tarteras, limpia y planchada, veinte días después, muerta asfixiada y sin violencia sexual, un misterio, un fantasma para Burgos que no respeta muestro descanso y hace bien.
El Comisario aparece cono personaje, pintado como alcohólico y machista, padre de Zaira. Nada que ver con el de la vida ŕeal, lo conozco, conocí a su hija también, a veces lo veo en el Espolón, buena gente. Es teatro, es ficción, cuidado.
-¿Y Harakiri?
Harakiri es un diálogo entre una madre suicida y su hijo. La madre "se explica a sí misma después de morir", para "liberar de tabús y estigmas todo lo que envuelve al suicidio para cederle espacio y escucha".
-Las razones del suicida. Un tema poco habitual.
Por fin, me di cuenta de quién hablaba conmigo en el banco del Paseo.
-¡Austri! ¡Cuanto tiempo sin comentar un libro contigo!
Algunos tal vez recordaréis que Austri era mi compañera de lecturas, cuando yo escribía aquí entradas kilométricas. Me salía al paso al abrir algún libro propuesto por el Club de Lectura. Es un personaje misterioso, dice que fue conmigo al colegio, yo no la recuerdo.
Hablaremos, amiga. Te recuerdo que Primera sangre fue Premio SGAE de Teatro en 2922 y que María Velasco nació en 1984 en Burgos.
Esta tarde tenemos reunión, con Pedro Ojeda y el Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU.