miércoles, 1 de abril de 2026

Tres libros en un primero de abril.





Abril asoma. Miércoles Santo y el gato chino mueve el brazo, un poco de sol. 

Tres libros. Acabando uno en el que estoy "zambullida". Ayer pasé buena parte de la tarde en la batalla del Ebro y presencie el encuentro de dos hermanos, cada uno de un lado. ¿Abrazo? ¿Una bala? José y Paulo, hijos de Odisto, al que se le van muriendo los hijos, él no lo sabe todavía.

 Inmensa documentación, con realismo mágico y todo. "La península de las casa vacías". De maniqueo nada, la sangre y la barbarie de unos y de otros. 

Me gustan los personajes, pero el mejor es el narrador, con un desparpajo y una desvergüenza que Cervantes hubiera aplaudido, qué osadía la de este muchacho andaluz:

Y ahora vais y os ponéis a escuchar el Andante festivo de Sibelius, o el Réquiem de Ligeti, o el Concierto de Aranjuez, para eso tenéis el móvil.Y esto lo cambio porque me da la gana. Gracias, David Uclés, por los quince años que estuviste escribiéndolo. 

 Comienzo otros dos: abril y mayo en el Club de lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda Escudero.

"Únicas" de Alicia Vallina, de mujeres que pasaron por la historia de puntillas y dejaron su huella. Me han salido tres "elles"...

Y "El viaje de mi padre" de Julio Llamazares, "un viaje a la memoria de la guerra civil española". El padre del escritor, maestro rural que apenas viajó; pero que , con dieciocho años, cruzó obligado la península ibérica, para ir a la guerra. Y salió vivo, aunque las pasó canutas. 

Una lectura que encaja perfectamente con la de David Uclés. Memoria siempre. Como cita, en la página 598 de su libro:

"En las guerras no gana nadie, pierden todos, eso aprendí" (Miguel Delibes). 

"Lo peor en este mundo es sobrevivir" (Ana María Matute).

Como escribió la poeta  Emily Dickinson: los libros son la mejor nave para viajar. Ella no salió  casi de su casa, yo poca cosa. 

Buen mes de abril, a pesar de los nubarrones. 

María Ángeles Merino Moya

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