Ayer volvió el frío y buscábamos los guantes. El banco naranja seguía solitario, bajo los plátanos y frente al río. ¿Quién se va a sentar ahí?
Todavía trompetas de Semana Santa, no sé qué celebraban ayer. Tararí, tararí, Sanqueremos y Samporquesí. Hacen bien.
Quedé con una amiga de lecturas para hablar de los libros que nos ayudan a vivir, quería regalarme una flor...de ganchillo, un marcapaginas. Un precioso regalo.
Ha cerrado una librería, la que fue la más grande, dicen que la más antigua de España. Y me cuesta creer que la gente no lea y más aún que presuma de ello. Así de raros somos, amiga lectora.
Compraré un cuaderno de HSR, Hijos de Santiago Rodríguez, creo que todavía los venden, grises con el sello de la Minerva, como los que usaba en el colegio, para dictados y problemas.
Frío, soledades y libros. Mi amiga lectora me presta el del premio Nadal 2026 y comentamos cómo nos gustó la novela de las casas vacías, qué personaje el narrador. Te va a gustar el de Barcelona. Sí, pero tengo un cerro de libros... Ya te contaré. Escalaré por tan placentera montaña, junto a otras. David Uclés en otra aventura lectora.
Los domingos por la tarde leo el periódico en papel. El mundo está como esta. Manuel Vicent escribe de las costumbres en Semana Santa y concluye que no hay quien entienda "este absurdo galimatías que existe en el cerebro humano".
¿Quién entiende?
Una "buena" noticia en la radio, lo de Hungría. Uno menos, al menos.
Vamos con el lunes. Voy a levantar a mamá y a ver qué hago de comida. Tengo que comprar protectores para la cama.
Vamos con la vida, que no es poco estar vivos.
Empecé con el frío y las soledades del banco naranja. Y la flor de ganchillo.
Galimatías.
María Ángeles Merino Moya






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