domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Soñaba dormido o soñaba despierto don Quijote?(2)


"...pasaba una procesión de dos hileras de hermosísimas doncellas, todas vestidas de luto, con turbantes blancos sobre las cabezas"

Continuación del comentario al capítulo XXIII,de la segunda parte del Quijote, publicado en "La acequia".

El anciano barbudo se presenta como el mismo Montesinos, el que da nombre a la cueva, alcaide y guardia mayor perpetua, para más señas. Don Quijote le pregunta si es verdad lo que se cuenta de él: que había arrancado, con una daga, el corazón de su amigo Durandarte, para llevarlo a Belerma, tal y como era deseo del difunto. Responde que es verdad, aunque matiza que no había tal daga sino un puñal muy afilado.

Sancho, que desconoce la Historia de España, apunta el posible nombre del artesano que fabricó el puñal, sevillano y de nuestro siglo. Don Quijote le explica que lo de Roncesvalles aconteció hace muchos años, siendo el dato del artífice del puñal, un detalle nimio.

Nos cuenta que Montesinos lo introduce en una sala fresquita, donde hay un sepulcro de mármol, sobre el cual ve a un caballero tendido, de carne y hueso, con la mano puesta en el corazón. Es el mismo Durandarte, encantado por el francés, encantador y sabio Merlín. Encantados, pero muy a disgusto, tiene allí a Montesinos y a otros. Nadie sabe para qué hizo tal cosa el galo, tal vez el tiempo lo revele. El barbudo no entiende que el yacente Durandarte se queje y suspire, estando él tan seguro de que murió en sus brazos y le arrancó el corazón, dos libras de músculo cardíaco, a petición del agonizante. Ni él ni nadie entiende algo así…

Y don Quijote, con voz de trueno, nos repite los octosílabos del romance que el “mísero” muerto vocea, aquello de « ¡Oh, mi primo Montesinos!, recordando a su pariente lo de transportar el corazón hasta su señora Belerma.

El venerable se pone de rodillas, llora, asegura a su desconfiado primo que sacó el corazón enterito, lo limpió con un pañolito de encaje, partió con él “de carrera para Francia”, lo echó sal para que no hediese ante las narices delicadas de Belerma.

Pero el sabio Merlín tiene encantada a Belerma y a todos: a Durandarte, a Montesinos, al escudero Guadiana, a la dueña Ruidera y sus hijas, y sobrinas…Quinientos años y ninguno se ha muerto. Estas últimas no están en la cueva, porque Merlín se compadece de sus femeninas lágrimas y las convierte en lagunas, las que llevan su nombre. También se apiada del escudero Guadiana, el cual es convertido en río y se esconde de puro pesar, por dejar a su señor; aunque no le quede más remedio que asomar y seguir su corriente, arrastrando su melancolía. Así de sosos son sus peces…con lo sabrosos que son los del Tajo.

¿Y qué papel ha de cumplir don Quijote en todo esto? Me lo preguntaba yo, al llegar aquí, un poco impaciente…Pues el primo barbudo dice al primo yacente que aquí tenéis a don Quijote de la Mancha, resucitador de la orden de caballería, a través del cual podemos ser desencantados. Y el muerto replica que si no es así, paciencia…Un difunto resignado…y escéptico.

Don Quijote sigue con su relato y ahora toca el turno a las llorosas y quejicas mujeres. Ve, en procesión, dos hileras de hermosísimas doncellas, de luto, con turbantes blancos, gimiendo y cantando endechas.

Al final de la comitiva, una señora muy seria, con un enorme turbante, vestida de negro, arrastrando sus largas tocas blancas, llevando en las manos un corazón acecinado ¡Es Belerma portando el de Durandarte! Nos la describe como a una señora mayor, poco agraciada y con mal color…Y especifica Montesinos que el mal color no es debido al “mal mensil” sino al intenso dolor de su corazón, el suyo, ante la visión continua del otro corazón, el de su amado. La suponíamos hermosa y joven, pero quinientos años envejecen y afean a la más bella.

Mal mensil, mal mensil, reconozco que ignoro de qué se trata, mas lo consultaré en uno de mis libros. Será algo relacionado con los meses…

El barbudo supone que Belerma, de no haber sufrido en demasía, “igualara en hermosura, donaire y brío a la gran Dulcinea del Toboso”. ¡Eso no lo puede sufrir don Quijote! Advierte, muy comedidamente, que no se compara, cada una es quien es. Montesinos se disculpa , con delicadeza, y en paz...

Sancho se maravilla de que su amo no coceara ni pelara las barbas del viejo, al mentarle así a la del Toboso. Parece ser que, en otros tiempos, hubiera reaccionado violentamente. Don Quijote le hace ver que él tiene por costumbre respetar a los ancianos y a los encantados…con más motivo.

Continúa


Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

Sigo comprobando el cambio del relato con la perspectiva. Y qué fina ironía la de la imagen.

Pedro: sí, posiblemente, haya ironía en mi foto y en el hecho de relacionarla con la procesión de doncellas del capítulo. Aunque esas chiquillas de negro me dan un poco de penita,es una mirada cariñosa...Esta foto la he encajado dos veces, saco partido a mi maquinita...

Un abrazo

8 comentarios:

Cornelivs dijo...

¡Me gusta, si señora, me gusta, y mucho además...!

Besos y feliz domingo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Sigo comprobando el cambio del relato con la perspectiva. Y qué fina ironía la de la imagen.

Antonio Aguilera dijo...

El primo harìa libros inùtiles...pero què bien nos narra hoy la historia ocurrida a dQ. en la Cueva.
Pues la cueva-palacio estaba muy bien equipada, disponía hasta de cámara frigorífica para conservar el cadáver-fiambre del primo del barbas.

El corazón en salazón, cual bacalao; si no cómo va a llegar a Francia "fresco" y que no atufe.

El Cide Hamate, aunque nos diga que lo tiene por apócrifo, sabe que dQ. es capaz de inventar estos disparates y más.

Sólo parodia de los romances viejos?? o también ganas de hacer reir al lector con los disparates: rizando el rizo; Dulcinea seguía con el mismo vestido que días atrás. Ignoramos si en esos días iba con el mal mensil...y cambiada de enaguas y otras prendas.

Esperamos tu tercera entrega

Merche Pallarés dijo...

¡La foto de las monjas en hilera, te ha venido de perlas! Eso solo se puede ver ¡en Burgos! Me ha ENCANTADO tu relato y, lo que me he reido... Besotes ¡campeona! M.

Selma dijo...

Marian alias Primo petete, eres insuperable!
La foto un hallazgo! Sí que tenía todas las comodidades esta Cueva, pero ambientadores debían hacer muchísima falta.. con el tufillo que debían desprender, cuerpos sin asear, corazón en salazón y males mensil... Como para desmayarse...

Un saludo Primo ilustrado.. y besitos, Marian, como dice Merche, Campeona!

Abejita de la Vega dijo...

Gracias, Cornelivs.
Pedro:la imagen ya la había utilizado pero encajaba aquí.A veces me pregunto por qué me llama la atención el mundo de las monjas. Puede ser ironía, como tú dices,ante algo que me parece irracional.La perspectiva del primo: ponerse en el lugar de un pedante tontorrón...lo voy consiguiendo, gracias a ti.
Antonio: se ríe de los romances este guasón de Cervantes. Se ríe de todo...Como estaba rodeado de mujeres estaba familiarizado con lo del mal mensil, je, je.
Merche: sólo en Burgos es posible esta imagen y te voy a decir que es una imagen que todos los burgaleses han visto alguna vez. Es una orden, en concreto, que las saca a pasear así, por el campo o la ciudad.Llaman la atención porque son muy jóvenes, casi todas del tercer mundo y con unos hábitos cortados mal a posta. Me encajaba con la procesión de la cueva muy bien, de perlas, sí.Gracias por lo de campeona.
Selma: tengo un primo, de verdad, que siempre ha sido Petete, en familia.Pero es más listo que el primo este.Los olores de la cueva, serían insoportables pero en esa época eran muy espesitos y no lo notaban. Gracias por lo de campeona,
Un beso a todos

pancho dijo...

Qué buena visión tienes para acoplar las fotos a los capítulos, con lo difícil que es. No será la orden esa que salió la otra semana en el País Semanal. Aunque creo que era en algún sitio de la provincia.

Estupendo comentario de todo; no te dejas nada en el tintero ni en el bolígrafo por comentar.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Pancho: la mayoría de las fotos las hago cuando algo me llama la atención, pero sin pensar en el Quijote. Luego encajan y , a veces, encajan dos veces, como ésta.
Esas monjas que tú dices son las clarisas de Lerma, esa orden no tiene casi nada en común con ésta. Las paseantes de mis fotos se dedican al cuidado nocturno de enfermos ,aunque no son enfermeras,y no guardan la clausura.
Las de Lerma, las de sor Verónica son de clausura, son muchas , algo rarísimo,y muchas tienen carreras universitarias.Han fundado otra sucursal en Aranda y ya sabes: kikos, opus...lo más progre.

Como ves,y no sé por qué, el tema me llama la atención.