jueves, 25 de octubre de 2012

"El lector de Julio Verne". "Mi padre no es un asesino"

 

“El río me pareció más manso, más turbio, los árboles polvorientos como troncos de leña vieja, y los rayos de sol que acertaban a filtrarse entre sus ramas para dibujar sombras de luz sobre la superficie del agua, un truco barato, sin gracia.”


Para Nino, el mundo ha perdido el color.

Aterrizó en el cortijo de las Rubias en el peor momento del duelo. Una cuartilla escrita a máquina, en las manos de Catalina,  “informaba del fallecimiento de Francisco Rubio Martín…que carecía de documentación en vigor…conducía un automóvil que no respondió al alto de un puesto de control de la Guardia Civil…en Ponferrada”. Paco, el hijo de Catalina, uno de los dos que tenía en Francia.

Le recibieron los ojos húmedos de Chica, asombro, miedo, miedo, cautela. Manoli con Pedrito, Paula con Pepe, Catalina “quieta y vacía, fría y exhausta, como muerta, doña Elena a su lado, Filo al otro”. Elenita escondió  la cara en la falda de su abuela “para acabar de componer una imagen tan perfecta de la desolación que parecía ensayada, casi teatral... personajes, actores, actrices, que representaran un papel o posaran para un cuadro, una Trinidad doliente, desgarradora, en aquel banco de mimbre”
Detalle del "Descendimiento de Van der Weyden"
Catalina le señaló con el dedo: “¿Qué hace este aquí?...os he dicho que no quería verle”. Esssste, osssss he dicho, todas las eses se clavan en Nino. Doña Elena: “¡Cállate Catalina!... Nino… vete, por favor, vete, vete ya”.Y Catalina: “eso, vete tranquilo, que aquí nadie te va a matar por la espalda, como mató tu padre a Fernando el Pesetilla”.


¿Ley de fugas?

 “La tierra se abría y yo caía, caía, caía entre piedras incandescentes que ardían dentro y fuera de mí”. Nino sentía algo que le quemaba, le mordía le devoraba. Percibía Catalina muy lejos, al otro lado de un abismo. La voz de doña Elena: “no sé cómo puedes ser tan dura, tan cruel…si no es más que un niño”. Nino, al fin, escuchó su propia voz y se asombró de  su sonido: “mi padre no es un asesino”.
Ella le replicó: "¡ah!, ¿no? pregúntaselo a Carmela, anda". Él repitió a gritos "¡no es un asesino!" hasta que Blas, el nieto de Catalina, lo derribó de un puñetazo. Nino se lo devolvió y Pepe los separó. El Portugués intentó detenerle pero salió y corrió, corrió hasta agotarse.
Ni piedad, ni esperanza, ni futuro para un niño como él.
Pasó un ´día encerrado en su cuarto sin hablar con nadie. Pepe vino a buscarle un día después.
Que si no vas a volver a hablarme en la vida, no, "tú y yo ni siquiera deberíamos estar juntos aquí". "¿No?... ¿Por qué? ¿Somos amigos?... ¿no? Sonrisa de Pepe. No, ya no. "¿Porque a mí me gusta Paula y tú eres hijo de un guardia civil? Justo". Pepe se echó a reír. Nino sintió nostalgia, iba a perder a Julio Verne, a doña Elena, preguntas y respuestas, el verdadero origen de "los cinco pelados" del maestro, cangrejos con un atrapamariposas, bocadillos con tomate, una casilla, un olivar, unos pocos animales, unos pocos amigos, pocas cosas bien ordenadas. Se le partía el corazón.


De aquí
No entiendes nada, Pepe se lo hace saber. Nino llegó a pensar que no había más camino para él, ha de pasarse al otro lado, será como Paquito. Antonino Pérez se limitó a aplicar la ley de fugas, Cencerro es un delincuente, son delincuentes las mujeres que venden huevos de recova, los que cogen esparto, los que coreaban "La vaca lechera", delincuente Fernanda la Pesetilla por no entregar a su marido, chivatos ejemplares, traidores legales, cobardes amigos de la paz y el orden. Aunque le repugne todo eso y dejará de leer, por supuesto.
No entiendes nada, Nino. El Portugués le revela la verdadera situación de Antonino Pérez, guardia civil. Si se hubiera negado a disparar sobre Pesetilla le habrían formado consejo de guerra, condenado a muerte o preso en una prisión militar. Tu madre tendría que matarse a trabajar para dar de comer mal a Pepica, Dulce sirviendo y tú de criado en un cortijo, trabajando por la comida y gracias.
Un mapa, una brújula para orientarse, un devocionario, el equipo de un guardia civil patriótico.
 Tu padre no es un asesino, "no mató porque quiso...le dieron una orden y la cumplió". ¿Cómo sabe eso Pepe?
El Portugués sabe muchas cosas. Los hermanos de tu madre fusilados en el 39, en Almeria. Un hermano y dos primos de tu padre también fusilados. Y tu padre no se enteró a tiempo, nunca volverá a Valdepeñas, su pueblo. Nunca será cabo, nunca obtendrá otro destino. Lo tienen en el cuartel de Fuensanta, "bien vigilado, por si tropieza, porque no acaban de fiarse de él, y él lo sabe. "
Antonino Pérez es guardia civil porque el 18 de julio estaba en un pueblo donde triunfó el Alzamiento, donde nadie conocía sus antecedentes, ni los de su mujer. Y pensó que alistarse era la mejor manera de que no le pasara nada a su familia. Y porque hizo la guerra en el bando ganador. Si hubiera estado en su pueblo, un jornalero sin tierras, todos los jornaleros sin tierras...sabemos donde lucharon. Razones geográficas, como tantos españoles.
El padre de Nino ganó la guerra, "ganó contra sus padres, contra sus hermanos, contra sus primos, contra sus cuñados, sus amigos...hasta hubiera preferido perderla...le destinaron aquí, a dos pasos de Valdepeñas de Jaén, de donde todos los vecinos se acuerdan de quienes eran los Carajitas...sindicatos de jornaleros...Frente Popular."
Nino entiende ahora muchas cosas. Un guardia civil rojo.
Un abrazo para los que pasáis por aquí de:
María Ángeles Merino

Las palabras en letra color naranja están extraídas directamente de la novela "El lector de Julio Verne", de Almudena Grandes, editorial Tusquets, primera edición, marzo 2012.

Esta entrada incluye fotos tomadas, con la cámara del móvil, en una exposición con motivo del centenario de la Guardia Civil en Burgos, en el Consulado del Mar, paseo del Espolón, en Burgos.

7 comentarios:

Bertha dijo...

Menos mal que al pobre Nino (niño) se le empiezan a despejar muchas cosas-Es que es una situación embarazosa y confusa y más en un niño!

-Malditas guerras cuantos sinsabores dejan.

Un abrazo MªAngeles.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay un momento en el que la realidad se presenta tan brutal que el niño se hace adulto. Antes de tiempo, pero la vida tiene estas cosas.
Está bien preparado por la autora este momento y tú lo has recogido magistralmente.

Maria S.J. dijo...

Uno crece cuando por fin encuentra la verdad y Nino lo hará así, a base de descubrir la verdad que es lo único que nos quedara siempre y lo principal para entender a los demas

Ele Bergón dijo...

No he llegado hasta aquí, voy todavía por el 1947, supongo que me falta lo más importante. De todas formas, como le he dicho a Pedro, no sé si es porque estoy leyendo el libro a ratos perdidos o por qué el caso es que no acabo de engancharme con él.

Como siempre las fotos estupendas y el análisis lo volveré a leer cuando yo termine la novela.

Un abrazo

Luz

Kety dijo...

Ya estoy leyendo El lector de Julio Verne.
Me llevais mucho de adelanto, pero no importa. Me ha enganchado.

Que duro debía ser encontrarse en la tesitura de Nino.

Mª Ángeles, aunque a veces no pueda dejarte un comentario, te sigo así como a los demás.

Besos

pancho dijo...

Ese día el aire era denso en la casa, se mascaba la tragedia. Muy bien recogido uno de los momentos de más tensión de la novela en el cortijo de Las Rubias. Doña Elena le echa un buen capote a Nino en esa circunstancia tan grave para la agrupación de mujeres que se defienden juntas de la agresiva hostilidad exterior.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Bertha: malditas siempre.

Pedro: Adultez preparada, lo prepara tan bien Almudena Grandes que ha sido fácil.

María S.J: Nino, por fin, descubre la verdad ahora,aunque algo intuía ya.

Luz: ya te enganchaste...

Kety: te gustará, no te defraudará.

Pancho: una situación tremenda para Nino, incluso recibe el puñetazo de Blas. Mujeres unidas en la desgracia.

Besos a todos.