lunes, 9 de enero de 2023

Del "cristalino río" al "fétido fango". Canto a Teresa de Espronceda.

 

Crónica de la reunión del 20 de diciembre de 2022, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue el Canto a Teresa de José de Espronceda. La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 5 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

Así fue, disfrutamos de leer y comentar el romanticismo más exaltado, el del Canto a Teresa de Espronceda, en el Canto II de El Diablo Mundo. Pedro Ojeda nos propuso leerlo en la edición ilustrada de Deméter (2022) y, si no era posible, manejar cualquiera de las que están disponibles en el mercado, como la completa de El Diablo Mundo en Cátedra. En internet hay también una buena edición, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

¡Cuánto tiempo sin reunirnos! Fue un esperado y grato reencuentro. Hubo abrazos, saludos y bienvenida a los nuevos compañeros lectores. Y nos presentamos, cada uno a su manera, breve e individualmente. Algunos hasta nos confesaron sus preferencias futbolísticas. Nuestro profesor recordó las líneas generales del funcionamiento del club y nos pidió propuestas de posibles nuevas lecturas. 

-(P.O.) Antonio del Hoyo es el ilustrador, consigue dar voz a Teresa, sus emociones y sentimientos, a través de sus magníficas ilustraciones, en un diálogo a dos voces. Era una propuesta difícil, lo leímos en el colegio, es un insulto a Teresa, y  quiso dar voz a quien no se puede defender, jugando con la Canción del Pirata. El verdadero pirata no es él, es ella, la que pone en riesgo su vida personal, la que rompe. Los dibujos dialogan con el texto, con todo el sufrimiento de Teresa, como el de los hijos de Teresa, no olvidemos que cuando una mujer se separaba perdía la patria potestad y no podía volver a verlos. 

O como la del corazón, con ellos dos dentro y enfrentados. Juega con lo biográfico y con el texto. Sin cambiar el texto podemos dialogar, en un formato ideal para un texto arrebatador: literatura y vida.

Me encargué personalmente del cuidado del texto, lo revisé antes de la publicación para adecuarlo a la sintaxis y puntuación actual y facilitar la lectura, sin alterar en nada la propuesta de Espronceda. 

Canto a Teresa, Espronceda. Deméter 2022.

-(L.) (M.A.) Como en otras ocasiones, prometí confeccionar mi crónica de la reunión y aquí la tenéis. En su momento, invoqué la ayuda de Pentapolín del arremangado brazo y el gigante Briareo, puesto que mi dolorido y asaetado brazo tenía dudas al respecto. Debió surtir efecto, o fue el fisioterapeuta.

Hablamos:

-(L. ) (M.A.) En los años setenta, cuando yo estaba en el Instituto, solía figurar un fragmento del Canto a Teresa en los manuales de Lengua y Literatura. Yo lo leía, el poema decía cosas muy bonitas pero el poeta me caía un poco gordo, veía injusto lo del "cristalino río" y, sobre todo, lo del "fétido fango", con esas dos efes que se pegaban a mi oído. ¿No eres tú, señor Espronceda, en buena parte el causante de lo que echas en cara a Teresa? ¿No veis que sois ocasión de lo mismo que culpáis?

Tú fuiste un tiempo cristalino río,
manantial de purísima limpieza;
después torrente de color sombrío,
rompiendo entre peñascos y maleza,
y estanque, en fin, de aguas corrompidas,
entre fétido fango detenidas.

-(L.) Me costó, no sé leer poesía, con el dibujo muy bien, acompasado con lo que decía. 

-(L.) Le puso los cuernos, me quedé allí.

-(L.) Me ha costado el comprenderlo un poco. He sido capaz de entenderlo, no todo.

-(P.O.) Aprendemos la literatura a la que nos acercamos.

-(L.) Un libro delicioso del XIX, toda una evolución de él como escritor y ella como personaje. Leo en alto, he tenido que repetir, algunas fascinantes con un punto de tragedia.

-(P.O.) La poesía se hacía para ser declamada. Antes del XIX se leía en alta voz, llena de exaltación. El original está lleno de  exclamaciones y puntos suspensivos, esto está limpio para que se pueda leer.

-(L.) Lo he empezado a leer y no me he enterado de nada. No lo he terminado.

-(P.O.) Lo comentamos y luego lo leemos. El dibujo es una maravilla, en cuanto hablemos cambiarás de idea. 

Pedro Ojeda (P.O.) con los lectores (L.)

-(L.) Nos cuesta leer poesía, algunas son preciosas, otras me han costado por el fondo oscuro, cansinas de leer, algunas un placer, un gusto. Arrebatadoramente romántico. 

-(L.) No he comprado el libro, compré en internet una glosa del Canto a Teresa. Lo que más me ha gustado es su vida y su entorno: Londres, París...Dios, qué siglo XIX pasa en España. En la introducción leo a Rilke: "la poesía no se lee para ser entendida sino para ser sentida". Imposible emocionarme, no debo ser nada romántica.

-(P.O.) Sé que os cuesta el teatro y la poesía.

-(L.) Me llegó Karmelo Iribarren.

-(L.) La primera sensación: algo cursi, amor o desamor. Luego, pienso en el Romanticismo y quiero entender lo que estos hombres hicieron para sacar a flote la libertad, lo cual les podía costar la vida. En la Canción del Pirata, aquellas octavas reales con palabras tan románticas: tormenta, olas... Llego a "tú embriagada en mi amor, yo en tu hermosura". Es romanticismo en estado puro.

-(L.) No creo que haya que leerlo con las claves actuales. Lo leí con una profesora que nos hacía declamar. Con declamación es bestial, brutal. 

-(P. O.) El romanticismo expresa sin pudor los sentimientos, ahora nos cuesta lo emocional, hay que reivindicarlo. 

-(L.) La furia, la vida al límite. Me ha encantado. 

-(L.) Recuerdo que en las bibliotecas de los centros penitenciarios la Desesperación de Espronceda siempre aparecía arrancada.

-(L.) (M.A.) Lo leo y me voy a Garcilaso. ¡Es lo mismo! 

"¡Oh, dulces prendas, por mi mal halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería!

..."

-(L.) El texto me encanta, el "fétido fango", su lucha, su insatisfacción con el mundo.

-(L) Exclama ¡Ilusiones! Muy hermoso todo, pero ilusiones al fin. 

-(P.O.) ¿Habéis leído alguna biografía? Os recomiendo Teresa, la biografía de Rosa Chacel, encargada por Ortega y Gasset, impulsor de biografías de escritores para su Revista de Occidente.

En 1827, se conocen en Lisboa y más tarde coinciden en Londres, en el exilio: él exiliado, ella hija de padre exiliado. Se enamoran pero Teresa, sin perder el contacto con Espronceda, se casa con un rico negociante para solucionar el problema económico de su familia. Tienen una relación apasionada. Se escapan hasta que la amnistía de Fernando VII les permite volver a España. Fingen, el poeta tiene dos casas, nace Blanca Espronceda. Él está ocupado, ella se cansa, él va a buscarla. En 1836 lo abandona, también a sus tres hijos. En sus últimos años hay rumores de que se dedica a la prostitución, muere en una casa en pésimas condiciones. Él va a ver el cadáver de ella desde una ventana y compone este texto. Blanca que queda a su cargo. Blanca se casa con el hijo de Escosura con el que edita las obras de su padre.

En El Diablo Mundo, tenemos el liberalismo más exaltado: el protagonista vende su alma al diablo, vuelve a a la juventud, va desnudo, en estado adámico. Encuentra un mundo lleno de materialismo, muy destructivo, Hay versos muy prosaicos y versos muy líricos. En el Canto II inserta el Canto a Teresa, escrito en octavas reales. ¿Por qué?

Es un juego bimembre: 11A 11B 11A 11B 11A 11B 11C 11C. Espronceda es un romántico que va a insertar su dolor en la estrofa más clásica, Garcilaso de la Vega la impone, Góngora la usa en el Polifemo. Se había formado en el clasicismo, usa la gran estrofa clásica pero la revienta desde dentro. Posee el dominio métrico de la estrofa. Todo nos lleva a ese ritmo: el bien y el mal, el mundo y la realidad. Todo está organizado en estructuras temáticas bimembres, para dinamitar desde dentro, su idea es denunciar la hipocresía social. 

¿Cómo expresa su dolor? Evidencia grietas del mundo: bueno es el mundo, es una jaula. 

"Bueno es el mundo, ¡bueno!, ¡bueno!, ¡bueno!..."

"¡Cantad en vuestra jaula, criaturas!"


Empieza con Garcilaso. En Garcilaso, la Naturaleza acoge su sufrimiento, acoge su dolor.
Frente al mundo clásico, aquí no hay compasión, no hay equilibrio, no hay nada que lo frene.
 "¿Dónde volaron, ¡ay!, aquellas horas?" Garcilaso lo pone en boca de los pastores Salicio y Nemoroso: la amada le es infiel, la amada ha muerto, Espronceda dice "yo" : "yo, desterrado en extranjera playa". 

"Gorjeaban los dulces ruiseñores". Añora la infancia, la pureza de sentimientos.
"Yo amaba todo". La mejor expresión para un romántico.

La libertad santa diosa, cual las olas que azota con violenta cólera: 


"Es el amor que al mismo amor adora", es "el amor que pasa" de Bécquer. 

"¡Oh Teresa!" Ya tiene nombre. "¡Oh dolor!" "¡Pobre Teresa!" Un pesar tan intenso. Piedad.
Amor y desprecio. 

Es un trasgresor: Cuando cediste a mi amor te estropeaste, el deseo sexual satisfecho y se estropeo todo. Alcanzar el objetivo deseado lo estropea, es una pura contradicción.

-(L.) Está como las maracas de Machín.

-(L.) Es cursi, cuando ella ha muerto y le va a insultar

-(L.) Ha muerto y la insulta.

¡ay!, agostó la flor de tu pureza?"
 

¡Fuiste tú!
Lo consigue, la insulta.
Fuiste tú el del fétido fango.
Un cabronazo, fuiste tú. 

"Mas ¡ay!, que es la mujer ángel caído
o mujer nada más y lodo inmundo,"


¡Pobre Teresa! 

Enamorado y le insulta. Juego del romántico.
Roídos recuerdos
Roída de recuerdos de amargura,
Tus hijos.

"tus hijos, ¡ay!, de ti se avergonzaran,
y hasta el nombre de madre te negaran.
" 


Quedará un rayo  mío.

La insulta pero está enamorado.
Espantosa expiación de tu pecado.
Agonía de ella.

-(L.) Hipocresía del mundo ¿y de él?

-(L.) Un cínico.

-(L.) Una persona sin corazón, destrozado por dentro.

-(L.) Eres una guarra pero cómo te quiero. 

-(P.O.) 

"Gocemos sí; la cristalina esfera 
gira bañada en luz; ¡bella es la vida!
¿Quién a parar alcanza la carrera
del mundo hermoso que al placer convida?
Brilla radiante el sol la primavera 

Se nos ha hecho muy corto. Termina la reunión y nos deseamos feliz Navidad. Nos vemos en enero. Afuera llueve con ganas. La próxima lectura será Solo triste de oboe de Yolanda Izard.


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

miércoles, 12 de octubre de 2022

Javier Marías, mucho más que un mero y útil nombre.



En la Biblioteca Pública del Estado de Burgos han reunido los libros de Javier Marías en una estantería homenaje. Al parecer, suelen montarla cuando fallece un escritor importante, algo que desconocía. La iniciativa está bien aunque me parezca triste que aumente el interés hacia un autor precisamente cuando fallece. De allí tomé para su préstamo Harán de mi un criminal, una recopilación de artículos publicados en el suplemento dominical El Semanal, entre el 18 de febrero de 2001 y el 15 de diciembre de 2002, más el "inédito censurado": "Creed en nosotros a cambio".

Harán de él un criminal, qué exagerado Javier Marías. En octubre, los buenos días vienen acompañados de hojas secas en el suelo, el taco del calendario, el ciclamen pimpante, las gafas y el citado libro. Era de cuando cayeron las Torres Gemelas,  el presidente era Aznar, ETA mataba y en Madrid regía otro alcalde irritante. Ya no nos acordábamos de muchas cosas. Marías humano, buen escritor, académico e intelectual, con sus filias y sus fobias, humano al fin. Ni "moñas" ni "sieso", palabras que, por cierto, él metió en el diccionario de la RAE. Y nos regalaba sonrisas cómplices, algo muy de agradecer. Luego voy a por El País con el suplemento, pero ahora ya no le encontraré en la última página, donde comenzaba mi lectura. 


Leo en "Inmortalidad o pillaje":

"Mañana se celebra el Día del Libro y sería grato que observaran ustedes la ya vieja costumbre de comprar alguno. Pero, tal y como están los tiempos, los escritores no tenemos mucho que celebrar, pues cada vez nos invade más la sensación de ser meros nombres y, como dije hace tiempo en otro lugar, casi estorbos. Estorbo para el negocio de los editores, los estudios de los eruditos y el ornamento de los políticos. Todos parecen lamentar, sobre todo cuando un autor de calidad ha muerto y su imagen ya no puede explorarse renovadamente, que tras su útil nombre hubiera una persona como cualquier otra, con su voluntad, sus caprichos, sus secretos y sus decisiones. Los críticos y profesores exigen conocer hasta la última línea que garabateara el finado, incluidas cartas íntimas, y como a menudo los herederos son codiciosos (y siempre se aferran a la coartada de estarle haciendo un favor a la Historia, y así se maquillan la conciencia), se acaba por proceder al saqueo de cuanto ese escritor puso por escrito sin la menor intención de que se publicara nunca. Y ni siquiera sirve de nada dejar disposiciones testamentarias claras, como hizo el austriaco Thomas Bernhard confiando en sus allegados. Porque éstos se las están pasando por el forro, bajo pretextos tan grotescos como variados...". 

(Tomado del artículo publicado en el suplemento dominical El Semanal, "Inmortalidad o pillaje", 22-IV-01. Página 42 del libro Harán de mí un criminal, editorial Alfaguara).

Mucho más que un mero y útil nombre, se seguirá leyendo a Javier Marías, no perdamos "la ya vieja costumbre". Confiamos en que no se publique lo que él no quiso publicar: inmortalidad sin pillaje. Mi modesto homenaje: 

María Ángeles Merino

domingo, 12 de junio de 2022

Reunión de lectores en torno a "Pájaros en un cielo de estaño" de Antonio Tocornal. ¿Realismo mágico andaluz?

 

Crónica de la reunión del 31 de mayo de 2022, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Pájaros en un cielo de estaño de Antonio Tocornal. La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 3 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

Como otras veces, redacto la crónica de la reunión. Esta vez no saqué fotos al profesor, tan ensimismada estaba en recoger todo lo que allí se decía. Cielos, qué ambiente entusiasta. En lugar de ello, publico fotos del jardín de Humanidades, el del antiguo hospital militar. Y del café que me tomé antes de la reunión, en la terraza de la cafetería. Seguía releyendo, es un libro que admite la relectura, no cansa.

Para los que no conocéis el libro, os echo una mano con la sinopsis que nos ofrece el mismo autor en su página web:

"Un domingo por la mañana llega a Las Almazaras, un pequeño pueblo andaluz en algún momento de la postguerra, una furgoneta desvencijada y abarrotada de bártulos. En su interior, un extranjero pelirrojo con dos de sus hijos y una jaula con un pájaro pinzón.

Se instalan en una vieja granja, un cortijito en estado ruinoso en la misma linde del pueblo, que reconstruyen con sus propias manos y con escasos medios. Más tarde hacen llegar al resto de la familia: en total, un matrimonio con doce hijos y una hija.

El padre, ayudado por sus hijos, emprende todo tipo de negocios y cambalaches para mantener a su familia. Poco a poco se integran entre gente poco acostumbrada a lo foráneo mientras intentan conservar algunas de sus costumbres extranjeras y, de alguna forma, llegan a transformar Las Almazaras y a sus gentes."

Tras los saludos, Pedro Ojeda comienza con un balance positivo de las lecturas de este curso 2021-2022: 

-(P.O.) Todos los libros de este curso han tenido éxito entre vosotros. El último, el de Rosa Chacel, un clásico. Espero que éste os haya sorprendido.

-(L.) Te ríes un montón.

-(L.) Hay cada cosa en el libro...

-(P.O.) Podéis buscar un vídeo de Antonio Tocornal conmigo, donde me cuenta su trayectoria. Hizo Bellas Artes y vivió de su obra artística. Se fue a París y se desilusionó del mundo del arte. Ahora vive en Mallorca con su mujer, en el campo, con sus gallinas y sus tomates. Empezó a mandar cuentos a todos los concursos y los ganó todos. Tenéis su obra en la solapa. En Bajamares, prodigioso de imaginación, tenéis a un farero, una persona que siempre hace lo mismo. Con Pájaros en un cielo de estaño ha ganado el premio más importante de los independientes. Malasanta acaba de ganar un premio, está ahora circulando, es más dura; prostitución, personas mayores, LGTBI...De no poder respirar en toda la novela. 

Una característica de Pájaros en un cielo de estaño es la cercanía, la proximidad al realismo mágico. Como García Márquez contó las historias de su pueblo. Como la de la mujer que hacía la cama y sabía quien se moría, era una tía suya, historias de su familia. ¿De dónde las saca? De cosas que le han contado. Un humor no muy normal en la literatura española. Domina las técnicas narrativas, sabiendo situar cada episodio en el lugar adecuado. Que le sigáis la pista, antes o después tendrá su oportunidad, el siempre ha sido muy independiente, dará el salto. Su última obra ha sido publicada por Planeta.

Él sabe que estamos leyendo la novela. 

¿Qué os ha parecido?

-(L.) Muy fácil de leer, entretenido, no sé a quién mandó la carta, a ver si podía ser un escritor famoso, alguien conocido. ¿Él mismo? Un tal Antonio Tocornal...

-(P. O.) Como Rosa Chacel, cuenta lo que ha vivido de pequeño y entra en ese realismo mágico. Él se menciona a sí mismo, con él va todo el asunto.

-(L.) Reciben la carta y la guardan sin leerla. ¿No hay curiosidad?

-(L.) El escritor había muerto. 

-(L.) Era un escritor ya en declive. 

-(L.) La editora es hija de la "Pajarita". 

-(L.) Ese final, cuando lo leí, quise leer más, me metí en Amazon y compré Bajamares. 

-(P.O.) Él suele jugar a la autorreferencia, es un juego metaliterario. Se nos ha ocurrido el nombre de Antonio Tocornal, un pseudónimo. Sin duda, hay poca probabilidad de que haya un escritor con ese nombre y, de haberlo, tenía que ser irrelevante. Esto nace en el Quijote, Cervantes destruye la confianza en el narrador que no sabe como termina su obra. Un juego sobre la autoría, un guiño, está destruyendo la confianza. ¿Quién es el autor? 

El personaje del cartero Picatoste ha salido en la prensa, un cartero real que existió.

No importa a quién, llega a la editora y lo publica.

-(L.) Hay mucha ironía que nos provoca una sonrisa.   

-(L.) El personaje del topo me recordaba mucho al personaje de La Trinchera Infinita. El guardia civil que se aprovecha, como se había engendrado ese hijo, un emparedamiento total.

-(L.) Hubo muchos topos muchos años después de la Guerra Civil. Cuando murió Franco, recuerdo que todavía salieron algunos. 

-(L.) Demasiada fantasía, lo del niño con un hormiguero en el oído, la de la niña con duplicidad genital...

-(P.O.)  La historia principal, la de la familia, es real. En este caso, no salen de Bélgica. En el libro, el padre coge a su familia y se trasladan con la nube encima. Parte de un elemento extraño, una familia determinada, y a ver lo que pasa. Está todo concentrado, puede parecer exagerado. Se aprecia su similitud con el realismo mágico. Juega con un mundo que ya no es el de la tecnología, si recordamos que en nuestro barrio ocurrían historias extrañas, lo que les ha pasado y lo que ellos piensan que les ha pasado. Él hace que esas cosas tengan su lugar, absolutamente fantástico.

-(L.) Las hay más familiares, otras más extrañas. La costumbre de sellar la puerta cuando un hijo se va no es española, evidentemente. 

-(P.O.) La personalidad de esa familia, tan emprendedores, cada cosa que hacen lo aprovechan y lo anuncian en el vehículo, como un resumen del libro, una lista genial. Globos negros ¿a quién se le ocurre?

-(L.) La mujer como guarda el dinero, un ladrillo que se mueve detrás de una tinaja. La carta que les da para la persona que se va a morir.

-(P. O.)  ¡El reloj! La relación tan especial con el paisaje y con los alimentos. No se sabe cuál es el límite de lo real. El señor que pinta la luz, el niño sentado detrás de él, seguirá con la misma tarea. Es una delicadeza.

-(L.) Es el que más me gusta, los colores, la luz distinta cada día. Y el niño quieto y mudo, aprendiendo.

-(P.O.) Leemos cosas como que Rosamunda odiaba la manteca colorada pero la comía dando la vuelta al pan para no verla. Demasiado concentrada, tenéis razón. ¿Dónde termina la frontera entre lo real y lo no real? ¿Situaciones inverosímiles? Todo ocurre en un pueblo, se pasa de una historia a otra, todo está documentado. La realidad no existe, la verdadera realidad es la que recuerdas. Es tu realidad.

-(L.) Me ha llamado la atención de dónde viene la palabra flamenco.

-(P.O.) Le gusta jugar con las palabras, de hecho "me ha robado" la palabra japonesa "hanami" de mi libro La metáfora del mirlo. Hanami, una palabra para definir la acción de contemplar la belleza de las flores. 

La historia del cartero, un vinito, otro vinito...Es real la historia del cartero que no entrega las cartas y las almacena. Está aquí...

-(L.) Al cartero del libro le fue bien.

-(P.O.)  En mi barrio recuerdo que también había familias que tenían una cuenta en la tienda, el tendero apuntaba y ellos pagaban cuando podían. 

Cada uno ha vivido la realidad de una manera, la puedes cambiar, la memoria engaña, está denostada. La autobiografía es una ficción, un pacto con el lector, tú lo crees, el autor lo transforma en una novela.  Cada uno construimos nuestra realidad objetiva, es una realidad de consensos. La Historia cambia, no siempre se ha contado igual. 

A la pregunta por qué escribe, Tocornal contesta: ¡Qué sé yo! Escribo para terminar de construirme. Al escribir nos vamos completando. 

Don Tarcisio tenía un perro viejo y ciego llamado Cicerón...Es una historia de oralidad, como si estuviéramos escuchando. No podemos dejar de leer.

"San Antonio" propuso al ebanista que fabricara reclamos para los pinzones, una cadena de producción.

Leemos y cualquier situación te lleva a seguir leyendo. Un gran escritor.


-(L.) La historia del maestro latinista es tremenda, no puede superar que sus alumnos vean su prenda interior rosa, se va para siempre. Llama la atención que supiera tanto latín, tal vez estuvo en un Seminario como muchos entonces. Había mucho maestro inculto también, ex combatientes que solo sabían dar hostias (golpe contundente, no sagradas formas). 

-(P.O.) Situaciones extrañas pero no tanto. La mujer que no sale nunca de casa con los jabalíes que la acompañan, el camaleón librepensador, el loro Napoleón tan viejo, el hormiguero en el oído de un niño. Son cosas que existen, podemos buscarlas. Las concentra en un pueblecito andaluz.. 

-(L.) Me traen a la memoria la canción popular de San Antonio y los pajaritos que le obedecían: "Lleno de alegría San Antonio estaba y los pajaritos alegres cantaban". 

-(L.) Camilo José Cela sacaba nombres de las esquelas. Eso lo hace también Tocornal: Abundio Nepomuceno de los Tres Clavos. 

Malasanta es más duro, también ha ganado peso, está editada por la editorial Planeta.

-(l.) Se ha metido en el circuito. 

-(P.O.)  No se lo cree mucho. 

¿Hay algo que no os ha gustado?

-(L.) El personaje del "mamón" me ha producido alguna arcada, cuando se escribe con tanto realismo es lo que pasa. En contraste, me gusta muchísimo la delicadeza del relato del pintor que siempre pinta el mismo paisaje, la luz, los colores y el niño silencioso detrás. 

-(L.) Me gusta cuando se juntan dos lluvias.

-(P.O.) Él lo ata, es lo que vemos en nuestro barrio, incluso las personas más formales acaban haciendo cosas sorprendentes. Remite a una nostalgia de otro tiempo, no había tantas urgencias, Una medida del tiempo como la del reloj de horas dobles de aquella casa.. Ahora todo es más uniforme, los jóvenes son cada vez más iguales y viven más deprisa. Antes cada uno tenía su peculiaridad. 

-(L.) Yo quería tener catorce años para subir en ascensor. 

-(L.) Ahora a los once años quedan con un clic en varios lados a la vez. 

-(P:O.) Teníamos opciones para llenar el tiempo, ahora cualquier chaval de doce años no tiene momento de pausa. Productos que ellos ven, películas que ellos ven, una aceleración del tiempo vital. La gente se sentaba en un banco y empezaban a hablar, se contaban historias. Ahora están con los móviles. 

-(L.) Ahora también se percibe soledad, te sientas en un banco y se sientan contigo personas con ganas de hablar, con cualquier pretexto: el tiempo, las pensiones, lo cara que está la vida...

-(P.O.) Ahora ha cambiado el espacio de información, antes era el entorno. Los jóvenes viven su tiempo, las historias de los abuelos no interesan. 

"Una gota de agua salada resume todos los océanos. Un soplo de brisa en la cara sintetiza la devastación de los huracanes venidos y por venir, y un puñadito de tierra encontrado en el fondo del bolsillo explica toda la masa del sistema solar.

La primera vez que sospeché de la existencia de una misteriosa perfección en las leyes que equilibran el universo, fue a raíz de un hecho en apariencia sencillo...

La niña Rebollo era una rareza, un capricho de la naturaleza...dos vulvas y dos vaginas con todos sus complementos : la izquierda y la derecha..." (Página 131)

Cualquier cosa te la encuentras por extravagante que sea. No es una colección, es construir la nostalgia de un tiempo en que la hora duraba 120 minutos. Metido en una estructura metaliteraria, todo eso acaba en la mesa de una editora (hija de la "Pajarita"). 

-(L.) El cacique del pueblo con sus refranes. 

-(L.) A "Elias el Motivos" se le dormían las piernas, qué bien descrito como vivía escondido dentro de la chimenea. 

-(P.O.) Recordamos a las personas mayores sentadas hablando, cuando éramos pequeños. No solo en Andalucía, mis padres hablaban de las personas del barrio. 

-(L.) Se ponían apodos que se heredaban, como en el libro. 

-(L.) Mi pasaje favorito es el de las aceitunas: los olivos, la rebusca, la almazara, el aliño...

-(L.) La lista del tendero, la familia de los "Pájaros iba pagando, muchas veces en especie. 

-(L.) El carpintero que construyó dos ataúdes. conectados y comunicados, para él y su mujer...

-(L.) ...que pintaba todo de blanco, estaba loca, se levantaba y daba brochazos a todo. 

-(L.) El pintor alemán que luego viene la policía, lo detienen, desaparece, nadie sabe por qué. 

Acaba la sesión y nos quedamos algunos de los lectores hablando sobre los relatos más chocantes, los más divertidos. 

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

https://antoniotocornal.com/sobre-mi/

https://antoniotocornal.com/publicaciones/

https://antoniotocornal.com/bajamares/

https://antoniotocornal.com/pajaros-en-un-cielo-de-estano/

https://antoniotocornal.com/malasanta/

https://www.youtube.com/watch?v=RM19zj1uN1g


domingo, 22 de mayo de 2022

"Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel": "¡Es inaudito, es inaudito!".

 


Comentario a la novela Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel para la lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Aquella tarde de marzo, mi amiga Austri, llamémosla así, me sorprendió en el Parque del Parral, junto a unos pocos almendros cercanos a la tapia. Había llegado hasta allí para comprobar y disfrutar de su incipiente floración y pasear al sol de la antesala primaveral. Me puse a hacer fotos con la novela de Rosa Chacel en la mano, comenzaba a releerla. Como me estorbaba, la coloqué en un hueco entre dos ramas. Cuando ya me iba, desde el otro lado del parque alguien me llamó por mi nombre. Le hice una seña con el brazo y se acercó, como saludo me preguntó con guasa si iba a plantar un libro y leer un árbol. 


No sé cómo pudo identificarme desde aquella distancia, Austri es un personaje misterioso que suele sorprenderme cuando estoy con alguna lectura del Club de Lectura. Tampoco tengo muy claro de qué la conozco, ella asegura que de toda la vida. Y con un "vamos " me llevó a un banco cercano y se puso sin más a hablarme de doña Rosa Chacel y sus Memorias de Leticia Valle. 


-María Ángeles, vamos con tu entrada. Leticia escribe su diario. ¿Qué pasa? ¿Qué le pasa a Leticia Valle, una niña que va a cumplir doce años?

"El día 10 de marzo cumpliré doce años...Creo que pienso en ello porque, si no, ¿en qué voy a pensar?
En todo lo de antes no pienso; lo veo dentro de mí; cada uno de mis minutos es uno de aquéllos..."

-Es una niña madura, culta, complicada y solitaria. Desde Suiza, acogida en casa de unos familiares, revive los acontecimientos que precipitaron su salida de España. Recuerda su vida monótona en Valladolid y su traslado a Simancas, en busca de tranquilidad para su padre, herido en la guerra de África. En el pueblo, recibe clases de música en casa de doña Luisa cuyo marido, el archivero Daniel, también se convierte en su profesor. Él se siente atraído por la chiquilla, hay un juego de seducción mutua que desemboca en el suicidio del adulto.

-En realidad, no pasan muchas cosas, a doña Rosa no le interesan los enredos ni las anécdotas,  sino analizar los conflictos que se mueven por dentro y apenas salen fuera. Es una novela de silencios, de "elipsis". Como escribe Luis Antonio de Villena, en el prólogo de la edición que manejas, son "pasiones tormentosas que, sin embargo, parecen apenas quebrar el cristal de la realidad exterior"(*). 

-Así es, más de un lector precipitado cerrará la novela preguntándose qué ha pasado aquí, por qué se ha quebrado el cristal:

"Y me pareció que en medio de su quietud estallaba algo como una pompa. Fue un pequeño estampido, lejano y tan breve, que se preguntaba uno si podía tener realidad una cosa tan sin tiempo."

-Ese lector debería volver al principio que enlaza con el final:

"Cuando quiero decirme a mí misma algo de todo lo que sucedió, sólo se me ocurre la frase de mi padre: ¡Es inaudito, es inaudito!". 

-¿Psicológica? 

-Sí, nos metemos en el entramado psicológico y el mundo interior de una preadolescente muy fuera de lo común: 

"Nunca me cansaré de decir el asco que me da esta enfermedad que es la infancia."

-Estamos a principios del siglo XX, en una familia burguesa. Ha crecido sin madre, con un padre ausente, enfermo y alcohólico, acompañada por una tía que no le presta atención. Apenas va a un colegio, se aburre, se refugia en los libros y aprende casi sola. No sabemos qué pasó con su madre:

"La verdad es que nunca pude recordar cómo era mi madre, pero recuerdo que yo estaba con ella en la cama...Era como si estuviese pegada a algo que, aunque era igual que yo misma, era inmenso, era algo sin fin, algo tan grande...aquella sensación era deliciosa...Recuerdo el ruido ligerísimo que hacía mi piel al despegarse de la de ella...seguramente entonces la miraba y ella me miraría...y yo siempre digo en mi fondo: el amor era aquello."

-Es el recuerdo de una niña muy pequeña, un bebé. Me gustaría leer Desde el amanecer, un libro donde Rosa Chacel tuvo la osadía de escribir su vida de cero a diez años de edad. No sé de ningún escritor que lo haya hecho. 


¿Seductora? ¿Seduce de verdad? ¿Puede seducir una preadolescente de doce años escasos? ¿No es "inaudito"?

-Seduce o juega a la seducción. O se da cuenta de su poder y experimenta con ella. Lo que quieras.

-¿Cómo la Lolita de Nabokov?

-Nada que ver, se adelantó diez años y doña Rosa rechazaba vehementemente cualquier punto en común, solo el que fuera una niña que sedujera a un adulto y lo llevara a la perdición. Contó que, siendo muy joven, conoció en Valladolid a un maestro rural que había tenido problemas por seducir a una niña. Más tarde, mientras escribía su primera novela,  su marido y un amigo le comentaron el argumento de la novela Memorias de un pecador de Dostoyevski : un hombre que seduce a una niña de trece años y ésta se cuelga. Rosa les dijo: "yo escribiré un día una novela en que sea una niña de trece años la que seduzca a un señor y sea éste quien se tenga que colgar".

-Lolita es frívola y corrompida, como la tradición de las nínfulas de la cultura clásica. Leticia posee una madurez ausente en la de Nabokov.


-No sé por qué, en lugar de la Lolita que no leí, me acuerdo de Las ninfas de Francisco Umbral, una lectura de mi adolescencia, premio Nadal en 1975. Ninfas y "nínfulo" sí puede decirse así.


La niña Leticia no es buena. Al archivero Daniel lo envía dialécticamente a los leones.

-Hoy diríamos que es la víctima y se autoculpa; pero Rosa Chacel, desde la Vanguardia, busca algo diferente, ha recibido el impacto del surrealismo.

-Es muy amiga de la introspección y el análisis, una pornografía psicológica, si se puede decir así. Sigue unos caminos no usuales en la literatura española:  conoce muy pronto el psicoanálisis de Freud, a Proust lo leería después, y reconoce la gran influencia de El retrato del artista adolescente  de James Joyce. Así lo manifiesta en la entrevista que le hace Soler Serrano en "A fondo" (1976).  

-¿Realista?

-Sí, una narradora realista que da muy poca importancia a la realidad, aunque se aprecia cierta nostalgia de exiliada, evocando una Valladolid y una Simancas remotas. (*)

"Aquel pasaje, a la entrada de la calle del Obispo, se torcía en el medio para salir a la de la Sierpe, y en el ángulo que formaba había una rotonda con montera de cristales, que tenía cuatro estatuas representando las estaciones, y en medio una de Mercurio. ¡Qué luz caía sobre aquella pequeña plaza encerrada!"

-Es su tercera novela, la primera tras salir de España. Iniciada en 1938, entregó un capítulo a Victoria Ocampo para la revista Sur de Buenos Aires, por avatares del exilio se publicó en 1950. (*)


-Prácticamente toda la obra de Rosa Chacel versa sobre el amor, pero " nunca condesciende a escenas amorosas epidérmicas, ni mucho menos pornográficas"(*). 

"De pronto alargó una mano y cogió en un puñado todos mis tirabuzones, apretándolos junto al cogote. Dijo: "Ésta es la que tiene que darte más guerra; con estos pelos, buena debe ser...
A fuerza de tirar con disimulo conseguí que lo soltara; dije apenas buenas noches y eché a correr.
Corrí como si me persiguiesen y llevaba una sensación muy extraña; no sabía si por haberme comportado yo torpemente o si por cómo se habían comportado conmigo.. También estaba inquieta por doña Luisa...".

-Leticia es sentida, en muchos momentos, como un trasunto de la personalidad de la autora. No solo vemos a la niña solitaria que fue Rosa, sin colegio ni juegos con otros niños, criada por unos padres que la lanzaron a la vida intelectual, según cuenta ella; también su fuerza y madurez de mujer adulta, su deseo de encontrar la mejor femineidad en la cultura del hombre, sentida como superior. 

-Se va encontrando con mujeres que le ofrecen modelos, aprende de ellas y las abandona. 

-La profesora que tuvo en Valladolid, amiga de su padre, avanzada y atractiva. 

La maestra de Simancas, sencilla y trabajadora, demasiado "mujercita". 

La prima Adriana, guapa, abierta a otros mundos, con sensibilidad artística.

 Luisa, la mujer del archivero, la profesora de música, "mundana", culta y sensible, lo cual no le impide cuidar hijos, casa y cocina. 

"Entonces sentí un asco de ser mujer que me quitó la fe hasta para llorar."

-¿Cuándo ocurre lo que ocurre, lo inaudito, si es que ocurre algo? ¿Tal vez aquí, amiga Austri?

-Me dejé caer en el sofá, de bruces, y escondí la cara entre los almohadones...No sé cuánto tiempo pasé así, ni sé por qué de pronto levanté la cabeza. Don Daniel estaba apoyado en el quicio de la puerta: mi llanto se cortó en seco.

De su semblante habían desaparecido por completo la crueldad, la inhumanidad y la ironía; solo estaba presente lo otro, lo horrible, lo indefinible.

Entró y cerró la puerta detrás de sí...".


-Podemos ahí rellenar un silencio...

Ya sé que la leíste hace tres o cuatro años, que te quedaste con la sensación de no haber entrado del todo, de perderte en los pensamientos alambicados de una protagonista que, en ocasiones, te irritaba, a dónde quería ir a parar esa cría. Ahora te ha gustado más, con lo "inaudito" mejor atrapado. 

Has aprendido a disfrutar en compañía de Leticia en sus reflexiones, a veces tormentosas, y en sus minuciosas observaciones: la hiedra que asoma junto a la ventana, el Cristo yacente visto desde dentro de la urna, ¡la niña se mete dentro!, los seres imaginarios que veía en los muebles, la niña que lamía la pared, los comentarios maldicientes de las monjas y del ama, una tormenta, las labores, los silencios de su familia, el viaje en el coche de caballos, las compras navideñas, la casa del archivero, doña Luisa celosa y tan completa, la prima Adriana bailando, la fiesta popular en honor de la maestra...¡Lo cuenta todo y no cuenta nada! ¡Y cómo escribe doña Rosa!

-¿Y si no ha pasado nada? ¿Y si todo es imaginación de una adolescente? 

¿Y qué pasa con el padre, la maestra elegante y la tía? ¿Qué suceso anterior escabroso asoma? ¿Por qué doña Luisa se siente tan fascinada con la niña? ¿Por qué algunas feministas de ahora no saben qué hacer con Leticia? ¿Era feminista la escritora?

¿No escribe demasiado bien? ¿No te chirría que corrija al mismo Zorrilla? ¿Qué sabe de rimas una estudiante de bachiller por libre? Bien está que nos recuerde que Valladolid no es Valladoliz...

¿Por qué a doña Rosa no le gustó la película si ella misma interviene con un cameo y se inventó a una marquesa que en el libro no está? 

¿Qué opinas, Austri? ¡Austri! ¿Dónde te has metido? 

Ha desaparecido, siempre hace lo mismo. 

Hasta la próxima lectura: Pájaros en un cielo de estaño de Antonio Tocornal. Un libro risueño y fantasioso, realismo mágico andaluz. 

Un abrazo a todos los que pasáis por aquí y gracias por vuestra paciencia. Toda una primavera.

María Ángeles Merino

Las palabras en rojo están sacadas directamente de: Memorias de Leticia Valle, Rosa Chacel, edición para Círculo de Lectores, con introducción de Luis Antonio de Villena y semblanza autobiográfica de Alberto Cousté, 1988. ISBN 84-226-2456-7.

(*) Tomado del prólogo de Luis Antonio de Villena. 

jueves, 5 de mayo de 2022

Reunión de lectores en torno a "Memorias de Leticia Valle" de Rosa Chacel. Una novela de silencios que el lector debe rellenar.

 


Crónica de la reunión del 3 de mayo de 2022, del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por el profesor Pedro Ojeda Escudero. El libro que comentamos fue Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel. La sesión comenzó a la hora habitual, las cuatro y media de la tarde, en el pabellón 3 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

 Tras los saludos, Pedro Ojeda nos muestra la primera edición española de Memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel , esta de 1971. Nos pide que comencemos a hablar, empieza una compañera.

Pedro Ojeda con la edición de 1971.

En realidad, algunos ya habíamos comenzado a comentar la novela de doña Rosa en el jardín, antes de entrar en el pabellón. A eso se refiere la primera lectora que interviene: 

-(L.) Les venía diciendo que yo he vivido en Andalucía y, al venir a Burgos, me advertían: “Burgos, qué oscuro". Aquí digo: qué relaciones tan oscuras, qué oscuro todo.

Que no tenga capítulos me molesta, cuando lo cojo, no sé antes, los silencios dicen más, dejan cosas en el aire, lo vuelves a leer y hay muchas frases que te den claves. No lo había leído, me ha parecido oscuro, esperando que nos ilumines.

-(L.) Lo he leído a trancas y barrancas, no acabo de entender al personaje, no me ha atrapado. 

-(L.) Lo he vuelto a leer. Es propio de alguien más mayor, lo que hace y lo que piensa.

-(L.) Lo he leído y no he sacado en limpio nada. Vuelvo a leerlo.

-(P.O.) Porque hay algo que tu cabeza te lo pide. 

-(L.) Niña complicada, muy mayor.

-(L.) Más retorcida que un alambique. 

-(L.) Más retorcida que una cuerda, de sentimientos contradictorios, no sé analizar más.

-(L.) Hay libros que los atrapas en una segunda lectura.


-(P.O.) Hay algo, hay gente que lo vuelve a leer.-

-(L.) Yo lo había leído en COU y me gustó porque yo pienso que los niños que se crían con adultos son adultos antes, no me sorprende.

-(L.) Ella explica el ambiente en que está viviendo. Critica a esa familia perfecta. Guapa, perfecta y elegante. Él es estupendo y le gusta la chiquilla. Un sitio de provincias, de un señor prócer, una crítica feroz y muy velada. Él atrae a la niña, primero lo había hecho su mujer, la abduce, es una complementación muy fuerte, muy enrevesada. 

La única referencia materna es la tía, y sufre el rechazo del padre que no le hace caso. Todo ello hace que sea más adulta, al criarse entre tanta gente mayor. Quizás criticaba aquello, era bastante avanzada. 

-(P.O.) Es de 1945. La niña es tan complicada como una preadolescente, no ha sido muy difícil de entender, vive en otro mundo. Tiene unas características propias de los cambios físiológicos que le hacen ser muy complicada. Sufre esa situación de atracción física hacia Daniel. el archivero, va a suponer un drama importante en su vida. La violencia silenciada de los casos de abuso, queda ahí como un trauma para la persona que lo sufre, como los casos que ahora salen a la luz. La novela sigue teniendo una notoriedad.

-(L.) ¿Qué saco? Es una niña que crece con poca infancia, con pocos juegos, ausencia de la madre, el padre bebe, la tía no le hace caso. Es muy seria para su edad, renuncia  a la niñez y no sabe a dónde va. Primero es la música, después cuando está con el archivero es el varón, echa fuera lo femenino y se centra en lo masculino. Hay una relación muy explícita, un juego entre ella y él. Se producen celos en el matrimonio con respecto a la niña. El uno le ha quitado la niña al otro. Lo he leído muy bien, esta vez sí. 

-(P.O.) Esta novela tiene algo, no se deja.


-(L.)  Me ha gustado mucho, está muy bien escrito, cuando se dice que en Valladolid es donde mejor se habla....esta mujer escribe fenomenal, hay palabras que he tenido que buscar como "patulea".

-(L.) Leticia, una novela que engancha, me he tenido que releer el final, después me ha parecido una novela magnífica. Es una niña que no es tan niña, sin madre, muy inteligente, un poco autobiográfica, tienes que imaginarte un poco: el triángulo de Leticia, Luisa y Daniel, el despertar, desilusión intelectual, una lucha, está enamorada del matrimonio. El está enamorado o seducido por la niña, una lucha a nivel intelectual, llega el desenlace, me ha gustado mucho, interesantísima. 

-(L.) La leí hace tres o cuatro años, me gustó pero me quedé con la sensación de no haber entrado del todo, esta niña tan revieja, qué ha pasado aquí. Ahora me ha gustado más, con el "inaudito" atrapado desde el principio. Me han llamado la atención los minuciosos detalles de observación: la hiedra que crece en la ventana, el Cristo  yacente visto desde dentro de la urna, la niña que lame la pared, las alambicadas reflexiones; mucho análisis puesto que que doña Rosa ya se había estudiado a Freud y había quedado fascinada con el Retrato del artista adolescente de Joyce. Literatura a la que no estábamos habituados aquí, con mucha introspección. Una seductora de doce años, me sigue pareciendo inaudito. 


-(P.O.) La víctima se autoculpa, visto desde hoy, pero Rosa Chacel no escribió eso. Ella buscaba el otro lado de las cosas. Rosa Chacel es de la época de la Vanguardia, busca estructuras diferentes, recibe el impacto del surrealismo, es la hora de Freud que todo lo achaca a lo de dentro. Tiene un libro de relatos cortos, en uno de ellos hay una pareja que decide suicidarse, se tiran a un pozo y, mientras se están ahogando, se hacen reproches.

En cuanto a la construcción del personaje, hoy nos parece que una niña no es así, nos puede rechinar, no puede ser tan reflexiva. Pasa por fases, abandonada, intenta educarse de alguna manera, se obsesiona con algunas cosas y luego las deja, padece incluso trastornos alimenticios,  tiene que ser protagonista, viene de un lugar donde no ha tenido una estructura familiar, la madre ha muerto.

 Pertenece a la clase social a la que pertenecía Rosa Chacel, el Valladolid y Simancas de entonces están perfectamente descritas, esa clase que no mandaba a  sus hijas al colegio y  éstas llevaban una vida llena de hipocresías, silencios, había cosas de las que nunca se hablaba. Leticia llegó a Suiza y había que olvidar. La niña está muy bien caracterizada para que hable así, no analiza sino que se autoculpa, no saca conclusiones, no tiene capacidad para sacarlas, pero intuye que está provocando determinadas cosas.

 Hoy está claro, la víctima es la niña. Ella juega sin darse cuenta de que el juego puede ir muy lejos. Es una adolescente, nosotros le ponemos más edad. La niña lo que hace es escribir maravillosamente, nosotros los lectores tenemos que rellenar o que falta. Hay algo en su cabeza que es diferente a todas las niñas, pero no tiene los recursos para decirlo.

Es un personaje muy reconocible en ese tipo de sociedad, la trayectoria de la ninfa de Nabokov, algo muy antiguo, desde las nínfulas del mundo clásico. Rosa Chacel le da un aspecto moderno desde la Vanguardia. 

Realmente describe todo menos lo que ha ocurrido, mucha palabrería para no decir nada, no es consciente de lo que ha provocado, ha habido una relación sexual entre don Daniel y la niña...¿Cómo se ha enterado el padre? Es por doña Luisa...

Nos aterra pensar que es la segunda vez que ha pasado, toda la novela está construida sobre el silencio. La novela nos cuenta lo que ha pasado antes y después pero no nos cuenta lo que ha pasado, como lectores queremos rellenar el hueco, a lo mejor vamos más allá y a lo mejor no ha pasado nada. 

-(L.) ¿A lo mejor no ha pasado nada?

-(P.O.) A lo mejor no ha pasado nada y todo es producto de esos silencios, de esa hipocresía. La relación del padre con la primera maestra, la relación de padre con la tía...

Lo mejor de Rosa Chacel provoca que el lector vaya más allá. ¿Ha pasado?

Acaba la sesión y nos quedamos algunos de los lectores hablando sobre la personalidad y la vida de esta gran escritora, como si la hubiéramos conocido personalmente...

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.

La próxima lectura será de la novela Pájaros en un cielo de estaño de Antonio Tocornal, un libro risueño, fantasioso, algo así como realismo mágico andaluz, os gustará. Literatura, algo tan necesario en estos tiempos de incertidumbre y, por qué no decirlo, miedo. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino