lunes, 23 de febrero de 2026

Ya no llueve, salen las margaritas y me voy con María Zambrano a un centro que lleva su nombre.



Ya no llueve, el sol anima a las margaritas a salir y voy buscando el cauce molinar. Sigo a unos patos azulones, hasta una casa con los pies de agua y el mismo nombre de la autora del libro que llevo en la mano: Maria Zambrano. Es un centro de "personas mayores". De oídas, sé que se imparten clases de pintura, trabajos manuales, Gimnasia, Arte..."Envejecimiento activo", dicen, a mí me suena mal y debe ser porque lo entiendo al revés.


Mayores, ancianos, viejos, tercera edad, eufemismos mil. Confieso que muchas veces me sorprendo como el ratón del cuento, el que nunca sospechó que era un ratón. 

Me acerco al agua para hacer unas fotos y charlo con un hombre que me habla de clases de talla en madera y de las margaritas que acaban de salir  y yo de cuando "todo esto eran huertas", concluyendo él que "ya tenemos una edad". Sí, recuerdo el olor a cebollas, no había calle, era un atajo con un puentecillo endeble y mucho barro. Era "La Canal", la del crimen que inspiró la película "Amantes", me lo contaba mi padre, no lo viví, mayor pero no tanto. 




Es un buen lugar para abrir el libro y seguir los laberintos filosóficos de María Zambrano. Recordáis que dediqué la entrada anterior al nacimiento: "Se nace, se despierta. Se despierta, se nace." Ahora viene "la respiracíón" y "el despertar de la palabra"

"Y tendrá que esforzarse para respirar, oprimido...lo que le rodea...su propio sentir...su propio pensamiento...su sueño que mana sin cesar envolviéndole...Y suspira...

Indecisa, apenas articulada, se despierta la palabra...como un ave ignorante que no sabe dónde ha de ir, más que se dispone a levantar su débil vuelo. 

Viene a ser sustituida...por la palabra que la inteligencia despierta profiere como una orden...Y la palabra primera se recoge, vuelve a su silencioso y escondido vagar...Mas no se pierde...germinar lento de la palabra en el silencio...

Pues la verdad llega, viene a nuestro encuentro como el amor, como la muerte...Y así, su presencia es sentida como que al fin ha llegado...se ha ido engendrando...en lo escondido del ser en sueños...

La preexistencia de la verdad que asiste a nuestro despertar, a nuestro nacimiento. Y así, despertar como reiteración del nacer es encontrarse dentro del amor...con la presencia de la verdad...

Y en cada despertar...el ser preexistente, emerge...como llamado por una luz que no ve, por una luz que lo toca y se derrama hasta una cierta profundidad en ese lugar, nido quizá, donde alienta...

Y el ser escondido alentará de nuevo en una vida recóndita, junto a la fuente de la que no siempre...podrá beber. "

(Entresacado de Claros del bosque. María Zambrano. Alianza editorial)

Agua. Miro el agua del cauce molinar, que pasa por debajo del edificio y luego va al encuentro del rio Vena. 




La fuente de Maria Zambrano mana como la de San Juan de la Cruz: 



Me siento en un banco cercano, a mi lado se sienta una señora de pelo gris y ropa algo anticuada, me cuenta que va a clase de pintura y yo que voy a un club de lectura. Ve la portada de Claros del bosque y me pregunta qué dice "esa escritora". Y yo le resumo algo así:

Nacemos, despertamos, respiramos, suspiramos, brota la palabra, la inteligencia, el amor, la verdad. Porque la verdad estaba ahí ya, antes de la tiranía de la individualidad y el imperio de Cronos, el tiempo. 

Emergerá el ser preexistente, como llamado por una luz. En un nacimiento al revés, buscamos los "Claros del bosque", un paraíso perdido donde habita nuestra conciencia primigenia, la fuente está escondida, no siempre podremos beber de ella. 

No somos filósofos ni místicos, podemos tener la tentación de considerar Claros del bosque solo como literatura, poesía en prosa, o como un mar de palabras en el que naufragamos y nos ahogamos. 

Mi compañera de banco me escuchó atentamente, pero se despide sin comentarios  y se va con prisa. Se daba un aire con María Zambrano, en sus últimas fotos, pienso ahora. 


Seguiré buscando "claros". ¿Qué propone la pensadora malagueña para entrar en esos paraísos primigenios? ¿Música tal vez? 

Mañana tenemos la reunión del Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda. 

Os contaré. 

María Ángeles Merino Moya



Aulas de Personas Mayores "María Zambrano" https://share.google/ZeIDjuBXVVpsk9c8g

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