miércoles, 16 de febrero de 2022

Karmelo C. Iribarren va a su aire y en su aire nos reconocemos.

 

Pequeño comentario en torno a El escenario de Karmelo C. Iribarren, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Karmelo C. Iribarren va a su aire y en su aire nos reconocemos. Desde el primer poema, del llanto filosófico a la algarabía antipática de las gaviotas, a los recuerdos que caerán pronto en el vacío, a la vejez que no tiene nada de bueno, a leer en un jardín cara al mar, a los solitarios de bar y cafetería, a una calle sin bar es una calle sin alma, a aquellas madrugadas de invierno sin nada que llevarse a los labios, la poesía como la vida misma, la poesía que llama, la madre que ya no le conoce, la alegría en los ojos de su hija, la mujer de su vida, la primavera, los poetas, los cisnes de la plaza de Guipúzcoa...La lluvia siempre, la lluvia que no cesa. Y mientras leía todo eso me salía del paisaje de Karmelo y me iba a mí paisaje, a mi aire. Un día vi gaviotas sobre un olivar.

Sigo leyendo, sigo paseando con el libro en la mano, con Karmelo y conmigo misma. por la bella Donostia o por otra ciudad. Perdonadme que os cuente cosas de mi vida.

"Cruzar un puente

sirve para llegar al otro lado,

pero mientras lo haces suceden otras cosas.

..."

Suceden cosas. Un día crucé el puente de la Zurriola, iba a Gros. Era 1982, entre tanquetas y un oncológico buscaba un colegio con nombre de árbol, Zuhaisti. Alguien me preguntó cómo contaría yo la expansión atlántica a unos niños de EGB, cosa más fácil, desde allí los intrépidos vascos salieron a la mar, tras los bacalaos y las ballenas, pescaron un nuevo mundo. Salí de allí un poco mareada, como si navegara en uno de aquellos históricos cascarones de nuez, las velas eran mis apuntes, así lo soñé después. Por la calle, se jaleaban goles. Yo salía segura de mi triunfo en la oposición, quién podía pensar en fútbol ni naranjitos. Crucé de nuevo el puente, no atendía al mar, más allá. Miraba el río ensanchado en ría, en un "impasse":

"...quiere irse y no puede

quiere quedarse y tampoco."

Otros días me gustaba contemplar el paisaje duplicado, arriba y abajo. Algunos días, no había espejo en que mirarme, el agua se enturbiaba.

"Después de las últimas tormentas,
el río llega a la ciudad
revuelto, turbio,
arrastrando todo tipo de desechos
-peces muertos, bolsas de plástico, maderas...-
y sin detener su curso
-como hace otros días-
para que el paisaje se mire en él.

Le acompañan, desde el cielo, las gaviotas,
con su algarabía infernal. 
..."

Las gaviotas limpiaban la ría y chirriaban de felicidad con sus buches llenos. Tras sus graznidos, el aire olía ya a espuma fresca. No son simpáticas, son las carroñeras del mar. De puente a puente, crucé el de la estación. Me esperaban muchas horas de tren y no pocas tormentas. De allí a un valle verde donde hervía el hierro como una sopa y luego...vi volar gaviotas por el cielo de Madrid. Incertidumbre, un llanto como el del río, como el de Rosalía de Castro:

"Ríos da vida ¿ónde estades?
Aire, que o aire me falta."

Ahora rebobino recuerdos desde mi ventana porque :

"...Me acerco a un mundo
en el que mis recuerdos
no van a tener dónde ocurrir."


"Envejecer
tiene su gracia,
dijo el poeta.

Si es así
yo me estoy perdiendo algo,
..."

Como Karmelo, sesentón como yo, "lo único que veo/ahí delante/es un lugar solitario, frío, triste/como una pista de baile abandonada./Se han llevado/la música a otra calle/pero sigues escuchándola./ Y eso es casi lo peor". A esta edad nos sentimos casi viejos, y no nos resignamos a que nos hayan expulsado de la sala del baile. Cuando ya no oigamos música alguna, volará el "casi". El poeta no olvida visitar a su madre:

"Mi madre se está olvidando
de mi cara,
unas veces me reconoce y otras no.

En estas últimas
quiero pensar que le hago gracia:

este hombre
se ha confundido de habitación."

Sí, la vida, como la poesía, tiene sus propios planes, se compone de días y días. Y siempre llueve.

"...Qué cierto es-me he dicho,
volviendo de la lluvia
en los cristales-
que con ella no se sabe nunca
lo que puede pasar,
que va a su ritmo, a su aire,
y que, al igual que la vida,
tiene sus propios planes."

"Hay días grises,
tediosos,
que, a última hora,
cuando ya no esperas
nada,
te sorprenden,
con un crepúsculo espectacular.
..."

Son los "días paradójicos/su muerte los salva". Los amigos de los atardeceres esperamos a esas nubes "que se ruborizan al atardecer".

Para salvar el día, tampoco estaría nada mal :

"Frente al mar, con un libro, en un banco.
A mi espalda,
un jardín viejo, descuidado,
otoñal..."

O espero La avanzadilla de la primavera:

"Unos cuantos
viejos
al sol,
y en los árboles
-como algo que pugna por expresarse
sin conseguirlo aún del todo-
esos diminutos brotes
verdes.
..."

No necesito más, no necesita más la primavera, el invierno se dará por enterado y retrocederá.

Seguiré mi paseo. Tal vez me refugie en un parque, en una plaza, en un bar...El mar siempre es una buena opción, aunque esté "de mala gaita". O, tal vez, busque una de esas cafeterías tan elegantes que había en el centro de San Sebastián, donde las viejecitas merendaban, tranquilamente, tarta de fresa mientras se preparaba la barricada de cada tarde. Eran los ochenta del siglo pasado. 

"Qué extraño mecanismo el de la vida"

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino 

Fragmentos en rojo tomados de El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.


martes, 8 de febrero de 2022

Cruzamos el puente de la Zurriola y entramos en "El escenario" de Karmelo C. Iribarren.

 

Cielo, mar y tierra en Donosti/San Sebastián. Fotografía cortesía de Paola Merino. 

Comentario sobre El escenario de Karmelo C. Iribarren, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

Este mes de febrero vamos a leer poesía, en mis manos tengo El escenario de Karmelo C. Iribarren. En la portada nos recibe Temps de pluie à Paris de Gustave Caillebotte, sí, Donosti siempre fue un pequeño París con mar y más lluvia. En las dedicatorias, tres poetas de categoría: Luis Antonio de Villena nos habla de vejez y fronteras, Luis García Montero de un lunes vagabundo de andar por la ciudad y Ángeles Mora del río que nos lleva. Ya tenemos algunas pistas. ¡Ah y es el volumen MCXL de la Colección Visor de Poesía!

Conozco un poco Donosti/San Sebastián, y aunque no la conociera, salir con el poeta a su espacio contemplativo y emotivo es lo más natural, como si fuera el paisaje de cada lector, el mío, por ejemplo, que no tiene ría, ni mar, ni tanta lluvia. Abrimos el paraguas, siempre a mano de los donostiarras, y salimos a atrapar sentimientos desde el Urumea, que en el puente de la Zurriola "quiere irse y no puede, quiere quedarse y tampoco", su "llanto eterno filosófico" es el nuestro. Y fluyen, un verso, otro verso, la vida misma, la voz poética nos acompaña con su ritmo, seguro que los acentos están en su sitio y las palabras bien medidas, bien escogidas; los lectores solo nos ocupamos de leer, el pensamiento del poeta y el nuestro se deslizan a la par. El oído queda agradecido. 

Es materia delicada la poesía, doncella tierna, no quiere ni admite explicaciones, es un mundo de sentimientos que calan en nuestro interior.¿ Calan? Tal vez no haya verbo más adecuado para la poesía de Karmelo C. Iribarren, la lluvia  le va calando y nos cala de punta a punta de su ciudad, San Sebastián, su "espacio de contemplación y de emoción contenida", "al mismo tiempo luz y oscuridad", como señala José Luis Cancho.  

Pedro Ojeda, en La metáfora del mirlo, no recuerda ningún otro poeta en cuyo obra llueva más apropiadamente sobre una ciudad "para que el poema tome nota de la lluvia y la lluvia explique la razón del poema mejor que las palabras", llueve "como no pudiendo hacer otra cosa, es parte de la realidad y la mirada poética". Siempre llueve, aunque no llueva. Y, en el caso de El escenario, la mayor parte de sus versos fueron escritos durante la pandemia, un chaparrón que todavía nos cala. Porque la lluvia es mucho más que agua, más que un "bruit doux", no veo a Karmelo C. Iribarren con la melancolía y la languidez del conocido poema de  Verlaine. Estamos ante un hombre que está de vuelta de todo, pero de vez en cuando cree en el amor y en la alegría "una ola repentina llena de luz". "Ficción realista autobiográfica" en la cual importa dónde sucede, el escenario. Su ciudad de punta a punta, reconocemos hasta los cisnes de la Plaza de Guipúzcoa.


¿Quién es Karmelo C. Iribarren? 

Nacido en Donosti/ San Sebastián en 1959. Tras la muerte de su padre, "un buen tipo sin suerte" del que conserva la C., lo internaron con siete años en algo parecido a un orfelinato de novela decimonónica. No fue a la universidad ni perteneció a círculo literario alguno,  pero leyó mucho y vorazmente, "la Biblia en verso" asegura. Comenzó a trabajar muy pronto. Fue fontanero, vendedor de enciclopedias y camarero en una residencia de ancianos. Pero sobre todo fue el tabernero sombrío del Akerbeltz, en la Parte Vieja...un antro inolvidable...tiempos duros, sexo, droga, terrorismo de ETA y rock and roll...tras la barra, en los tiempos muertos, Iribarren escribía...Se hizo alcohólico, lo cual ya pasó...Ahora pasea, toma cafés, da lecturas por España y es una voz imprescindible en nuestras letras. Los que viven en Donosti lo ven,  a menudo, en sus paseos y en su cafetería favorita. 

Sus primeros poemas fueron publicados sueltos en distintos fanzines, pero una noche de 1989 destruyó casi todo lo escrito. En 1995 logró editar su primer libro  La condición humana, en la editorial Renacimiento. Ahora cuenta con más de una veintena de obras e importantes premios, ha sido inevitable el intento de catalogación: realismo sucio, minimalismo y realismo limpio, poeta de la experiencia, poeta social...Karmelo asegura: "Yo quería ser el poeta callejero que soy, pero mejor". Comenta que, en sus inicios, escribía sonetos, décimas, octavas reales..."para conocer en profundidad la métrica y, después, poder prescindir de ella sin comprometer el ritmo ni la esencia de los poemas".  

¡Un poeta que se le entiende! exclamé aquel día de 2017, en el Teatro Principal de Burgos, cuando nos presentó El amor, ese viejo neón. Pero hay muchas capas debajo, lo claro no impide lo profundo. Cruzamos el puente de la Zurriola y entramos en El escenario.

El puente

"...el agua que pasa por debajo,
por los ojos del puente,
puede verse también
como un inmenso llanto del río,
un llanto eterno,
filosófico:
quiere irse y no puede,
quiere quedarse y tampoco."

Seguimos. Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

El escenario, Karmelo C. Iribarren. Colección Visor de Poesía. 2021.


sábado, 5 de febrero de 2022

Apuntes sobre "Mil amaneceres" de José Luis Alonso de Santos. El amor que hizo lista a la dama boba y a la moza tonta.



Comentario sobre Mil amaneceres de José Luis Alonso de Santos, para la lectura colectiva de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda.

De Mil amaneceres apunté para una entrada: el dar sentido a la vida, una ética de ser feliz y hacer felices a los demás, el amor a las palabras, los guiños al Quijote en el pasaje de los cómicos del Carro de la Muerte, la  presencia de la novela picaresca y del teatro de Lope de Vega, el bululú de Benjamín, Antón cornudo consentidor que ama a su mujer a pesar de todo, las mujeres cantando el "Trébole ay Jesús cómo huele", el amor que hace lista a la dama boba y a la moza tonta, la vida de los galeotes, el optimismo a pesar de todo, el no de Camus, la resiliencia, el remo que no hay que abandonar y  el hambre mucha hambre endémica en España. 

Eran mis primigenios apuntes para una entrada que no hice. A veces, uno quiere expresarse y no sabe por dónde empezar, ni qué camino seguir. Más adelante, como comentario a Primera aproximación a Mil Amaneceres de José Luis Alonso de Santos y noticias de nuestras lecturas en La Acequia, escribí unas espontáneas palabras que después me parecieron buena síntesis, incidiendo en el optimismo de la obra. Recibí un mensaje en Messenger...¡"Muy bien"! Así que de cabeza al Blogger y, ya de paso, os felicité el año nuevo. 

Y ahora acudo a  los últimos que publiqué como comentario en la entrada donde Pedro Ojeda nos explicó "El sentido de la metateatralidad de Mil amaneceres". 

Disfruté mucho con La moza tonta que Benjamín pergeña con lo que le cuenta Antón sobre La dama boba de Lope, más unos arreglos a las coplillas que le enseñaron sus padres, "pobres pero copleros". El lector, o espectador, reconstruye una comedia que nunca existió, es uno más entre las risas y los aplausos del público hasta llegar a la palabra "badajo", después es uno más en medio del alboroto, ve a la mujer desmayada, oye el disparo, desea escapar de allí con sus amigos Antón y Benjamín. Vive las dos obras a la vez, el teatro dentro del teatro, eso que no se puede explicar.

Mil amaneceres fue una lectura inolvidable. Aunque no haya confeccionado entradas largas como las de antaño, creo que ya lo he puesto aquí de manifiesto. Será que, por fin, asomo tímidamente por la senda de la síntesis, algo que nunca se me dio bien. Me enrollo como las persianas y me voy por las ramas. Disculpadme por venir ahora con la lectura de diciembre. ¡Estamos con la de febrero y todavía no has rematado la de enero!

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

miércoles, 26 de enero de 2022

Reunión de lectores en torno a "Insolación" de Emilia Pardo Bazán. Novela deliciosamente escrita.

 El Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se reunió este martes, 25 de enero, a las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, para comentar la novela Insolación de Emilia Pardo Bazán.

Pedro Ojeda comienza así:

-(P.O.) Hay enfoques de la novela Insolación como inicio de un protofeminismo. Últimamente han revalorizado esta novela, si a alguien no le ha gustado tiene derecho a manifestarlo. Doña Emilia está muerta y no opina. No os cortéis si no os ha gustado. 


-(L.) Muy pesada, cansina, en enero de hace seis años leímos Los Pazos de Ulloa, me encantó , me pareció una novela extraordinaria. Recuerdo que entonces una compañera, muy buena lectora, comentó que no le había gustado nada, ni le había aportado nada, ni la había entretenido. A mí me ha pasado lo mismo con ésta. 

-(L.) Me ha gustado mucho, es un libro que se lee y se disfruta releyéndolo. Ayer releí la tertulia en casa de la duquesa de Sahagún, con el comandante Pardo de la Lage escandalizando a sus contertulios con su teoría: el sol como causante del salvajismo de los españoles. La relectura todavía mejor. 

-(L.) Es una mujer que puede hacer esto. Nos ofrece un derroche de situaciones, de paisajes, de vocabulario, por eso tiene valor. En realidad, es una novela rosa. El argumento, vale, bien, pero todo lo demás puede con el argumento.

-(L.) Yo nunca diría que Insolación es una novela rosa. 

-(L.) Me gusta leer y me gusta casi todo. Las descripciones me aburren, no la veo feminista en absoluto. Es una mujer rica, fuera de lo normal, culta, fuera de lo normal. Los personajes y el ritmo, bien. Falta compensación del tiempo de la novela.

-(L.) Para mí las descripciones son lo mejor...

-(L.) El cortejo con una señora, ella está por encima de él. Entretenimiento y unos ambientes que nos hacen vivirlo. 

Me ha parecido una novela deliciosamente escrita, con un texto detectivesco: la conquista, la falta de recato, el conflicto entre las relaciones amorosas cuando se juega con ellas. Muchas personas de mi generación lo hemos vivido. Ahora ha cambiado todo mucho. Coqueteo sinuoso, provocativo y recatado, preciso, delicado, detectivesco de hasta dónde va a llegar el final. Uno está pendiente de lo que va a suceder. Evolución del interés del lector para ver qué va a vencer, el recato o el dejarse llevar por ese amorío que puede acabar en casorio. 

Alguna aproximación a las novelas de Proust. Reflexiones interesantes, sabe dónde está, el sol es un protagonista más.

Paco Cuesta y Pedro Ojeda. 

-(L.) Podían llamarse ensoñaciones y me ha transportado. Hasta los sesenta se podía dar, lo vivieron mujeres mayores como mi madre, los "calaveras", la sociedad del coqueteo...Conoce muy bien la sociedad a la que se refiere, describe muy bien lugares de Madrid que aún existen. Me gustan las palabras de antes como los "simones", no sabía que se llamaban así porque era de un señor llamado Simón. 

-(L.) La trama es un "quiero y no puedo". Abro las ventanas y quiero. Esta obra se separa de Los Pazos de Ulloa. 


-(L.) Hay que situarla en su tiempo, tiene novelas posteriores mejor construidas. Me ha llamado la atención la biografía, rompió los esquemas: catedrática de Literatura, crítica literaria en el Ateneo, no la dejan entrar en la Academia. Me gusta el lenguaje castizo que utiliza. Sobre el personaje de Diego Pacheco, si me tiene que pedir consejo una hija mía sobre un hombre así le diría que es un cantamañanas, se lo desaconsejaría. 

-(L.) Yo nunca me enamoraría de un empalagoso como Diego Pacheco.

-(L.) Un sinvergüenza. 

-(L.) El tópico de la mujer que se enamora del malote. 

-(L.) Avanzada, pone delante el amor por delante de los prejuicios sociales.

-(L.) Descripción de clases sociales. No había clase media, estaba la clase alta por encima de los problemas y la clase baja es muy baja. Hablando del feminismo, Isabel Allende, en su último libro Violeta, habla de su madre y dice "lo que siento es que mi madre no tuviera más dinero, no hay feminismo si no hay independencia económica". Por eso, Emilia pudo hacer lo que hizo, un paso gigante. 

-(L.) A mí no me ha gustado, sumamente descriptiva, se detiene excesivamente, el transcurso temporal es muy corto. Un feminismo de insolación irracional, una señora viuda en un ambiente de su nivel. Lo que sucede es que aparece la persona más inadecuada. El diálogo entre ellos es absurdo, no es posible que una mujer se enamore de esa tontería. Están juntos y él se va a ligar. Un tipo indeseable, pura insolación. 

-(L.) Me ha resultado muy interesante. Al final, el desenlace es demasiado rosa, me ha decepcionado. Lo de autobiográfica no me encaja, con Emilia no sería así. El final cae en lo fácil, podía tener otro final. 

-(L.) El final es para la época, me ha gustado, muy facilita, la letra muy bien. Es como una novelita, a ver dónde llega. Todo lo que había, como lo de los toros, como ahora. Todas las cosas en su contexto. 

-(L.) Como novela la he leído muy bien, hay que situarla en la época. Me ha llamado la atención el diálogo de los gallegos, invierten los pronombres. 

-(L.) La señora habla como los gallegos, la sintaxis...

-(L.) Ermitas Penas, la autora de la edición de Cátedra, es gallega y dice que Asís no habla como gallega, con galleguismos habla la criada y el "guindilla" que va a por el coche. 

-(L.) En Andalucía no hablan como Diego Pacheco...Asís  dice que el gaditano cecea y lo que hace es sesear. 

-(L.) El final abierto sí me ha gustado.

-(L.) Me ha gustado, me ha entretenido la descripción, las conversaciones con el Pacheco,  de una sutileza. Admitiría otro final. Cuento cuento, acaba pronto. 

-(L.) Hasta la mitad no me ha gustado, luego me he ido metiendo. El final no me ha gustado, no veo yo a esa señora casada con ese hombre. 

-(L.) Yo tampoco. 

-(L.) Antepone sus  sentimientos personales por encima de todo, todo lo deja atrás. No es feminista, lucha por lo femenino, por la mujer, no por el feminismo. Lucha el instinto natural y ha perdido la vergüenza.

(L.) ¿Y quién lucha por lo femenino y por la mujer no es feminista? Llámalo como quieras. 

-(P.O.) A ver, los que les gusta que termine así. 

(Levantan la mano unos pocos)

-(P.O.) ¿Por qué gana el hacendado? Porque va directo y tiene más gracia, es más joven y más guapo. 

-(L.)  Defiendo que no se aman. Ella está aburrida como una mona, sabe que es un truhán y busca entretenimiento. 

-(P.O.) En su crítica, Clarín la calificó de "antipático poema de una jamona atrasada de caricias".

-(L.) El final rosa es una posibilidad. Puede quedar bien para los lectores de la época. Ya entenderán otros, ya lo leerán otros. 

-(L.) También está el personaje del comandante Pardo de la Lage que es un falso aliado, muy liberal pero solo de palabra. 

-(P.O.) Algunos escritores, (como Clarín, Pereda, Valera) están en contra por razones estéticas. Insolación es el tipo de novela que Emilia quiere hacer. Una superación del romanticismo y del naturalismo. 

Seguro que reconocéis el barullo de la pradera de San Isidro. La visión de Emilia es la propia de la clase alta: paletos, comistrajos, limpian con tierra, aparece gente pidiendo...

-(L.) Sí, en Burgos, en el Parral, en el Curpillos, antes de la crisis. 

-(P.O.) ¿Se casan o no se casan? (División de opiniones). Cede a las convenciones sociales, tiene que terminar en boda, de cara a la Iglesia. La obra fue acusada de inmoral, de pornográfica, los sacerdotes recomendaban no leerla. 

Se produce una elipsis y la mente del lector rellena el hueco. Ella le dice quédate. Despeinada, en bata, que nos vea todo el mundo, eso es casi una revolución.Los escritores, incluso los más progresistas, asustados. Es inmoral, como dijo Clarín : "una jamona atrasada de caricias".

-(L.) Mi abuela me dijo un día, me imagino que ayudándome a a hacer alguna tarea escolar, que Emilia Pardo Bazán era una buena escritora pero que se había vuelto "una vieja verde". No se me olvidó. 

-(P.O.) ¿Por qué esta novela?

Hay una razón. Separada de su marido, Emilia había comenzado una relación con Galdós que duró poco tiempo pero que fue muy intensa. En la Exposición Universal de Barcelona (1888) conoce a Lázaro Galdiano, el del Museo, muy ambicioso y muy guapo. Cuando él va a Madrid, ella le ayuda, le impulsa para crear una revista, le busca apoyos literarios y españoles y le dedica esta novela. Cuenta su infidelidad a Galdós y es justo cuando escribe esta novela. 

Insolación llega en un momento en que se había puesto el mundo por montera, ella iba a hacer lo que hacen los hombres, iba a obedecer a sus pasiones. ¿Es feminismo? En la época es un protofeminismo. Hay que entenderla en un momento en que ella quiere vivir , sin tragedia. Asís no es castigada, no termina en un convento, no muere. Recordemos que regía el Código Napoleón, por el cual el marido podía matar a la esposa si la pillaba en adulterio. 

Insolación no tiene que terminar en tragedia, su propia vida no tiene que acabar en tragedia. Quiere olvidarse de tragedias, ella decide que no tiene que ser así, entender la libertad de la mujer, huir de dramones, escribir una novela en tono menor, muy diferente a Los Pazos de Ulloa, un novelón. El conflicto de la protagonista: esta chica es tonta, solo le atan las convenciones sociales. Quiere demostrar que si tienes una pasión y ejerces, qué te va a pasar, nada. Tiene que construir otro tipo de literatura, una superación del romanticismo. Es otro tipo de novela, atenta a la psicología de los personajes, la psicología de ella. 


Es una "contrarregenta", una parodia de La Regenta, Ana Ozores. Tanto Ana Ozores como Asís tienen ganas locas de sexo, las casaron con gente mayor. Asís está viuda, evita el drama. Ana no está viuda. A las dos las han casado sin amor, hay sociedad, hay conveniencia, acuerdo de familia. La Regenta acaba desmayada, un sacristán se acerca y la besa; al despertar siente como si un sapo la hubiera besado. Clarín degrada a Ana Ozores, Emilia hace todo lo contrario con Asís: abre la ventana para que entre el sol, le ha dicho "quédate" sin palabras de matrimonio, hablan de matrimonio después. Clarín se da cuenta de que la Pardo Bazán le ha hecho una réplica. Todo está construido para que Asís diga "quédate". Un avance en la literatura: destruir lo convencional, lo dice una marquesa católica. Madame Bovary, Ana Ozores, Ana Karenina son las tres mujeres insatisfechas de la literatura, como estudió Biruté  Ciplijauskaité. Asís no es insatisfecha y termina bien, es un avance. Emilia Pardo Bazán lo hace en un tono ligero, no quiere hacer un novelón, es un cuento largo. 

Es la grandeza de esta novela, introduce elementos de renovación en la novela española, replicando al drama de Los Pazos de Ulloa. Una novela inteligente, con la sonrisa en los labios, se ha puesto al mundo por montera. Al que deja en ridículo es al Pardo de la Lage, te la ha llevado en tres días.

-(L.) ¿Qué hace con los curas? ¿Zola? 

-(P.O.) Zola dijo que no podía ser naturalista por ser católica. A Emilia le divirtió mucho el juego.
Es una novela menor que hace avanzar la literatura. Hasta Insolación no había habido nunca una mujer que dijera "quédate" y no la pasara nada. En otras literaturas, en novelas eróticas...Para el gran público, ya nos casaremos, no sabemos, yo creo que se casan, abre las ventanas. 

-(L.) En la parte explícita, Asís acepta lo que quiere hacer; aparece dos veces la palabra "amantes" que , en aquella época, no tenía la implicación física que tiene ahora. 

-(L.) El cochero, y hasta el caballo, que se duermen, aburridos de esperar. Pasa el entierro de un niño, solo y en una caja blanca...De vez en cuando cruzan cosas así en Insolación. 

-(P.O.) Una novela menor, una novela entretenida, en un tono ligero gran profundidad. Toca en las narices a Clarín con La Regenta. A Pacheco no se la ha pegado ninguna hembra, es un cara dura. Le está diciendo lo que tiene que pasar, se da cuenta de que está enamorada.

Pedro Ojeda nos lee el final: 

-¿Pero tú te creíste que yo no sabía que mañana te vas? A Diego Pacheco no se la ha pegado ninguna hembra... ¡Niña boba! Esta mañana ya habías dispuesto la marcha, claro que sí, y si te viniste a almorsá conmigo, fue que te di un poquillo de lástima...¡Ay chiquilla! Me quieres tú mucho más de lo que te figuras. No te has tomado el trabajo de echar la sonda ahí en ese pechito... ¡Tonta! ¡Cómo te acordarás de estos ratos, allá en tu país, entre aquella gente sosaina! Aquí se queda un hombre que te quería también un poquitillo... ¡Pobrecita, la nena!
...

-(P.O.) A Asís se le revelaba el amor. Otra parodia, la de Don Juan Tenorio:

-(L.) Él es muy listo y la maneja muy bien.

-(P.O.) La próxima lectura será El escenario de Karmelo C. Iribarren. Un hombre que está de vuelta de todo pero de vez en cuando cree en el amor. 


Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/insolacion-historia-amorosa--0/html/ffa0662a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_24_

jueves, 30 de diciembre de 2021

"Mil amaneceres" de José Luis Alonso de Santos. Una enseñanza optimista en la negrura de la vida. ¡Feliz 2022 y a los remos!


Ayer publiqué en La Acequia y en Facebook, mi respuesta a la entrada de Pedro Ojeda: Primera aproximación a Mil amaneceres de José Luis Alonso de Santos y noticias de nuestras lecturas.

He aquí:

Mil amaneceres encierra mucho, bueno y bien escrito. Y seguro que bien representado, pues no faltará un buen actor y un buen montaje teatral. Lo primero que me llamó la atención es el bululú, imaginaba al único actor que asumía todas las voces y cambiaba continuamente de registro. También la lección de la alegría como obligación ética, ser felices nosotros en la más dura de las circunstancias y de carambola hacer felices a los demás. Una enseñanza optimista en la negrura de la vida. Hay mucho más y vamos levantando las capas. El valor de la risa, el goce de la palabra, el teatro con mayúscula, el homenaje a la literatura del mal o bien llamado Siglo de Oro, la figura del educador que no otra cosa es Antón para Benjamín, las distintas edades del hombre, el enfrentamiento con el poder y el momento en que dejamos de hacerle el juego, hay tantos amaneceres. Y tenemos que seguir remando, no lo olvidemos.

Estoy (estaba) con la crónica de la reunión presencial del Club en torno a esta obra, gustó mucho y se habló mucho. Y con la mía, mi visión, como hice con la anterior y suele hacer María Ángeles Merino. 

Feliz Año Nuevo, Pedro (y todos los amigos lectores y visitantes). A los remos.


Así la dejo, una pequeña entrada. Puedo explicar por qué he de dejarla tal cual. ¡Ni tocarla!

Un abrazo de María Ángeles Merino. 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Reunión de lectores en torno a "Mil amaneceres" de José Luis Alonso de Santos. Cojamos el remo.



El Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por Pedro Ojeda Escudero, se reunió el martes, día 21 de diciembre, a las cuatro y media de la tarde, en la Facultad de Humanidades y Comunicación, para comentar la obra de teatro "Mil amaneceres" de José Luis Alonso de Santos, un mago de la escena. Un libro adecuado para el placer lector y la reflexión. 


¡Qué desastre! La cámara de mi móvil se llenó de niebla, algo que solucioné más tarde de la forma más pedestre... Lo siento. Bueno, lo importante es que disfrutamos de una reunión lectora de diez. Para los que paséis por aquí y no la hayáis leído, os cuento un poco. La acción se sitúa en Castilla, en el siglo XVII.  El actor Antón Toledo ha muerto; para despedirse de él acude Benjamín quien, a sus 30 años, se ha convertido en un autor de éxito. Ante el féretro, como homenaje al fallecido, recuerda sus andanzas y vivencias durante los mil días de condena en galeras, donde lo conoció siendo un adolescente.

Comenzamos. Pedro Ojeda nos pregunta:

-(P.O.)¿Os ha sido fácil la lectura?

-(L.) En general, ha gustado.

-(L.) A mí no me ha dicho nada. Me recuerda la picaresca, el siglo XVI. Me ha dejado plano.

-(L.) (Sorprendida) ¿No te has reído?

-(L.) A mí me ha gustado mucho, dos veces, más la segunda. Es una obra de madurez, muy bien escrita, el personaje de Antón me parece ejemplar. Lo he disfrutado mucho. 

-(L.) Entretenida, peripecias con un lenguaje popular. 

-(L.) Me ha gustado la escritura, frases hechas antiguas, refranes, palabras antiguas que en Galicia se siguen usando. 

-(L.) Me gusta el redondeo del final, aquí estoy yo que he escrito esta obra.

-(L.) Los versos, el capítulo del muerto.

-(L.) Una obra que entretiene con mensaje. 

-(L.) Me he divertido con ello, te engancha, me gusta mucho el teatro. 

-(L.) La pena a Antón como consentidor, a galeras, me parece excesiva, tal y como lo plantea el autor. Creo que el cornudo era azotado por su mujer que era a su vez azotada. 

-(L.) Nos habla un poco de la actitud ante la vida. La obra es entretenida con un giro interesante. 

-(L.) Por fin, una obra optimista en la negrura de la vida. Lo primero que me llamó la atención es el bululú: un único actor hace todas las voces. También la lección de la alegría como obligación ética, ser felices y al mismo tiempo hacer felices a los demás,  el sentido cómico de la vida, el goce de la palabra, el homenaje al teatro y a la literatura clásica, el mismo paisaje del Quijote, las cancioncillas populares, la picaresca, Lope de Vega, el no de Antón al final...Seguir adelante siempre. 

-(L.) El que nos cuenta la historia es pesimista. 

-(P.O.) ¿Dónde estás tú? ¿Con qué personaje te reconoces más? ¿Eres Antón o eres Benjamín?

-(L.) A ratos soy uno u otro. 

-(L.) Yo me identifico más con Antón que es lo positivo. 

-(L.) Antón es un personaje ejemplar. 

-(L.) ¿Por qué se niega al final? ¿Por qué dice no?

-(L.) Ha estado engañándose a sí mismo. Decide quedarse, ha sido su estrategia de supervivencia. 

-(P.O.) No sé si José Luis Alonso de Santos estaría de acuerdo. 

-(L.) Benjamín es pragmático, no pesimista. Consigue su futuro. 

-(L.) Insiste en el hambre, qué hambre, la libertad y el hambre. Qué hambre se pasa en España. Hambre de todo tipo, no solo de pan. 

-(L.) Me gusta la historia de la abadesa, qué tía más buena. 

-(P.O.) La abadesa es independiente, juega con el sistema y les salva, les busca un refugio. Apunta el mundo de cordura en un mundo de locos. 

-(L.) No entiendo por qué elige el teatro para una obra para prosa. 

-(L.) Antón le enseña un oficio, es una relación paterna. Es como un padre. 

-(L.) Es más que un padre, es un educador, la educación y su valor (esta lectora ha sido docente y arrima el ascua a su sardina).

-(P.O.) ¿Habéis visto La vida es bella? algo así es el personaje de Antón, toma aspecto de bufón. Hasta que llega un momento en que dice no, yo renuncio, aquí me dan de comer y tengo la  seguridad de que no vendrá la Inquisición contra mí. Deja de tener sentido para él el construirse un mundo . El otro es joven y tiene que salir al mundo, o aceptas las normas o no las aceptas. 

¿Qué es la vida? ¿Qué es el teatro? No se puede explicar lo que es el teatro, qué vida puede ofrecer el teatro de la vida. 

-(L.) Un pasaje inolvidable es el del muerto y la reacción de la mujer. 

-(P.O.) Reflexionando me ha parecido curioso, todo el mundo acepta reírse de las desgracias ajenas, excepto que le toque hablar de alguien que tiene poder, como la mujer del alcalde, en el pasaje del badajo. Nos reímos de todos, pero cuando tocas el poder no te puedes reír. Hacemos comedias porque no hay cosa más humana que reírnos de la desgracia ajena. 

La ilusión para encontrar a su mujer, ella se va con otro, lo cual le machaca la vida pero reacciona con la filosofía del seguir adelante. Va a la iglesia y llora, se conforma con lo que dice el cura. El cura está encubriendo una bigamia, un pecado.

-(L.) Mátala, como es tu obligación. ¡Dice el cura!

-(P.O.) Atención, es un escritor actual. Qué tanto es antiguo, qué tanto es actual, es difícil hacer una obra así.  Juega entre lo que hubo y lo que hay, identificamos las capas sociales de ahora y de antes. Hace una distinción entre los que están protegidos por la instrucción y los que no. La abadesa aparece en un momento clave, está protegida por la instrucción y hace que cada uno encuentre su decisión.

José Luis Alonso de Santos es nuestro mayor dramaturgo vivo, es el creador de la nueva comedia en España. Margarita Piñero, su mujer, es la autora de la introducción.

-(L.) Muchos saben de La estanquera de Vallecas o de Bajarse al moro pero desconocen el nombre de su autor. Es una pena.

-(P.O.) Teatro independiente a finales del franquismo, teatro universitario. En Mil amaneceres enlaza con su primera obra ¡Viva el Duque, nuestro dueño!  donde aparece el personaje de Carcoma. Cierra el círculo, vuelve a sus inicios, es una obra de madurez. Esta obra le nace muy de dentro. Su última obra fue Los conserjes de San Felipe (la Constitución de 1808 va a ser destruida y la salvan unos conserjes), fue escrita coincidiendo con el debate sobre nuestra constitución. En el pasado hay notas del presente. Nos enfrenta a cuestiones muy presentes, las pone encima de la mesa  en todas sus obras desde el 70, es la lectura de la postmodernidad. Las grandes ideas matan, las grandes creencia matan. Esa gran historia el pueblo lo sufre, no lo vive, no lo protagoniza. Pone el foco en gente normal que no va a protagonizar la historia sino que la va a sufrir. Que le dejen vivir quiere la gente normal. 

En todas aparece el tema de la relación con el poder, cómo actuar ante ese poder, si cedes tu libertad, transiges o chocas contra el poder. José Luis Alonso de Santos propone una especie de pacto, cierta independencia, que te dejen en paz, con ideas claves de respeto al otro. Esta obra se escribe consciente de que es su última obra, se había retirado del teatro. Había sufrido una operación muy fastidiosa, en los ojos, tumbado boca abajo, le provocó pensar esta obra, ante el dolor. Vuelve al origen, a ¡Viva el Duque, nuestro dueño!, a los años setenta, con las compañías de teatro independiente. Reflexión sobre el teatro, el actor en su relación con el poder.

Rompe con el teatro convencional, rompe con la cuarta pared. Benjamín deja la caja y se dirige al público. Volver a los orígenes al teatro de los años setenta y al de los siglos XVI y XVII, la metateatralidad, rompe con el teatro burgués,vuelve al Barroco. Cierra el círculo con todo lo que ha aprendido. Vuelve a los monólogos, es un género que tiene hoy mucho éxito, llega, no exige una compañía grande, menos problemas económicos, el monólogo rompe la rigidez del teatro, esto es teatro y soy el personaje, formato muy típico. Si le quitas las acotaciones esto podría ser una novela picaresca como el Lazarillo de Tormes. El Lazarillo era una carta, aquí nos lo cuenta a nosotros. Hay otro formato que está rompiendo, es teatro y es una novela picaresca. 

El bululú, imaginad un actor que va pasando por todos los registros, ahora puede hablar con todos los registros. El bululú rompe con todas las estructuras del género, no es un drama, el final no es cómico, es reflexivo. El teatro actual no es cómico ni trágico, va pasando por todas las situaciones, como la vida. Ante situaciones duras como las galeras, una estrategia de supervivencia: tomar todo de una forma cómica. Hasta que llega un momento que dice hasta aquí. Como la vida, ante una misma situación distintas perspectivas, unos días con humor y otros no.


Una característica de esta obra, algo importantísimo es la reflexión del artista en el poder. Un artista en relación con el poder, cómo puede actuar, como Antón o como Benjamín. Una decisión nuestra, transigimos o nos negamos, pactamos con el poder. En la dictadura de Franco, por ejemplo, hay artistas que se oponen y otros se acomodan .Apelando a los artistas, entendiendo su relación con el poder, dos opciones.

Ninguna moraleja, esto es bueno, esto es malo, este es un idiota. Por eso, la abadesa es parte del poder pero es instruida, libre, intenta cambiar las cosas desde dentro.

Enfrentados con el poder, están en galeras, en una situación tremenda. Al principio, actúan de una manera distinta que al final. El autor los va poniendo en situación frente al pueblo, en situaciones cómicas o trágicas, lo del badajo es genial.También es poder el del pueblo, el poder de las masas, el público es un poder más, lo vas manejando, no es malo ni es bueno. El final es el comienzo, cuando se separa es lo que permite que Benjamín entre a hablar a su amigo como en Cinco horas con Mario. 

-(L.) Más divertido. 

-(P.O.) En esta obra se habla al público.

Cuando empieza, Benjamín es un gran actor. Tenemos un joven y un mayor, pareja que funciona en literatura. Alguien está enseñando a vivir a un joven, eso es la obra, hasta que le suelta de la mano. Ha encontrado un refugio que le permite no ejercer de bufón.

-(L.) Ese "no" no se lo explica. 

-(P.O.) Para que él decida, yo ya no voy a enseñarte más, tú toma la decisión. 

Benjamín quiere conocer el mundo más allá del hambre. Quiere probar esto porque es joven, no comprende hasta que vuelve y habla con el muerto. 

En el teatro moderno no se explican las cosas, en la vida no se explican las cosas. En el teatro convencional se explican las cosas, al final hay un personaje que explica ves esto es así porque en la escena final te lo explica. Aquí la obra tienes que explicarlo tú. 

La abadesa le dice que salga y se vaya con el rey. Antón ya no tiene semilla de futuro. Hay un momento en que tienes que matar al padre, Benjamín tiene que hacer su vida. Comprendemos esa rebelión. Es mi vida, es mi momento. Años después: qué razón tenía mi padre, qué razón tenía mi madre. Eso es Mil amaneceres. La estructura de poder cae a plomo, son los de abajo. Habla de la piedad, la amistad, el compañerismo, mucho de teatro. 

-(L.) Mérito del sentido del humor, sin él sería más árido. 

-(P.O.) La obra sería dramática. Ante la vida unos utilizan el humor, el humor ante un mundo hostil para sobrevivir. Permite terminar la obra con una sonrisa, qué risa, pero qué carga de profundidad tiene.

Es un monólogo que nos tiene en cuenta. El personaje ausente, gente que no está en escena, sitios ausentes. En el teatro  más importante que lo que vemos es lo que no vemos. 

(L.) El lector va entrando en esos escenarios, nos imaginamos el campo, los convictos. Es una obra de buenos, la desgracia es propia de la época que viven. Tradición española no tener héroes, son personas comunes con sus desdichas y sus alegrías. 

-(P.O.) José Luis Alonso de Santos cree en la bondad humana. El hombre es bueno por naturaleza, el poder le hace malo, corrupto. Si eres corrupto es por sobrevivir. Obsesión por el hambre. Si no tienes hambre no interesas al poder.

-(L.) Benjamín es un hombre bien vestido, ha triunfado socialmente, a partir de cómico.

-(P.O.) Al final no hay moraleja. La "Máscara de Plata" se la da a Antón porque supo fingir en la vida. Va al cesto y coge el remo, se lo lleva, la necesita para remar en la vida.

Obligación moral, sobrevivir. Sobrevivir, gracias Antón amigo. Se reconcilia con él, comprende que ya había llegado a su puerto, sin hambre, tranquilo, había remado mucho. 

¿Qué va a pasar? Va a seguir remando. Nos apela. 

Una excelente obra que nos lleva a la picaresca. El poder pesa mucho, es el poder de las estructuras de educación, de lo políticamente correcto, el poder de las redes sociales, el qué dirán...el poder diluido como el de ahora. 

Me alegro de que os haya gustado. Obtuvo el Premio de la Crítica de Castilla y León, 2020, ex aequo con Fábrica de prodigios de Pablo Andrés Escapa.

-(L.) Hay que seguir remando. 

Gustó mucho, animo a todos a leerlo. Se habló mucho y bien. A eso de las seis, nos despedimos y nos deseamos Feliz Navidad. Hasta el último martes de enero, con Insolación de doña Emilia Pardo Bazán.  

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino