Pintura de Agustín Merino
XII
Quizás nada
que esconder.
Pero se ondula
un movimiento añil
cuando repites:
ya es el siguiente minuto
no dejes de abrazarme.
...
(Ángel Luis Lobato, Brillante, página 71)
Tan en ti añil y marinero.
Dejado en el ondular de tus brazos.
En este verano aquí y lejano.
En el que solo recuerdo las cosas tontas.
Pues quiero olvidar todo aquello
que no sea el añil mar de tus abrazos.
(Agustín Merino)





















