miércoles, 17 de mayo de 2017

En el crisol del espejo fundido el aire.




Así,
ante el fundido del espejo,
la fábula que te conté,
esta misma noche
la garganta de ceniza,
y el plasma 
que se oculta
en un cuarto cerrado.
...
(Luis Ángel Lobato, Brillante, Página 59)

En el crisol del espejo fundido el aire.
La noche abre las estancias secretas.
El reverso del corazón tatuado con un nombre.
El silencio, la espera se hacen labios apenas abiertos.
Nace la palabra del viajero,
la garganta ahogada de la despedida. 

(Agustín Merino) 

3 comentarios:

La seña Carmen dijo...

Me gusta la gradación de este poema.

Y me gusta mucho la ilustración.

Gracias a ambos por compartirlos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Sobre el misterio de lo poético. Excelente. Dale la enhorabuena a tu hermano.

Ele Bergón dijo...

Cuando se va la persona amada y hay que despedirla, sucede todo esto que escribe Agustín y produce una honda tristeza para el que lo escribe y también para el que lo lee porque lo reconoce y lo siente. Buen poema

Besos