jueves, 17 de septiembre de 2015

"El tiempo incinerado": "como si viviera un tiempo de recopilación".


Comentario parcial al diario del pianista Diego Fernández Magdaleno: "El tiempo incinerado". Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

El lector de “El tiempo incinerado” acompaña al autor en sus zozobras, a pesar de las elipsis. No lo abandona, aunque no hayan faltado las tentaciones, porque comprueba, al igual que los nuevos alumnos del pianista, “que el silencio no está vacío”; que puede crearse “un silencio que interroga, otro que responde; un espacio donde descansa o se impulsa una idea; un punto de apoyo, de partida o de llegada”. Sí, en la escritura también, como si el texto fuera un pentagrama. 



 La lectura avanza, cuántos nombres propios, y no conoce aún al monstruo protagonista. Que no se esconda, sabemos que está ahí, aunque se cubra de reflexiones culturales y citas literarias. Y busca compañía, el monstruo personal se alía con el monstruo colectivo. Y se retroalimentan. 

Recordamos, con el escritor, el infernal 11 de marzo madrileño: muertos y heridos, llamadas, música de difuntos e impotencia. Y en su resaca: manifestaciones, elecciones y conspiraciones.


Estación de Atocha. Monumento homenaje a las víctimas del 11 M.

El 18 de marzo, leemos "El frío de la casa busca respuesta en los espejos". Dos ancianas vigilan, desde el patio interior, cada paso que damos. Nunca duermen: asumieron muy pronto su destino de espías, su maldad en dos cuerpos, su perversión siamesa". Nos sorprende el plural e intentamos, en vano, desentrañar la naturaleza de tamañas guardianas. 

Capitel del Claustro de Silos (harpías)

Pero la alegría pinta de rojo el calendario y ahí está "ella":

"Ella busca en la cocina un poco de costumbre con la que abrigarme y, junto al desayuno-sin que yo sea testigo-, me deja algunos besos para pasar el día".

En respuesta, un verso de Francisco Pino: "Nunca te diré adiós mientras yo viva". "Ella lo sabe, nunca".

El 22 de marzo, él insiste en asociar Madrid con "La tragedia del hombre" de Kokotska y "La ciudad en llamas" de Meidner. 


Ella en "lo que aún permanece en Madrid de esos cielos de Goya que siempre hemos amado". 


Aunque "arde la ciudad y nosotros en ella", concluye que "es cierta la ilusión que brilla en el cielo de Madrid". Lo es porque ella la va dejando en las páginas del diario. Ilusión para el más desilusionado. El poder del amor. 

Sin la ilusión de "ella", Madrid "sólo es la sombra de un campamento helado". 

El 27 de marzo tocará un programa en el que hay algo de resumen: Bach, Liszt, Soler...los autores que siempre ha tenido sobre el atril del piano. Los que han definido su forma de pensar la música y "toda su vida". ¿Hay acaso diferencia entre vida y música?

El 31 de marzo aparece la palabra "culpa" en su diario. Nuestra imagen en el tiempo, el recuerdo, la valoración del pasado en el presente, tal vez tergiversada por caer fuera de contexto. ¿Culpa? 

"Cubriremos la culpa con un velo de olvido". "Y así será mentira todo lo que odiamos de nosotros mismos". "¿No podré yo encontrar esa coartada...? 

Llega abril, música y más música. Antología de poemas dedicado a la música, Halffter y Falla y el convencimiento de que "la música carece de contenido ajeno a su propia esencia". Atención a aquellos que aman la música porque encuentran evocaciones de alegría, dolor, tristeza, evocación de la naturaleza...los que buscan en la música una droga.

"Poco valdría la música si estuviera destinada a eso". 




El maestro Soler y su obra "Matilde" , un paseo imaginario por el cementerio de Villafranca del Penedés, donde nació. Cipreses, un único sauce y la tumba de Matilde, una desafortunada joven que murió de una bala perdida, en el momento de asomarse a la ventana para recibir a su novio que volvía de Cuba.



El 8 de abril, "Lo más parecido a la felicidad". Toca, con su hermano Pablo, la Sonata K 381, para piano a cuatro manos, que Mozart compuso a los dieciséis años.



El 10 de abril volverá a tocar las "Seis Piezas Sagradas" de Soler, Intentará reconstruir lo que el compositor ha dejado en "una de las páginas más hermosas y profundas que se han escrito para el piano". Subrayamos  "intentaré reconstruir" y la veneración por aquel que , según sus palabras, transformó su vida. 


"Para Pablo" de Josep Soler. D. F. M. al piano.

El martes 13 de abril, la reflexión es literaria y filosófica: "¿Soy o no soy", a propósito de un personaje de un libro de Imre Kertesz. Y a propósito de encontrarse "en ese lugar tan poco agradable, en el que sólo tiene sentido resolver esta interrogación". ¿El hospital tal vez? Y, una digresión: ¿no le gusta a Diego la literatura española? Sin despreciar al húngaro.

El 14 de abril habla por primera vez de su padre, tras una metáfora geológica y musical: "Las  vetas son las melismas de las piedras. El agua confunde los colores del tablero que mi padre golpea con idéntica dosis de vigor y cariño...Palisandro, Shivakashi, Ónix del Pakistán...adolescencia...recuerdos de tesoros escondidos..."



El 22 de abril comparte con nosotros la visión de la sala desde el escenario. Una mirada o un gesto pueden desconcertar a un músico. Pero, en el concierto de hoy, la presencia de ciertas personas ha sido muy beneficiosa para abordar el recital. 

El 25 de abril, nos dedica una afirmación sorprendente de Ravel: "Escribí sólo una obra maestra: Bolero. Pero, desgraciadamente, no hay música en ella". 

29 de abril: Albert Sardá le llama para ultimar detalles de sus conciertos en Barcelona. 

30 de abril: El autor acaba de publicar un estudio sobre el dúo de músicos Miguel Frechilla y Pedro Zuloaga. Cuando era niño, su sueño era estudiar con ellos y su sueño se cumplió. Los sueños se cumplen y se agrandan. Subrayamos la frase "Conseguirlo fue una de las mayores alegrías de mi vida".



Comenzamos la segunda parte. Tras el texto de Ted Hughes, el día 1 de mayo se encuentra con una protesta de los libreros, en la Feria del Libro de Valladolid,  por la presencia de una librería de temática nazi. Para calmar la indignación, poesía y amistades. Y un día que comenzó mal terminó de modo inmejorable. 

7, 11, 16, 17, 18, 19, 21 y 22 de mayo. Todas las reflexiones y noticias que recoge son musicales. Subrayamos:

"La música actual es la más marginada de las actividades artísticas"
"no tocar jamás, ni una nota, mecánicamente" (Daniel Baremboim)"
"Tengo muchos prejuicios sobre los concursos de interpretación musical...he vuelto a tener la extraña sensación de participar en algo injusto de antemano".

La del 31 de mayo es literaria, en torno a las incógnitas entre la relación entre Sylvia Plath y Ted Hughes. ¿Fue Plath una víctima de Hughes? ¡Era tan desagradable la Plath?"Por eso me ha parecido muy interesante "La mujer en silencio", de Janet Malcom, un particular estudio de la biografía de ambos poetas". A pesar de que se ha hablado demasiado sobre esta pareja de escritores, al parecer.




Comienza junio y piensa en su trabajo, algo que la vocación convierte en inevitable. Se pregunta "si dar conciertos, hacer conferencias, enseñar y escribir...es útil para alguien, y si solo es una transitoria forma que tengo de abandonar la obsesiva certidumbre de la muerte y el escaso significado de la propia vida. No sé si es necesaria esta exposición permanente ante los otros, si la deseo en realidad, creo que no". 

Diego Fernández Magdaleno se nos confiesa aquí con "la angustia del intérprete", como un esclavo de "una necesidad contra la que nada puede hacer racionalmente". No concibe otra vida, incluso llegó a sentir, en la adolescencia, compasión por las personas que se dedicaban a otras tareas. La medicina era la única disciplina no artística que respetaba. Y cree ahora lo mismo, pero se cuestiona "qué valor tiene dedicarte a un trabajo cuyo resultado importa a tan pocas personas, vivir con la ilusión de mostrar la música y el pensamiento musical de nuestro tiempo". "¿No sería mejor continuar el trabajo, estudiar...pero sin testigos?"

Y continúa: escribir las notas al programa para un concierto de Guillermo González, un homenaje al mismo, los alumnos de estética musical, solicitar obras a diferentes compositores para una serie de conciertos para el setenta aniversario de Soler...

Más libros. Le parece acertado que Alfonso Guerra escriba sus memorias en " Cuando el tiempo nos alcanza", porque ahora, más que nunca, se hace imprescindible analizar los diferentes puntos de vista de quienes han protagonizado la historia reciente de España, tan tergiversados ahora en algunos textos, articulados desde la apología del franquismo. 



El día treinta de junio nos ofrece algunos versos de diferentes poetas. Concluye con: 

"Estos días siento/ como la luz se va/ y cierra la puerta" (Luis Felipe Comendador)
"Verrà la morte e avrà i tuoi occhi" (Césare Pavese)

El 1 de julio, el tema es el teatro. En sus clases, alude a la importancia del trabajo del intérprete en su lenguaje, ya sea músico o actor. 

El 6 de julio, le acompañamos en un extraño viaje, que parece sacado del mundo de los sueños. Un largo trayecto en coche, un laberinto de calles y "una peligrosa mezcla de palacio y fantasmagórico castillo". "Salió el dueño. Hacía demasiados años que no hablábamos. La verdad es que una amistad entre él y yo era prácticamente imposible, nos separaban demasiado nuestros criterios artísticos, políticos, religiosos...Pero, pese a todo, había algo preso entre aquellos muros que me atraía excepcionalmente: una esplendorosa biblioteca". Habló el anciano, leyó un fragmento de "Hipólito" de Eurípides y concluyó gritando: "Y me es extraño el vicio en que crees haberme sorprendido". ¿Por qué esta historia del viejo? ¿Qué o quién representa?


El 10 de julio, por fin, ruge el monstruo:

"Mi padre está ingresado en el hospital".

"La habitación no tiene nada de particular: mi padre está acostado en una cama estrecha y yo sentado en una silla, junto a la ventana. Esta tarde he leído "El ángel literario" de Eduardo Halfon. "


El 11 de julio lee en "El País" una entrevista con un geólogo que no lee novelas y considera que la pintura acabó hace cien años. Y de música ni habla. El geólogo dice tener miles de libros. ¿Es geólogo el padre del pianista?

El 14 de julio vuelve a leer "Esta salvaje oscuridad" de Harold Brodkey. La lectura en el hospital ha sido ahora más intensa que en la primera ocasión, cuando la muerte sólo estaba en las páginas del libro. Bradkey escribe: "el hospital es como una terminal de autobuses en fin de semana, está repleto de abominables, enloquecidas, lánguidas mercancías humanas de paso".



Mira a su padre, está tranquilo. "No sabe que el cáncer ha invadido su cuerpo". 

El escritor pianista vuelve una y otra vez a algunos libros, "como si viviera un tiempo de recopilación". A alguno le extrañará que siga leyendo. Siente la necesidad de "volver a textos queridos, familiares por su compañía, a versos aprendidos de memoria". 

El sol aplasta la fachada de la habitación, un calor espeso y olor a hospital. Acompañaremos a Diego. 

Un abrazo de:

María Ángeles Merino


6 comentarios:

Gelu dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Aunque he leído el libro 'El tiempo incinerado', sólo llegaré hasta el 30 de abril en la entrada que estoy tratando de terminar.
En las próximas, resumiré un poco más.
Volveré, para comentar.

Abrazos.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Has cambiado el tempo, primero lento casi largo, luego andante, para llegar al vivace, que llamaríamos trepidante. Todo se precipita, todo confluye.

Ele Bergón dijo...

Es verdad lo que dice Carmen, el tempo en la escritura va al compás de la música que va dejando en las palabras Fernández Magdaleno y yo también lo he notado en tu escritura, según vas avanzando cambia el ritmo, la velocidad que vas marcando en las palabras que nos vas dejando aquí .

Besos

Bertha dijo...

Un diario con mucha carga y sobre todo que es una persona que no encuentra respuestas a su constantes preguntas.Le gusta la música, escribir, leer, impartir.Pero su vida es una constante pregunta.Y ahora la necesidad de retrotraerse en sus momentos de bien estar y encima la pena de ver que su padre se va apagando.Una persona demasiado sensible para vivir la realidad de un mundo tan bruto...

Me encanta lo bien que sacas la esencia de este diario.

Un abrazo MªAngeles.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

De la tragedia colectiva a la individual... el mundo se hace soportable gracias a la escritura, la lectura y el estudio.

María Pilar dijo...

No he leído este libro pero como siempre tú nos aportas una gran cantidad de información.
A veces hay personas que parece no corresponderse con la realidad social que les ha tocado vivir.
Besos Mª Ángeles