jueves, 11 de abril de 2013

"...en fin, mi señorito me ha dicho que tu coronel le ha dicho que nos enviaba el mejor"

 
 
Comentario a algunos contenidos de la novela "La marca del meridiano", de Lorenzo Silva. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.
 
Acabo de redactar y publicar la última entrada sobre "Aurora roja" de Baroja, agotada por la densidad de sus contenidos, inmersa en la problemática obrera en 1904, pero allá voy...al 2012.
 
 Nuestra lectura colectiva aborda ahora un novela muy reciente:"La marca del meridiano", de Lorenzo Silva, premio Planeta 2012.
 
 
El escritor ha tenido una delicadeza que se agradece:  disponemos de una completa, clara y bien estructurada página web que incluye, incluso una zona desdinerarizada. Gracias, Lorenzo. Después de abrirla, no considero necesario recoger aquí información acerca de su vida y de su obra. ¡Ah! Y también tiene un blog: "La mirilla".
 
 
Sin embargo, mi primera lectura de Silva se ilustró con una sucinta información previa:"el autor es de Getafe". Me explico, aquel ejemplar era pasajero del Bibliobús que cada quince días prestaba servicio en la Plaza Mayor de Campo Real, el pueblo de Madrid donde vivía. Y el bibliotecario, además de buen profesional y amigo sincero de los libros, vivía, como Lorenzo, en la citada localidad. El lugar de aparcamiento del libresco vehículo era la sede de una brevísima tertulia literaria de tres lectores: el de la biblioteca, un policia municipal y yo, maestra de adultos en un aula cercana al aparcamiento del libresco vehículo. Qué rápido pasa el tiempo: año noventa y mucho, dos mil y poco. Mi agradecimiento y cariñoso recuerdo a ambos.
 
 
 
 
 
Aquella pareja de guardias civiles, Ruben y Virginia, me parecían unos personajes muy atractivos, tan diferentes a los policias de las novelas, ahí debía radicar  la clave de su gancho. Siguieron los demás de la serie. Y, con la singular pareja, vamos a tener la nueva aventura en la lectura colectiva que nos propone Pedro Ojeda, en "La acequia": "La marca del meridiano".
 
 ¿Cómo son los personajes Bevilacqua y Chamorro? El autor comenta en su página que la Wikipedia les dedica más espacio que a él mismo. Así que disponemos de abundante información, aún sin leer el libro. Pero es mejor que vayamos perfilando su personalidad a medida que leemos "La marca del meridiano".
 
Rubén Bevilacqua nace en Uruguay, hijo de uruguayo y española. A los seis años llega a España con su madre, tras el abandono paterno. Reside en España desde entonces e intenta ser "un caballero castellano de una pieza", a pesar de referirse a los españoles como "los humanos nacidos en el país al que sirvo".
 
¿Ble...bli...va...cua?. Así lo pronuncia el comandante al que se presenta en el dispositivo riojano.  De los españoles  le molesta especialmente "su irritante propensión a trastocar las sílabas italianas para producir engendros que...tienden a emparentarme con alguna forma de vacío". Sus compañeros y jefes directos lo llaman Vila, pero no es su nombre legal y se expone a una amonestación.
 
 
Con gran desparpajo, corrige al comandante y añade:
 
"Be-vi-lac-qua...Para no andar jorobando al prójimo me hago llamar Vila. Si le sirve mejor, atiendo igual. "
 
El comandante pregunta: "¿Eres italiano?". Y aquí le molesta el tuteo, todo inferior tiene derecho al usted, cuando no hay confianza...lo dicen las ordenanzas.
 
Vila contesta: "No. Apátrida con pasaporte español...En realidad, soy sudaca de nacimiento."
 
Y aclara que "lo de la españolidad es un aprendizaje a posteriori. Sigo en ello , pero no termino de avanzar. Estoy en algún lugar a medio camino. Del océano quiero decir".
 
 
 
El comandante le mira con recelo y el brigada Vila se siente halagado. Al  superior, que seguramente no concibe dudas en lo que toca a la españolidad, le propina una colleja verbal: "Bueno, de qué me extraño...El otro día se me presentó un guardia nuevo y resulta que era panchito. Y moros ya hemos tenido unos cuantos. Nos estamos convirtiendo en una tropa multinacional..."
 
Bevilacqua le ofrece un argumento de consolación, así será más fácil infiltrarse en todos los ambientes. Y contraataca, de paso, con el arma de su formación académica: "Yo sirvo para mimetizarme entre porteños psicoanalizados, si se tercia. Para mayor descrédito, me licencié en Psicología antes de entrar aquí. " 
 
 El comandante se resigna: "en fin, mi señorito me ha dicho que tu coronel le ha dicho que nos enviaba el mejor, y si tu coronel lo dice, será verdad, que para eso le han puesto las estrellas en el hombro". Y remata, en un ataque de sinceridad: "Si lo sé, no asciendo".
 
 
 
Varias mujeres han dejado huella en su vida. La primera es su ex mujer, trata de comprenderla y suele afirmar que ella es mejor persona que él. Su matrimonio fracasó por motivos que se van a dar a conocer en "La marca del meridiano". Está también la misteriosa barcelonesa que aparece en "La reina sin espejo". Además, suele conectar con las mujeres que conoce en sus investigaciones. Pero la mujer con que comparte más tiempo es la cabo, ahora sargento, Chamorro, Virginia Chamorro. Hasta ahora no ha habido ningún acercamiento sentimental, pero hay miradas y silencios...Es un personaje que merece más tiempo, la dedicaré la próxima entrada. La novela comienza así:
 
"Chamorro se dio la vuelta y. mirandome como si quisiera fulminarme, me espetó:
-Tú te estás guardando algo."

Un abrazo para todos de:

María Ángeles Merino


Las palabras en naranja están copiadas directamente de: "La marca del meridiano", Lorenzo Silva, editorial Planeta, primera edición.

7 comentarios:

Bertha dijo...

La presentación de Bevilacqua ya tiene miga.

Le mandaron el mejor:vamos a ver si a lo largo de la novela nos vamos asombrando.Porqué para esta profesión hace falta mucha psicología...

-Y yo con estos pelos ya me queda solo un tomito para concluir la triología de Pío Baroja.

Un abrazo feliz fin de semana Mª Angeles.

Bertha dijo...

...trilogía

pancho dijo...

Sabíamos que eras una gran lectora, pero esta introducción a la novela sobrepasa lo imaginado.
Algo he indagado por internet sobre Lorenzo Silva, del que no había leído nada. Para algo positivo sirven los grandes premios, nos dan a conocer a unos autores que habrían permanecido difuminados para el gran público.

Desconocía que tuviera el blog que enlazas, pero sí sabía que es un gran tuitero. Y muy amable. Creo que es la primera vez que una persona famosa retuitea y responde a uno de los tuits que le mandé. Con este gesto nos ganó para su causa.

Un abrazo. Seguiremos con la atención debida tus reflexiones sobre la novela.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Me gusta la forma en la que te has introducido en esta novela: desde lo persnal hasta las razones más personales del protagonista y narrador...
(Corregida la omisión en la entrada de hoy, te pido disculpas.)

Gelu dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

El profesor consigue que nos entusiasmemos con las lecturas que propone.
Había pensado no apuntarme para esta, y al final me he complicado más con querer saber de la pareja de guardias civiles, leyendo la novela ganadora del Nadal -de hace trece años- que tenía en casa.

Abrazos.

P.D.: Te diré que hice el domingo unas fotografías del árbol del amor, con una entrada medio preparada. A ver si consigo terminarla.

Paco Cuesta dijo...

Magnifica introducción a personajes y autor. Es de agradecer tu ayuda.
Un abrazo

Aldabra dijo...

yo solo vi la película "La flaqueza del bolchevique"... pero contado por ti creo que tengo que leer algo de Lorenzo Silva, ya.

biquiños,