jueves, 16 de mayo de 2013

"Soñé que ella me llevaba por una blanca vereda..." "Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda...".

 
 

 

Visito la exposición "Campos de Castilla. Hoy es siempre todavía".

"Con motivo del centenario de la publicación de la obra 'Campos de Castilla' de Antonio Machado, se ha organizado una exposición en la que se recogen documentos, manuscritos, libros, borradores y objetos personales pertenecientes al genial poeta y a los autores y personas más cercanas al mismo. La muestra, que está organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, puede visitarse en la Sala de Exposiciones del Monasterio de San Juan de Burgos del 10 de mayo al 2 de junio de 2013."

Monasterio de San Juan, Burgos. Entrada a a exposición.
 
Los cuadernos manuscritos que se muestran pertenecieron a la viuda de Manuel Machado, Eulalia Cáceres. A la muerte de su esposo, se recluyó en un convento de clausura; pero antes hizo donación de la biblioteca y archivos de su marido, junto con varios libros y cuadernos manuscritos de Antonio Machado,  a la Diputación Provincial de Burgos y a la Institución “Fernán González”. La relación de Burgos con los Machado podéis consultarla en el enlace que incluyo sobre estas líneas.

 
Tengo a la vista hojas sueltas de algunos cuadernos de Antonio Machado. Realizo un recorrido, cámara en mano, por las vitrinas, en busca de mis poemas favoritos. ¡Aquí está uno de ellos! El poeta ha escrito: "Soñé que ella me llevaba por una blanca vereda...". Observo la caligrafía y las correcciones del manuscrito, imagino seguir al poeta en un emocionado proceso creativo. Lo comparo con la versión publicada.
 
 
Soñé que ella tu  me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules
(una mañana)
en una tarde serena.

"Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena."
 
Senti tu mano en la mia,
tu mano de compañera,
A tu voz de niña sonaba
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva
? una campana nueva que toca
como una campana virgen
de un alba de primavera.
 
Era en la tierra de Soria
 
Vive esperanza-no todo
lo puede tragar (volver) la tierra.

"Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!

Vive, esperanza,
¡quién sabe
lo que se traga la tierra!"
 
Antes de pasar a la segunda estrofa, corrige: "Soñé que tu me llevabas...". Dentro y fuera del sueño, Leonor vive, no puede ser "ella", ha de ser "tú". Y la tarde se vuelve mañana.  Y cambia "A tu voz de niña sonaba" por "tu voz de niña en mi oído"; tal vez la campana comenzó siendo  de metal  y acabó en metáfora de la infantil voz de Leonor. Los últimos versos ganan en emoción, en la versión definitiva, con las dudas del poeta. ¿Sueño? ¿Verdad? ¡Quién sabe!

 
Machado vive, en su sueño, unos  deseos paralelos a los de Nemoroso, el pastor de la "Égloga I", de Garcilaso de la Vega, en su llanto por la "divina Elisa":

"...contigo mano a mano

busquemos otro llano,

busquemos otros montes y otros ríos,

otros valles floridos y sombríos,

do descansar y siempre pueda verte

ante los ojos míos

sin miedo y sobresalto de perderte"

Porque su niña le guía, como Elisa a Nemoroso", hacia "otros montes" sin dolor, perfectos, azules, a través de una vereda que los lectores percibimos como blanquísima, "en medio del campo verde", un prado ameno como los del maestro Garcilaso.

Y con Antonio de la mano, Leonor agita la joven campanilla de sus palabras, "en un alba de primavera", el más bello de los paisajes posibles. Y las repeticiones se suman a la asonancia de los versos pares: a a a..., marcando un ritmo de campana: tu mano , tu mano , como una campana, como una campana , tu voz, tu voz... Una rima y un ritmo de romance antiguo,
como aquellos que soñó un juglar junto a la orilla del Duero.

Despierta del sueño, sabe que la voz y la mano, desgraciadamente, no son verdad; mas sigue hablando con ella: tu voz, tu mano:

¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!
 Al final, se quiebran los versos y se quiebra el poeta. ¿Esperanza? Un vano intento de darse ánimos. Traga y tierra, qué erres tan fuertes, tan terribles, nos parece sentir el ruido de una tierra tragona: rrrrr.

Vive, esperanza,
¡quién sabe
lo que se traga la tierra!"



La caligrafía del manuscrito anterior es regular, se corresponde con un momento doloroso pero sereno. A continuación, encuentro este otro, tan distinto. Es un borrador de aquel que dice:
 


Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí.
¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
¡Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos! 

Me conmueven los tachones serpenteantes, la dolorosa caligrafía de los dos versos finales, arrinconados a la derecha del papel. "Mi niña estaba tranquila" luego quedaría en "Mi niña quedó tranquila", es el verso caligráficamente más legible, más sereno. Me parece leer "sangrando mi corazón" en lugar del definitivo "dolido mi corazón". Tal vez no quiso cargar las tintas, sangrando sería más andaluz, menos castellano, es Soria.

La muerte aparece personificada, es alguien que se cuela por el balcón o por la puerta, vete tú a saber. Machado se dirige a ella con familiaridad, como a una vieja conocida: "¿Qué has hecho?". Las oes de los versos pares hacen rebotar dolorosamente su rima asonante en nuestros oídos y nos vamos dando cuenta de la tragedia que se gesta. La muerte va a lo suyo, pasa silenciosa: se, su, finos, silenciosa, ssssss. Rompe sin piedad "algo muy tenue" pero muy querido: "un hilo entre los dos".

Seguiré con algún manuscrito más, con otros versos de "Campos de Castilla", un libro lleno de "tristeza que es amor".Un abrazo de:

María Ángeles Merino

12 comentarios:

Paco Cuesta dijo...

Magnifica introducción a una visita necesaria.
Un abrazo

pancho dijo...

Excelente, laborioso y muy interesante trabajo de contraste y comparación.
Pues a mí también me gustan estos versos fracasados, que pudieron haber sido cuando el poeta aún tenía esperanza de que Leonor se curara:
"Vive esperanza
no todo lo puede tragar (volver) la tierra".

A lo mejor la exposición la hacen itinerante y la podemos ver en directo por aquí. Mientras tanto la tenemos mejor que en directo, por las explicaciones tan detalladas que nos das, en tu casa.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Tiene esta entrada un aire grande y, a la vez íntimo. Grande porque es una excelente reseña de la exposición y de lo que en ella hay. Íntimo porque nos permite aproximarnos, de puntillas, al taller del poeta y el proceso de su duelo personal.
Excelente. Gracias, gracias.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En respuesta a Pancho: la exposición es itinerante. Se inauguró en Soria en el centenario y va corriendo paisajes...

Bertha dijo...

Al final, se quiebra el poeta:" mí niña quedo tranquila".La muerte había roto un hilo entre los dos...¿Que has hecho?: ya la trataba farmiliarmente...

Un recorrido muy interesante y con un escenario que encaja a la perfección.

Un beso feliz día Mª Angeles.

Kety dijo...

Cuando el ordenador se niega a entrar en tu blog, me pone nerviosa, más, sabiendo las entradas tan magistrales que haces.

La esperanza es lo último que se pierde, así lo refleja Machado.

Un abrazo

Miguel.V. en Burgos dijo...

El pròximo lunes se proyectarà en la Sala Polisòn .Las maestras de La Repùblica.
La vì en El Matadero (Madrid)
El lunes estarè de vuelta en Edimburgo.
Saludos.
M.V.

Ele Bergón dijo...

Excelente entrada, no sólo por la información de la exposición si no también por los detalles minuciosos e interpretativos de lo escrito y reescrito de D. Antonio Machado.

Creo que casi siempre se tiene que corregir el poema y digo casi porque alguna rara vez te sale redondo desde el principio, pero en esa corrección, yo creo que hay también algo mágico e inconsciente que ni siquiera el poeta controla. Tú has sabido ahondar en esa magia o inconsciencia de D. Antonio

Me ha gustado mucho

Un abrazo

Luz

Gelu dijo...

Buenas tardes, Abejita de la Vega:

Me ha encantado la entrada.
Con la fotografía del Monasterio de San Juan, me has llevado –casi- hasta la puerta del colegio.
Los dos poemas son preciosos. ¡Qué acertado el comentario del profesor Ojeda!.
En la fotografía, los recién casados, aunque quisieran evitarlo, no podían disimular que se reflejase en sus caras el disgusto que les habían dado algunos malintencionados y desocupados vecinos.
¡Puñeteros cretinos!
Veinte años después ese mal recuerdo aún le dolía al poeta, como le explicaba en una carta a Pilar Valderrama.

Abrazos.

Myriam dijo...

¡¡¡Ajjjjj!!! no supe de esa exposición en Burgos, sino, me hubiera ido de Barcelona a verla y de paso verte....

¡Qué pena! pero bueno, me conformo con leer tu reseña y ver estas copias de manuscritos y fotos.

Besos

Javier Cevallos Suarez dijo...

Gracias por el material digno de ser aplaudido: el cuaderno de Machado. Me sorprendió. Saludos¡¡¡

Abejita de la Vega dijo...

El material es muy interesante, aproveché aquella exposición, las fotos no son buenas pero era lo que se podía hacer. Esos cuadernos los guarda la Institución Fernán González y son un tesoro. Saludos, Javier.