miércoles, 12 de octubre de 2011

Una casa de lenocinio, unos cuadros poco valiosos, un José Antonio del alto plumero, una Venus inédita y un Velázquez irritado.


Comentario, muy a mi manera, de algunos capítulos de la novela "Riña de gatos", de Eduardo Mendoza, para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.


Mientras leo "Riña de gatos", mi  vecino Milo busca la sombra y se refugia  debajo de mi tumbona veraniega.  Sigo contándote,  amigo gato.

Dejamos a Anthony Whitelands a punto de sopapo en la  taurina taberna, menos mal que un "benefactor" le saca de allí a tiempo. Y recordamos como termina, borreguilmente, en una casa de lenocinio, de las de paredes desconchadas.

Su acompañante le dirige. Ha de subir y preguntar por la Toñina, él espera abajo; pero antes es mejor que deje todo lo que le puedan robar, no por las honradísimas chicas sino por  los taimados descuideros. Así lo hace, entrega dinero, documentación, reloj y pluma. ¿Parker?


Pregunta y se acuesta con una chiquilla  guapa y algo esmirriada. Emerge satisfecho, baja y en el zaguán no hay nadie. Ya en el hotel, le asalta la sospecha de haber sido víctima de un timo. Recordemos que el tabernero llenaba continuamente el vaso.

Al día siguiente, bajo el "calabobos", piensa que ha de acudir a la Embajada. No hay más remedio. Sueña con un café y unos churros aceitosos, pero está sin blanca. Se refugia en el Museo del Prado, ración de Velázquez en ayunas, toca "Menipo".

Cesa la lluvia, a casa del Duque. ¡Qué desilusión! La colección no vale gran cosa: Madrazo, Regoyos y otros pintores españoles del XIX. Tal vez en una casa de subastas y en otros tiempos...El de la Igualada agradece su delicadeza, se hace cargo.


Antoñito se queda a comer. Con el estómago vacío, qué largo se le van  a hacer los corteses preámbulos esta vez.  En  la sala de música Lily toca el  piano,  Paquita gorjea una tonadilla  de la zarzuela "Luisa Fernanda"; eso , tan increiblemente cursi, de"Caballero del alto plumero, ¿dónde camina tan pinturero?"


El pinturero del plumero es un hombre de treinta y pocos,  bien plantado, distinguido. ¡Cómo se miran la soprano y el barítono !

Al inglés se lo presentan como marqués de Estella, sin su nombre, el de José Antonio Primo de Rivera; lo cual despista bastante al lector. A los españolitos que ya no cumplimos los cincuenta, nos choca esta imagen de  señorito elegante  y seductor, acostumbrados al fascista arremangado y mitinero. Franco, crucifijo y José Antonio, ¿os acordáis?


Sirven unas copitas de oloroso y pasan de las cortesías a la  política, aterrizando  en la pintura.


El duque  tira de la lengua a Whitelands : "Todo lo que no sea Velázquez lo arrojaría a la hoguera. ¿O no?".

En ayunas, el vino le nubla el entendimiento y le traba la lengua. ¿Apasionado o erudito? Anthony se considera sólo un "estudioso", pero se dispara apasionadamente cuando el marquesito  califica a Velázquez como "pintor dramático".

¿Dramático ? Nada de eso. "Distante, tranquilo, pinta como a desgana, deja los cuadros a medio hacer, rara vez elige el tema, prefiere la figura fija a la escena de movimiento; hasta cuando pinta el movimiento lo pinta estático, como detenido en el tiempo."


¿Y su vida personal? " No le interesó la política, no participó en intrigas palaciegas y prefirió ser funcionario a ser artista . "

Paquita, al oír todo esto, le desafía. Le lanza la idea de  que ,"a fuerza de conocimientos" se ha apoderado de Velázquez y "lo ha moldeado a su imagen y semejanza". Le plantea la posibilidad de que el pintor llevara una doble vida, metido como estaba en la corte española, "un laberinto de ceremonias, falsedades y ocultamientos".

Y Anthony se rinde ante "una mujer hermosa" que le plantea un cuerpo a cuerpo. Lo reconoce, Velázquez es un enigma y nunca podrá resolverlo.

Sigo leyendo, leyendo esta premiada novela; paso la veraniega tarde , al aire libre, junto al gato Milo.



 Otra vez a casa de la Toñina, cena de potaje sin moje , aterriza en  la Embajada inglesa, allí saben algo de lo que se trae entre manos, un funcionario le devuelve lo que dejó al anónimo benefactor, demostrado: aquel hombre no era un ladrón, ahora dispone de parné, recibe una mensaje de Paquita, caña y ración de calamares, entra en el Palacete de la mano de Paquita a través de un corredor, de allí a un almacén lleno de bultos y ...

Como un bulto más, surge fantasmalmente el señor duque que le muestra "el cuadro que... ha motivado su viaje a Madrid." Nadie conoce su existencia, nadie debe verlo. Es un Velázquez insólito, Anthony no puede creer lo que está contemplando. ¡Otra versión de "La Venus del espejo"!


Dejo la lectura  en esa improvisada lección sobre Velázquez que Whitelands imparte a un cuadriculado funcionario de la Embajada, un tal Parker, como las plumas. Lección que el plumilla escucha con muy poca atención, qué me estará contando a mí éste, que si ese pintor español no era tan buen marido...Que si nunca pintó a su mujer...y "estiró la pata hace tres siglos".

Y aquella noche soñé...soñé con don Diego de Silva y Velázquez, tal y como aparece en "Las Meninas". 


Muy irritado, don Diego hojeaba la novela y decía algo parecido a esto:

¡Vive Dios! ¿Cómo es posible que esto  haya sido dado a la estampa?

¡Que si no soy dramático, como lo era el gran Caravaggio! ¿Cómo puede dedicarse al dramatismo   un retratista de la familia real? ¿Creen acaso que me quedaba tiempo para pintar sangrientas escenas? Dicen que el claroscuro de mis primeras obras, las sevillanas,  recuerdan al maestro romano.


¡Que si dejé los cuadros a medio hacer! ¡ Ignorantes! A la pincelada suelta de mis últimas obras se llega después de muchas pinceladas apretadas. De mi aprendieron muchos pintores que vivieron muchos años después de mi muerte...


¡Que  rara vez elegí el tema! En Sevilla lo decidía la clientela. En la corte, lo determinaba Su Majestad.

¡Que  hasta cuando pinté el movimiento lo pinté estático, como detenido en el tiempo! Y citan al del príncipe Baltasar Carlos a caballo. Me dijeron que el heredero habría de mostrarse majestuoso, como el  futuro Rey que nunca fue. Si le hubiera pintado  esforzándose en sostener las riendas su gesto habría sido otro muy distinto. ¡Y el caballo estaba disecado! ¿Es que no se nota?

Príncipe Baltasar Carlos a caballo (Velázquez). Movimiento detenido en el tiempo.

¡Que  pasé toda mi vida en la corte sin participar en las intrigas palaciegas! Las intrigas palaciegas en que intervine...algunas, esas forman parte de secretos que me llevé a la tumba y ahí siguen.

¡No! ¡No tuve roces con la Inqusición! Buen cuidado puse en ello. Fui buen cristiano y puse freno a mi lengua.

¿Funcionario o artista? Deberían conocer lo que me costó ocupar un lugar en la corte, un nido de envidiosos. En aquel tiempo un pintor era un artesano, nada más.

En eso sí estoy de acuerdo. Soy un enigma, así quise que fuera. Soy persona reservada. ¿Doble vida? Tal vez...

Me ha dolido mucho que entren en si soy buen o mal marido. Retraté a mi joven esposa, Juana Pacheco, en "La adoración de los Magos". Ella es la Virgen María, mi pequeña hija me sirvió de modelo para el niño Jesús. No la llevé conmigo a mis viajes a Italia por razones personales que no deseo explicar, hubo correspondencia entre nosotros, cómo no. No siempre se conservan las cartas ni quedan registradas.


¡El tema más espinoso! ¿A quién utilicé como modelo para mi "Venus del espejo"? Una prostituta, no, por Dios. Tampoco fue una amante del libertino don Gaspar Gómez de Haro, valido de Su Majestad. ¿La esposa de don Gaspar posando desnuda? No...y no lo voy a revelar. Sí, atravesé una tremenda crisis después de pintar ese cuadro. De hecho, no levanté cabeza, mi muerte no estaba muy lejos.

Lo reconozco, pinté más de una Venus. La que vuestras mercedes conocen, con las facciones difuminadas. La mitología es un buen subterfugio, tiene razón quien lo dice. Y otra, con las facciones claramente definidas, nada mitológica, mi amor...Me estoy ablandando. ¿Qué les importa lo que pintó un "mequetrefe" muerto y bien muerto? Ni polvo queda ya...

Me despierto al mismo tiempo que la figura velazqueña se deshace en polvo y desaparece. No contaré más de "Riña de gatos". el inglés se mete en un montón de líos, a causa del inédito cuadro. Todos le quieren matar, el tren será su salvación. Pero todo eso está en la novela y lo podéis leer.

¿Era falso el cuadro? Velázquez no me lo dijo, pero Mendoza sí lo dejó escrito.

¡Adiós Milo!  Has sido un gran oyente, tal vez el próximo verano me siente otra vez a leer algún libro, frente al trigal de las monjas.

Adivinad dónde está Milo.

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino


Mª Ángeles Merino, tras comentar la opinión del inglés protagonista de Riña de gatos sobre Velázquez tiene un sueño en el que el pintor protesta y con razón.

13 comentarios:

pancho dijo...

Excelente y amena lección de Velazquez, con intervención en directo del artista. Vamos a salir tan expertos como el inglés y con cuadros también en directo.

Muy bueno lo del crucifijo entre dos ladrones.

Así se termina de una vez con un libro, sin consideraciones ni añadidos. Tendré que hacer lo mismo, aunque en la segunda lectura me está gustando más. Hay cosas de muy buen escritor e inteligente.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Estoy con PANCHO. ¡Excelente! Personalmente creo que "La Venus del espejo" era su mujer porque si te fijas en su rostro en el espejo, se parece bastante a la virgen de "La adoración de los Magos".
Buen broche de oro a esta novela que la leeré cuando esté disponible en mi biblio. Besotes, M.

Delgado dijo...

Ya ves, tanto criticar al bueno de Velázquez, que al final a tenido que intervenir y poner las cosas en su sitio.

Cuántos más deberían hacer lo mismo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Qué bien nos has traído a Velázquez! Le tenías que haber dicho -en sueños o no- que qué iba a saber de él un inglés tan así como éste. Ya se sabe, por mucho que amase el arte español, no deja de ser inglés...

Euphorbia dijo...

Pedro, no creo que el problema sea que el chico fuera inglés, el problema es que fuesa precisamente ESE inglés.

Y lo de pinturero, pues son opiniones.

Un beso Abejita

Paco Cuesta dijo...

Describe los personajes con un aire excesivamente romántico quizá para hacer más amable el momento, y más aceptable el libro.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, Abejita de la Vega:

Procuro enterarme del contenido de 'Riña de gatos', por vuestros resúmenes.
Hoy leyendo el tuyo, me ha gustado más todo lo que aportas que el contenido entrecomillado.
Muy bien tu invención de la reacción de Velázquez... y se entiende su irritación.

Un abrazo

P.D.: Milo es idéntico al gato que se cuela en casa de mi hijo, a pesar de los tirones de cola que le da mi nieto y que soporta pacientemente.

Aldabra dijo...

MIlo está correteando, que es lo propio.

biquiños,

Ele Bergón dijo...

¡Que moral tenéis tanto Pancho como tú para seguir con el libro!

En fin, ya veo que estás leyendo La Sonata de Otoño. Lo tengo ahora mismo aquí conmigo y voy a hincarle el diente después de cenar.

Un abrazo

Luz

Abejita de la Vega dijo...

Pancho: no podía ser menos, Velázquez en vivo y en directo. Lo del crucifijo, me gustó. No me gustaban los líos en que se mete el pazguato del inglés. Corté por lo sano. Tiene cosas de muy buen escritor Mendoza, de acuerdo.

Merche: pensaremos que era su mujer, no se le atribuyen amoríos al sevillano.

Euphorbia: no me imagino así alos ingleses, este es un pardillo. Pinturero el facha de José Antonio.

Delgado: tenía que hacerlo, no podía quedar así. Me van a oír. pensó desde la tumba.

Pedro: qué va a saber un inglés, por mucho Oxford que tenga...

Paco: el azúcar que endulza la obra, así es.

Gelu: el entrecomillado es lo mejor...Merece la pena el libro, a pesar de todo. Seguro que le gato está encantado con tu nieto, a los gatos les gusta la compañía, no son tontos. Milo se cuela, en la casa del pueblo, en cuanto puede; aunque tenga dueño.

Aldabra: lo has visto, correteando por el trigal, a ver qué pilla.

Luz: más que el alcoyano, sobre todo Pancho, como un jabato.

Besos a todos. gracias por vuestros comentarios.

MIMOSA dijo...

¿Y yo donde andaba que me perdí esta entrada?
La verdad es que este inglés,.........aunque en otra época una se lo imaginaba de otras guisas, pero éste es menos listo que Milo que a buen recaudo se tira a la sombra.
¿Y ese Velázquez salido de un sueño?
Realmente me ha encantado esta parte, muy ingeniosa, espero que al inglés le quede bien claro quien era y quien es!! Ja,ja,ja, cómo me he reído con el caballo disecado!!
Bueno, veo que has empezado con las sonatas, así que mañana vuelvo para seguir poniéndome al día.
Besos !!!!

Myriam dijo...

¡Qué buen final para esta riña de gatos!

Me gustó especialmente la parte del sueño con Velázquez. Me gusta como se defiende. hay tantas fergulladas que han dicho sobre él... sin saber.

Un beso a ti y otro a Milo.

Abejita de la Vega dijo...

Despaché el libro con un sueño, Velázquez no se aguantaba sin aparecerse. Milo no es mi gato, es de la vecina, pero cuando vaya al pueblo le daré un mimo de tu parte.

Besos, Myriam