miércoles, 23 de diciembre de 2009

No sé que hará mi padre ¿Volverá a casa por Navidad como el turrón? Seguro que el listillo del larguirucho no le deja.



Don Quijote y papá Noel , vaya pareja. ¿Qué hace el malandrín de rojo?

Ele Bergón dijo...

Selma, muchas felicidad también para ti y por supuesto para el coleguita de Karim. Tampoco acabo yo de entender eso de tu despedida bloguera, supongo que volverás y te espero con Karim
Pancho, felices fiesta bejarianas, no sé si se escribe así. Supongo que estarás contento de perder de vista a esos sanchicos que les das clase y que a veces son un poco pelmas. Besos para ti para Charo.
¿Llegará mi padre a Zaragoza?

Tucci, Es verdad que todavía quedan capítulos. No sé que hará mi padre ¿Volverá a casa por Navidad como el turrón? Seguro que el listillo del larguirucho no le deja. Felices Fiestas.

Superprofesor Pedro. Felices Fiestas. Supongo que descansarás de tus superalumnos. Eso de que mi padre sea gobernador está todavía por ver. Yo todavía no me lo creo, que este Cervantes inventa demasiado.

Alatriste, pues siento decirte que no me fio yo mucho del Alonso porque está más pa allá que pa cá. Felices Fiestas y gracia por unirte a los comentarios.

Abejita. Hablaremos por teléfono.

Choque de manos para todos vosotros. Estoy muy contento de teneros como amigos.

FELICES FIESTA. COMERRÉ TURRÓN, TIRARÉ ALGÚN PETARDO Y HARÉ ALGUNA GAMBERRADA QUE PARA ESO ESTÁN LAS VACACIONES DE NAVIDAD.

(Todavía no me han dado las notas, así que yo tranquilo)

domingo, 20 de diciembre de 2009

¡Qué pena tengo por mi padre Sancho! ¿Por qué seguirá con el Alonso?




Sanchico repasa el capítulo, con su mano mala.

Ele Bergón dijo...
¡Qué pena tengo por mi padre Sancho! ¿Por qué seguirá con el Alonso? Si le sale todo mal y a la primera de cambio, el larguirucho lo deja tirado y huye, aunque él diga que es sólo una retirada ya ya... Y encima es que no cobra ni un euro. Bueno, cobrar si que cobra, palos y más palos.

El Alonso lo tiene engañado con eso de la ínsula y el tonto de mi padre se lo cree. ¿Vinte años hace que se la prometió? Ates de que yo naciera. Yo creo que mi padre ahí se ha pasado tres pueblos. Pero, ¿qué le va a pagar el Alonso? Si no tiene ni un céntimo porque el negocio ese de la chatarra no les da para mucho y encima en vez de trabajar se entretienen con cualquier mosca que se les cruce en el camino.

Mi padre lo que tenía que hacer es volverse con su familia, como hacen todos los padres de los chicos que van conmigo en el insti. Mi madre, mi hermana y yo estaríamos encantados de que volviera con nosotros.

El Alonso sabe que no lleva razón, por eso se enfada tanto y al final, al buenazo de mi padre siempre lo convence para que siga con él. ¡Buaf, es que no lo entiendo!

Estoy enfadado y triste con esto y muchas cosas más que ahora no quiero contar.

Choque de manos.

El Sanchico

"...desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro le dolía de manera que le sacaba de sentido."(2)




"...sustentándome con rajas de queso y mendrugos de pan..."

Segunda parte del comentario al capítulo 28,2 publicado en "La acequia"


Caballero y escudero, los dos sobre Rocinante. Se emboscan en una alameda cercana, no vaya a ser que vuelvan los rebuznadores apaleadores.

¡Ayyyyyyy, el espinazo! ¡Ayyyyyyy, por aquí en medio ! ¡Ayyyyyyy, mis lomos! ¡Ayyyyyyy, el cogote! A Sancho le duele toda la parte que va del espinazo al cerebro. Y, para sacarle de dudas, ahí tiene a don Quijote que se lo explica: te duele justamente, qué casualidad, donde te dio el palo, en la espalda y no en otra parte. ¿A que en el tobillo no te duele? El escudero se enfada ante tamaña perogrullada y se queja amargamente de la escasa empatía que muestra su amo. Bueno, Sancho desconoce esa palabrota, propia de los psicólogos de esta era, pero le duele que a su amo no le duela.

Como a su señor le suelen irritar los refranes, abre fuego con uno: “el mal ajeno de pelo cuelga”. ¿Qué futuro le espera? Al apaleamiento pueden seguir manteamientos, como aquel de la venta, y “muchacherías” peores. Harto mejor haría en volverse a su casa, con su mujer y sus hijos. Nos pinta un rápido cuadro de su vida escuderil: andar sin rumbo, beber mal, comer peor y dormir en colchón de tierra. Maldice al primer caballero andante y al primer escudero que sirvió a “tales tontos”. Deja claro que no está hablando de los presentes, de vuestra merced nooooo, Dios me libre de faltarle al respeto, ay que ver señorito con lo que vale usted.

Don Quijote apostaría que a este escudero, tan charlatán él, no le duele nada y le invita a que diga todo lo que se le ocurra. Prefiere oír impertinencias “a trueco de que a vos no os duela nada “. Vaya, ahora asoma la famosa empatía. Y si Sancho desea volver a su casa con su familia, no se lo impedirá. Lleva sus dineros, puede calcularlo y pagarse él mismo el salario de esta tercera vez. Comienza la negociación salarial.

Cuando Sancho servía a Tomé Carrasco, ganaba dos ducados al mes más la comida. Por mucho que trabajase, a la noche cenaba olla y dormía en cama. Con don Quijote, ha dormido en la dura tierra, alimentándose con mendrugos de pan y rajas de queso, bebiendo el agua de arroyos y fuentes. La casa de don Diego de Miranda, las ollas espumosas de Camacho y la casa de Basilio fueron las excepciones, duraron poco…

Don Quijote confiesa que eso es verdad y le pregunta cuánto debe darle de más, con respecto a lo que le daba el padre del Bachiller. Sancho dice que, con dos reales más cada mes, se tendría por bien pagado. Pero lo de la ínsula no se le ha olvidado y en concepto de ínsula prometida, sería justo sumarle otros seis reales. Las cuentas del escudero no coinciden con las mías. Dice que son treinta reales y, a mí, me salen veintiocho. Son dos ducados, a once reales cada uno. Veintidós reales más seis dan veintiocho reales. No me hagáis mucho caso, que soy de letras…

Don Quijote está de acuerdo con el salario indicado. Hace veinticinco días que salieron de su pueblo. Sancho ha de calcular la parte proporcional y pagarse de su mano; mas no está de acuerdo en multiplicar veinticinco por treinta y ya está. Lo de la ínsula prometida ha de pagarse desde el día en que se lo prometió hasta ahora.

Y, según el escudero, hace más de veinte años de eso. ¡Veinte años! Su señor se da un manotazo en la frente y se ríe. Si, en la anterior salida, apenas anduvo dos meses y ésta no llega a un mes. ¿Qué dice este majadero?

Crece el enfado de don Quijote que comienza su plan de chantaje emocional. Estaría contento de verse sin blanca a cambio de verse sin tan mal escudero. Este prevaricador de las ordenanzas escuderiles de la andante caballería, que no existen, por cierto… ¿Dónde ha visto que haya que pagarles mensualmente?

Este malandrín, este follón, este monstruo…que busque, que indague. A ver si encuentra, en las novelas de caballerías, a un escudero con sus pretensiones. Si encuentra uno, me puede hacer cuatro mamolas en la cara. Que dé la vuelta, coja el camino para su casa, que no ha de pasar más adelante conmigo. Desagradecido, bestia más que persona, yo que pensaba ponerle en tal categoría que le llamasen señoría. Ahora se va, ahora que le iba a darle una ínsula de lo mejorcito. No es la miel para un asno como él, asno es y asno será. Llegará su muerte y no habrá caído en la cuenta de lo bestia que es.

Menudo rosario de vituperios. Ay, que Sancho no puede más, que el chantaje emocional ha hecho efecto y se le salen unos lagrimones como garbanzos.

El pobre escudero, apabullado por las palabras de don Quijote, confiesa que, para ser burro del todo, le falta el rabo; si su merced quiere ponérsela, le servirá como jumento de por vida. Y pide perdón, se veía venir. Mire vuestra merced mi mocedad, mire que es enfermedad y no malicia. ¿Sancho mozo y enfermo?

Y “quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda”, se maravillaría don Quijote “si no mezclara algún refrancito”. Y le perdona, sí, con la condición de no mostrarse tan interesado y esperar con paciencia el cumplimiento de las promesa. Así lo hará, aunque tenga que sacar fuerzas de donde no las hay.

Se meten en la alameda y se acomodan en un olmo y un haya, árboles con pies. Sancho pasa mala noche, el varapalo se hace sentir. Don Quijote da vueltas a sus “memorias”. Al final, les vence el sueño a los dos.

Al alba siguen su camino buscando las riberas del Ebro. Con qué rapidez pasarán de la Mancha a las riberas del Ebro.


Un abrazo para todos.


Pedro Ojeda Escudero dice en "La acequia":

Abejita nos muestra otra imagen de don Quijote y Sancho como reclamo comercial en Burgos. Después inicia el comentario del capítulo con un ejemplar de la antigua colección Austral deshojado y saca provecho a la situación para afirmar lo indefendible de la defensa de Benengeli. Lo continúa con el dolor de espinazo de Sancho y un buen pan con queso.

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0aRmOlLTz
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives

Gracias, Pedro, y como tú dices: unamos el Quijote con los buenos deseos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

"...desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro le dolía de manera que le sacaba de sentido."(1)



Lámina que explica lo que le duele a Sancho.



Tomo mis hojas desgajadas de mi viejo Quijote de Austral, ya estaba viejecito y, al abrirlo, me he quedado con varios capítulos en las manos. ¡Qué idea! Ya tengo un Quijote portátil, algo que pueda llevar a todas partes, en mi bolso. Que el de Rico pesa...

Primera parte del comentario que hago al capítulo 28,2 del Quijote. Publicado en "La acequia"

De cosas que dice Benengeli que las sabrá quien le leyere, si las lee con atención.

Tomo mis hojas desgajadas de mi viejo Quijote de Austral, ya estaba viejecito y, al abrirlo, me he quedado con varios capítulos en las manos. ¡Qué idea! Ya tengo un Quijote portátil, algo que pueda llevar a todas partes, en mi bolso. Así que hago la primera lectura del capítulo en un autobús... En casa, consultaré la versión digital del Centro Virtual Cervantes, me gusta “pinchar” en las anotaciones…

Leo el título, son las cosas que dice Benengeli, las sabremos si las leemos con atención. Comienza en tono sentencioso: “Cuando el valiente huye, la superchería está descubierta y es de varones prudentes guardarse para mejor ocasión.”. *Aquí el texto de CVC lleva una anotación que remite, con un asterisco, a otra. Y me encuentro lo siguiente: “Eisenberg conjetura que este recurso a la sentencia para abrir capítulo supone que C. retomó la redacción del Q. aquí, después de abandonarla durante varios años. “
Así que, según ese especialista, me encuentro ante la línea del dobladillo. Imaginemos: Cervantes recupera sus manuscritos arrumbados en un cajón, echa un vistazo sobre ellos, coge la pluma y escribe la frase sentenciosa, ahora te vas a enterar, Avellaneda…

Y tropiezo con la palabra superchería, no me cuadra aquí. El diccionario de la RAL, da un significado en desuso: “Injuria o violencia hecha con abuso manifiesto o alevoso de fuerza”. ¡Eso es! Que el “indignado escuadrón” ha abusado manifiestamente, y alevosamente, de su fuerza. Ya lo creo que sí, me lo “santiguan “con un palo, en sus ya vapuleadas espaldas. Me lo colocan atravesado sobre su jumento, casi desmayado y me lo mandan con su fugitivo amo. Gracias a Dios, el buen rucio está acostumbrado a seguir al sufrido Rocinante.

Llega junto a su señor y se deja caer del rucio. Se apea don Quijote y, al no encontrar heridas visibles, incomprensiblemente monta en cólera y lo reprende por rebuznar, en un ambiente tan hostil a los rebuznos. Y sigue con unas ingeniosidades verbales algo crueles, dadas las circunstancias: el alfanje haciendo el “per signum crucis” y el palo como contrapunto musical al roznido. ¿Era aficionado Cervantes a la música?

Sancho no está para hablar, no rebuznará más pero no dejará de recriminarle la cobarde huida, dejándole en manos de sus moledores.

¿Y cómo se defiende don Quijote de los justos reproches? El caballero andante manifiesta que “no huye el que se retira”, siendo temeridad la valentía imprudente, que las hazañas del temerario son producto más de la buena suerte que de sus méritos. Él no ha huido, se ha retirado como tantos valientes que han esperado mejor ocasión.

Este Cide Hamete quiere defender lo indefendible ¿Valiente? ¿Dónde está nuestro don Quijote que arremetía contra unos desaforados gigantes? Cobarde, tacaño, carente de empatía y chantajista emocional. Así lo vemos en este capítulo. Sigamos, que se van a emboscar.

(Continúa)

*Para ser mujer y prudente, en aquellos tiempos, había que ser la María de Molina de "La prudencia en la mujer", de ese fraile jovencillo: Tirso de Molina.

Un abrazo

jueves, 17 de diciembre de 2009

Premio a unos alumnos y ... nevada.





Este trofeo lo han recibido unos alumnos de Educación de Adultos, por sus trabajos en torno al consumo responsable. Fui a Madrid a recogerlo y me acompañaron Ele Bergón y Arañita campeña, junto a otras amigas que no conocéis. Preguntamos por nuestro amigo Pancho a una profesora de Béjar, también premiada. El mundo es un pañuelo. Pasé un día muy especial. Nevaba en Madrid, mas a mí me daba igual.

Esta mañana nevaba en Burgos , mas a los geranios les daba igual.

Para más información en "En un acorde azul". Luz ha hecho un excelente reportaje. Gracias, Luz, por tu cariño.

lunes, 14 de diciembre de 2009