martes, 27 de enero de 2026

Una novela que se rompe y nos despista.

 



Esta tarde hemos disfrutado de la reunión del Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigida por Pedro Ojeda Escudero. El lugar ha sido el habitual, en la Facultad de Humanidades y Comunicación de la UBU, en el edificio del antiguo Hospital Militar. 

El libro comentado ha sido "Los hijos muertos" de Ana María Matute, una novela clásica del siglo XX, de la nueva narrativa española, una novela que se va transformando, que empieza de una manera y sigue de otra. Parece que va de una saga familiar pero de pronto aparece un elemento externo que nos lleva a otro lugar. 

Escrita en los años cincuenta, nos propone una reflexión sobre gente anclada en el pasado y no sólo en el aspecto político. Nos encontramos enfrentamientos políticos y familiares, en una familia, los Corvo, indianos arruinados que mantienen su poder y prepotencia, donde surge gente nueva, con personajes como Mónica y Daniel. Entra la historia: las tensiones de los años treinta, los conflictos, la guerra civil...La novela se rompe y, de repente, nos despista. 

Ana María Matute no podía abordar directamente la guerra civil pero, según algunos, es la primera novela antifranquista que existe. Echó mano de sus técnicas para decir lo que no se podía decir. No era tarea fácil. 

En general, ha gustado. Alguno se perdió y ahora la retomará. A otros les costó entrar y luego le  cogieron gusto. A muchos nos ha parecido extraordinaria. También hay quien la ha abandonado una vez empezada y ha preferido otras lecturas. O ha tenido una Navidad ajetreada. Libertad, siempre. 

Como siempre, tomé apuntes y redactaré mi crónica, con la mayor fidelidad posible.

María Ángeles Merino Moya





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