martes, 11 de julio de 2017

"En el aire sutil de Burgos, bajo el azul límpido del cielo, ante las olmedas espesas..."


"Inposivle" (Pintura de Agustín Merino, presentada al XXII Premio AXA de Pintura Catedral de Burgos)

En la entrada anterior, de la mano de Azorín, soñaba con La cabeza de Castilla "presidida por un lector". Imaginaba al monje Adelelmo, el abad San Lesmes, paseando y leyendo junto a las orillas del Arlanzón. No sabemos del  río medieval que conoció el "Santo Patrón de la ciudad". Aunque no podamos bañarnos dos veces en el mismo río, cambian las aguas y también las riberas, su visión no sería muy distinta a la de José Martínez Ruiz, en 1948:

 "El cauce del Arlanzón es anchuroso, en Burgos, con islitas, con verde herbazal"


"En el Arlanzón, quisiéramos bajar también al cauce; contemplando el cauce, con su herbazal, con sus islitas, parece que nos exentamos, un momento, de los cuidados en la ciudad."

Ignoramos de qué cuidados precisa exentarse Azorín, durante su estancia en  "la cabeza de Castilla". 1948, un tiempo difícil en que un capítulo titulado "Pasado y futuro" ha de rematarse así:

 "No salgamos de la Catedral, la amada Catedral de Burgos, sin proponernos a nosotros mismos, seamos ilustres o humildes-el autor es de estos últimos-, poner fe en la continuación de este resurgimiento, iniciado y propulsado por el Caudillo. Fe y constancia. Constancia y tesón."


La cabeza de Castilla y el plano de Burgos de 1953 (guía Fuyma)

Adelelmo, de vez en cuando, levanta la vista de la lectura, piensa en sus "cuidados": frailes, peregrinos, pobres, enfermos, cauces y esguevas que conduzcan las aguas pestilentes y también caudillos imposibles de encauzar. 

¿Bajar al cauce? En mis años infantiles, "el verde herbazal" era de difícil acceso, salvo en algunos tramos,  y escondía sorpresas vivas y poco gratas. Solo los chavales más ágiles y atrevidos salvaban el elevado pretil. Mi hermano era uno de ellos. 

Azorín baja, bajamos con él, le acompañamos: 

"Nuestro ánimo, momentáneamente se desenvuelve libre. En el aire sutil de Burgos, bajo el azul límpido del cielo, ante las olmedas espesas, podemos afinar las percepciones; el paisaje nos invita a la concentración. Nos esforzamos en hacer que el lenguaje sea la expresión exacta, inequívoca del pensamiento; pero el lenguaje nos depara, a veces, expresiones que nos hacen , oscilar, vacilar, ondular, entre el ser y el no ser; percibimos con goce o sin goce, la fusión de los contrarios en un punto...El poeta, un poeta dominador de la forma, dice una cosa y dice otra; afirma y niega al mismo tiempo; lo que quiere decir lo dice, pero vemos que también dice su opuesto...el poeta logra la expresión. "

No sin lucha, el lenguaje encuentra su cauce, "como este cauce bello del Arlanzón, en Burgos". 


El Arlanzón dibujado por Luis Sáez Díez, en la guía Fuyma, Burgos1953. 

Adelelmo sigue su lectura y aquel niño que bajaba "al verde herbazal", logra su expresión: 

Canta mi río con voz de arrullo
con voz plata de agua canta
a sus pies la ciudad sestea, el largo letargo de su historia
En el teatro la farsa se representa
En esta ciudad de malos cómicos, todos interpretan un papel de figurantes
creyendo que son estrellas
En estas butacas vacías hace tiempo que se ausentaron los sueños. 

(Agustín Merino)


Agustín pinta con la espátula un "Inposivle". El cielo ya no es azul. 



Un abrazo para los que pasan por aquí de:

María Ángeles Merino

Textos tomados de: La cabeza de Castilla, Azorín, editorial Espasa Calpe, colección Austral, segunda edición, 1967.

3 comentarios:

  1. Pues un abrazo a los hermanos Merino Moya por estas colaboraciones al alimón, que tan buen sabor dejan.

    Sí, el Arlanzón está ahora muy civilizado, pero...

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  2. En un par de ocasiones, según nos recuerdan la señales que hay en una de las columnas de la Plaza Mayor, el Arlanzón se reveló. Quizá quiso hacer oír su voz.
    Una entrada llena de historia. Un poema que hace reflexionar sobre el teatro de la vida. Una pintura que nos muestra otra realidad. "Inposivle" ignorar tanto arte.
    Un abrazo a los dos.

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  3. Seguid colaborando por el bien de todos. Me alegro de que recogieras el guante cuando leí a Azorín.

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