jueves, 23 de octubre de 2014

"...mañana dirán que no tuvimos ánimo para acometellos, cosa que sentiré a par de muerte se diga de mí"


Comentario  al quinto  capítulo del Quijote de Avellaneda, para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda. 

-¡Salam Aleikum! Salúdoles, mis cronistas casi moriscos, Cide Hamete, por el lado cervantino, y Alisolán, por el bando avellanesco. Hoy no quiero peleas ni discusiones, que esto parece un combate de boxeo. Seré yo la que vaya contando el capítulo, a mi manera, como suelo hacer. Vuestras mercedes podrán añadir lo que les plazca. Ya saben, cada uno con su color: Alisolán escribe en azul. Cide Hamete escribe en verde. Y yo, María Ángeles Merino, escribo en negro.
Comenzamos, sean comedidos en sus críticas, señores míos.
De la repentina pendencia que a nuestro don Quijote se le ofreció con el huésped al salir de la venta.

-Don Quijote sueña despierto. Defiende, en las justas, la "hermosura de la gallega contra todos los caballeros estranjeros y naturales" y la lleva al reino de donde es reina o señora. No pega ojo en toda la noche sino un poquito al amanecer. Llega la mañana y Sancho va a despertarlo. Y despierta a voces, exigiendo: "date por vencido" y confesando la hermosura de "la princesa gallega".




-Que ni Policena, ni Porcia Albana, ni Dido; ninguna dellas sería digna de descalzarle el zapatito. 


-¿Hermosa "la princesa gallega"? Yo afirmo lo que mi don Quijote proclamó, ante unos mercaderes de Toledo:

"Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso".

-Es ansí, la gallega no es hermosa ni princesa pero es real. ¡Dulcinea no existe! ¡Valiente emperatriz!


¡

-A ello, os contesto, majadero, con las palabras de mi don Quijote cuando la duquesa burlona cuestionaba su existencia:

" Dios sabe si hay Dulcinea o no [en] el mundo, o si es fantástica o no es fantástica;y éstas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son: hermosa, sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas"

-¡Vamos que don Quijote imagina una dama perfecta! La moldea en su imaginación y ¡ya está! Aquí está mi Dulcinea. Y que todos la proclamen como tal.




-¡Y su don Quijote avellanado moldea a una honrada fregona de tetas grandes y costumbres dudosas! ¡Y sueña con defender su fermosura! Que coja su palafrén y le siga a Zaragoza. ¡Está mucho más loco!

-Sancho desea acabar con el asunto de la gallega, que está muy contenta y bien pagada, con los doscientos ducados que le mandó dar. Mas don Quijote sigue en su mundo caballeresco, "dile... que apareje su preciado palafrén, mientras yo me visto y armo, para que partamos". 



-Ya está aderezado el almuerzo, el escudero no consigue que almuerce sentado a la mesa y sin armar. No puede hasta acabar cierta aventura; así que come, armado y en pie, unos bocados de pan y carnero. 


-"Pero, sea lo que fuere,venga luego, que el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas". 

-Se despide del ventero y los demás huéspedes, les pide que miren si se les ofrece alguna cosa, que aquí está "prompto y aparejado" para servirles. El ventero no ha menester otra cosa que no sea el pago de cena, cama, paja y cebada.




-Don Quijote no ha visto, en libro alguno, que el señor del castillo hospede a un caballero andante y le pida dinero por la posada; mas resuelve que si ahora vos, señor castellano, os habéis hecho ventero, pagará con gusto, a ver lo que se debe. Son catorce reales y cuatro cuartos. ¿Cuartos? En cuartos, como a un ahorcado, partiría el desamorado al desvergonzado ventero, pero no quiere emplear tan mal su valor. Venga, Sancho, paga y vámonos.


-¿Pagar don Quijote? En modo alguno puede contravenir la orden de los caballeros andantes:

"Engañado he vivido hasta aquí -respondió don Quijote-, que en verdad que pensé que era castillo, y no malo; pero, pues es ansí que no es castillo sino venta, lo que se podrá hacer por agora es que perdonéis por la paga, que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales sé cierto, sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario, que jamás pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen,porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen..."

-Vuelve la cabeza y allí está la moza gallega barriendo el patio. Se dirige a ella como "soberana señora" y le dice que está "dispuesto para cumplir todo aquello que la noche pasada vos he prometido". Volverá a su reino, pues  no es justo que una infanta como ella ande mal vestida y barra las ventas de gente infame. 


Millet

-Para ello, antes, ha de acompañar al caballero andante, a las justas de Zaragoza, donde defenderá contra el mundo su "estremada hermosura" , peleará contra muchos caballeros de "fogosos corazones"; mientras ella, en un rico sitial y ricamente vestida, contemplará la quijotesca victoria. 

Justa medieval

-Todos ríen y el ventero monta en cólera, piensa que la moza ha pasado la noche con don Quijote. "Doña puta desvergonzada" se ha de acordar. Porque el honradísimo ventero la sacó de "la putería de Alcalá", y la trajo a su casa como "mujer honrada". Sayuela y zapatos, y casi una camisa, menudo gasto, todo se lo ha de pagar y después irá a la calle "con un espigón en el rabo". 


Sayuela

 -Le ordena, de malas maneras, ir a fregar platos; pero antes la abofetea y cocea en las costillas.

-Este ventero es más cruel, de palabra y de obra, con la cuitada moza que el de la venta donde servía la asturiana Maritornes. Lo del espigón en el rabo...es una imagen tremenda.

-No sé porque decís tal cosa, aquel también la golpeaba y calificaba de puta.

-No de igual manera. Al menos, no daba coces, eso sí, llovían los palos, en una cadena que parecía un juego:

"Y así como suele decirse «el gato al rato, el rato ala cuerda, la cuerda al palo», daba el arriero a Sancho, Sancho a la moza, la mozaa él, el ventero a la moza, y todos menudeaban con tanta priesa, que no se daban puntode reposo; y fue lo bueno que al ventero se le apagó el candil,y, como quedaron ascuras, dábanse tan sin compasión todos a bulto, que adoquiera que ponían la mano no dejaban cosa sana"


La mujer va tropezando y medio cayendo y, ¡oh santo Dios!, el corazón de nuestro caballero arde en cólera. Pone la mano a su espada y arroja una terrible cuchillada al sandio y vil caballero que así ha ferido a una de las más fermosas fembras que en todo el mundo; pero no querrá el cielo que tan grande follonía quede sin castigo. ¡La fuerza épica e irónica de un rosario de efes!



-¡En verdad que todos los desagraviados por los quijotes, sea el mío o el vuestro, reciben después un castigo aún más duro! ¡La gallega no olvidará nunca a aquel que quiso liberarla! 

-Sí, por cierto, que ahora recuerdo al pastor Andrés, al que el caballero andante defendió de los crueles azotes de su amo, en castigo por perder las ovejas:



-Queda el ventero bien descalabrado y más que pudo quedar si don Quijote no torciera un poco la mano. Todos los de la venta se alborotan, cada uno con lo que tiene a mano, ya sea asador de tres ganchos o medio chuzo de viñadero. 

-Don Quijote, a grandes voces, declara: "¡guerra, guerra!". En medio de un prado cercano, se pone a hacer gambetas con Rocinante, espada en mano. 

Sancho teme ser manteado de nuevo y, con la adarga y el lanzón, pelea cuanto puede por sosegar la gente. Pero el ventero está hecho un león y pide su escopeta. Y lo hubiera matado si no es por los designios celestiales o, mayormente, porque lo estorban la mujer, los huéspedes y Sancho. 

-Es un hombre falto de juicio y la herida es poca, déjelo ir. El ventero se sosiega, Sancho se excusa y se despide con mil cortesías. Llégase junto a su amo y recrimínole su actitud:

¿Es posible, señor, que una pícara, "moza de soldada", casi nos cueste el pellejo?



-Don Quijote no atiende, está en medio de una batalla imaginaria. Escuadrón volante, tercios, artillería, corazas, morriones, flecheros, soldados...¿Bien pagados? ¿Hay hambre o peste? ¿Cuántos de cada nacionalidad? ¿Cómo se llaman los que están al mando? Presto, Sancho, hagamos trincheas, fosos, contrafosos...para que disparemos nuestra artillería. ¡Bum bum!

-Escribe bien don Alonso Fernández, lo reconozco, cómo pinta la batalla vivida por don Quijote. Mas don Miguel escribía mejor. Y sabía de tercios y artillerías tanto como Avellaneda de teologías y catecismos. 

-¿Insinúa algo de la condición eclesiástica de mi señor? ¿Se me nota acaso? ¿Quiero decir...se le nota acaso? 

´¡Ay Alisolán, Alisolán, moro de chapa! ¡Que sois el mismo escritor y a mí no me engañáis con la chilaba! ¡Guardaré el secreto! 



-Responde Sancho que no hay nada de eso que dice de soldados y cañones. Bestias sí, ellos mismos, si no se van al punto. Huyamos de la venta que no nos faltarán otras aventuras más fáciles. Don Quijote le manda callar, que si le ven huir, dirán que es "un gallina cobarde".




Arre, ni gallinas, ni capones, que nos vamos. Sancho está tan resuelto que su amo no quiso contradecirle, comienza a caminar tras él. Mas todavía insiste en que han errado, deberían volver a la venta y retar a tan vil canalla que "no es bien viva sobre la haz de la tierra". Porque mañana les acusarán de falta de ánimo , algo que don Quijote non podrá sufrir, lo sentirá "a par de muerte". Al fin, el caballero andante se lamenta, considera que han sido "unos grandísimos borrachos", por irse ansi de la venta.




¿Borrachos? Sancho concluye, que han hecho "lo que toca a nuestras fuerzas". Y que ahora toca caminar "antes que entre más el sol" , que bien castigados quedan los de la venta.




-Sancho está resuelto y su amo no quiso contradecirlo. ¿Desde cuándo el caballero andante tiene en cuenta los consejos del escudero? Como aquella memorable ocasión en que acometió a los molinos de viento, por citar la más conocida: "Mire vuestra merced...que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino".

-A esa cuestión, no sé qué responderle, Cide Hamete, hermano en Cristo. Tal vez sea ansí, como vos decís. He de cuidar a mis lectores, no desean complicarse la vida, ni son amigos de historias con muchas capas. Ni de personajes que no sean de una pieza. Ni les agrada que se invierta el sagrado orden social. Y que haya falta sin castigo. Y si estás loco, vas derechito al asilo de alienados; si has esquivado el patíbulo...Fue ansí en el siglo XVII.
 Salúdole.

-Continuaremos tras una accidentada entrada, llena de accidentes blogueros. Y, a todo esto, ni siquiera hemos llegado al melonar de Ateca. 

Un abrazo de:

María Ángeles Merino

7 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Efectivamente, Abejita, es que no avanzamos. Nos trazamos un plan, hoy comento hasta la página tal o el episodio Pascual, y nos engolfamos en los detalles y no hay manera de cumplir el objetivo.

Digo yo que algún mérito tendría el de la sotana, cuando tan entretenidas nos tiene.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Menos mal que pudiste publicarla... habrá que poner orden en tanto genio de las ondas virtuales...
Hay algo que es el éxito y el fracaso de esta segunda parte: aquí es todo tan explícito...

Pamisola dijo...

Cualquiera diría que tuviste problemas.
Enhorabuena por el trabajo, extenso y completo como siempre, además del sustito.


Besos.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Qué mal le sienta a Sancho lo de “borracho”
También al auténtico, cuando se enteró que había otro con su nombre.
Me gusta cómo se transforman los colores de las palabras, y escuchar las voces diferentes.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Hola Abejita:

Siento que todo se fuera al traste, después de tenerlo hecho.¡Da una rabia! Dímelo a mi que me ha pasado más de una vez.¡Estos canaliculos de Internet deben de estar endemoniados, que diría la Sor Austringiliana.

Las fotos, como siempre, muy ilustrativas. Hablan por sí solas. La primera es divertidísima y la segunda lo dice todo con los dos libros y las espadas en alto .

¡ No sé de qué se extraña el Alisolán!

Ya sabemos que el amor es así , hecho a la medida de cada enamorado, en este caso del Alonso , desamorado, luego poco a poco se va despertando ¡Si lo sabré yo¡, pero no el Alonso nunca despertará, es su esencia de ser. Ya está la Ele colándose e también en mi escrito y además te está copiando.

Aunque nadie les haya dado vela en este entierro, se tienen que meter en todo y parece que no puedes hacerles callar. ¡ Como le pasaba a mi pofe de sociales, o ¿era de lengua?. Hace tanto tiempo que ya le he dado al botón de borrado en mi cabeza.

Es verdad que el auténtico Quijote, no "gasta" en los dos sentidos de la palabra, dinero, entre otras cosas, porque no lo tiene, y cuando lo tiene es un manirroto.

La gallega no está hecha para ser Dulcinea, porque ella, la divina, sólo hay una y siempre lo será. Como lo del chico excelente de los cumpleaños.

En fin, que ala los dos para Zaragoza a lo de las justa. ¡Nuca pensé que se iban a ir para allá. ¡Ver para creer!

Choque de manos del Sanchico que ha dejado de leer al Avellaneda

María Pilar dijo...

Ni la mejor película de aventuras de todos los tiempos supera tu relato Arañita Campeñ., ¿Qué bien has sabido captar la esencia de lo contado!

Un abrazo :9

Bertha dijo...

Siento que hayas tenido tantos contratiempos.

-No importa si llegamos un poco más tarde "al melonar".Con esta entrada tan bien elaborada y sobre todo, lo bien que una se puede ir enterando:gracias a tu buen hacer.

Besos MªAngeles.