jueves, 1 de noviembre de 2012

"El lector de Julio Verne". Nino Sísifo.




Esta entrada pertenece a la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda. Es un comentario acerca de algunos contenidos de la novela "El lector de Julio Verne", de Almudena Grandes.

"...un callejón sin salida, un punto sin retorno, un pozo oscuro y hondo, de paredes lisas, desnudas, sin asideros en los que apoyarse para trepar hacia la luz." Hasta ahí le conducen las palabras de su amigo Pepe, el Portugués.

 Ahora entiende los "cállate , Mercedes, que te pueden oír, y calla, Antonino, que te puede oír alguien". Palabras que "hieren, golpean, pinchan, queman los tejidos del cuerpo y del espíritu", las que no se dicen, las que no se pueden decir.

Pepe lanza una piedra plana al río. Cuatro veces rebota.

"...Nino... Tendrás que pensar cómo quieres vivir a partir de ahora y calcular bien las consecuencias, ¿no?"



Si ayer no hubieras subido al cortijo no habría pasado nada, Nino. Las palabras hirientes y acusadoras  de Catalina, tu padre es un asesino, se hubieran quedado en el limbo de las palabras no pronunciadas.

 Pero pasó.  Un niño de diez años, no sabe nada, no es responsable de nada. Nino llora, Pepe le arropa con  su primer abrazo.

Ahora tiene que pensar en la cadena que puede provocar. Pepe se la explica. Si le dice a su padre que no quiere volver donde las Rubias, él preguntará, se enterará, se sentirá mal, se sentirá culpable, tal vez decida vengarse de Catalina, acosarla, humillarla. Pagará, por mala,  y pagarán todos: Chica, Paula, Filo, Manoli con sus hijos, Elena con su nieta.

Nino se siente como aquel griego del que le habló doña Elena, condenado por los dioses a transportar una enorme roca toda la eternidad. Se siente inútil para sostener la carga que Pepe acaba de depositar sobre sus hombros.

http://www.elrincondesisifo.es/
Y lo más importante, le asegura,  no es eso; con serlo mucho: poner a salvo a unas mujeres inocentes. Nino, tienes que pensar en ti, en qué clase de persona quieres ser. Hay quien piensa que la Guardia Civil no tiene por qué dar explicaciones, que es la ley, injusta pero ley. Hay quien tiene miedo y se calla. Hay quien corre el riesgo de pensar por su cuenta, a pesar de todo ¿Qué clase de persona vas a ser tú, Nino?

Nino será "un hombre valiente, que a los diez años fue capaz de cargar con un secreto terrible". Bueno, sí, pero ahora tiene ganas de llorar. Llora por su padre, por todos, llora hasta aburrirse, piensa que lleva toda  la vida mintiéndose a sí mismo y a los demás, viviendo "una vida fea, áspera, pestilente". Toda la vida aprendiendo a vivirla.

Detalle del "Descendimiento" de Van der Weyden.

"Así que decidir no era tan difícil". Cuando se cansa de llorar, comprende que Pepe conoce de sobra la respuesta .Y le pregunta si va a ver luego a Paula, para que avise a doña Elena que "mañana, a las cinco, estaré arriba". Todo vuelve a la normalidad.

Nino confía en el Portugués, mas "aquel discurso impecable, tan bien armado, tan bien estructurado...por un instante sospeché que Pepe no me lo había contado todo".

Pepe da un giro total a la conversación, hace diez días que Paula no le habla.

Porque hace un mes, cuando fue a Jaén, se encontró con uno de su pueblo, acabó en una venta, había unas tías que...no te lo cuento, que eres pequeño, que no soy pequeño, cuando se empieza a contar una historia hay que terminarla. Es verdad, no se lo cuentes a nadie, una rubia, el culo así, "las tetas como dos sacos de arena", me sacó a bailar, me metió una pierna entre los muslos, qué iba a hacer yo, a qué no sabes quién estaba en el mostrador, ¡el Putisanto!", el capillitas más ferviente", el que pasea escapularios y reparte estampitas por las casas de putas de todo Jaén. De procesión en procesión, con los pantalones subidos o bajados. "¿Qué tendrá él que ver con Paula?" Sí, porque Paula se ha enterado, cómo coja al que le ha ido con el cuento.


Estampitas
Nino ríe hasta que el estómago le duele de reírse, de doblarse, mientras se imagina el encuentro de Pepe y el Putisanto.

Sísifo deja de pensar en su piedra, el Portugués lo ha conseguido. Saca una cajetilla de tabaco, a Paula le gusta mucho el tabaco, un vicio mal visto entonces en una mujer. Nino se ofrece,  se la dará "a doña Elena para que se lo dé a Paula de tu parte".


De aquí.
Aquella noche, no consigue aterrizar en la India con Phineas Fogg, Su hermana le obliga a apagar la luz. Entonces intenta pensar en la rubia despampanante de la venta, en Paula amenazando la virilidad de Pepe con las tijeras del pescado. Las imágenes divertidas se le escapan. En su lugar, un pasodoble, un hombre flaco avanza de espaldas, el eco de un disparo le derriba, cae una y otra vez. "El Pesetilla murió muchas veces aquella noche, y moriría muchas otras veces". Sísifo otra vez.


¿Ley de fugas?

Al día siguiente, "la cuesta que subía hasta la casilla vieja se me hizo más dura que nunca aquella tarde". Comprenderá por qué. La puerta abierta, doña Elena sentada a la mesa, como de costumbre. Tan ordenado que parece falso: el tapete estampado en el centro exacto de la mesa, la máquina de escribir "en posición equidistante", tres lápices sobre una libreta, las cuartillas, los brazos de la maestra, su impecable moño, "armonía geométrica", pulcritud como siempre, pero hoy más.

"Desde que te fuiste, ando buscando una historia que contarte mi cabeza, en los libros, en todas partes...Pero no la encuentro. Eso es lo que pasa con España...lo que pasa aquí ya ha pasado otras veces, en otros sitios, pero no es igual,  nosotros siempre llegamos a todo más tarde o más temprano que los otros...La verdad es que no sé qué decir. Que siento mucho lo de la otra tarde...Nino."


Nino tampoco sabe qué decir, se queda parado, doña Elena se levanta y, al hacerlo, desbarata todo aquello tan matemáticamente colocado.  Le abre los brazos, le aprieta contra su cuerpo, él se mete dentro del abrazo, la cabeza en el pecho de su maestra, hasta que los dos se serenan por completo.

"Gracias...Me contó una vez la historia de un griego al que los dioses condenaron a cargar con una roca inmensa por una cuesta."

"Claro...Sísifo. ¡Eso Sísifo!" Nino no recuerda por qué le castigaron, doña Elena se lo cuenta otra vez. Aquella clase cerró un paréntesis de horror. Aquella clase fue el principio de una vida nueva  adulta, "bajo el peso de un secreto y de su precio tan alto, tan insoluble, tan duradero como la condena de Sísifo".

Después de esto, Nino descubrirá los secretos del amor, del sexo...y de unas manchas de tinta. Será Sísifo, pero Sísifo enamorado. Es lo único que puede endulzar nuestra condena.

Un abrazo de:

María Ángeles Merino



Las palabras en letra color naranja están extraídas directamente de la novela "El lector de Julio Verne", de Almudena Grandes, editorial Tusquets, primera edición, marzo 2012.

Esta entrada incluye una foto tomada, con la cámara del móvil, en una exposición con motivo del centenario de la Guardia Civil en Burgos, en el Consulado del Mar, paseo del Espolón, en Burgos.
 

8 comentarios:

Bertha dijo...

Tienes razón que, Nino es un Sísofo pero enamorado.


Feliz puente MªAngeles.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Sísifo, en el fondo, es la tarea continua de aquella España, que estaba siempre por empezar de nuevo. Dura lección para el muchacho que aprende a mirar su entorno.
Excelente trabajo de ilustración, incluida la foto de la exposición del Consulado.

mj dijo...

Recorrer esta historia de Almudena Grandes de tu mano ha sido hermoso por lo bien que la has ilustrado y tratado en su narración.
Expresiones latentes y candentes de un mundo líquido. La vida transitando y traspasando las luces y las sombras de los rostros anónimos. Vida, ni blanca, ni negra, ni siquiera neutra, sólo vida y nosotros su expresión, su verbo, su manifestación.
Así era el mundo para Nino, y lo sigue siendo para muchos Ninos, pero eso no es la vida y nadie, absolutamente tiene la culpa.
Un beso grande y gracias

Maria S.J. dijo...

Toda la generación de Nino cargo con sus silencios, todos fueron Sísifo. Si hablamos con nuestros padres o abuelos, que vivieron la posguerra, aún se les ve el miedo en los ojos y se siente su silencio cuando cuentan alguna historia de entonces, te das cuenta que vivieran en el bando que vivieran casi todos los niños y adolescentes pasaron miedo y vieron lo que ningún niño debería haber visto, teniendo finalmente que decidir que clase de personas ser.
¡Leyendo el libro entiendo que mi madre, a su edad, sea una superviviente nata!
Preciosa y grafica entrada Mª Angeles

Ele Bergón dijo...

Muy bien traido lo de Sísifo y el secreto de Nino, me parece una gran idea.

Tanto el texto como las imagenes estupendas, además se nota en el escrito la ternura y el cariño que te inspira Nino.

Un abrazo.

Luz

Ya me contarás que tal llegaste. Hablamos.

historia de España dijo...

es que soy suficientemente viejo para recordar la Guerra Civil Española. Un amigo mío, que fue profesor de Ciencias Políticas en Edimburgo, era hijo del primer miembro de las Brigadas Internacionales en ser abatido, precisamente allí.

!!!Saludos!!! m.v.

Kety dijo...

Felicidades por tu trabajo Mª Angeles. Dificil tesitura la de Nino.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Bertha: menuda piedra lleva el pobre, el amor alivia su carga.

Pedro: aquella España no era fácil de comprender para un niño.

Mj: la vida que le tocó, hay muchos Ninos.

María S.J: Tu madre, y la mía, sobrevivieron a tanto...Silencio y miedo, a toneladas.

Ele:Nino me inspira mucha ternura, me lo quedo como personaje amigo. Llegué estupendamente, sí.

Historia de España: estupendo e interesante enlace , Vivanco, como siempre. Tna viejo no eres, será interesante hablar con tu amigo.

Kety: dificilísima tesitura, me encantó conocerte en vivo, a ti y a Puri.

Besos a todos y gracias por vuestra visita.