Comentario en torno a la novela "El hereje", de Miguel Delibes. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.
¿Miguel Delibes?¡Por supuesto!
Cuando abrí el blog, no lo pensé ni un momento, lo tenía
clarísimo. ¿Libros? En mi perfil bloguero ocupa un lugar de honor. Junto a
Miguel de Cervantes, la mejor compañía.
Y, en aquella reflexión que hicimos sobre “El placer de la lectura”, allí estaba él, no
podía faltar mi primer encuentro con sus palabras:
"..Más tarde, descubrí a Delibes. Fue un encuentro casual, tuve que ayudar a alguien, el libro era "Las ratas”, vaya titulito, pensé. Contemplo los tesos mondos con pueril fruición, junto al Nini, un niño sabio. En campos de corregüelas, oímos la algarabía de los grajos, pisamos barbechos y nos asomamos a las huras.Después, ya no era por casualidad, me fui al encuentro de Daniel el Mochuelo yde casi todos los demás. El día en que murió don Miguel, quise reunirlos en mi blog. "
Y convoqué a algunos y se enteraban de la triste noticia: el Nini, el señor Cayo, Pacífico, Daniel el Mochuelo, la viuda de Mario, Lorenzo el bedel cazador, el pequeño Quico, el Azarías, el “sexagenario voluptuoso” y la “señora de rojo sobre fondo gris”. Viejos compañeros.
Y cerraba el homenaje el último hijo de Miguel Delibes, el que ahora es motivo de nuestro comentario:
Y convoqué a algunos y se enteraban de la triste noticia: el Nini, el señor Cayo, Pacífico, Daniel el Mochuelo, la viuda de Mario, Lorenzo el bedel cazador, el pequeño Quico, el Azarías, el “sexagenario voluptuoso” y la “señora de rojo sobre fondo gris”. Viejos compañeros.

Mi favorito es este
Y cerraba el homenaje el último hijo de Miguel Delibes, el que ahora es motivo de nuestro comentario:
Cipriano Salcedo: atormentado, triste y con lagunas afectivas. Y se mueve dentro del universo literario de don Miguel, tan entrañable. Todo Delibes: el mar, los niños, las mujeres, la familia, la muerte, la soledad, las dudas religiosas, el paisaje y los campesinos de Castilla, la caza…y la libertad de conciencia. Como el mismo autor afirmaba: «Hay una serie de motivos o ambientes que se reiteran en mi producción: muerte, infancia, naturaleza y prójimo".
Mas he de decirlo, sin dejar de ser un gran libro, que lo es, hay algo que cojea en esta obra. Tal vez a la documentación histórica aportada se le noten las costuras, quizás la novela delate el momento en que fue concebido por su autor, la edad y la salud no perdonan…El poso puede resultar demasiado amargo. Delibes nos confesaba en 1970 que:
“Los temperamentos neuróticos pasamos, casi sin transición,
de la depresión a la euforia…Y pienso que
en los momentos actuales de equilibrio, uno reconstruye con fruición sus
momentos felices (“El camino”; “Diario de un cazador”) y, por el contrario, en
las fases depresivas, uno rescata aspectos sombríos y melancólicos del pasado (“La
sombra del ciprés”, “Cinco horas con Mario”, “Parábola del náufrago”, etc).”
Del libro "Un año de mi vida", Miguel Delibes, ed. Destino.
Del libro "Un año de mi vida", Miguel Delibes, ed. Destino.
Publica “El Hereje”
en 1998 y cuelga” los trastos de escribir”. Ante su última gran obra, nos sorprende que sea histórica, ambientada
en el Valladolid del siglo XVI. ¿Novela histórica? ¿Ken Follett o algo así?
Noooo, eso sí sería una herejía. Comienzo con el preludio:
Octubre de 1557. Sale a nuestro encuentro Cipriano Salcedo,
un próspero comerciante vallisoletano que ha viajado por Europa, para recoger
información sobre el luteranismo y la reforma protestante. Con un equipaje de
libros prohibidos, va de regreso a Laredo en un barco llamada Hamburg o Dante
Alighieri, según el puerto al que arribe. Durante la travesía, conversa
largamente en torno al protestantismo y al calvinismo, con el capitán Berger,
un hombre de confianza, y un reservado calvinista
llamado Tellería que viaja a Sevilla. El mar al fondo y un bello despliegue de imágenes
y palabras marineras. Sólo un antiguo marino puede escribir:
"Por la amura, sobre la silueta de tierra, la bruma comenzaba a rasgarse y permitía divisar, entre los flecos, fragmentos del cielo azul que la calma chicha de la madrugada auguraba"
"Por la amura, sobre la silueta de tierra, la bruma comenzaba a rasgarse y permitía divisar, entre los flecos, fragmentos del cielo azul que la calma chicha de la madrugada auguraba"
¿Novela histórica de la que se lleva ahora? El escritor sale al paso en un vídeo que nos ofrece el archivo de RTVE: "El hereje” tiene más de novela pura, de novela inventada, que de novela histórica". ¿Lo de histórica la convertiría en más comercial?
El hecho histórico que le sirve de soporte es el Auto de Fe contra el doctor Cazalla, y otros, que tuvo lugar el 20 de mayo de 1559. Y, sobre él, teje un entramado complejo de relaciones humanas, con la innegable maestría de su pluma. Y un hermoso homenaje a su ciudad natal.
Cipriano Salcedo es un perdedor, un anti héroe, como buen personaje de Delibes. Sus relaciones con el prójimo, y no digamos con las mujeres, son siempre difíciles, desde la más tierna infancia. Y uno de los grandes abismos que se abre entre él y sus semejantes es la religión. Pero la doctrina luterana es, al mismo tiempo, un alivio para nuestro hereje que se siente muy culpable de su incapacidad de amar. Solo con la fe es suficiente, qué bien, qué cómodo pensamos los educados católicamente.
Martin Lutero
Como el escritor es un hombre creyente, me parece oportuno recoger aquí cómo se define religiosamente, su manera de entender el cristianismo. Es de una entrevista publicada en "Cinco horas con Miguel Delibes", por Javier Goñi:
"El término “cristiano consecuente” lo empleaste para
definir a Jiménez Lozano, escritor y
compañero tuyo en el periódico. ¿Te defines tú también así?
-En cierto modo. Yo estuve muy influido por Jiménez Lozano.
Me sentía incómodo en la Iglesia preconciliar. Nunca fui muy clerical, pero
cuando me di cuenta de ciertas connivencias del clero de entonces con el poder,
menos aún. En esa época, que es cuando conozco a Jiménez Lozano, llevo varios
años vacilante respecto al esquema eclesiástico, no a la pura fe, que no la he
perdido nunca. Pepe me influyó mucho, era el católico impaciente, posconciliar
antes del Concilio…
De “Cinco horas con Miguel Delibes”, entrevista de Javier
Goñi, Anjana Ediciones, Madrid 1985. Página 18.
Consecuente, incómodo, poco clerical...Se me ocurre pensar que, durante el franquismo, algunos considerarían a don Miguel como a un "hereje". ¿Y qué hubiera sido de nuestro escritor en el Valladolid de 1559?
Seguimos con Cipriano Salcedo, sus herejías y su desamor.
Un abrazo de:
María Ángeles Merino












