jueves, 21 de mayo de 2015

"Sefarad", una novela de novelas. ¿Una?

 
Pedro Ojeda al comenzar la lectura colectiva presencial del 19-5-2015.
 
 
Comenzamos la sesión de nuestra lectura colectiva presencial, en la Biblioteca Central de la UBU. Pedro Ojeda da paso a los lectores de "Sefarad":
 

 
Demasiado espesorro, demasiado duro.
 
Un tocho imposible. Hay que tomárselo por la mañana.
 
Es un libro para tener mucho tiempo, no tengo la cabeza tan despejada, de "Olympia" pasaba a otros y a otros.
 
Es un libro muy difícil de leer pero muy difícil de olvidar.
 
Lo que dice  y como lo dice. Me dije a mí misma: lo voy a acabar porque me gusta.
 
¿Es una novela? ¿Es un ensayo? ¿Es una colección de relatos?
 
¿Dónde está el vínculo que los une? ¿El enlace? ¿La clave?
 
Lo que más me gusta es la música, la musicalidad. Lo he leído con interrupciones...
 
Al principio, relatos diferentes. Te preguntas: esto...¿qué es?
 
¿Por qué tantos trenes? ¿Por qué tantos viajes?
 
"Eres" me gusta especialmente.
 
La mujer que mira a su hijo y sabe que no lo va a ver más.
 
El soldado que espera escondido que lleguen y lo maten.
 
La mujer que espera y espera que vengan a detenerla, sabe que vendrán y cuando llegan es una liberación...
 
La enferma terminal espera la muerte.
 
El borracho de Chueca, el hombre del balcón que lo mira todo.
 
El oficial nazi tan sensible para la música de Brahms y tan odioso en su ideología.
 
Escenas angustiosas, la puerta no se puede abrir, la niña rompe el cristal arrojando una palangana para que entre aire y su madre pueda respirar...
 
"América" enlaza con el último capítulo. ¿Es la monja la bibliotecaria de la "Hispanic Society off America"?
 
Ideologías totalitarias que una vez que se imponen...ya no hay marcha atrás.
 
Encantada de pertenecer a este club de lectura. Me gustaba lo que estaba leyendo, aquí me explicas por qué. Me recuerda a cuando mi madre iba a misa a San Lorenzo y volvía diciendo: qué bien ha predicado el padre..., cómo habla, no lo he entendido, pero me ha gustado.
 
Paloma Fernández Villa, el alma de la lectura colectiva presencial. Buena lectora.

 
Mi propia opinión: muestro a Pedro lo que escribí en la portada, en abril de 2001. Donde dice "Una novela de novelas", yo añadí, tal vez contrariada: "¡demasiadas!
 
Quizás no estaba preparada para una novela así, tan poco convencional. Quizás me faltaban referencias, entonces no existía Internet...al menos para mí. Sólo disfruté con el último capítulo, admirada de que existiera un museo hispánico, en Nueva York, soñado por un millonario admirador de la cultura española.
 
 
Y, sin embargo, ahora hubiera puesto: "demasiado pocas". Porque una vez que le cogí el hilo al libro, me daba pena que se me acabara, quería más relatos. La diferencia está, lo creo sinceramente, en mis lecturas colectivas de "La acequia" desde 2008 hasta ahora. Sí, ahora puedo con un libro así.
 

 
Voy a rectificar, ahora voy a escribir: ¡demasiado pocas!
 
 Y, una vez hecho esto, vayamos al  momento en que el profesor Pedro Ojeda resuelve nuestras dudas y nos da una visión insospechada de "Sefarad".
 
No es un libro de relatos. El profesor llama nuestra atención en torno a la portada. Dice: "Una novela de novelas". ¿Por qué una?
 
La clave está en "Olympia", es el relato que abre los ojos al lector. El narrador es cada vez más protagonista, es la historia de Antonio Muñoz Molina, autor que ya había escrito varios relatos de contenido autobiográfico.
 
El autor había comenzado a construir su voz personal en "Beatus ille", "El invierno de Lisboa" y "Beltenebros", esta última llevada al cine. Asoma en sus artículos en la prensa y en "Ardor guerrero" donde cuenta su servicio militar. Gana el premio Planeta con "El jinete polaco", también de contenido autobiográfico. Y, en un cuento titulado "El dueño del secreto", nos muestra su abandono postmoderno de la izquierda ortodoxa marxista. Llegamos al momento en que escribe "Sefarad".
 
 
Ya está casado con Elvira Lindo y su vida ha cambiado. Eso está aquí: la transformación de su vida. Quiere contarnos y reflexionar acerca de lo que ha cambiado su propia vida. En "Olympia" nos damos cuenta.
 
 
Cuadra con su biografía: ha dejado la provincia, tiene un nuevo amor, ha empezado a viajar. No se cree lo que le ha pasado, está sorprendido: "Pero lo que ahora tengo  delante de mi...es una de las postales que compramos en la tienda de la Hispanic Society, el retrato de esa niña morena...que me mira ahora como aquel mediodía, cuando fuimos a mirarla por última vez antes de marcharnos...". Habla en plural: él y su compañera. Al final, ha encontrado a Elvira Lindo: "...y las otras vidas que viví y los hombres que fui antes de llegar a ser quien soy contigo quizás perduran en la memoria de otros...".
 
 
 Está documentándose, está escribiendo una novela sobre la crisis humanitaria del siglo XX: guerra civil española, guerra mundial, Hitler, Stalin, campos de concentración. Ha encontrado a las víctimas de las grandes ideologías: capitalismo, nazismo, estalinismo, franquismo. Se empapa de lo más duro. Toma conciencia de la primera postmodernidad, las ideologías han destruido al mundo, las odia, siempre las ha odiado. Habla con unos y con otros, recoge testimonios auténticos de víctimas con cara y apellidos.
 
 
Es su novela, la de un exiliado de sí mismo, la de su transformación. Y le da una trascendencia llamándola "Sefarad", en un momento en que se revitaliza el tema: 1492-1992, acuerdo con Israel de conceder la nacionalidad judía a los sefarditas.
 
Exilios masivos, destierros, asesinatos masivos, el viaje, los trenes, el desterrado. La vida como viaje, trenes nocturnos que llevaban judíos, soledad de los personajes, estar en la lista, alguien lo ha decidido, van  a venir a por ti en cualquier momento, el proceso de Kafka...
 
Es una novela de novelas, las de las víctimas del siglo XX, con una ideología postmoderna: las ideologías nos han destruido y hay que reconstruir al ser humano desde la libertad del individuo, frente al poder del estado.
 
 
Concilio Vaticano II, Teología de la Liberación, hippies, Kennedy...son postmodernidad. No al pensamiento único, importancia del individuo por encima de la sociedad. Las estructuras que se hacen poder anulan al individuo.
 
Muñoz Molina nos ofrece historias reales y documentadas que nos van a tocar dentro, de forma intelectual o emocional. Construye con pequeños detalles, ruidos, sonidos, gestos, el niño que bebe del botijo...
 
 El contexto en que se escribe "Sefarad" es el del aniversario de la expulsión de los sefarditas (1492-1992). Muñoz Molina ha empezado a viajar, pasa tiempo en USA; es cuando deja la temática española, este es un libro con proyección internacional. Consigue el premio Jerusalén y dentro de unos años, apunta Pedro Ojeda, será Premio Nobel. El cambio se produce aquí, en un libro español con mirada internacional.
 
A finales de los noventa, hay una polémica sobre el fin de la novela. ¿Ha terminado la novela? Es un momento en que también se habla del fin de la Historia. Como consecuencia, aparecen novelas nuevas como "Soldados de Salamina" de Javier Cercas o "La fiesta del Chivo" de Vargas Llosa.
 
 
 La respuesta de Muñoz Molina es "Sefarad", algo a caballo entre el relato, el documento, la crónica periodística, con una estructura que sorprende.
 
Una estructura que sorprende para una novela que sorprende. Ahora ya pasó ese sarpullido del fin de la novela y del fin de la Historia, pero ahí sigue una novela tan difícil de leer como difícil de olvidar, tal y como apuntó una de nuestras compañeras lectoras. El exilio de Muñoz Molina, todos los exilios del ser humano. Con todos mis deseos de haber sido fiel a la lectura colectiva del 19 de mayo de 2015.
 
Un abrazo de María Ángeles Merino para mis compañeros de la lectura colectiva presencial  y para los que me visitáis aquí.
 
Mis dos lecturas de "Sefarad"

 
 

9 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Excelente relectura.

Bertha dijo...

Una novela profunda.En el comentario que le dejé a Myriam.Ya le hacía menció de que esta novela cuando la lees tienes la sensación de que te dejas algo o se te escapa.Y en cambio gracias a estos apuntes se ve todo con una llaneza.Que invita a leerla de nuevo.

-Malditas ideologías totalitarias.

Muchas gracias a todos porque se disfruta y mucho con estas reflexiones.

Un fuerte abrazo MªAngeles.

Ele Bergón dijo...

Qué bien has resumido la hora y media que estuvimos con Pedro y el resto del grupo del Club de lectura.

Así es más fácil comprender esta novela de novelas, donde el protagonismo se lo lleva la voz y vivencias del propio autor.

Lo pasé muy bien y aunque he asistido a varios clubes de lectura a lo largo de mi vida, creo que éste de los martes por la tarde en una vez al mes, es uno de los más interesantes que he visitado.

Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias por el esfuerzo de resumir lo que allí pasó. Una sesión interesante que nos acerca a reflexiones necesarias sobre nuestra propia condición de seres humanos en estos tiempos.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Me gusta como a través del recorrido del libro, has hecho un recorrido por la historia mundial, y la personal del escritor. Todo lo que nos sucede alrededor, todo lo que pasa incluso lejos de uno, si eres escritor, acaba apareciendo en tu obra. Como no se puede vivir desde fuera de la vida, tampoco se puede contarlo sin que te sientas "tocado" por lo que está aconteciendo.
Aunque no haya estado en ninguna de vuestras tertulias, lo cuentas tan bien, que según leía tu comentario, podía sentiros cerca.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo.

jordim dijo...

Pinta bien

Kety dijo...


Gracias por compartir momentos tan gratos. Me hubiese gustado estar allí sólo por escucharos.

Besos

Myriam dijo...

¡GRRRRAAAAAAAACIAAAAAAAAS! Mil y mil gracias
Maria Angeles, por ser mis ojos y oidos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Perdón por la imperdonable demora, pero juraba que te había dejado comentario
aquí, menos mal que volví a pasar!!!!

Besotes

Myriam dijo...

jajajajajajajjajajaja me tocó verificar mi conetario
seleccionando todos los suhis y eso es lo que voy a
comer este sábado en un Restaurante que acabo de elegir!!!!

Mejor dicho..... ¡qué oportuno!