miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Sonata de estío": mar esmeralda, mar de plomo, rojas espumas, dorada playa y venerable parador.

San Juan de Ulúa.

Comentario a mi lectura  de las páginas 112- 125 de "Sonata de estío", de Valle Inclán, para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

En la última entrada, dejamos a la niña Chole subiendo a cubierta, en " los hercúleos hombros de un marinero negro".  El de Bradomín la observa: "asustada y divertida" se agarra a los cabellos del gigante, que la toma al vuelo. Ambos ríen cuando el agua  les salpica. El corazón del marqués late violentamente. Oigo unas risas divertidas  y veo la cara lívida de un celoso marqués. Esto último no está en el texto, por cierto.


No, el contenido de la "Sonata de estío" no es especialmente interesante, sólo fija los mimbres que el autor necesita para tejer su preciosísimo lenguaje . El lector , a menudo, queda prendado por la música de las palabras ;  vuelve a ellas  y su imaginación construye una imagen mental en sintonía con lo leído. Cada uno lee su "Sonata de estío", no hay una lectura igual a otra. Es la magia de los libros.

Leo. El protagonista huye a su camarote, mientras "las luces del amanecer cabrilleaban en los cristales". Releo. suena bien el verbo "cabrillear" ¿Cómo cabrillean las luces del amanecer en los cristales? Tengo que recurrir al diccionario. Cabrillean, rielan, brillan con luz trémula. Cierta  vez vi cabrillear la luz del sol en  el mar, ni amanecía ni había cristal; pero me hago una idea.

Luz del sol cabrilleando sobre el mar


Oigo"voces y gorjeos". ¿Cómo suena un gorjeo? Es una voz humana que recuerda a la de un pájaro, pienso en voces femeninas de algún coro aficionado.

De pronto un rayo de sol toma vida y se convierte en un niño juguetón. La niña Chole es una visión fugaz en un espejo. Más o menos, como Felipe IV y doña Mariana reflejados en el espejo de "Las Meninas".

"Un rayo de sol más juguetón, más vivo, más alegre, ilumina la cámara, y en el fondo de los espejos se refleja la imagen de la Niña Chole."

 A continuación, vivimos un día lento, tedioso y sin viento que mueva las velas. Hay días así, nos dan ganas de soplar a ver si algo se mueve.

"Fue aquél uno de esos largos días de mar encalmados y bochornosos que navegando a vela no tienen fin. Sólo de tiempo en tiempo alguna ráfaga cálida pasaba entre las jarcias y hacía flamear el velamen."


"Avizorado y errabundo" espera que la Niña Chole se deje ver sobre cubierta. "Desengañado", se sienta en la popa, a contemplar un  mar dormido. Pero los rizos de la estela bullen. ¿Hierven, se agitan, se mueven, no paran quietos?

 "Sobre el dormido cristal de esmeralda, la fragata dejaba una estela de bullentes rizos"

"Al declinar el sol se levantó una ventolina" y la fragata da "fondo en aguas de Veracruz". La contemplación del mar y  la ciudad de Veracruz le inspira esto:

"Vi la ciudad que fundaron, y a la que dieron abolengo de valentía, espejarse en el mar quieto y de plomo como si mirase fascinada la ruta que trajeron los hombres blancos"

San Juan de Ulúa
¿Racismo? Acompaño al protagonista en el recuerdo de aquellas lecturas infantiles "medio históricas, medio novelescas".

 "...en que siempre se dibujaban hombres de tez cobriza, tristes y silenciosos como cumple a los héroes vencidos, y selvas vírgenes pobladas de pájaros de brillante plumaje, y mujeres como la Niña Chole, ardientes y morenas, símbolo de la pasión que dijo un cuitado poeta de estos tiempos."


Una visión de la Historia de rancia enciclopedia escolar, unas selvas como las de una colección de cromos, para desembocar en la Niña Chole, "ardiente y morena". ¡Y aterriza en las Rimas de nuestro Bécquer! ¡Y lo llama cuitado! Gustavo Adolfo bubiera exclamado: "¡No es a tí, no!"

´Su "imaginación exaltada" le hace sentirse un conquistador, un Hernán Cortés quemando las naves. Triunfalmente dice:


" Yo iba a desembarcar en aquella playa sagrada... y al perderme, quizá para siempre, en la vastedad del viejo Imperio Azteca, sentía levantarse en mi alma de aventurero, de hidalgo y de cristiano, el rumor augusto de la Historia."

Cortés quema sus naves

Pero, en lugar de tan augusto rumor, oye un griterío  en  español, inglés y chino. Son los nuevos conquistadores, los buscadores de oro.

Oscurece y "el deseo ardiente" se metamorfosea en  "ansia vaga de amor ideal y poético".  Algo más puro y más valioso. Todo es calma en una bella noche literaria, la "noche americana de los poetas":

"Gime la brisa, riela la luna, el cielo azul turquí se torna negro, de un negro solemne donde las estrellas adquieren una limpidez profunda".


Acaba de bajar a su camarote cuando su esclavito mulato le avisa de que suba a cubierta, para ver a "un moreno que mata los tiburones en el agua con el trinchete". Es el "negro colosal" que "se sacude como un gorila" y "sonríe mostrando sus blancos dientes de animal familiar". "Un tiburón medio degollado" se balancea en cubierta. De repente rompe el cable y desaparece. Se oye una voz femenina, es la niña Chole, cruel e insensible.

Ofrece más dinero al negro para que cace el tiburón. Va a tener lugar un episodio sangriento que no pega ni con cola respecto al resto de la sonata, como si lo hubieran extraído a la fuerza de una novela de aventuras. El moreno no las tiene todas consigo pero, presionado por la Niña, se lanza a las oscuras aguas y:

"...salió a flote la testa chata y lanuda del marinero que nadaba ayudándose de un solo brazo, mientras con el otro sostenía entre aguas un tiburón apresado por la garganta, donde traía hundido el cuchillo... Tratóse en tropel de izar al negro...y cuando levantaba medio cuerpo fuera del agua, rasgó el aire un alarido horrible, y le vimos abrir los brazos y desaparecer sorbido por los tiburones. "


De aquí.

La Niña Chole arroja las monedas prometidas al agua y exclama : "¡Bien se lo ha ganado!". Aunque el marqués está horrorizado, una mirada y una sonrisa lo convierte en sumiso esclavo. Esta mujer no me gusta nada. En cuanto a él , calificaría su entontecimiento con una palabra grosera que nunca escribiría en un blog.

"Yo debía estar más pálido que la muerte, pero como ella fijaba en mí sus hermosos ojos y sonreía, vencióme el encanto de los sentidos, y mis labios aún trémulos, pagaron aquella sonrisa de reina antigua con la sonrisa del esclavo que aprueba cuanto hace su señor".

Desembarca con el alba, siente "terror de amar"; mas se siente débil como una débil mujer:


 "... llegado al trance de poner tierra por medio, siempre me habían faltado los ánimos como a una romántica damisela. ¡Flaquezas del corazón mimado toda la vida por mi ternura, y toda la vida dándome sinsabores!"



Cuando llega  a la playa en su esquife, acaba de varar otra embarcación. "Una mujer blanca y velada" salta a la orilla. Es ella, caerá en la tentación;  pero no ha sido el diablo quien le ha robado  la palma del mártir que nunca fue. Leo con una sonrisa irónica:


 "Hay mártires con quienes el diablo se divierte robándoles la palma, y desgraciadamente, yo he sido uno de ésos toda la vida. Pasé por el mundo como un santo caído de su altar y descalabrado."

San Sebastián con su palma.
¿Santo? De santo a "conquistador antiguo", "orgulloso y soberbio", como cierto antepasado suyo, ante "las princesas aztecas sus prisioneras". Con idéntica sonrisa leo:

"...y sin duda la Niña Chole era como aquellas princesas que sentían el amor al ser ultrajadas y vencidas, porque me miraron largamente sus ojos y la sonrisa más bella de su boca fue para mí."

Pero él supo" permanecer desdeñoso". ¿Desdeñoso? ¿Cómo puede ser tan cínico?

Coinciden en " aquella playa de dorada arena" los dos cortejos, sobre sus cabezas vuelan  pájaros de mal agüero:

 "... la Niña Chole entre un cortejo de criados indios, yo precedido de mi esclavo negro. Casi rozando nuestras cabezas volaban torpes bandadas de feos y negros pajarracos. Era un continuado y asustadizo batir de alas que pasaban oscureciendo el sol."

Pajarracos negros.

 Tocan a misa en una iglesia que está al paso, la Niña Chole antes de entrar en el templo le envía una sonrisa. Ahora lo remata así:

" ¡Pero lo que acabó de prendarme fue aquella muestra de piedad!"

De aquí
Se aloja en un venerable, muy venerable parador. Espera reunir una escolta y ponerse de camino en pocas horas. Desea llegar pronto a las tierras que fueron su mayorazgo. En los caminos mexicanos abundan los bandoleros, no es conveniente ir sin protección, aunque los asaltadores ya no son lo que antaño eran.

De pronto, aparece en el patio la Niña Chole, dando órdenes a sus séquito. Le envía "tres indias núbiles" con el recado de que junten las escoltas en el camino, pero no hay quien entienda a las muchachitas.

La Niña le recibe "con  voz de sacerdotisa y de princesa". Le comunica que  va a Necoxtla. "Haciendo una cortesía versallesca" responde que eso "está seguramente en su camino". Cuando la Niña conoce su verdadera ruta le ruega que siga su camino.

Camino mexicano.
La respuesta asombra a la Niña: "Tengo el propósito de secuestrarla a usted apenas nos hallemos en despoblado". 

Ella pregunta si son locos todos los españoles. Él, arrogante, contesta:
"Los españoles nos dividimos en dos grandes bandos: Uno, el Marqués de Bradomín, y en el otro, todos los demás."

Elle le mira risueña. Le dicen que todo está dispuesto para el camino. Harán parada en el convento de San Juan de Tegusco. Le advierte que va a reunirse con su marido, no vaya a ser que se balee con él. Si preguntan le dirán quién es el general Diego Bermúdez.

El marqués sonríe desdeñosamente. Ella le pide que le calce la espuela. Le calza el espolín y lo besa tan apasionadamente que ella exclama risueña:  "Señor, deténgase en los umbrales". Y deja caer la falda "levemente alzada".

El ruido de la fuente ofrece un alivio "en medio de aquel ambiente encendido".

"... la fresca música del agua me recordaba de un modo sensacional y remoto las fatigas del desierto y el delicioso sestear en los oasis"


 Las dos huestes se reúnen. Mercenarios, "antiguos salteadores...fatigados de la vida aventurera" que han de escoltarles "a través de los arenales de Tierra Caliente".


 La Niña Chole reaparece en el patio, él se acerca sonriendo y ella  "fingiéndose enojada, batió el suelo con su lindo pie". El marqués de Bradomín traduce, no le importa el camino...


Un abrazo para los que pasáis por aquí de:


María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"También tiene razón Mª Ángeles Merino al comentar la importancia del lenguaje como tema mismo de la obra en su reseña de lo que ocurre tras la subida al barco de la Nina Chole."

9 comentarios:

pancho dijo...

Las Sonatas son una auténtica borrachera de literatura de primera magnitud sobre todo si se leen con el detenimiento que lo estás (estamos) haciendo.

Don Ramón no tendría más remedio que reírse si leyera los comentarios tan divertidos e ingeniosos que nos regalas. Todavía me sonrío al escribir esto.

El ritmo de su prosa es seductor, una obra de arte. Compensa con creces los desajustes de significado que pueda haber, que los hay como tan bien señalas.

Nunca sienta mal un poco de humor.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

"Cabrillear" también me gusta mucho. ¡Qué bonita palabra! Excelente tu resumen, como siempre, querida Abejita. Muchos besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cuánta razón tienes al indicar la magistral forma en la que está escrita la Sonata de estío: ese es el veradero tema de la obra.

Cornelivs dijo...

Toc, toc, toc, ¿se puede?

(el hijo prodigo vuelve...)

¡UN ABRAZO...!

Euphorbia dijo...

Es un libro que apetece leer a pequeños bocados, sin prisas.
A mí también se me ocurren algunos adjetivos para el marqués que tampoco escribiría en un blog, jeje.

Myriam dijo...

A mi también me fascina su preciosísimo lenguaje y la forma en que teje su cesta.

Muy buen seguimiento del texto en imágenes.
Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Valle Inclán seguro que disfrutaba de los comentarios.
Excepto dos capítulos sangrientos y algún pasaje duro, en esta Sonata de estío, hay humor en cada renglón.
Y belleza en su forma de escribir, que nos provoca y nos seduce.

Abrazos.

P.D.: Siempre me admiro de tu capacidad de trabajo.

Evanir dijo...

Vamos nos unir a cada Dia um pouco mais
estreitando nossos laços de amizade em longos
abraços.
Vamor fazer a diferença na vida de muitos
que esperam com ansiedade uma palavra de amor e esperança.
Vamos levar a paz onde persisitir a desunião.
Vamos fazer uma prece para Deus pois desejamos
um mundo melhor .
Embora a própria humanidade perderam as esperanças
e muitos já não sabe onde ficou sua fé.
Que seu final de semana seja felicidade suprema.
Que nossa amizade atravesse fronteiras levando amor.
Beijos no coração.
Evanir.

Abejita de la Vega dijo...

Pancho: borrachera literaria, eso es lo nuestro. Don Ramón se reiría, no sé yo...El buen humor que no nos falte nunca.

Merche: ese efecto de la luz merece una palabra tan bonita como cabrilleo.

Pedro: el arte de la palabra, el gran tema.

Cornelivs: se puede, hijo pródigo, adelante.

Euphorbia: en bocaditos, no es un libro para atracones. Le llamaríamos de todo menos guapo,je,je.

Myriam: gran tejedor de palabras.

Gelu: humor y belleza, casi nada.

Evanir: no sé de qué va lo tuyo, pero bienvenido.

Besos