martes, 11 de enero de 2011

Tercera entrega de imágenes y palabras en torno a "Dante en el Salón Rojo" ("Inquietud en el Paraíso", de O. Esquivias).

Albiñana está dispuesto a ir al Purgatorio, para partirle las muelas a ese Dante Gorigori y Alioli. En su discurso, descubrimos a una persona culta, en la que tales disparates resultan imperdonables. Y el machismo más rancio en sus palabras. Para el doctor, el escritor florentino ofrece un modelo torcido de comportamiento masculino, un escarnio para la virilidad. Es el colmo : la salvación del hombre gracias a "la novia de uno", ni más ni menos que una mujer. ¿Beatrice ?¡Bah! una marisabidilla intelectual como Mari Cruz Ebro, qué horror.


Beatrice y Dante.

En cuanto a Dante, el modelo a seguir sería el “bragazas” de Manuel Azaña. Charlatán, disipado, conspiradorcillo, soberbio, nefasto, bla, bla, bla. Y lo remata con un “he dicho”. Este doctor tan deslenguado, despellejador de Azaña, hoy en día, no tendría precio para alguna radio vocinglera.


Manuel Azaña, Presidente del Gobierno de España (1931-1933, 1936) y Presidente de la Segunda República Española (1936-1939).

Don Cosme, sonrojado, descubre que tanta burrada no forma parte de una broma. Limpiándose el sudor de la calva, se atreve a llevar la contraria al energúmeno. Por Dios, si se encuentran con Dante en el Purgatorio, aunque tal encuentro sea muy improbable, evite enfrentamientos, se lo pide como un favor personal. Al igual que con don Quijote, nos preguntamos al leer estas líneas: ¿Está loco? ¿Se hace el loco? Si lo está, ¿cuál es el grado de su locura?

Albiñana da un paso atrás, no concibe que nadie le lleve la contraria. Él siempre ha de decir lo que piensa, sin filtros ni barreras. Su lengua viaja más rápida que su pensamiento. Y se compara con Sócrates, Diógenes y Cristo, por no haber dejado testimonio escrito de sus palabras. ¡No tiene abuela!

Ha de apuntar sus “genialidades” en un cuaderno, no vaya a olvidarlas y caiga en contradicciones como “el bestia” de Unamuno.

Unamuno, 12 octubre 1936

Recordar lo de partir la cara al marica de Dante y demás… Don Cosme aguanta carros y carretas con tal de llevar a cabo su quijotesca aventura. Le muestra su admiración y le ofrece agua, para su cansada garganta. Nada de agua, más tequila.



Más vasos, más licor. Ayudado por el alcohol, comparte el entusiasmo de don Cosme, junto con don Perfecto, el de las zapatillas. Otros se están divirtiendo de lo lindo con el trío.

Ahora le toca dar opinión a Gil Formoso, el joven abogado, redactor incendiario de “El castellano”, que todavía no se ha retirado, a pesar de la orden de su jefe. Quiere tirar de la lengua al alcalde, el republicano conservador García Lozano. Para ello, indica la conveniencia de que fuera un representante del Ayuntamiento a la expedición.


Vista de la Plaza Mayor de Burgos, con su Ayuntamiento.

Don Luis García Lozano, mitad en serio, mitad en broma, manifiesta que ni como español, ni como republicano, ni como cristiano, no sería ningún desdoro acabar en el Purgatorio. Pero como no puede abandonar sus responsabilidades, le cede el honor de representarle. El de “El castellano” sigue con la broma y manifiesta que eso ha de decidirlo una comisión, tal vez la de festejos.



El alcalde corta el juego del redactor, ahora firmo un poder y me representa usted. Otro guasón propone que haya una delegación que representa a todos los sectores de la sociedad burgalesa: catedráticos, jueces, Círculo Católico, sociedades deportivas, ejército.


"Cajacírculo", antes "Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros". El Círculo Católico de Obreros" era un sector importante en la sociedad burgalesa, ya lo creo.

A don Cosme le parece demasiado, aunque en el Ejército sí había pensado, ya que al ser un monte abrupto…


Purgatorio, monte abrupto y escalonado.

El doctor Albiñana tiene otra genialidad. Que nombren a la señorita doña Rosa Pastor Urraca, como madrina de la expedición. Ella es la Juana de Arco burgalesa. Y, ni corto ni perezoso, se pone a cantar, con voz de trueno, un fragmento de la ópera “Giovanna d´Arco”, de Rossini. “Espasmos, temblores de papada y gestos inconexos de las manos”, todo un espectáculo.


“Giovanna d´Arco”, de Rossini.

Nadie aplaude, a los del Salón no le interesa nada la afición a la ópera del doctor, improvisado cantante. Don Cosme, fastidiado, agradece “la nota de color" y abandona el grupo. El guasón de antes propone como madrina a Conchita Plaza, Don Perfecto dobla la contribución si el viaje es amadrinado por la guapa. ¡Vaya con el de las zapatillas!

Rodrigo Gorostiza se da cuenta de que "aquello es una chirigota continua" y le parece indigno. Están tratando a don Cosme como "si fuera don Quijote antes de cabalgar sobre Clavileño".


Cuadro de Ana Queral.

Sigue el pitorreo. Habrá que llevar mantas y abrigos. Don Cosme contesta , ingenuamente, que el clima del Purgatorio es benigno.

Habla un personaje "enclenque y feucho" que dice no crer en nada de esto, pero que si va Conchita Plaza, desea acompañarlos. Es Eduardo Ontañón, poeta, librero y enamorado en silencio de la beldad burgalesa.


Esta es la "Librería Espolón", la misma que era propiedad del poeta Eduardo Ontañón.

Ontañón siente la necesidaa de escuchar el tango "El choclo" y así se lo pide al pianista.



Es la pieza que todas las tardes tocaba María Teresa León, primera mujer que le hizo llorar.


María Teresa León, escritora, compañera del poeta Rafael Alberti.

El pianista no puede tocar tangos, so pena de ser excomulgado por el señor arzobispo. El enmoradizo librero se queda petrificado y triste.

Rodrigo Gorostiza, molesto por el humo y el calor, abre un balconcillo, el que da a la Plaza de la República .


Balcón del Teatro Principal.



Plaza de la República, hoy Plaza del Cid.

Ve a los desocupados , en las barandillas del Puente de San Pablo, buscando la fresca que sube del río. Todavía huele a la pólvora de los cohetes de San Pedro.


Río Arlanzón desde el puente de San Pablo.

De repente, se oye un griterío en el puente. Una camioneta se tambalea pasando el puente, son los muchachotes de Albiñana, ondeando banderas monárquicas y vestidos con sus camisitas azul celeste. La cruz de Santiago, bordada en el pecho. El vehículo se detiene bruscamente, delante del Principal.

Uno de los albiñanistas ve a Rodrigo, con sus faldamentas de seminarista ,y le llama Padre. Angustiado, le dice que tiene que avisar al doctor. Debe ir a Madrid, inmediatamente, porque han secuestrado al señor Calvo Sotelo. ¿Se lo dirá?

La Guardia de Asalto no le da tiempo a escuchar la respuesta de Rodrigo. Uno de los guardias lo derriba con la culata del fusil y le propina unas cuantas patadas.Después lo encierra , con los otros, en un coche policial. Y llegan más...

Rodrigo corre en busca del doctor Albiñana, en una fiesta que está más animada que nunca.

Un abrazo para los que pasáis por aquí, de:

María Ángeles Merino

10 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Abejita ¡qué trabajón te pegas! Pero genial como siempre. Ese Albiñana es odioso y don Cosme un Quijote iluso... Muchos besotes, M.

Aldabra dijo...

La verdad es que da un gusto enorme leer tus resúmenes porque son muy clarificadores y muy muy divertidos.

Genial, en serio.

biquiños,

Paco Cuesta dijo...

Buen trabajo de imágenes y palabras en concordancia con tu definición.

Martine dijo...

¡Marian, me tienes maravillada!
Estoy volviendo a leer el libro gracias a tus Entradas y con tanto complemento de información que es una delicia.

Tu encuentro con Oscar y la referencia que hiciste de "Pampanitos verdes" me impulsó a comprarlo.. Gracias Amiga, tus consejos no tienen precio, voy por la mitad del libro todo y no disponer de mucho tiempo...

Aqui tu Exploradora, con todo lo necesario para la expedición... ;)

Besos, nada inquietos.

pancho dijo...

En esos años prebélicos la gente estaba muy radicalizada, de otra forma no se entendería que elementos como Albiñana fueran diputados. Llega un momento que la vida vale menos que la bala que te mata.

Muy bien explicado este don Cosme quijotesco. Así me imaginaba la librería de don Eduardo Ontañón, otro personaje bohemio estupendamente trazado.

Excelente conjunción de texto, imágenes y sonido.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Estoy asombrado tanto de la capacidad de análisis que demuestras como de la certeras ilustraciones que lo subrayan. Utilísima.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Me encanta el entusiasmo que pones... ya no se si es por la obra, por la tierra o por ambas cosas a la vez...aprendo más contigo que leyendo a Esquivias... creo que voy a esperar que publiques y después leo el capítulo...un abrazo

Asun dijo...

Voy refrescando los capítulos leyendo tus resúmenes, y además fijándome en más detalles de los que no me había percatado.

Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, Abejita de la Vega:

Se ve tu gran interés y amor por la Ciudad. Has trabajado mucho para conseguir esta entrada, pero el resultado es excelente.

Te seguiré en todos los comentarios y resúmenes del libro de Esquivias.

Las fotografías que aportas, estupendas. Recordaba la fachada de la Librería Espolón, idéntica, pero pintada en verde. Iba cada día, pues era creo el único lugar en el que se encontraba La Vanguardia, que traía un montón de páginas con empleos.
El vídeo, de 'El choclo', con Antonio Gades, merece la pena aunque su calidad no sea la mejor.

Teresa León, guapísima.
Eduardo Ontañón, aparece en la portada del libro de las Cartas y otros escritos de Antonio José "En tinta roja". En la pág. 10, se le sitúa en la fotografía, para que nos hagamos idea real de cómo era físicamente; y como las imágenes hablan, a ver si puede coincidir con el relato.

Lamento que el profesor Ojeda, no tuviera esta idea de la lectura hace un poco más de un año. Mi padre tenía una memoria estupenda, y recordaba a la perfección detalles de lo vivido en su infancia y en su juventud, y a muchas de las personas de la sociedad burgalesa que se citan en el libro de 'Inquietud en el Paraíso'.

En cuanto acabe la lectura el grupo de La acequia, la comenzaré con todos los datos que recoja mientras tanto.

Un abrazo.

Abejita de la Vega dijo...

Merche: es un trabajo que hago con gusto, los libros de mi padre me ayudan y las fotos las hago, muchas veces, cuando salgo a andar, único deporte que practico. Albiñana es un macho ibérico de lo peor. Don Cosme es tan ingenuo que nos da un poco pena.

Aldabra: me divierto y procuro que los demás lo pasen tan bien como yo.

Paco: aunque dicen que una imagen vale más que mil palabras, yo considero que valen igual.
Martine: gracias por tu comentario y tu correo, seguiremos explorando este libro tan poco convencional.

Pancho: para gustos se hicieron los colores, pero hacía falta mal gusto para votar y seguir a un Albiñana y a otros energúmenos.
La librería cambió de dueño, ahora es de la familia Canales, pero ha conservado ese sabor antiguo.

Pedro: a veces me enrollo demasiado, se me da mejor el análisis que la síntesis. Gracias superprofe, que diría Sanchico.

Manuel: me gusta mi ciudad porque es la mía, con sus defectos...No, hombre, lee primero a Esquivias.

Asun: los detalles que vamos captando cada uno de nosotros, enriquecen la lectura muchísimo.

Gelu: mi ciudad tiene su lado oscuro, Esquivias lo expresa muy bien. Despues de 28 años volví a ella y me ha costado tiempo comprender que algo de ese Burgos del 36 , algo queda...Me gusta, cómo no, su historia, sus piedas, sus arboledas...el frío, no, je, je.
Ahora que lo dices, sí, era verde, qué memoria, Gelu. Mi padre, como el tuyo, me hubiera contado tanto de Burgos...

Besos, amigos