lunes, 30 de noviembre de 2009

¡Socorro, la Navidad está aquí!


Cualquier parecido de las hojas y frutos del acebo con sus imitaciones en plástico es pura coincidencia.


Y estas hojas ¿de qué son?


Falsas flores de Pascua bajo los zapatos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

"...el que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho"





Andar mucho y leer mucho, un buen consejo.

Tercera parte del comentario al capítulo 2,25 del Quijote, publicado en "La acequia":

Don Quijote pronuncia a continuación unas acertadas palabras: “el que lee mucho y anda mucho, vee mucho y sabe mucho”. Sabia frase, digna de un humanista de mi categoría. La pronuncia asombrado ante el adivino que adivina su identidad y ante unas desmesuradas alabanzas. Y, como piadoso caballero que es, da gracias al cielo por haberle concedido tan grande bondad. De la misma manera, este “primo” agradece las capacidades intelectuales que la voluntad divina quiso concederme.

El paje anima a don Quijote a preguntar por el porvenir; pero Maese Pedro insiste en que la “bestezuela” no responde a eso, que si así fuera, por servicio a don Quijote dejara todo interés. No entiende el castellano el pajecillo… Ahora hay que armar el retablo y dar gusto a todos, esta vez gratis.

El ventero está muy alegre, no así don Quijote que, en un rincón, comenta algo con Sancho. Es mala comparación, pero dan la misma imagen que el mico con el titiritero Abro las orejas… el caballero opina que Maese Pedro posee un pacto “espreso” con el diablo. El escudero pregunta: ¿para qué quiere el titiritero un patio espeso y con el demonio? Este rústico confunde pacto con patio y espeso por expreso. Don Quijote le da su versión: tal vez tenga un concierto con el Maligno. Al mono le ha sido concedida esa habilidad con la que gana de comer y, cuando el Maese se enriquezca, tendrá que darle su alma. Y la prueba…, la prueba está en que el mono sólo sabe de cosas presentes o pasadas, coincidiendo con la sabiduría del diablo; que tan sólo Dios puede conocer el porvenir. Y, tras un argumento tan endeble, a don Quijote le maravilla que no haya intervenido el Santo Oficio, que el simio no es astrólogo…

Como don Quijote es más aficionado que yo mismo a las digresiones, del mono pasa a las figuras judiciarias o dibujillos con la posición de los astros, los que echan a perder la ciencia, la perrica empreñada y los tres perricos, uno de cada color.

Con todo eso, Sancho insiste en preguntar al mono y lo que desea saber es si lo que le pasó a su amo, en la cueva de Montesinos, es verdad. El deslenguado escudero no tiene empacho en opinar que, para él, fue mentira o sueño. Vuestras mercedes conocen mi fe en aquel relato.

Don Quijote admite que “todo podría ser” y accede a realizar la consulta, a pesar de sus escrúpulos. El señor cede ante el criado, esto es el mundo al revés. Más manso que un corderito es este fiero resucitador de la caballería andante.

Cuando Maese Pedro viene a avisar a don Quijote, para avisar de que el retablo está listo, éste le ruega preguntase a su mono si lo de la cueva era soñado o verdadero. El titiritero, en silencio, trae al mono y le hace la pregunta. El mono procede como es costumbre y su amo dice que las cosas que vio “son falsas, y parte verisímiles”. Y si quiere saber más, tendrá que esperar al viernes. La capacidad adivinatoria del bicho no se renueva hasta pasado cierto tiempo.

La respuesta contenta a Sancho, por lo menos en la mitad. Don Quijote, muy reposadamente, declara que el tiempo lo dirá, por ahora le basta con esa mitad.
Maese Pedro les anima a contemplar las sesenta mil novedades de su retablo, incluso con latines extraídos del Evangelio.

El retablo ya está preparado y resplandecen sus candelillas. Unos espectadores sentados, otros de pie. Gran expectación. Se mete dentro el que mueve los títeres. Fuera, se coloca un muchacho, que comienza señalando las figuritas, según van saliendo, con su varilla. En el capítulo siguiente sabremos lo que, a continuación, expone el trujamán.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí.

María Ángeles Merino dio voz al "primo"


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Abejita dio cuenta de las razones de la ausencia del Sanchico la semana pasada -vía Ele Bergón-: el pobre, entre los deberes y la mano lesionada, no podía más. Desde aquí le deseamos pronta recuperación.

Abejita da vez y voz de nuevo al primo del licenciado: un señor que sabe aprovechar todo lo que pasa por delante. No os perdáis la foto de un burrito burgalés. Después, gracias a Sor Austringiliana nos lleva a unas imágenes de monos románicos que os recomiendo. Al final, nos trasmite la opinión del Sanchico -ya más recuperado y con noticia sentimental- sobre lo dicho por el mono: y pone los puntos sobre las íes al bicho. Y luego, no deja de salir a pasear y leer, como bien dice Cervantes en el capítulo."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/search/label/Para%20una%20lectura%20de%20El%20Quijote#ixzz0YSKANIPb
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Pedro: Los libracos del primo, el burrito burgalés, el mono de los canecillos, las cuitas de Sanchico, pasear y leer, cuánto jugo le sacamos al Quijote. Esto es mágico y tú eres el mago.
Un abrazo.

sábado, 28 de noviembre de 2009

"...eso que dice el Maese que le ha dicho el mono, de mi madre Teresa, eso es mentira. Mi madre no bebe..."



Teresa Panza trabaja como estas mujeres, sin un jarro de vino al lado.

Ele Bergón dijo:

Hola coleguis

En el anterior capítulo no comenté nada porque aparte de la mano, que está tonta y algo mejor, parece ser que era apócrifo, el capítulo claro ,no la dolencia de mi mano, y si es mentira pues ¿para qué comentar?.

Bien, vamos al siguiente.

Con este Cervantes todos los burros desaparecen para luego aparecer, aunque alguno, como el del capítulo de hoy, lo haga muerto. ¡Pobrecito, me da pena! Ya sabéis que la Abejita los llama burros guadiana.

Anda que los regidores rebuznando, ya les vale, ya. Parece que estaban en un concurso de rebuznos, como mis coleguis y yo cuando hacemos concursos de eructos. El Rubén, que está un poco gordo, siempre gana. ¡Qué exagerado y divertido es el Cervantes con los rebuznos del pueblo y de los otros pueblos. Guerra de rebuznos, no está mal

Este capítulo va de animales y ahora aparece un mono que es adivino, claro que mi padre no se lo cree del todo y le contesta muy bien contestado y eso que dice el Maese que le ha dicho el mono de mi madre Teresa, eso es mentira. Mi madre no bebe y no es celosa, no, pero se está un poco hartando de que a mi padre le deje tanto tiempo sola. A ver si aparece uno por ahí... y no digo más.

A quién quiere pillar mi padre en un renuncio es al Alonso con lo de la cueva de Montesinos y es que él sabe muchas cosas..

Gracias a todos Merche, ALatriste, ¿tú eres nuevo, no ? Superprofesor, Gelu, Tucci, lo de las partidas lo tenemos pendientes desde hace tiempo, CornelVs, Mry. Pancho,Silvia, Selma , Karim, en fin a ver si es verdad eso del encuentro, que quiero presumir de todos vosotros. (Seguro que me dejo alguno)

Os doy una primicia: Me voy a enamorar aunque me resisto un poco, pero la pibita está muy buena.

Choque de manos

El Sanchico

"...debe de tener hecho algún concierto con el demonio de que infunda esa habilidad en el mono ..."



Monito flautista en un canecillo románico de Santa María de la Oliva (Navarra)



Un simpático diablo en un canecillo románico de San Pedro de Tejada (Burgos).

Estaba buscando imágenes para el comentario al capítulo 2,25 del Quijote, pero se me ha aparecido Sor Austringiliana y me ha llevado hasta una página web de canecillos románicos, de sus tiempos...

Segunda parte del comentario al capítulo 2,25 del Quijote , publicado en "La acequia"

En esto, entra en la venta un extraño personaje. Lleva un parche verde que le cubre un ojo y parte de la cara, probablemente comida por algún mal. Va razonablemente vestido: todo de gamuza, medias, greguescos, jubón; pero… su aspecto es de grandísimo bellaco. Pregunta, a voces, si hay posada. Para el mono adivino y el retablo de Melisendra siempre tiene sitio el ventero, que la gente pagará por verlos y los beneficios se reparten. Aunque esta vez Maese Pedro, que así se llama el del mico, se conforma con cubrir gastos.

Más importante que el duque de Alba, no dice nada este huésped. Precisamente, uno de mis proyectos es dar a la estampa una breve relación, unos mil folios, sobre quién ha de dejar pasar a quién, cuando un grande de España coincide ante una puerta con otro grande. El de Alba no cederá ante nadie. Perdonen la digresión.

El tuerto sale de la venta, tiene fuera el retablo y el sabio animalito. Don Quijote aprovecha para preguntar por el Maese. Resulta ser un famoso titiritero que ahora anda por aquí, la llamada Mancha de Aragón. Sus atracciones consisten en un retablo de títeres más un diabólico simio que contesta preguntas, al módico precio de dos reales. En realidad, podrán vuestras mercedes imaginar, las responde su amo por él, después de que el bicho haga el ademán de decírsela al oído.

El ventero nos proporciona más información: buena vida, riquísimo, galante,” bon compaño”, hablador, bebedor y …¿todo ganado con el mono y del teatrillo? Tal vez, en mi nutrida biblioteca, halle la solución a mis dudas, dado que aquí hay algo que no me cuadra.

Maese Pedro vuelve a la venta con su carreta y su famoso mono. Es grande, sin cola y con el trasero pelado; pero tiene cara de bueno. Don Quijote se dirige a él como “señor adivino” y le pregunta “¿qué peje pillamo?”. La traducción es más o menos: qué ha de ser de nosotros. Recuerdan vuestras mercedes cuando dijo “espirlochería” y “felice”. ¿Qué le darían a este hombre en los itálicos estados? ¿Sirvió tal vez al Rey? ¿El ventero también?

Sancho toma, de mano su señor, los dos reales para la simiesca consulta; pero Maese Pedro advierte que el animalillo no sabe nada del futuro, conoce sólo lo pasado y algo del presente. ¡Valiente adivino! ¡Voto a Rus! Sabrán vuestras mercedes que Rus es un riachuelo que pasa cerca de aquí, es un dato erudito recogido en uno de mis trabajos impresos…Perdonen la digresión.

Sigamos. Puesto que sabe las cosas presentes, el escudero pregunta al mono qué hace, en ese mismo momento, su mujer Teresa Panza. Maese Pedro no quiere tomar dinero hasta realizar el servicio. Da con la mano derecha dos golpes sobre su hombro izquierdo y el mono se sube sobre él. Simula que le habla al oído, castañeando muy deprisa los dientes. Unos pocos minutos después, el animal se posa en el suelo. El del parche se arrodilla ante el andante, abrazándole las piernas, citando su nombre completo de don Quijote de la Mancha y recita un panegírico tan hiperbólico que nos deja a todos con la boca abierta, esperando el desenlace de todo aquello.

Y, a continuación, se dirige al “mejor escudero” para informarle de su mujer Teresa: “está buena”, rastrillando lino y entreteniéndose con un jarro de vino, de no pequeña capacidad. La respuesta satisface a Sancho, buena mujer, tan cabal y tan de pro como cierta andariega giganta, un poco celosa, eso sí. Y aficionada al buen vinillo…Eso no es pecado, yo mismo, un gran humanista, cuando estoy escribiendo uno de mis doctos libros, tengo cabe mí un jarrillo de Valdepeñas que quita el sentido. O de Arganda…Por tercera vez, perdonen otra digresión. (Continúa)

Un abrazo.


María Ángeles Merino dio voz al "primo".

viernes, 27 de noviembre de 2009

El "primo" nos cuenta lo que contó el de las lanzas.



El burrito de Isar (Burgos) saluda a los visitantes de este blog. Vuestras mercedes me conocen de este verano. Recuerden: fui una hacanea. Ahora soy un asnillo que acabó sus días comido por los lobos. Pobre.

Primera parte del comentario al capítulo 2, 25 del Quijote titulado "Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas del mono adivino"

Publicado en "La acequia".



Sigo siendo el primo del señor licenciado,aunque en este capítulo sólo sea espectador. Alguien decidió convertirme en narrador y aquí me tienen, otra vez, con mi visión humanista y libresca de los acontecimientos.

Don Quijote no se despega del transportista de lanzas y adargas. Impaciente, desea escuchar lo prometido. El hombre da de comer a su jumento y sólo pide, muy cortésmente, que le dejen acabar con su tarea. Nuestro andante caballero se presta a mancharse sus hidalgas manos, en serviles tareas, tan impropias de su condición social. Ahecha la cebada y limpia el pesebre.

Tanta humildad ablanda al hombre que, instalado en el poyo, a modo de tribuna, nos va a relatar las maravillas prometidas, yendo de camino. Don Quijote, Sancho Panza, el paje, el ventero y yo vamos a ser su “senado y auditorio”.

Comienza con ese “sabrán vuestras mercedes” tan manoseado y equivalente a “vuestras mercedes desconocen absolutamente”. ¡Qué desilusión! Nos despliega lo acaecido en una aldehuela, distante cuatro leguas y media de la venta. Lanzas, alabarda…nuestra imaginación ya veía a los Tercios Viejos, de incógnito por la Mancha, con un don Lope de Figueroa al frente. Y no digamos lo que veía la imaginación de don Quijote.

Sucedió que le faltó un asno, aun regidor del pueblo. Parece ser que fue por una criada engañadora, pero eso es largo de contar y no lo cuenta.Hacía ya quince días de la desaparición del borrico cuando otro regidor le dio albricias porque su jumento ha aparecido. El “perdidoso” prometió dárselas muy buenas, si le indicaba dónde. Le contó que lo vio en el monte, flaquísimo y desnudo, que intentó traerlo pero huyó despavorido; así que decidieron patear juntos el monte para agarrar al montaraz animal. No lo hallaron y al segundo regidor se le ocurrió repartirse el monte para buscarlo, comunicándose con un rebuzno, rústica habilidad que ambos dominaban. El animalito respondería al oír a unos compañeros y ...si son compañeras borricas, mejor que mejor.

Pero sucedió que, al rebuznar casi a la vez, cada uno pensó equivocadamente que el asno había respondido. Acudieron a buscarse y, al verse, se alabaron mutuamente los rebuznos, concediéndose recíprocamente el título de perito rebuznador. Decidieron dividirse otra vez, con la contraseña de rebuznar dos veces, una tras otra. Rodearon todo el monte, con el roznido doblado y nada…hasta que lo encontraron comido de lobos. ¡Demasiado tarde!

Tras el hallazgo, vuelven a echarse flores en relación con la calidad de sus rebuznos. Con el gaznate hecho polvo volvieron a su aldea, donde les faltó tiempo para relatar, con abundantes hipérboles, lo sucedido.

Y desde allí se extendió por los lugares circunvecinos y ahí aprovechó el Maligno insomne y enredador, para sembrar discordia y enredar. Así que, en cuanto los lugareños divisaban a algún paisano de los regidores, les faltaba tiempo para entonar un rebuzno.

Gracias a los mozuelos, cundió tanto el roznido que perdieron el gentilicio y dieron en ser los del rebuzno, algo así como "rebuznenses" o "rebuzninos". Y llegó a tanto la burla que, con armas y en escuadrón, batallaron los burlados contra los burladores. Pensaba yo que a estos villanos les bastaba con una buena “sopa de arroyo”, guijarro va, guijarro viene…

Mas no, que el de la carga lleva compradas lanzas y alabardas para la campaña contra los de otro villorrio distante dos leguas. Y, con estas maravillosas maravillas termina el hombre su plática.

Tengo costumbre de sacar provecho a todo lo que me relatan, no doy puntada sin hilo. La historia de los rebuznadores no cae en saco roto, me puede servir para un libro titulado: “Motivo de pendencias entre rústicos”. Ya compuse, en su día, un volumen analizando las causas de conflicto armado entre las naciones, desde la Antigüedad. No hay gran diferencia entre unas y otras, si las analizamos con detenimiento. Un gran humanista como yo ve las similitudes en los comportamientos humanos.
(Continúa)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Sanchico está más zurcido que el capítulo XXIV.



Me comunica Ele Bergón que Sanchico también está zurcido y no ha podido hacer el comentario de esta semana. Parece ser que su mano no termina de ponerse bien y necesita reposo. El pobre, haciendo sin parar comentarios de texto y análisis sintácticos. Estos profes del Insti no tienen corazón...¿O será de darle a la play?
Cuídate Sanchico, que te espera el capitulo de la semana que viene. Te diré que es muy, muy mono. Monísimo.

Besos

sábado, 21 de noviembre de 2009

Dice Pedro Ojeda que el capítulo XXIV "es un zurcido" (2)



"No lejos de aquí -respondió el primo- está una ermita..."




"-¿Tiene por ventura gallinas el tal ermitaño? -preguntó Sancho. 
-Pocos ermitaños están sin ellas -respondió don Quijote-"



Segunda parte del comentario al capítulo 2, 24 del Quijote, el capítulo "zurcido". Publicado en "La acequia".

Estamos cerca de una ermita. El ermitaño tiene buena fama: ha sido soldado, es discreto y buen cristiano. Se lo digo así a don Quijote, aunque no sé si, como caballero andante, tendrá tan buen concepto de la soldadesca. A Sancho le interesa saber si el eremita tiene gallinas, tal vez añora aquellas espumas gallináceas de las bodas de Camacho. Su señor le contesta que los ermitaños de ahora las tienen, no son como los de antaño que se alimentaban de raíces. Algunas cosas que dice este hombre me recuerdan a los libros, con un punto de herejía, de los erasmistas, los seguidores del de Rotterdam.

Estando en esto, vemos a un hombre a pie que camina deprisa, arreando a un macho cargado de lanzas y alabardas. Nos saluda y pasa de largo. Don Quijote mira las lanzas y alabardas, le pica la curiosidad; le pide que se detenga pero, según sus palabras, las armas que lleva han de cumplir, al día siguiente, su misión. Piensa alojarse en la venta, un poco más allá de la ermita. Promete contarnos maravillas si vamos allí y nos adelanta, con muchísima prisa. El caballero andante desiste de pasar la noche en la casa del ermitaño y decide ir a la venta, que él no se queda sin saber para qué son las lanzas. Así que seguimos hasta la venta, a la que llegamos con la escasa luz del anochecer.

El vino de la venta es muy malo y pienso que el ermitaño tendrá del bueno. Le digo a don Quijote que lleguemos a ella, a la ermita y no a la venta, a beber un trago. Sancho oye la palabra vino y no se hace de rogar. Pero el ermitaño no está y nos atiende la “criada” del ermitaño, la sotaermitaño. No, estos ermitaños no son los del desierto. Los del desierto no disponían de criada ni…de barragana. Pedimos vino de lo caro, uno de Arganda o Valdepeñas no estarían mal, y nos dice que su señor no tiene. Nos ofrece agua barata, o sea que agua y pagando. Sancho, no es tu día, tu sed no es de agua y añoras la abundancia de las bodas de Camacho y de la silenciosa, pero nutritiva, casa de don Diego.

En el camino de vuelta hacia la venta, nos topamos con un mancebito con la espada al hombro y el hatillo con sus vestidos, colgando de la misma. Asoman fuera del envoltorio los greguescos o calzones, el herreruelo o capa corta y una camisa. Lleva puesta sólo una ropilla, camisa y medias. Va alegre y ágil, cantando seguidillas para entretenerse. Al alcanzarle, iba con aquella que dice: “a la guerra me lleva mi necesidad; si tuviera dineros, no fuera, en verdad”. Va a la guerra, ligerito, sin los calzones a juego, que se le estropean y no tiene para otros. Desea alcanzar a unas compañías de infantería, cerca de allí. Desea sentar plaza, embarcar en Cartagena y servir al rey en la guerra, mucho mejor que hacerlo con un cortesano pelón. Está harto de cortesanos…

Le pregunto si lleva alguna ventaja, es decir alguna prebenda o sobresueldo. Me dice que si hubiera servido a un grande o principal, algo llevaría; pero él siempre sirvió a advenedizos “catarriberas”, gente de ración mísera que bastante tienen con almidonarse la lechuguilla. Y ni siquiera pudo quedarse como criado permanente de algún noble y, de esta forma, llevar librea. Sólo lo fue ocasionalmente y, una vez acabado el servicio, fuera la librea.

Tal vez, este don Quijote haya vivido en Italia. Lo digo porque suelta italianismos como “espirlochería” y “felice”. Y, para nuestro héroe de la cueva, a “felice” ventura ha de tener el jovenzuelo el salir de la corte para servir a Dios y a “su rey y señor natural”, en el “ejercicio de las armas”. Y se le nota, le place enormemente el trillado tema de las armas y las letras. Si con las armas se alcanza, si no más riquezas, más honra que con las letras. Que han fundado más mayorazgos las letras, con su toquecito de esplendor. Qué me va a contar a mí, un humanista que ha imprimido tantos libros imprescindibles para la humanidad, los cuales no me han dado un maravedí…El dinero de mi padre me permite no fenecer de inanición…

Y, a continuación, para elevar el ánimo del zangolotino le habla de sucesos adversos, de la buena muerta, la muerte con honra, el olor a pólvora como perfume, la necesidad de remediar a los soldados viejos y estropeados, esclavos de el hambre si no se les asiste…

Para alegrarle la cara, que había mudado de color, le invita a subir en las ancas de Rocinante y a cenar. Acepta lo de la cena, no lo de las ancas.

Llegamos a la vente al anochecer. Sancho dice no sé qué de un castillo. Don Quijote pregunta por el de las lanzas y albardas. El ventero le responde que está en las caballerizas. Y a las caballerizas vamos todos para atender a nuestros jumentos y el mejor atendido, Rocinante.
.

Y se acabó el comentario al capítulo zurcido.

Un abrazo para todos

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

"y bien zurcido y mejor ilustrado."

Un abrazo para todos los bordadores y zurcidores blogueros,con Pedro Ojeda a la cabeza.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Dice Pedro Ojeda que el capítulo XXIV "es un zurcido"(1)


Pedro Ojeda Escudero dice en "La acequia", en su entrada de ayer, acerca del capítulo XXIV, que "es un zurcido". Por eso, para ilustrar el comentario "cuelgo" aquí uno auténtico y ...muy viejo. El bordado tiene más de sesenta años, el zurcido unos veinte menos.

Comentario al capítulo 2,24 del Quijote, publicado en "La acequia"

Sigo siendo el primo, aunque esto del perspectivismo complica la cosa...

Vuestras mercedes ya me conocen: soy aquel que se me identifica como “el primo del licenciado”, el que guió a don Quijote, hasta la mismísima entrada de la cueva de Montesinos.

Poco tiempo después de acompañarle en la aventura, llega a mis manos una pequeña parte de cierto libro, el autor es Miguel de Cervantes Saavedra, de quien tengo algunas referencias, no muchas. Os cuento cómo tuve la oportunidad de leerlo.

Visito la imprenta de Juan de la Cuesta, en el taller de la calle San Eugenio, cerca de la madrileña calle de Atocha, para ultimar la impresión de uno de mis transcendentales y humanistas libros. Esperando al maestro impresor, me entretengo en ojear unos folios depositados encima de una mesa. Se trata de unos capítulos señalados con los números XXII y XXIII, que alguien ha dejado allí. ¡Ah y el inicio del XXIV!

Cuál sería mi sorpresa cuando tropiezo con nuestra aventura, la de la famosa cueva. Disfruto con su lectura y vuelvo a ver al caballero andante internándose en una tenebrosa cueva, con mi valiosa y valiente ayuda. Las zarzas, los cuervos… Y qué me dicen de la fabulosa descripción de sus visiones allá abajo, la incredulidad de Sancho y mi fe en tan noble caballero. Todo, tal y como sucedió…y allí estaba yo. Lo devoré, digo que lo leí todo. Ya recuerdan vuestras mercedes: un Montesinos abrigado con su barba, un Durandarte yacente y parlante, una Belerma menopáusica y ajada, con el corazón de su amante en salazón…

Cervantes, en el título, nos anuncia que vamos a tropezar con mil zarandajas, impertinentes pero necesarias. ¿Zarandajas? Consultando mi biblioteca, he llegado a la conclusión, tras varias consultas, de que se trata de tonterías. Bueno, si las tonterías son necesarias, ya no lo son tanto.

Mi lectura va como la seda pero, al llegar al comienzo del XXIV, el traductor morisco de esta “grande historia” dice que su primer autor, el moro Cide Hamete, dejó escritas, en el margen, unas objeciones sorprendentes. Este Cide no se puede creer que al valeroso don Quijote le ocurra lo escrito. Don Quijote es incapaz de mentir y, además, en una hora, no pudo fabricar tal cantidad de disparates. El moro se cura en salud y nos advierte que, si esta historia parece apócrifa, no es culpa suya. Deja al lector prudente para que juzgue por sí mismo. Por si el asunto es poco complicado, se da la circunstancia de que, poco antes de morir, Hamete se retractase de ella, confesando que la había inventado porque cuadraba bien con las aventuras que había leído en sus historias.

Como era sencillo el asunto de los narradores, aquí estoy yo, el primo, sumándome a ellos para complicar más el juego de espejos.*

Sigo con la historia y tengo que manifestar que no sé lo que me maravilló más, si fue el atrevimiento de Sancho o la paciencia de su amo. Es un momento dulce para don Quijote, ha visto a Dulcinea, aunque encantada y pidiendo prestados unos míseros reales. De eso se aprovecha Sancho…

La verdad es que doy por bien empleado el tiempo gastado y así se lo quiero manifestar al caballero andante. Sólo el hecho de conocer a un andante resucitado, es una gran felicidad. Muy útil, para mi Ovidio español, es el haberme revelado el secreto de la cueva de Montesinos, con las metamorfosis del río y las lagunas. Por no hablar de dos grandes descubrimientos, ni más ni menos que la verdadera antigüedad de los naipes y el verdadero nacimiento del río que aparece y desaparece. Durandarte, resignado, pronuncia las palabras clave: “paciencia y barajar”, de lo que se deduce que ya se usaban en tiempos de Carlomagno. Aprovecho esta averiguación para mi otro libro, el de la invención de las antigüedades. Lo del río es algo desconocido por la gente, esto también me sirve para otro libro, se titulará…

Don Quijote quiere saber a quién voy a dedicar mis libros, si Dios me ayuda y consigo la licencia. Pienso que no faltan en España señores y grandes de España a quien dirigirlos. Y este caballero que de todo entiende, incluidas impresiones, licencias y dedicatorias, me advierte que muchos no quieren admitir dedicatorias. No se van a tomar la molestia de agradecer una cortesía…pero, aunque haya grandes tacaños, hay un príncipe que suple la falta de los demás. Lo tendré en cuenta, dedicaré mi libro al de Lemos, como Cervantes, y no al de Béjar…

Tras aludir a la envidia de algunos, corta la conversación porque hay que buscar alojamiento, que se hace de noche.

*El autor, el traductor, el narrador y el personaje narrador protagonista se desmienten entre sí. El perspectivismo es aquí muy complejo.

Continúa




Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

"Qué giro más ingenioso que el primo pase de personaje a lector."

El giro tuvo sus dificultades. pero salí adelante, después de leerte.

Abrazos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Tuvo un sueño lúcido


Viñeta de "El país", ayer.
Aunque se refiere al padre
, puede servir también para el hijo. Genial Forges.

Ele Bergón dijo...

Hola coleguis. Hoy sólo puedo escribir con la derecha, pues me han vendado la izquierda. Tengo que esta unos días sin moverla y no voy a poder jugar a mis muchos juegos, pero sí que puedo ir al tuto. Vaya lata.

!Uf! qué lío tiene el Alonso ¿No se habrá fumado algo? Pa qué se mete en esa cueva tan oscura ¿lo vió? ¿ Lo imaginó? ¿ Se lo inventó? ¿Lo soñó? Con éste nunca se sabe. Yo creo que todo junto. Vio algo a pesar de la oscuridad, después imaginó e inventó lo que quiso, pues todos sabemos del pie que cojea y no tardando mucho se quedó dormido y soñó que soñaba, que eso me ha pasado a mi y tuvo un sueño lúcido y todo eso en una hora. Nada de tres días.

¡Cómo se ríe mi padre con el encantamiento de la tal Dulcinea, ya lo entiendo ya, si me lo ha contado todo ¡que risas... A mi me gustaría ser también encantador y encantar a los profes cuando corrigen los exámenes ¿a qué sí Karim? Tú y Silvia sois los que mejor me comprendéis.

Ya os contaré lo del amor que ahora me esoy cansando de escribir con una sola mano
Choque de manos troncos

El Sanchico




Selma dijo...
La pánfila de la Selma se ha vuelto a despistar y le he mangado el nick otra vez... ¡Colegui, lo tienes chungo.. una sola mano! ¿y para la play cómo te lo montas?

Estoy contigo... el Quijo estaba fumao a tope... ya bajaban al moro en aquellos tiempos también..

Nada, que te pongas bueno pronto y a ver si nos hacemos unas birras...

el Karim.


Pedro Ojeda Escudero dijo en "La acequia":

Abejita...nos da cuenta de la opinión del Sanchico, que se la envía Ele Bergón: este chico -que escribe con una sola mano para imitar a Cervantes- no se cree mucho lo de don Quijote y piensa que se ha fumado algo. Eso sí, lo ilustra con la viñeta que el gran Forges dedicó a su padre el domingo pasado.

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0X8duOpVY
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domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Soñaba dormido o soñaba despierto don Quijote?(3)


Amaneció

Anocheció

Amaneció

Anocheció

Amaneció

Anocheció
"...allá me anocheció y amaneció, y tornó a anochecer y amanecer tres veces"


Tercera parte del comentario al capítulo XXIII,segunda parte del Quijote.Publicado en "La acequia".

A estas alturas del discurso, tengo una serie de dudas que deseo resolver. La principal es la del tiempo: cómo en poco más de una hora ha ocurrido todo lo que me acaba de relatar. Se lo planteo y Don Quijote rechaza que haya sido un día. Me asegura que vio anochecer y amanecer tres veces, que estuvo tres días allá…Sancho le da la razón, si todo ha sido por encantamiento, las horas también estarán encantadas: una hora igual a tres días con sus noches.

Otra duda que tengo es la de la comida, si comió durante esos tres días. Responde que ni comió ni sintió hambre. Sancho quiere saber si los encantados comen. Don Quijote parece que está muy puesto en el tema: ni comen, ni defecan, ni necesitan manicura, barberos o peluqueros. El escudero también pregunta si esas extrañas criaturas duermen. En esos tres días, ninguno ha pegado ojo, ni el caballero andante tampoco.
Sancho encaja el refrán de “dime con quién andas, decirte he quién eres”. Si su señor anda con gente encantada que no come ni duerme, no ha de extrañarse de no comer y no dormir. Y suelta lo que estaba deseando soltar: que le perdone, pero no cree nada de lo que don Quijote ha dicho.

¿Qué dice este ignorante? ¿Cómo había de mentir su señor? Es imposible componer tantas mentiras en tan poco tiempo. Sancho me corrige, él no cree que su señor mienta. Han sido los malditos encantadores los que le han metido en el magín todo lo que ha contado y lo que contará. ¡Qué majadero este escudero!

Don Quijote replica que pudiera ser, pero no es así. Asegura que él lo vio con sus ojos y lo tocó con sus manos. Además, Montesinos le mostró maravillas y, entre tanta maravilla, le mostró tres labradoras que brincaban como cabras. Y ¡una de ellas es la sin par Dulcinea del Toboso! Y las otras dos son las mismas que vieron con ella, en cierta ocasión.

Montesinos no las conocía, son tantas las señoras principales encantadas…Nada menos que la reina Ginebra y su dueña Quintañona, escanciando vino a Lanzarote, cuando de Bretaña vino. Demasiado vino… ¡Qué hartazgo de romances!

Sancho se ríe y habla para sí mismo, repite que el encantador es él…loco está loco…Y se lamenta del aciago día en que su “caro patrón”, bajó a la cueva de donde ha salido contando disparates, con el juicio perdido y todo…gracias al tal Montesinos.

Caballero y escudero manifiestan no hacerse caso el uno al otro. Sancho, desesperado, le pregunta en qué conoció a la tal Dulcinea, entre las “encantadas” de la cueva. La respuesta del señor deja pasmado al criado: la reconoció porque llevaba los mismos vestidos de aquella vez.


Afirma don Quijote que le habló, no respondió y salió huyendo. Montesinos le advierte que sería inútil seguirla y, además, porque es la hora de salir de la sima. El anciano le informa de que, andando el tiempo, se le avisaría para los desencantamientos. La hora del cierre…se ve que tenía prisa el de las barbas.

Antes de salir el caballero, ve que se le acerca una de las dos compañeras de Dulcinea. Con lágrimas en los ojos y en baja voz, le transmite un mensaje de la del Toboso. Le besa las manos y suplica que, por estar en una gran necesidad, le preste media docena de reales, o lo que tenga… Deja en prenda un faldellín ¡Una prenda interior femenina! Y promete volvérselos con brevedad.

Don Quijote, sorprendido, pregunta a Montesinos si es posible que los “encantados principales” padezcan necesidad. Y éste le contesta que la necesidad a todos alcanza, aún a los encantados. Le anima a dárselos, que la prenda es buena…El caballero no toma la prenda, le da cuatro reales que tenía en el bolsillo para limosnas a los pobres. La labradora debe transmitirla que le pesa en el alma su necesidad y quisiera ser un Fúcar,un Fugger, para remediarlo. Y lo más importante: una declaración de amor en toda regla. Él no puede tener salud sin verla y hablarla, que se deje ver y tratar.

Y sigue con el romancero, no sé qué zarandajas con el marqués de Mantua, Baldovinos, la montiña, el infante don Pedro de Portugal. ¡Qué empanada de romancero!

La doncella coge el dinero y se despide con una cabriola que la levanta dos varas por encima del suelo. ¡Menudo salto!Consultaré en mis libros para estudiar los saltos más grandes que es posible dar.

Sancho se lamenta de la pérdida de juicio y disparatada locura de su señor. Le pide, por Dios, que no “dé crédito a esas vaciedades “y vuelva...

Lleva razón don Quijote. Este ignorante le quiere bien y por eso habla de esa manera; pero carece de experiencia y ve imposibles las cosas difíciles.

Yo sí creo en lo que nos ha contado, aunque me llamen mentecato. No, no soy el primo, con el significado de bobalicón. Soy el primo del licenciado espadachín, recuerden.


Un abrazo para todos.


Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

"Comenzando con estas fotos sólo puede tener un resultado bueno."

También dice en la entrada" El feísmo,más entregas de Cornelivs y noticias de nuestra lectura", con fecha LUNES 16 DE NOVIEMBRE DE 2009,en "La acequia":

"Abejita nos sorprende con un recomendable enlace en la que se hace a don Quijote pionero de la espeleología. Después comienza el comentario del capítulo tras echarse un sueñecito por imitar a nuestro protagonista y relata, desde la voz del primo, lo que don Quijote vio en la cueva y los comentarios posteriores: recrear así este pasaje le da un nuevo significado. No os perdáis las imágenes: la primera graciosa, la segunda, con una fina ironía"

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0X8bXrHQe
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives

Un abrazo a Pedro Ojeda y a todos los que pasáis por aquí: el director y los músicos de la orquesta.

¿Soñaba dormido o soñaba despierto don Quijote?(2)


"...pasaba una procesión de dos hileras de hermosísimas doncellas, todas vestidas de luto, con turbantes blancos sobre las cabezas"

Continuación del comentario al capítulo XXIII,de la segunda parte del Quijote, publicado en "La acequia".

El anciano barbudo se presenta como el mismo Montesinos, el que da nombre a la cueva, alcaide y guardia mayor perpetua, para más señas. Don Quijote le pregunta si es verdad lo que se cuenta de él: que había arrancado, con una daga, el corazón de su amigo Durandarte, para llevarlo a Belerma, tal y como era deseo del difunto. Responde que es verdad, aunque matiza que no había tal daga sino un puñal muy afilado.

Sancho, que desconoce la Historia de España, apunta el posible nombre del artesano que fabricó el puñal, sevillano y de nuestro siglo. Don Quijote le explica que lo de Roncesvalles aconteció hace muchos años, siendo el dato del artífice del puñal, un detalle nimio.

Nos cuenta que Montesinos lo introduce en una sala fresquita, donde hay un sepulcro de mármol, sobre el cual ve a un caballero tendido, de carne y hueso, con la mano puesta en el corazón. Es el mismo Durandarte, encantado por el francés, encantador y sabio Merlín. Encantados, pero muy a disgusto, tiene allí a Montesinos y a otros. Nadie sabe para qué hizo tal cosa el galo, tal vez el tiempo lo revele. El barbudo no entiende que el yacente Durandarte se queje y suspire, estando él tan seguro de que murió en sus brazos y le arrancó el corazón, dos libras de músculo cardíaco, a petición del agonizante. Ni él ni nadie entiende algo así…

Y don Quijote, con voz de trueno, nos repite los octosílabos del romance que el “mísero” muerto vocea, aquello de « ¡Oh, mi primo Montesinos!, recordando a su pariente lo de transportar el corazón hasta su señora Belerma.

El venerable se pone de rodillas, llora, asegura a su desconfiado primo que sacó el corazón enterito, lo limpió con un pañolito de encaje, partió con él “de carrera para Francia”, lo echó sal para que no hediese ante las narices delicadas de Belerma.

Pero el sabio Merlín tiene encantada a Belerma y a todos: a Durandarte, a Montesinos, al escudero Guadiana, a la dueña Ruidera y sus hijas, y sobrinas…Quinientos años y ninguno se ha muerto. Estas últimas no están en la cueva, porque Merlín se compadece de sus femeninas lágrimas y las convierte en lagunas, las que llevan su nombre. También se apiada del escudero Guadiana, el cual es convertido en río y se esconde de puro pesar, por dejar a su señor; aunque no le quede más remedio que asomar y seguir su corriente, arrastrando su melancolía. Así de sosos son sus peces…con lo sabrosos que son los del Tajo.

¿Y qué papel ha de cumplir don Quijote en todo esto? Me lo preguntaba yo, al llegar aquí, un poco impaciente…Pues el primo barbudo dice al primo yacente que aquí tenéis a don Quijote de la Mancha, resucitador de la orden de caballería, a través del cual podemos ser desencantados. Y el muerto replica que si no es así, paciencia…Un difunto resignado…y escéptico.

Don Quijote sigue con su relato y ahora toca el turno a las llorosas y quejicas mujeres. Ve, en procesión, dos hileras de hermosísimas doncellas, de luto, con turbantes blancos, gimiendo y cantando endechas.

Al final de la comitiva, una señora muy seria, con un enorme turbante, vestida de negro, arrastrando sus largas tocas blancas, llevando en las manos un corazón acecinado ¡Es Belerma portando el de Durandarte! Nos la describe como a una señora mayor, poco agraciada y con mal color…Y especifica Montesinos que el mal color no es debido al “mal mensil” sino al intenso dolor de su corazón, el suyo, ante la visión continua del otro corazón, el de su amado. La suponíamos hermosa y joven, pero quinientos años envejecen y afean a la más bella.

Mal mensil, mal mensil, reconozco que ignoro de qué se trata, mas lo consultaré en uno de mis libros. Será algo relacionado con los meses…

El barbudo supone que Belerma, de no haber sufrido en demasía, “igualara en hermosura, donaire y brío a la gran Dulcinea del Toboso”. ¡Eso no lo puede sufrir don Quijote! Advierte, muy comedidamente, que no se compara, cada una es quien es. Montesinos se disculpa , con delicadeza, y en paz...

Sancho se maravilla de que su amo no coceara ni pelara las barbas del viejo, al mentarle así a la del Toboso. Parece ser que, en otros tiempos, hubiera reaccionado violentamente. Don Quijote le hace ver que él tiene por costumbre respetar a los ancianos y a los encantados…con más motivo.

Continúa


Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

Sigo comprobando el cambio del relato con la perspectiva. Y qué fina ironía la de la imagen.

Pedro: sí, posiblemente, haya ironía en mi foto y en el hecho de relacionarla con la procesión de doncellas del capítulo. Aunque esas chiquillas de negro me dan un poco de penita,es una mirada cariñosa...Esta foto la he encajado dos veces, saco partido a mi maquinita...

Un abrazo

viernes, 13 de noviembre de 2009

¿Soñaba dormido o soñaba despierto don Quijote? (1)


Estoy con el comentario al capítulo XXIII,de la segunda parte del Quijote:

Publicado en "La acequia"
"De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos,cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa ".El primo , personaje del capítulo anterior, os cuenta lo que le cuenta don Quijote.
¿Soñaba dormido o soñaba despierto don Quijote?

Son las cuatro de la tarde. Es un día nublado, el sol tibio nos acaricia y no nos agobia. Nuestro héroe está en buena disposición para contarnos la aventura que ha vivido en la cueva de Montesinos. Descubre una espaciosa concavidad a doce o catorce estados de profundidad y entra en ella para descansar un poco.

Nos pide que no descolguemos más cuerda, pero no le oímos. Así que con la soga descolgada se fabrica un asiento en forma de rosquilla y ocurre algo increíble ¡se queda dormido! ¿Cómo puede alguien quedarse dormido en esas circunstancias?

Con posterioridad a los hechos aquí narrados, he tenido la ocasión de preguntar a ciertos excéntricos que vencen el miedo a estas puertas del infierno y se introducen en ellas. No me lo han sabido explicar; ellos afirman que la oscuridad, el silencio, la humedad, el frío, la visión cambiante de ciertas rocas semejantes a carámbanos de hielo…todo contribuye a crear un estado de ánimo propenso a las alucinaciones.

Yo siempre me he limitado, como guía, a acompañarles hasta las puertas de estas misteriosas oquedades y no poseo elementos de juicio. Mi mente siempre las asocia con monstruos, seres infernales…

Hablando de infiernos, me perdonarán una digresión: pronto llevaré a la estampa un libro titulado “Catálogo de apariciones maléficas a varones y doncellas en castidad”, con el “nihil obstat” del Santo Oficio, por supuesto. Es que yo venía a hablar de mi libro…entre otros asuntos.

Pero volvamos al relato de nuestro caballero andante que asegura despertarse del sueño y encontrarse en un prado ameno, de esos que aparecen en las pastoriles novelas y en los versos del gran Garcilaso. Despabila los ojos y comprueba que está despierto, se palpa la cabeza y los pechos para certificarse que es él mismo, y no un fantasma, el que está allí, entre tanta amenidad y deleite.

Y después del prado, el palacio de cristal que aparece en tantos relatos. Y después del palacio transparente, el venerable anciano de las barbas. ¿He dicho venerable? Sí, lo he dicho: el venerable anciano de las barbas blancas y larguísimas que también está en tantos relatos para gente ociosa y pueril, poco amiga de libros enjundiosos como el mío.

El ancianito va vestido con un capuz morado, una beca verde de colegial recién graduado y una gorra de ésas con aro. No iba armado sino con un rosario de gruesas cuentas con los padrenuestros del tamaño de huevos de avestruz.

Me parece que aquí, nuestro caballero andante exagera un poco, teniendo en cuenta los datos que aporta mi interesante libro: “Medidas de huevos en las diferentes especies avícolas” ¡Demasiado grandes los cinco dieces! Entre que arrastra el capuz por el suelo y el rosario…

La presencia del venerable, bello adjetivo, le deja suspendido y admirado. Le abraza y, con vocabulario arcaico, le manifiesta que “luengos tiempos ha “que esperan su visita para que dé noticias al mundo de lo que encierra la cueva de Montesinos…



Pedro Ojeda Escudero dejó aquí estos comentarios:

Seguro que tu despertar será tan productivo como el de don Quijote.

Contado desde la voz del primo adquiere connotaciones nuevas: recrearlo así es un acierto.

Ya ves, Pedro, que el despertar fue productivo.Sí, es curioso como visto desde el punto de vista de otro personaje, descubrimos matices nuevos. Gracias por dirigir la orquesta con tanto acierto.

Un abrazo al director y a los demás músicos.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Don Quijote, pionero de la espeleología.


En esta página "Don Quijote, pionero de la espeleología". se analizan algunos textos del Quijote desde el punto de vista de un espeleólogo.

Comienza así:

"... hemos de recordar que el insigne hidalgo manchego fue en época muy temprana pionero en la exploración de cuevas, tal y como se relata en los capítulos 22 y 23 de la segunda parte de la inmortal novela de Cervantes.

Todo un espeleólogo avant-la-lettre, Don Quijote tiene escasos predecesores en la historia de la espeleología...la mayoría de referencias a exploraciones antiguas de cavernas son posteriores a las fechas (1605-1615) en que Cervantes publicó su obra:...se ha dado en convenir que la verdadera espeleología, una de las ciencias más jóvenes, no comienza hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX, al amparo de las nuevas ideas enciclopedistas que trajo la Ilustración, cuando la curiosidad de los científicos estimuló la prospección de las cuevas europeas a la búsqueda de restos fósiles.

Hasta entonces, las cuevas habían sido objeto de toda clase de supersticiones, tenidas como antros donde habitaban monstruos, seres fantásticos o maléficos, o como puertas de entrada a las regiones infernales, y estos temores sólo eran desafiados ocasionalmente por intrépidos mineros a la busca de metales. Es en este contexto donde hay que situar la hazaña de Don Quijote, para poder valorar en toda su dimensión la audacia y valentía desplegadas por el caballero al atreverse a descender solo por la sima de Montesinos, cueva que realmente existe en la región de la Mancha.

Aunque lo sabemos ficción, no nos deja de sorprender en el relato la gran similitud, el continuo paralelismo, en todos los detalles, de las peripecias relatadas en el libro con las que habitualmente pasamos los que hoy en día exploramos cuevas, y ello nos da pie a elucubrar acerca de si el mismo don Miguel de Cervantes habría visitado en persona una gruta, o al menos hablado con alguien que lo había hecho."

No dejéis de consultarla.¡Y Sancho también fue espeleólogo a la fuerza!Más adelante...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Pero ¿es que no saben dónde está Zaragoza?




Mapa de España que indica, entre otras muchas localidades, dónde está Zaragoza.

Ele Bergón dijo:

! Pero bueno , estos dónde coño están! Mi padre le convence a mi madre que van a Zaragoza, ella lo acepta más o menos y ahora, se van a las Lagunas del Ruidera que están hacía el sur, para Ciudad Real y Albacete! Que eso lo sé aunque me suspendan en sociales !Qué camino más raro!

Y esa afición que tiene el Alonso por hacer cosas raras para demostrarle el amor a la tal Dulcinea, que ya sabéis que tengo mis dudas que existe, para que luego ella no se entere de ná. ¡Cosa más boba no lo he visto! y yo me pregunto ¿ Por qué le hará caso mi padre al Alonso? Claro que a mi me pasa lo mismo con el Rubén le sigo la corriente en clase y luego las broncas me las llevo yo.

Por cierto, el otro día salí voluntario a la pizarra, por culpa del Rubén, en la clase de inglés y lo supe poner todo bien, hasta el color morado que la profe no se acordaba de cómo era. ¡Que bien me sentí! Voví triunfante a mi sitio y dejé de ser un pringaillo como ese colegui que le ha quitado a nuestra nueva visitante Selma, !el nick! qué impresentable, eso es muy íntimo y personal. Bienvenida Selma , me alegro que estés por aquí.

El que sí parece primo, primo, ese ese que escribe libros, vete tu a saber cómo son, seguro que rollazos, y que ahora se ha juntado con estos dos que están más allá que para acá. Pero ¿es que no saben dónde está Zaragoza? A este paso nunca van a volver. Brrrrr.

Último apunte, no me gusta cuando mi padre habla mal de mi madre y mi madre habla mal de mi padre con sus amigas. Yo los quiero a los dos igual y no está bien eso que hacen.

En fin, coleguis, voy a ver si me enamoro, aunque visto lo visto con el Alonso, no sé si debo, pero la verdad es que este año lo tengo difícil, en clase sólo hay una churri y creo que ya está pillada. Tengo que buscar en otro sitio porque la verdad es que me aburro así, sin el amor.

Choque de manos

El Sanchico


Pedro Ojeda dice en "La acequia":

"Finalmente, el Sanchico sale con una lección de geografía. gracias a Ele Bergón. Se le ve molesto con tanto ir y venir de su padre y se pone a recordarles por dónde ir a Zaragoza. Además, no sabe si enamorarse o no: este chico no sienta la cabeza."

Libros inútiles como los del "primo" del capítulo 22, 2, del Quijote.


Foto tomada de www.educa.madrid.org/web/ies.lacabrera/images/contenidos/libros3.jpg
Esta página incluye, con sentido del humor argentino, una lista de posibles libros tan inútiles como los del primo.

Los libros más inútiles...Copio algunos, hay más...

Las ventajas de Windows 98.
Guía de las democracias Árabes.
Un viaje a través de la mente de un hincha violento de fútbol.
Evitando monopolios comerciales... por Bill Gates.
Políticos veraces.
Familias numerosas en China continental.
Elogios femeninos hacia el sexo masculino.
100 años de humor alemán.
Todo lo que el hombre sabe de la mujer.
Esquimales famosos.

¿Cuáles incluirías tú?


Merche Pallarès incluye:

"Israel cede sus territorios robados a sus verdaderos ocupantes--los palestinos".

"Irak, paraiso árabe destrozado por la codicia de Occidente"

"El Sanchico gana una beca Erasmus"

"Los poderes paran de emitir gases nocivos al espacio y ya no talan árboles"

María Ángeles (abejita de la Vega) pone las que se le han ocurrido:

"Políticos contando lo bien que lo hacen en otros partidos".

"Charlas de cafetería: mamás contando lo maravillosos que son los maestros de sus hijos"

"Libros favoritos de los personajes que salen en los programas tipo Sálvame".

"Lo que estudia un niño después de una tarde de actividades extraescolares".

"El ocio de las amas de casa con un empleo".
...
Pedro Ojeda propone:

"Todo lo que la mujer quiere cambiar en un hombre"

Gracias por colaborar,interesantes libros los propuestos

domingo, 8 de noviembre de 2009

"...llegaron a la cueva, cuya boca es espaciosa y ancha, pero llena de cambroneras y cabrahígos, de zarzas y malezas..."




Tercera parte del comentario al capítulo XXII de la segunda parte del Quijote. Publicado en "La acequia"

Aunque la distancia desde mi aldea, la misma de Basilio, no es grande, pasamos el resto del día en camino porque mi pollina, vieja pero preñada, preñada pero vieja, no me permite correr. A las quejas de Sancho contesto que el rucio no es un hipogrifo, aunque del rocín no digo nada, que el que paga...

La conversación con don Quijote es gustosa y amena, Ya dice mi diestro primo que su locura aparece y desaparece, como el cercano Guadiana. Brota cuando de caballerías y caballeros andantes se trata. Llama mi atención el buen juicio y amplia cultura que muestra en temas no caballerescos.

Pasamos la noche en una pequeña aldea, a dos leguas de la cueva de Montesinos. La paso bajo techo, que ya sabía yo donde podían darme un alojamiento decente, sin demasiadas chinches en el lecho…bueno, alguna pequeñita. Don Quijote, sigue las costumbres de la caballería andante y pasa la noche al aire libre, velando las armas. Sancho, resignado, le acompaña, arrebujado en la olorosa manta de su borrico.

No sé cómo pensaba don Quijote bajar a la sima. Se quedó sorprendido cuando le hablé de la necesidad de proveerse de sogas, para atarse y descolgarse por la cueva. Entra en razón y compra nada menos que cien brazas de soga, ante la cara asombrada del cordelero- soguero.

Al día siguiente, a las dos de la tarde, llegamos a la boca de la cueva. Es difícil distinguirla porque está cegada por zarzas y malezas.

Atamos fortísimamente al valiente caballero. Mientras le fajamos y ceñimos, Sancho se esfuerza para que su amo desista de “sepultarse en vida”, de convertirse en frasco a enfriar, de meterse en una mazmorra… Y su amo le ordena atar y callar, que “tal empresa para mí está guardada”, al más puro estilo del cerco de Granada.


Yo, siempre a lo mío, le suplico que mire bien y luego me lo cuente, que quizá haya cosas que encajen en mi producción literaria.


A Don Quijote , una vez preparado, le viene al pensamiento que hubiera sido conveniente tener un esquilón, para avisarnos de que continúa con vida.

Se hinca de rodillas, pide la ayuda divina y se encomienda a una tal Dulcinea del Toboso, dama por la cual se empoza… ¿Quién será tal señora? Este loco se siente capaz de todo si ella le favorece.


Ni corto ni perezoso se acerca a la sima, corta las malezas con la espada y empiezan a salir infinidad de enormes grajos, cuervos y murciélagos . La estampida le tira al suelo.

Nos da la soga y entra en la cueva mientras el rústico lo bendice y le echa cruces. Le dedica una extraña oración, la salmantina Virgen de la Peña de Francia, la napolitana Trinidad de Gaeta… ¿Cuándo ha estado este destripaterrones en Nápoles? Y qué palabras le dedica: flor, nata, espuma de los caballeros andantes, valentón que no valiente…Yo no voy a ser menos y también rezo lo mismo.


Le vamos dando soga y más soga, ya no se oye su voz, tenemos descolgadas cien brazas de soga, ya no hay más cuerda. Nos detenemos media hora y recogemos soga sin peso. Pensamos que don Quijote se queda dentro. Sancho llora,qué lagrimones como garbanzos, y tira apresuradamente. Pero después volvemos a sentir peso y nos alegramos mucho.

Al ver de nuevo a su amo, Sancho le da la bienvenida pero el caballero no responde, está profundamente dormido. Lo tendemos en el suelo, le quitamos las ligaduras y no despierta. Lo meneamos tanto que vuelve en sí y mira a todas partes como si despertara de un profundo sueño.


Nos cuenta que le hemos privado “de la más sabrosa y agradable vida y vista que ningún humano ha visto ni pasado”, que acaba de experimentar que los contentos pasan…y empieza a soltar dolientes exclamaciones dedicadas a personajes novelescos como Montesinos, Durandarte, Belerma, Guadiana, Ruidera. Palabras como extraídas con dolor, como si estuviera en el sillón de un sacamuelas.


Pide que le den de comer, que trae hambre. Extendemos la arpillera de colorines, sacamos de las alforjas pan, queso, sardinas arenques. carne fiambre,nueces,membrillo, vino de la tierra... Merendamos y cenamos, todo junto. ¡Parecemos tres lobos!


Una vez levantada la arpillera-mantel, nos pide atención. A ver si nos enteramos de lo que pasó allá abajo, que estamos sobre ascuas.

Un abrazo.
María Ángeles Merino


Pedro Ojeda dice en "La acequia", en la entrada "La erudición inútil, un regalo que llega y noticias de nuestro Quijote", el 9 de noviembre de 2009:

Abejita comenta primero el capítulo centrándose en los consejos matrimoniales de don Quijote, al que define como hidalgo solterón, lo que es muy verdad. Después da voz magistralmente a un nuevo secundario: el primo erudito (y no os perdáis la graciosa imagen), que nos relata también la bajada a la cueva de Montesinos. Publica una divertida lista de libros inútiles: os invito a ampliarla con una sonrisa en la boca.

Un abrazo para Pedro y para los que entráis y salís por aquí. Cuando veáis a un primo, recordad este capítulo con una sonrisilla.

sábado, 7 de noviembre de 2009

"...hay algunos que se cansan en saber y averiguar cosas que... no importan un ardite al entendimiento ni a la memoria."


Una lectura inútil: la guía telefónica, novela con muchos personajes.
Continua el comentario al capítulo XXII, de la segunda parte del Quijote", publicado en "La acequia".


Soy el innominado primo del innominado licenciado...

Alguien me saca del limbo en el que vivo, con otros personajes secundarios del libro titulado “El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha”. Allí están los dos barberos, el canónigo, los dos bachilleres, doña Cristina de Miranda, el cura de las bodas de Camacho…Ese alguien… da golpecitos a una cajita con letras y me pide que me presente ante vuestras mercedes. Así lo haré: soy el innominado primo del innominado licenciado, de aquel que mostró ser tan diestro con la espada, en un capítulo anterior, dando una lección de esgrima, y de humildad, al bachiller Corchuelo.

Don Quijote pide un guía para llevarle hasta la cueva de Montesinos y las lagunas de Ruidera. ¡Un auténtico oasis en mitad de la Mancha! Mi pariente conoce mi afición a esos parajes y pensó que yo sería un buen guía. Díjole a don Quijote que iría muy entretenido conmigo, que sé hacer libros, no libros cualquiera, libros para príncipes…

Nos pusimos todos de camino: Don Quijote y el rocín, Sancho y el rucio, la pollina preñada y yo.

En el camino, don Quijote me preguntó por mi profesión, ejercicios y estudios. Mi profesión es la de humanista, mis ejercicios y estudios consisten en componer libros para la estampa; pero no libros cualesquiera, libros de gran provecho y entretenimiento. ¿Cómo podrán los cortesanos regocijarse en sus fiestas sin mi libro de las libreas? En sus amenas páginas tienen setecientas y tres para escoger, sin alambicarse el celebro.

¿Y qué me dicen de mi libro de Metamorfóseos? La verdadera identidad, sin metamorfosis, de la Giralda, el ángel de la Madalena, el Caño donde desembocan los pises de Córdoba, los toros de Guisando, la Sierra Morena y las más famosas fuentes de Madrid…

¿Y mi libro de la invención de las cosas, ése que llamo Suplemento a Virgilio Polidoro? No entiendo cómo se puede vivir sin saber quién fue el primero que tuvo catarro en el mundo. ¿Y el primero que se untó pomada para la sífilis?

Sancho quiere saber si fue acaso Adán el primero que se rascó la cabeza. Le contesto echando mano de mi gran erudición: si Adán fue el primero que tuvo cabeza, se rascaría. Este rústico está dispuesto a no dejarme en paz y me pregunta ahora quién fuel primer volteador, le digo que tengo que investigarlo…y burlonamente me replica que no me tome el trabajo, que ha caído en la cuenta de que fue Lucifer, cuando le echaron del cielo, el primero que volteó hasta los abismos. Este porro…le tengo que dar la razón, por no romperle la crisma.

Don Quijote le dice que tal pregunta y respuesta no es suya. El escudero se enfada y replica que para preguntar y responder necedades, no necesita ayuda de nadie. ¿Necedades? ¿Qué dice este analfabeto? Y don Quijote contesta que hay algunos que se cansan en averiguar cosas que no importan… ¿A quiénes se referirá ¿Quiénes trabajan tan inútilmente?

(Continúa)

Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

"Cómo me gustan estas voces secundarias que tan bien usas para recrear los personajes y dar nuevo giro a la lectura."
Y qué foto más divertida.

Gracias, ssssssss

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Mire vuestra merced, señor mío, lo que hace: no se quiera sepultar en vida, ni se ponga adonde parezca frasco que le ponen a enfriar en algún pozo."


Ilustración fotocopiada del Quijote de "Ediciones Cátedra".

Comentario al capítulo XXII, del Quijote, segunda parte: "Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha". Publicado en "La acequia".

Primera parte: El soltero don Quijote trocado en consejero matrimonial (recordemos a aquella Elena Francis del siglo pasado).

Lee, lee, paciente lector. Lee este capítulo, llegarás al punto final y la grande aventura de la cueva de Montesinos no ha hecho acto de presencia. El título promete dar cuenta de ella, pero hemos de esperar al siguiente capítulo para saber qué hace don Quijote allá dentro, como frasco puesto a enfriar en un pozo. Lo único que sabemos de lo que está pasando nos lo dice la soga…No es la primera vez que Cervantes nos toma el pelo con el título. Ya que no nos metemos en la cueva, metámonos dentro del capítulo y algo sacaremos en limpio.

Basilio y Quiteria están agradecidos al don Quijote defensor de su causa. Grandes y muchos son los agasajos que le dedican. Un Cid con las armas, un Cicerón con la elocuencia; así lo consideran…no es para tanto. Y el buen Sancho pasa tres días refocilándose, ya no se acuerda de las volátiles espumas del rico. Las de los pobres tampoco están mal. Y no hubo “traza comunicada” sino” industria” de Basilio, sólo de Basilio. Y qué bien salió todo, con la ayuda de algunos amigos conchabados, lo confiesa, que abonaron el engaño.

Un maquiavélico don Quijote niega que haya habido engaños, no lo son si los fines son “virtuosos”. ¿Virtuosos? Pues sí, que no hay mejor fin que el de casarse unos enamorados.¡Qué bien habla este pertinaz soltero!

Y, a continuación, un tironcillo de orejas para Basilio. El mayor contrario al amor es el hambre y la necesidad, así que el desposado debe abandonar la espada y la barra, que con eso no se come. Deberá dedicarse a ganar dineros, por medios lícitos “que nunca faltan a prudentes y aplicados”…como tú, Basilio. Después del tirón, le pasa la mano por el lomo… Así que nada de “contigo pan y cebolla”, que “donde no hay harina, todo es mohína”. Y, además, el marido pobre y la esposa hermosa ¡menudo peligro! A la mujer bella es acechada por las águilas; pero, si la bella es pobre, graznarán los cuervos a su alrededor.

El hidalgo solterón sigue con los consejos matrimoniales. El discreto Basilio ha de actuar como si sólo hubiera una mujer buena en el mundo y ésa fuera…la suya. El que ni es casado, ni piensa serlo se atrevería a dar consejos. Y, para elegir mujer, mejor mirar la buena fama que la riqueza y ¡vale más una malvada en secreto que una desenvuelta en público! Y, a una buena mujer será fácil conservarla y mejorarla, que si es mala llevará trabajo enmendarla. ¡Uy, qué mal me huele eso de enmendarla!
Sancho, oyendo a su amo, recuerda cuando éste le dice que podría tomar un púlpito en las manos e irse por ahí a predicar. Si el escudero puede llevar un púlpito en las manos, el caballero andante puede llevar dos en cada dedo ¡Qué pico de oro! ¡No sólo entiende de caballerías! ¡De todo opina!

Su señor le oye y pregunta qué murmura. Sancho le dice que sólo está diciendo, para sus adentros, que esos consejos quisiera haberlos oído antes, cuando era soltero. Tal vez ahora el escudero seria el buey suelto que bien se lame. Don Quijote pregunta si tan mala es su Teresa. No es mala, pero no es tan buena como él quisiera, o tan muda....Don Quijote le afea el hablar mal de la madre de sus hijos. Sancho considera que, tal para cual, ella también dice mal de él, de vez en cuando. Empate...

Continuaré con la segunda parte en que me convertiré en el primo…secundario habemus.


Abrazos


Pedro Ojeda dijo aquí:

Leído. Lo de hidalgo solterón le viene como anillo al dedo, pero no sé si a él le gustaría...

Tal vez, Pedro. El solterón estaba mejor visto que la solterona. Un abrazo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Para Kety, la de "Cuentos de la abuela"


Extendió sus brazos mirando al cielo.
Su cuerpo se cubrió de fría escarcha.
Aun siendo frío el manto que cubría sus pies.
Se mantenía erguida, con esperanza.
(Kety Morales)


Se mantenía erguida, con esperanza
porque en otra época sufrió,
se sintió desvalida, sin fuerzas
pero después de una
lucha siguió adelante,
como las valientes.
(Luz del Olmo)

Esta foto está dedicada a Kety Morales, la del blog "Cuentos de la abuela". Es mi árbol, es su árbol; aquel que nos parecía una mujer levantando los brazos.Ahora tiene este otoñal aspecto.
¡Qué bien has escogido la frase!: "El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante"
Saint-Exupéry
Tu rosa es muy importante.Fuiste la mejor jardinera.
Con todo mi cariño, Kety.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Jua! qué gracioso el Basilio, hacerse el casi muerto



Ele Bergón dijo:

¡Jua! qué gracioso el Basilio, hacerse el casi muerto, al estilo de las pelis, con sangre pero sin ella. Está diver. Y todo para conseguir que la bella Quiteria se case con él ¿engañándola? Lo que hacen algunos por conseguir a la chica que les gusta. ¡ Claro que no sabemos lo que pasará después! ¿Se llevarán bien? ¿Tendrán hijos? ¿Discutirán? ¿Se divorciarán? Vete tú a saber...
Y al Camacho, qué rápido lo convence el cura y qué voluble el hombre. Nada, que aquí no ha pasado nada y qué ella se lo pierde. Bueno majo si eso te convence, allá tú.

El único que se da cuenta y se mosquea es mi padre Sancho y es que es más listo de lo que aparenta, como le pasa a mi profe de lengua que se hace así como la simpática, pero ya, ya... El otro día me separó del Rubén, y me puso con el tontaina del Felipe. Me enfadé mogollón, tiré la cartera, no atendí nada en clase, no hice ningún ejercicio y no quiero volver a su clase y es que los profes parecen guais, pero luego son unos huesos. Todo es un rollo y el insti más.

Choque de manos coleguis, espero se me pase el enfado.

El Sanchico.


Pedro Ojeda Escudero dijo en "La acequia":

El Sanchico se disculpa por no llegar a tiempo la semana pasada, pero es que se estaba dando a la comida... Nos lo cuenta Ele Bergón a través de Abejita de la Vega y, como llegó tarde, esta vez hace los deberes a tiempo y comenta divertido la argucia de Basilio y eso que está enfadado con su profesor de lengua.

Ya ves, Sanchico, lo que dicen de ti. Anda, haz las paces con el de Lengua.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un funesto ciprés



Este verano saqué estas fotos y me acordé del poema de Unamuno :"En un cementerio de lugar castellano". Me llamó especialmente la atención el pobrecito ciprés, tan mustio. Pedro : mí tampoco me gustan estos cipreses funestos, como decía Cervantes.
EN UN CEMENTERIO DE LUGAR CASTELLANO

Corral de muertos, entre pobres tapias,
hechas también de barro,
pobre corral donde la hoz no siega,
sólo una cruz, en el desierto campo
señala tu destino.
Junto a esas tapias buscan el amparo
del hostigo del cierzo las ovejas
al pasar trashumantes en rebaño,
y en ellas rompen de la vana historia,
como las olas, los rumores vanos.
Como un islote en junio,
te ciñe el mar dorado
de las espigas que a la brisa ondean,
y canta sobre ti la alondra el canto
de la cosecha.
Cuando baja en la lluvia el cielo al campo
baja también sobre la santa hierba
donde la hoz no corta,
de tu rincón, ¡pobre corral de muertos!,
y sienten en sus huesos el reclamo
del riego de la vida.
Salvan tus cercas de mampuesto y barro
las aladas semillas,
o te las llevan con piedad los pájaros,
y crecen escondidas amapolas,
clavelinas, magarzas, brezos, cardos,
entre arrumbadas cruces,
no más que de las aves libres pasto.
Cavan tan sólo en tu maleza brava,
corral sagrado,
para de un alma que sufrió en el mundo
sembrar el grano;
luego sobre esa siembra
¡barbecho largo!
Cerca de ti el camino de los vivos,
no como tú, con tapias, no cercado,
por donde van y vienen,
ya riendo o llorando,
¡rompiendo con sus risas o sus lloros
el silencio inmortal de tu cercado!
Después que lento el sol tomó ya tierra,
y sube al cielo el páramo
a la hora del recuerdo,
al toque de oraciones y descanso,
la tosca cruz de piedra
de tus tapias de barro
queda, como un guardián que nunca duerme,
de la campiña el sueño vigilando.
No hay cruz sobre la iglesia de los vivos,
en torno de la cual duerme el poblado;
la cruz, cual perro fiel, ampara el sueño
de los muertos al cielo acorralados.
¡Y desde el cielo de la noche, Cristo,
el Pastor Soberano,
con infinitos ojos centelleantes,
recuenta las ovejas del rebaño!
¡Pobre corral de muertos entre tapias
hechas del mismo barro,
sólo una cruz distingue tu destino
en la desierta soledad del campo!

Miguel de Unamuno