lunes, 2 de febrero de 2026

Febrerillo loco, un sorbito de café y otro de filosofía.



 "Febrerillo loco que sacó a su padre al sol y luego lo apedreó". 

Loco, con excepción de la piedra, de todo nos ha dado hoy el tiempo. Llovía, el viento en la cara, salía el sol, volvía a llover, me pareció  ver algún granicillo, frío por supuesto. El suelo se volvía espejo de agua y sol para la coquetería de la Catedral, contagiada a sus vecinas de al lado. Dos plazas del Rey San Fernando, una arriba y otra abajo. 

Me refugio en una cafetería, tan "cuqui" que incluye fuego de verdad en chimenea de verdad, pido un café con leche, me siento y María Zambrano sale de mi bolso. 


A mi lado, un profesor jovencito corrige exámenes junto a un Cola Cao, otro chico mira absorto su ordenador, una mujer con cerveza mira aburrida, qué ambiente más intelectual.

 Entro en "Claros del bosque", un sorbito de café y otro de filosofía. A ver:

"...Y  los colores sombríos aparecen como privilegiados lugares de la luz que en ellos se recoge, adentrándose para luego mostrarse junto con el fuego en la rama dorada que se tiende a la divinidad que ha huido o que no ha llegado todavía...".

(Claros del bosque, María Zambrano, Alianza Editorial, página 30)

¿Un claro del bosque? No sé, habrá que buscar el "incipit vita nova". 

¿Pero qué dices? 

El principio de una vida nueva, ya ves. 

Ya veis, un día muy de febrero y la lectura del Club de lectura de La Acequia. 

María Ángeles Merino Moya