miércoles, 18 de mayo de 2016

Cicatriz de Sara Mesa: "Cada nueva respuesta que ella le da genera a su vez nuevas preguntas"



Comentario en torno a la novela Cicatriz de Sara Mesa, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

-¡Hola amigos lectores!

Aquí me tenéis otra vez, con mi amiga Austri, mi fiel contertulia literaria. Después de realizar nuestro recorrido habitual por la orilla del río, de puente a puente, llega el momento de pararnos a hablar de Cicatriz, la novela de Sara Mesa, la lectura del mes de mayo. Hace buen tiempo y ese banco invita a una charla relajada. ¿Recordáis a Sonia y a Knut? 

-¡Qué tipo más raro ese Knut! Ahora veo lo acertado de la portada. Sólo le...estremece que ella se ponga la ropa que él roba. Sonia será su maniquí y disfrutará  moldeándola a su gusto.

¿Por debajo llevas también algo...mío?
Ella afirma con un movimiento de cabeza y baja unos centímetros la cinturilla de la falda hasta que puede verse el filo de una blonda color perla, por encima del pubis.
Es suficiente, dice él. Gracias, añade.

-A continuación, vamos a "Siete años antes". Nos acostumbramos enseguida al desorden temporal porque no es una historia complicada. En letra distinta y con sangría, nos recibe el texto que Sonia acaba de introducir en Internet. Tal vez algún lector sonría ante su pose de persona filosófica, profunda, resignada y apenadísima. No te creas que soy una chica vulgar...parece decir al destinatario. Proclama su "visión estoica de la vida", considera inevitable que unos estén arriba y otros abajo, cree en la predestinación y se pregunta por el sentido de la vida, si todo está escrito, incluso lo que está escribiendo.

Concluye: "Cuando se llega a tal conclusión, el fardo de penas disminuye, o se hace más ligero de llevar". 

-A esta chica le pesa la vida.

-Y la culpa, por algo incluye la autora:

"...y las cicatrices se generan con la culpa y la culpa es una forma, más bien insípida, de enfrentarse al mundo" (Marta Sanz, Amour Fou)



Y el trabajo en un archivo que ella vive como una cárcel. La sala es estrecha y sin ventanas. Le hiere la vulgaridad. El almanaque es del año pasado, el ficus es de plástico y alguien pegó un chicle en la pared. Huele a lejía y amoniaco. Suenan los teléfonos y el climatizador: "la vida fuera, que nunca, jamás, se cuela dentro..."

El mensajero que trae los paquetes se marcha sin que nadie pueda ver el rostro. Cruza la página doce de forma misteriosa, con el casco puesto.

-¡Vida! ¡No la de sus cotorras compañeras!

-"Hay un murmullo constante en las mesas del fondo". Dos mujeres "conversan desganadas", sin dejar de teclear o atender llamadas. Estudios de los hijos, reformas de la casa, recetas de cocina...cosas de gente mayor. 

-Frente a ellas, Sonia se balancea nerviosa en su sillón, teclea, se muerde las uñas y arranca espuma del reposabrazos roto. Sigue su rutina: arranca la hojita del calendario, teclea los datos de una decena de fichas y pasa a navegar por internet. "Su trabajo-que considera un despropósito-consiste en volcar la información de las antiguas fichas de papel en una base de datos". Información que no se deja volcar así como así: "las categorías rara vez coinciden, tiene que modificarlas, o deformarlas,  distorsionarlas, cueste lo que cueste, para que encajen. Al principio le atormentaban las dudas, se sentía paralizada...preguntaba a sus compañeros y no tenía respuestas..." 


-Un día oye decir que, en breve plazo, la base de datos sería sustituida por un sistema nuevo. Descubre que sus esfuerzos no sólo son tediosos sino también inútiles. Nadie controla, ni a ella ni a su trabajo, solo la mantienen ocupada para que no moleste. "Una beca en el archivo municipal no da para mucho más." 

"La apatia se extiende como un cáncer, piensa". Cada día menos fichas, cada día dedica más horas a distraerse en internet, sobre todo en los chats: diálogos, discusiones, mascaradas, aire para Sonia. La sala estrecha se amplía. Ya no se siente aislada, sólo cuando apaga el ordenador.

-Entra en un foro literario. Los participantes le parecen más interesantes que en otros sitios: libros, películas y sarcasmo que le hace sonreír. Se da de alta con un seudónimo masculino y recibe un mensaje de alguien que se identifica como "Clarice". A Sonia le divierte enmascararse: "Vivo en una choza , como Walden". Como las trolas que contaba de niña en el colegio: que era bailarina, que su padre había muerto en la guerra, que tenían un piano de cola...¿Mentirosa? "Sólo vivir otras vidas". Una sola existencia no le basta.




-Ahora vive otras vidas con Hipatia, Sr. Pez, Venus Posmoderna...Knut Hamsun..."Hay gente que entra a diario, a todas horas, y gente que casi nunca se deja ver; hay locuaces y parcos, previsibles y enigmáticos, agresivos y sumisos, clásicos y esnobs". 

-Apaga el ordenador y la aventura se desvanece. "Menuda estupidez, se dice"

-Pero se ha enganchado y se suma a una cena que los miembros del foro organizan en Cárdenas, ciudad más grande con visos de capital, a setecientos kilómetros. "Ella, que no tiene dinero, que no tiene tiempo y que tendrá que inventarse una mentira para poder ir allí sin que nadie en su familia censure sus caprichos."

-Se le acelera el corazón según se acerca al lugar donde han quedado. Al final, se presentan sólo dieciséis. "...Sonia entra la última, aturdida, titubeante, tensa, ligeramente defraudada". Una vez más ha perdido el tiempo. Son más mayores, más convencionales y lo suficientemente aburridos. El Sr. Pez, Clarice, La Musa...Risas falsas. Copas. Tras la cena, van a una discoteca. Intentan besarla, quizá accede. Le ofrecen cocaína, la rechaza. "Por la mañana, vendrán el martilleo en la cabeza, los labios agrietados y la vuelta interminable en el tren". 



-El foro la ha desilusionado, va a abandonarlo. Pero recibe un inesperado mensaje de Knut Hamsun:

"Tú me envías una foto para que pueda verte. Yo a cambio te envío los libros que me pidas. Puedes pedirme varios. No hay problema."


Sonia no lo conoce, Knut estaba en la lista de asistentes pero no llegó a presentarse a la cena de Cárdenas. Sabe muy poco de él, casi nunca interviene en las charlas y cuando lo hace resulta incómodo. Tal vez por su tono seco y aséptico, tal vez por su suficiencia, esa impresión de que posee conocimientos inacccesibles para los demás. 

-Incómodo y contradictorio. Provocador y educado. Solitario que se interesa por analizar a los demás. "En la cena se comentó que es un chico muy joven que se jacta de hurtar en los grandes almacenes." Un tipo peligroso o, al menos, alguien de quien no hay que fiarse. Se expresa de forma correcta y arcaica que no encaja con un ladronzuelo de videojuegos. 

-Sonia da vueltas por el pasillo, con el abrigo puesto. Contempla a sus compañeros antes de volver a su mesa. Tiene la sensación de que todos están enfrascados en foros, chats o páginas. El mensajero cruza ahora las páginas veinte y veintiuna. Llega resoplando a través del casco en el momento en que Sonia responde a Knut: ¿Por qué ese interés por verme? También reenvía el mensaje a La Musa para saber lo que piensa de la propuesta. El mensajero espera: ¿Qué? ¿Mucho trabajo? La ve tan concentrada...

-Sonia se disculpa y le firma el albarán. Cuando mira de nuevo, parpadean ya dos respuestas. 

La de Knut: "Mi interés es muy simple. Alguien que estuvo en la cena me habló de ti. Se dice que eres una chica muy guapa. Por eso quiero verte. Para más tranquilidad, te diré que no pretendo nada más-y nada menos-que eso."

La Musa le aconseja que ni conteste, que los libros seguro que son robados, que se mantenga alejada de ese tío.



-Sonia pica el anzuelo de un Knut caballero galante y no hace caso a La Musa. Le manda una foto escaneada, junto a tres títulos de libros. Su respuesta es brevísima y aséptica. Le da las gracias y no le dice qué le parece la foto, sólo que esperaba una digital, no un escaneo. Le pide una dirección para hacerle llegar los libros. 

-Sonia es pobre. Le explica que no tiene ni cámara digital, ni fotos en formato digital, ni ordenador en casa. Le da la dirección y a esperar. 

Dos días después, recibe un paquete que se lleva a su cuarto "sin dar explicaciones a su madre, que la mira de soslayo y sin pestañear". La dirección está escrita con una caligrafía infantil y pulcra. En el remitente, un nombre normal y un apellido normal. Un barrio de las afueras y un bloque de muchos pisos, la letra no es ni la A ni la B. Knut es un habitante más de la gran ciudad.


-Sonia se sorprende, no hay tres sino doce libros. Pidió uno de Onetti, hay cinco. Pidió uno de Clarice Lispector, hay tres. Pidió uno sobre la interpretación de los sueños, hay cuatro. Una pequeña nota: "Los gastos de envío son 12'95 euros. Cuando puedas, ¿me haces un ingreso? Un número de cuenta y una carita dibujada con un guiño."


-No le resulta fácil estar sola, en su casa. Espanta a su hermano Lucas que se acerca a husmear. Hojea los libros, se pregunta si son realmente robados. Vienen con la etiqueta de El Corte Inglés o de La Casa del Libro. No puede evitarlo, hace la suma. Es un gran regalo. "Se pregunta si de verdad el escaneado de una foto de carnet...puede valer todo eso."




-Esta chica nos puede. ¿Es tonta o se lo hace? Se escriben. Al principio, comentan los libros enviados: "¿Qué te pareció La ciudad sitiada?...Por favor, en cuanto lo leas, me gustaría comentar El astillero contigo".

-Pero luego desliza otras tipos de preguntas. Cuántos años tiene, si vive con sus padres, cómo es el lugar donde trabaja, por qué decidió ir a la quedada, te pareció atractivo algún hombre de los que estuvo allí. Abandonan el foro y se comunican por correo electrónico. 

-Los correos de Knut "son extensos, concienzudos, sin puntos y aparte, sin encabezamientos ni despedidas". Sonia se da cuenta de la imposibilidad de cerrar las conversaciones. "Cada nueva respuesta que ella le da genera a su vez nuevas preguntas".  ¡Una cadena continua!

-A Sonia le resulta sencillo contestar preguntas sobre su vida. Tiene veintidós años y vive con su madre, sus hermanos y su abuela. Su padre murió cuando ella era una niña.
Sigue sin saber quién es en realidad Knut Hamsun, si ha de creer lo que dice a pies juntillas. 

Poco a poco le va contando cosas de sí mismo, deslavazadas y no siempre coherentes. Knut vive con sus padres, no se dedica a nada en especial, hace años que dejó los estudios. Un nini mayorcito. Sabe "un montón de cosas", "¿Qué tiene que ver?, responde él con arrogancia." Muy satisfecho con su autodidactismo, considera que la enseñanza en grupo aniquila al individuo. Él va por libre, lee y escribe continuamente, incluso andando. Admite que consagra gran parte de su tiempo al "arte de hurtar libros", u otros bienes. 


-Sonia contesta acobardada cuando le pregunta si le parece mal. Le parece bien, "ojalá ella supiera robar libros. Le encanta leer, pero apenas tiene dinero". Knut responde que no tiene que preocuparse, si quiere más libros no tiene más que pedírselos. 

Hay más envíos en los meses siguientes. Lo que ella pide; pero, sobre todo, lo que él sugiere o piensa que debe leer. ¡La está formateando! 

-Sonia disfruta con la llegada de los paquetes. Ahora son enviados al archivo municipal, para que su madre no sospeche. 

-Ya no es la chica guapa, ahora los halagos van por otro lado:

"Eres la única persona que conozco a la que considero mi igual en el terreno del intelecto, le dice. La única con la que me apetece compartir mis lecturas"

-Seguiremos con esta chica, se va a meter en la boca del lobo. ¿O no se meterá? 

-¿Llegará hasta el cubil del peligroso lobo manipulador y formateador? ¿Lo detendrán? ¿La detendrán?

-Nos puede Sonia. ¿Es posible que proliferen las Sonias en este tiempo que nos ha tocado vivir?

-Lo que decías: la soledad en tiempos de internet. Crisis, insatisfacción, vacío, manipulación, consumismo...todo eso que decíamos.

La próxima semana quedamos para otro paseo literario. 

-Hasta la semana que viene, Austri.

Un abrazo de María Ángeles Merino. 

11 comentarios:

  1. Desmenuzas mucho y las interpretaciones que haces las doy por buenas aunque yo lo veo de otra manera. Voy a intentar conseguir escribir hoy mi comentario sobre el libro. Besos y gracias por ofrecer tus puntos de vista.

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    1. Analizo y me lleva un tiempo que doy por bien empleado, la satisfacción de haber conseguido escribir una entrada, no sé si buena, mala o regular, mía y muy mía.
      Después Pedro da la síntesis. Desmenuzar...no. Lo has hecho muy bien, María Luz. Un abrazo.

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  2. A mí una de las cosas que no me gustan de esta novela es precisamente la ortotipografía de las citas, el abuso de la cursiva, que desde luego no se inventó para esto. Carga en exceso la vista, y como pasa con toda los abusos ortotipográficos llega un momento en que ya no destacan nada. ¿Capricho o desconocimiento de la autora que respetó la editorial? ¡Huum!

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    1. A mí no me molesta la ortotipografía pero pienso que doctoras tiene la Complutense. La cursiva la usa para los mensajes y correos de Sonia y Knut, no sé si es lo correcto.
      Besos, Carmen.

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  3. ¡Hasta la semana que viene! Austri y María Ángeles. Seguiremos leyendo para intentar saber por donde nos llevan esta chica tan perdida y este hombre tan impresentable.

    Besos

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    1. La doble vida sigue igual para esta chica tan perdida. Una atracción fatal hacia un impresentable más raro que un perro verde.
      Besos, Ele Luz.

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  4. Me ha gustado esa idea de que, en el fondo, él viste un maniquí, una ensoñación no real. Es una de las claves de esta relación.

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    1. Viste a su muñeca por dentro y por fuera.
      Un abrazo, Pedro.

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  5. La verdad que estos personajes son de estudio, no hay por donde cogerlos, él es un infantil no solo en la caligrafía sino entero.

    Claro que cada relación tiene sus puntos de mira y es un juego entre dos personas adultas, pero...lo dicho, que abstractos me parecen.

    Feliz finde Mª Angeles.

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    1. Son de estudio e inverosímiles, Sonia no tanto. No nos cuadra que un nini grande como Knut sea cultísimo, que lea y lea. Manipulador, obsesivo e inaguantable, hay que ser muy Sonia para seguirle.
      Feliz finde, Bertha.

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  6. Hoooola


    Cuánto tiempo sin pasar por los blogs pero no me olvidé de vosotros. Y como resulta que acabo de terminar de leer Cicatriz, me dije, pues voy a leer los comentarios que hicieron en el Club de Lectura. Todos muy interesantes como siempre.
    A mí no me gustó la novela, la verdad, no quita que tiene sus cosas buenas pero creo que con el final se desinfla. Esperaba algo de ruptura de tanto tedio y tanta conversación que no lleva a ningún sitio. Me puso de los nervios!

    biquiños.

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