miércoles, 6 de abril de 2016

Pequeña crónica de nuestro encuentro con Óscar Esquivias. "Nos conocemos cuando nos perdemos".


Comentamos el libro Andarás perdido por el mundo, de Óscar Esquivias. Para el Club de Lectura de La Acequia, dirigido por Pedro Ojeda.



El pasado jueves día 31 de marzo, a las 20:15 celebramos el encuentro de los lectores con Óscar Esquivias en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos para comentar Andarás perdido por el mundo. El acto, organizado por el Club de lectura de La Acequia y la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, estuvo abierto a todos los interesados.

Comienza el acto con la presentación de Manuel Sancho, presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la UBU  que organiza nuestro Club de lectura. A Manolo le gustó especialmente el relato La Florida, ambientado en el psiquiátrico de Oña, en el antiguo Monasterio de San Salvador. 

-Pedro Ojeda toma la palabra y desea que, aunque convoque el Club de lectura, todos se sientan a gusto, pertenezcan o no a él, sin corsés académicos. Si , en la presentación del libro, todavía no lo habíamos leído, ahora sí. Hemos madurado nuestra opinión y tenemos la oportunidad de expresar nuestra experiencia como club de lectores, muy interesante para el escritor. 


Lectora en busca de "Los chinos". Foto Esmeralda.

El encuentro con Óscar Esquivias tenía que haber sido el primero de los celebrados con los autores,  cuando leímos la trilogía dantesca. No pudo hacerse por problemas personales y quedó esa deuda pendiente que hoy pagamos; lo cual no quiere decir que sea el último encuentro, vendrá más veces y seguirá dándonos satisfacciones.


El primero de la trilogía dantesca en su lugar clave.

Los relatos de Andarás perdido por el mundo se publicaron con anterioridad, individualmente, en colecciones a las que no suele tener acceso el público normal. Es bueno que se hayan recogido y se les vuelva a dar la oportunidad de ser leídos. Ahora se les da un significado más cohesionado. Andarás leído por el mundo nos permite ahora leer los cuentos, comprendiendo su sentido de unidad, con una polifonía de ambientes: Gamonal, Burgos, Rusia, Estados Unidos, París...Y, cada uno de ellos, retratado con un estilo literario característico del lugar: novela rusa, novela gótica o de terror...Una polifonía con una unidad de personas desorientadas, a las que algo se les rompió y no les fue posible el retorno.


Lectora perdida en la Plaza Mayor de Burgos. Foto Esmeralda.

Pedro se disculpa por explayarse: "hemos venido a escuchar a Óscar Esquivias y no a un profesor que se escucha a sí mismo después de vacaciones". Pasa a preguntar al escritor qué quiso hacer, las razones que le llevaron a publicarlo, por qué reunirlos. 

Óscar Esquivias nos saluda y, antes de pasar "el examen oral", expresa su agradecimiento a Pedro Ojeda y a todos nosotros por estar allí, en un día invernal o...primaveral. 

-Atravesar todas las estaciones en un día, así es su libro...como en nuestra ciudad. Vinculado a la Universidad de Burgos, antiguo alumno de la primera promoción, muy unido a La Acequia; para él fue muy importante ese primer encuentro en torno a la trilogía dantesca. Fue el primer autor comentado vivo, reconoce que "uno puede opinar con más libertad con un autor muerto".  Internet extiende la lectura a gente de toda España y de todo el mundo. La interpretación de gente tan diversa le parece algo muy hermoso.  En el Club de Lectura se consigue un lugar donde los lectores pueden opinar con toda libertad. Los lectores, tal vez, no vean las cosas como las ve el autor. 

Óscar Esquivias pasa al "examen oral". Es un placer escuchar a tan brillante examinado. 

-En la nota final, explico por qué se titula Andarás perdido por el mundo. Es la maldición bíblica de Yahvé a Caín, donde le condena a vagar por el mundo. El título ofrece variaciones en las distintas traducciones de la Biblia. En la más antigua: "errante y extranjero serás por la Tierra". En otra, Yahvé se permite la rima: "vagabundo irás por el mundo". 



En la "Nota del autor", hay también un recuerdo infantil. Era muy pequeño y estaba con mi madre en Textiles Marín, en la segunda planta, la de los niños, la del tobogán. Aquello me parecía enorme, ir al centro desde Gamonal era  una aventura. De pronto, me di cuenta de que mi madre ya no estaba a mi lado, ya no era ese lugar seguro y pacífico. Todo se me volvía hostil, un lugar peligroso y amenazante. Como en un cuento de hadas, todo se ensombrece en el bosque. Encontré a mi madre y el bosque volvió a ser el lugar luminoso. Todos hemos tenido la experiencia, la felicidad de estar perdido. 



Dentro de los catorce relatos, hay una escala dentro de una sinfonía, con las distintas manifestaciones de la pérdida. Desde lo más intimista en el primer cuento hasta el tono de farsa del último cuento, como en el romanticismo alemán, algo muy divertido. 

Los distintos escenarios corresponden, cada uno, a un encargo, para una publicación. Cada cuento nace diferente. 


Escribí Mambo para Público, en la sección de cuento del verano, cumpliendo a rajatabla los 5400 caracteres que me pidieron, ni uno más, ni uno menos. 


En El príncipe Hamlet de Mtsensk, la condición, para diez escritores, era situarlo en una ciudad rusa que no conociéramos. Elegí una de nombre diabólico que no sé pronunciar: Mtsensk, como homenaje a la novela Lady Macbeth de Mtsensk de Leskov, un autor que me encanta. Se presentó en la Embajada Rusa, edificio precioso, con un palacio como de San Petersburgo, el Polisón parecería el tabuco del conserje. El público ruso es muy sentimental, les encantó que en España se homenajeara a la cultura rusa. 



Gamonal, Burgos, Oña. Los escenarios burgaleses tienen referencias vitales para nosotros, algo muy lejano para un lector de La Coruña, como mi editor, que no lo lee con la misma emoción. Es el caso de La Florida que no es autobiográfico aunque tiene mucho que yo conozco. Mi tío José Luis Galerón pasó sesenta años en el psiquiátrico de Oña. 

Antiguo pueblo de Gamonal. Foto Esmeralda.

Yo estaba estancado en una novela desde hace años, para desesperación de mi editor. Me di cuenta de que podía mejorarla, tenía que estar escrita de otra forma. Al mismo tiempo me di cuenta de que iba escribiendo cuentos Le lancé como un hueso a un perro: aquí tienes los cuentos. Se publicaron.

Historias diversas, historias de descubrimientos íntimos. Nos conocemos cuando nos perdemos, es cuando somos nosotros mismos, cuentos de un momento de descubrimiento, de epifanía, de algo que sale a la luz.



"Nos conocemos cuando nos perdemos"

Música y varios escenarios. Unidad que no fuera una mera acumulación de textos, un libro capaz de seducir a los lectores. El escritor con prisa entrega cualquier cosa. El mundo está lleno de cosas feas. Si alguien puede hacer cosas hermosas, debe hacerlo. No se publica algo de lo que no se está satisfecho.

-Pedro Ojeda recuerda el caso de Memorias de Adriano, escrito veintitantas veces.

Comienza el diálogo con los lectores:

-¿Has dejado cuentos fuera?

El cuento Andarás errante y perdido por el mundo lo dejo fuera, por ínfulas wagnerianas.
Hay muchos cuentos que no he incluido. Como los poetas saben el orden de los poemas, yo intuitivamente sé qué cuentos hacen buena pareja, en qué orden, cuáles no, por qué razón.
Alguno dejé fuera y no me he arrepentido. 

-Pedro Ojeda destaca la calidad de la edición. El libro está muy bien editado: la tipografía, el papel, la maravillosa portada del fotógrafo Asís G. Ayerbe.

-Óscar Esquivias  puntualiza. Son dieciséis porque la portada la hice como si fuera un cuento. El chico, el pobre, estuvo subiendo y bajando la cuesta, con el violonchelo a las espaldas. Yo pensaba: se va a matar y vamos a escenificar la muerte de un ciclista. 


Plan bilingüe y lector para que los niños de Gamonal vayan bien preparados a perderse por el mundo.

-Una lectora relaciona el libro con la película Carne trémula de Almodóvar, donde se dice: "donde quiera que estés, estarás perdido por el mundo".

-No lo tenía presente, no ha sido por inspiración almodovariana. Son ideas universales que se ven reflejadas en obras diferentes. No es Almodóvar un artista que tenga presente, me siento más cercano a Berlanga. En la lista de películas españolas no incluyo a Carne trémula. Pensaría en La tía Tula, con Aurora Bautista. Me estoy yendo por las ramas...

Hay, en el libro, un cuento muy cinematográfico y nabokovniano: La casa de las mimosas. El escenario es California y el personaje principal, una viuda rusa con un hijo, propietaria de cines. Me pidieron un relato sobre cine. A cada escritor, una pareja de actriz y director. Me tocó Greta Garbo y Clarence Brown. Greta Garbo me encanta, la mujer fatal, una puerta cerrada y sale ella...


-A Pedro Ojeda le gusta porque es un cuento que va cambiando, va sorprendiendo en cada página, cambia pero no pierde la unidad. Le parece difícil de escribir, cambiando tantas veces la orientación del relato.

-A Óscar le divertía que Greta Garbo, en El demonio y la carne, tardara tanto en salir a la sala, no era la gran artista que luego fue. Le gusta jugar con las expectativas, que las historias se vayan modelando, evitando que sean predecibles. Porque nada hay más triste que las historias predecibles, la lectura ha de ser un descubrimiento. En la medida de lo posible, que cada cuento sea un hallazgo, un pequeño tesoro.

Otro lector recuerda y opina:

-Tenía el recuerdo de El suelo bendito, con la que me lo pasé muy bien. Me gusta pasármelo muy bien. Tengo poca retentiva tengo que volver a leer. El chino de Cuatroca me encantó. El curso de natación me gustó menos. Tiene mucha cultura, mucha música.


Óscar Esquivias contesta:

-El arte nos conmueve aunque nos haga sufrir. Hay obras duras, como las pinturas negras de Goya, pero lo pasamos bien sufriendo. O La Pasión según San Mateo que es desoladora. Si te hace reír, es maravilloso. Llamar a la risa, no en el sentido frívolo, sino en el de participar en la luminosidad del cuento. 

La música es importante. Descubrí la música en el Instituto de Gamonal, con una profesora interina que nos ponía música y la música me arrebataba. No tengo conocimientos musicales. Mi cultura musical comienza con alguien que me pasó el carnet de la Sociedad Filarmónica porque se marchaba fuera de Burgos. Después, la vida me ha llevado a convivir con músicos, a casarme con un músico. Me llaman mucho la atención los estudiantes de música, de un instrumento. Es una especie de vocación con disciplina férrea, desde la niñez, una categoría de artistas muy especial con una disciplina de gimnasta de élite. Los veo vulnerables porque se les exige como si fueran adultos, me son muy simpáticos.

Foto del encuentro con Esquivias, cortesía de María Jesús Caballero.

-Pedro Ojeda piensa que la música se interioriza en los relatos de Andarás perdido por el mundo. El frullato del oboe en el relato de la Yoli, en Hamlet o en la locura de Berlioz. No es un fondo, la parte musical se integra en el cuento.

-Óscar Esquivias dice que la Yoli es toda una evocación. En El misterio de la Encarnación, un músico está calentando y hace un trémolo o frullato, porque un oboe puede sonar como el timbre de la puerta. Una embarazada de catorce años. Nace todo el cuento. Ese poder de la música de traer lo que hemos vivido.

En el El príncipe Hamlet de Mtsensk hay un recuerdo a la ópera Lady Macbeth en Mtsensk. Un estudiante becado en Moscú, el cuento como un concierto para piano.

Otro lector dice:

-El arpa eolica  me voy al último, es una ficción real, te lo vas creyendo, le das la vuelta, es un juego ficción realidad. Lo de eólico me pareció fenomenal, la semilocura de Berlioz.

Un arpa no eólica de una concertista perdida por el mundo.

Óscar Esquivias contesta:

 -El arpa eolica parte de una situación real. Los padres de Berlioz querían que ejerciera la Medicina, él dejó de ir al hospital de la Piedad y se puso a estudiar música. Empezó tarde y le decían que tenía ciertas carencias. Cherubini tenía mala opinión de Berlioz. Berlioz le entregará la Sinfonía fantástica con un aquelarre. Es una fantasía macabra de Berlioz. Fogoso romántico, quería que su carácter quedara reflejado. Un instrumento griego en que el propio viento hacía sonar la música.

Pedro Ojeda interviene:

-Óscar da a lo trágico un toque de humor, nos imaginamos a Berlioz.

Pedro Ojeda sugiere:

-Tal vez María Ángeles quiera contar como acabó el libro en la Catedral de Burgos.

-María Ángeles, la que esto escribe, entró en la Catedral de Burgos con el libro Andarás perdido por el mundo. Fue el día de Jueves Santo y, como siempre que la visito, eché una ojeada al arco sepulcral del arcediano don Pedro Fernández de Villegas, en la girola. Recordáis que Óscar Esquivias lo utilizó como clave en su trilogía dantesca. Pensé qué opinaría el arcediano de los relatos que tenía en el bolso. Él era un humanista y de mentalidad abierta para su época, supongo...Pero se hubiera hecho de cruces a partir de la página 15, ya sabéis, cuando los catequistas se saltan las normas del campamento y...No nos llevaría a la puerta del Purgatorio, sino directamente a la del Infierno. De todas maneras, coloqué el libro en su pétrea almohada e hice la foto, ante la mirada benévola del vigilante. Aquí la tenéis.


Otro lector opina: 

-Mi favorito es el de la Yoli, no sé explicar por qué. Tal vez haría falta una lista de reproducción de música con el libro.

Óscar Esquivias contesta:

-El relato Todo un mundo lejano se titula así por Baudelaire, al que la cabellera de una mujer le evocaba "todo un mundo lejano". Hay mucha música en Todo un mundo lejano. Hay música en cada cuento: el quinteto para piano de Borodin, Mambo, merengue, música inglesa que aborrezco...No es necesario tener presente toda esa música.

-Las referencias musicales nos llevarían horas y horas.

Pedro Ojeda  agradece las visitas virtuales de Óscar Esquivias. Yo también se lo agradezco. Así como la dedicatoria en mi ejemplar de Andarás perdido por el mundo. Como si fuera un cuento más, Dios Padre crea para mí las arañas y las abejas. Y no le quedan mal. 



Agradecemos a la Asociación y a Óscar su disposición.

Ha sido un encuentro muy enriquecedor.  Y lo hemos pasado muy bien, que todo hay que decirlo.

Un abrazo para todos de:

María Ángeles Merino

Nota: He utilizado el color naranja para Óscar Esquivias, el azul para Pedro Ojeda y el verde oscuro para los lectores.


22 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Todo un lujo, ciertamente. Y esta entrada también. Gracias otra vez, compa.

pancho dijo...

Gracias por esta crónica tan detallada de las intervenciones de Óscar, Pedro, las preguntas de los lectores y tus aportaciones que no son pocas. También las imágenes.
Un placer leer la entrada completa.
Un abrazo.

Óscar Esquivias dijo...

Mil gracias, arañita. No conocía la foto del restaurante chino, ¡qué divertida! Eres mi mejor documentalista/reportera, cualquier día te dan el carné de prensa. Un besazo.

Myriam dijo...

¡¡Diviiiiiiiiina crónica!!

Mil gracias a ti por ella.

Besos y abrazos a todos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Esto sí es un reportaje completo en el que no falta nada! Qué suerte tenerte como relatora de lo que ocurre en estos encuentros.

Ele Bergón dijo...

Los que no fuimos andábamos perdidos por otros mundos, pero tú has conseguido con tu reportaje, el poder encontrarnos con todos vosotros, al leer vuestras palabras, tan bién recogidas en esta entrada y además acompañadas de las fotos, de los diferentes lugares de Burgos.

Un abrazo

María Luz Evangelio dijo...

Gracias por esta entrada en la que cuentas tan bien la tarde entre lectores. Es un relato pormenorizado y simpático, y se agradece desde aquí, desde el otro lado de la pantalla. Gracias por el trabajo.

Edurne dijo...

Sigo diciendo lo mismo: "¡Qué envidia me da todo esto!"
Pero lo cuentas y armonizas tan bien, que pareciera que también hemos estado allí.
Gracias!

Y besos!
;)

Abejita de la Vega dijo...

De nada, compa. Poco a poco fui labrándola, como paciente abejita. Besos, Carmen.

Abejita de la Vega dijo...

Meto alguna morcilla, sí. Para algo soy de Burgos.
Un placer compartir con vosotros.
Un abrazo, Pancho.

Abejita de la Vega dijo...

Abejita, abejita, La arañita campeña es mi casita.
No encontré a Jesús el camarero chino ni al narrador camarero español. Tampoco al cocinero que repartía bofetadas, afortunadamente. El olor a fritanga era...muy chino.
Reportera dicharachera bloguera. Gracias, Óscar. Cuando nos perdemos, nos encontramos.
Besos, Óscar.

Abejita de la Vega dijo...

Diviiiinos mis amigos blogueros.
Besos, Myriam.

Abejita de la Vega dijo...

Son encuentros de oro. ¡Cómo largáis los escritores!
Besos, Robredo.

Abejita de la Vega dijo...

Nos encontramos. Burgos es un buen lugar para perderse y Velilla de San Antonio, también.
Besos, Luz.

Abejita de la Vega dijo...

Me salto las pantallas y estoy con vosotros.
un trabajo placentero. Gracias Mari Luz.

Abejita de la Vega dijo...

Gracias por visitarme desde la otra orilla. Armonizamos.
Besos, Edurne. A ti.

Bertha dijo...

Una estupenda entrada como todas las que hemos ido leyendo.Y me llama la atención eso de que en cada página cambia, pero no pierde la unidad.

Muchísimas gracias Avejita o Arañita da lo mismo: pero siempre trabajando y eso es de lo que se trata.

Un beso.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Tu entrada coincide con algunos estados de ánimo de estos últimos días. Lo que nos hace sentir miedo no son los relámpagos, ni los muertos enterrados, son los propios fantasmas, los que todos llevamos dentro y que a veces parecen rebelarse y querer salir al exterior.
Me gusta el realismo que das a tus entradas.
Un abrazo, amiga de caminos.

Abejita de la Vega dijo...

Abejita en su casita que tiene por nombre La arañita campeña.
Está muy lograda la unidad dentro de la diversidad, en los relatos de Óscar.
Gracias a ti, por tu visita, Bertha, la del taller.
Besos

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

Espantemos los fantasmas de dentro, todo lo que nos haga daño.
Realismo fantasmal, sí.
Te deseo un buen estado de ánimo.
Un abrazo, amiga caminnate.

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.