sábado, 13 de abril de 2013

El maravilloso viaje de la Mosca Cojonesson

 
Julio Plaza, nuestra mosca viajera, nos ofrece este interesante reportaje sobre su viaje a Suecia, con la "chispa" que le caracteriza y que ya conocéis. No, la abejita sólo vuela en el área comprendida entre San Amaro y Fuente del Prior, los de Burgos entienden, como mucho seis kilómetros siguiendo el río Arlanzón. Gracias, Julio, por compartir tu viaje.
 
Había una vez un niño muy gamberro, que le daba por hacerle perrerías a los animales. Un día, aprovechando que sus padres se fueron a misa, volvió a las andadas, y de casualidad, se encontró un duende al que también le hizo pasar un mal rato. Como venganza, el duende le convirtió en un gnomo. Entonces pasó una bandada de gansos salvajes, y el ganso doméstico que tenían en la granja quiso irse con ellos. El niño trató de impedirlo, subiéndose a su cuello, pero el ganso consiguió remontar el vuelo, y se fueron los dos a recorrer el país.

Este es, de forma resumida, el comienzo de "El maravilloso viaje de Nils Holgersson", escrito por Selma Lagerloff a principios del siglo pasado (que dicho así, parece que fue hace mucho), y eso es lo que ilustra el billete que encabeza esta entrada.

Tranquilos, que no me he subido a ningún ganso, sino que me metí en las tripas de un pájaro de metal para volar a las tierras de Nils, y de un tal Gustavo Adolfo, que no era poeta, sino rey de Suecia, para luego cogerme otro avión y darme otra vuelta más por Bruselas antes de llegar finalmente a casa. Sí, un viaje tipo, "si hoy es Jueves, esto debe ser Göteborg".


Salí de Madrid a las 12 de la mañana, y a las 14.30 estaba en Bruselas. Tenía que hacer cambio de avión... Me puse a buscar la puerta de embarque, y resultó ser la misma que por la que acababa de salir. Es decir, que me tenía que montar en el mismo avión del que me acababa de bajar. Es como para decirles "oiga, que si eso ya me quedo aquí sentado en mi sitio". Pero como no iba a colar, me fui a comer algo rápido, y esperar que me dejaran montar de nuevo. A las 15.30 estaba ya de nuevo en el aire de camino a Suecia.

Contrariamente a lo que uno podría suponer, lo primero que se ve cuando llegas a Suecia no es un almacén gigante del IKEA. Lo que se aprecia desde el avión a estas alturas del año es una tierra amarilla y seca, con tristones árboles sin hojas. Que uno se piensa que debe de estar haciendo un calor sofocante, hasta que ve el primer lago congelado. ¡En pleno Abril, y los lagos todavía congelados!. Es más, yendo del aeropuerto a Göteborg, pasamos por zonas donde las rocas todavía conservaban unas capas bastante gruesas de hielo.

Es la tercera vez que voy a Göteborg. La primera, tenía 2 años. Llegué con alergias, y me fui sano como una rosa. O eso dice mi santa señora madre, que yo no me acuerdo. La segunda fue hace (...raíz cúbica de ocho, dos, con dos de chica y tres de duples, más la integral cúbica del seno cuadrado.... mejor saco la calculadora) 23 años, en el 89. Vinimos de vacaciones en coche desde Madrid. Pero el caso es que a pesar de estas dos visitas anteriores, no recordaba nada de la ciudad.

Normalmente, uno tiene imágenes o recuerdos de las ciudades que ha visitado: piensas en París, y recuerda la Torre Eiffel, los campos elíseos, el Louvre. Londres, el Puente de la Torre, y el botellón en Trafalgar Square. Oslo, el puerto visto desde el castillo de Akhersus. Roma, el Coliseo y el foro. Washington, el Mall y el Pentágono visto desde el avión. San Francisco, el Golden Gate y un edificio con forma de pirámide muy estrecha y alta. Pero, ¿Göteborg?... Los columpios que había detrás de la casa de mi tía. Y un erizo que nos encontramos en el jardín. Es todo lo que recordaba.

Y seguiré sin recordar nada en especial, porque la ciudad no tiene mucho que ver. Tiene algún rinconcito de donde se puede sacar alguna foto mona, un canal que atraviesa el centro...

 
Un puerto donde está la ópera, al lado de un edificio horrible que no sé lo que es...

 
La estación central. Y esta estatua ecuestre de un tío que lleva por arma unas varillas de batir huevos.

 
Y las obras. Muchas obras. Hay ciudades, que si las pillas en un mal día, es difícil tener un buen recuerdo. Me pasó con Amsterdam hace ya ... la tira de años, que la visitamos bajo una pertinaz lluvia, y no me entró. Göteborg entre las obras, y los parques secos, tampoco me ha entrado.

Aparte de estas cosas, lo que más me ha llamado la atención es la infraestratructura dedicada al deporte. Hay dos estadios juntos. Uno es el estadio de Ullevi, y a lo largo de la misma avenida hay varios pabellones y polideportivos. Uno de ellos llamado Vallhala, que para quien no esté versado en mitología escandinava, es el equivalente al Olimpo, pero con Odin, Thor y Loki entre otros dioses. En otra avenida, cercana a mi hotel, había varios campos de futbol a pleno rendimiento con varios partidillos sumltáneos. Al día siguiente, a las 8 de la mañana ya había gente entrenando. Así que Göteborg es una ciudad muy deportiva.

También tiene su rinconcito para los deportes de motor: aquí, el troncomóvil de los Picapiedra en versión monoplaza para la Fórmula 1. Y la versión biplaza para el campeonato de rallies. Creo que estas es una de las pocas nuevas imágenes que tendré de Göteborg.

 
Antes he hablado de la casa de mi tía. Sí, tengo familia en Göteborg. Mi familia por parte paterna siempre ha estado muy dispersa. Tengo primos en Suecia, uno en Brasil, y otros más por México y Alemania, pero que hace tiempo vivían en Albacete. Aquí la gente se suele reír sin pensar primero en que hay más Albacetes en otros países que no son España. Pero no es el caso. Era el Albacete español, sí. El gen viajero, y el de los idiomas me vienen por parte paterna. Lo siento, Mami.
El caso es que dado que no voy todos los días por Suecia, aproveché para ver a mis primos los suecos. Me recogió mi prima a la salida de mis reuniones, para llevarme al teatro de la ciudad, donde trabaja mi primo, para charlar tranquilamente tomando un té. A mi primo debe ser la tercera o cuarta vez que le veo en toda mi vida. A mi prima la habré visto un cuatro o cinco veces más, porque ha venido más veces a España. La última vez que les ví fue en 2006, cuando la arañita y yo pasamos por el juzgado. ¡Para casarnos, no piensen mal!

El día siguiente fue muuuuy largo. Comenzó a las 4 de la mañana. Salí del hotel, y estaba nevando. Sí, en pleno Abril. Ahí estaba yo, en la parada del autobús, bajo la nieve y al lado de un cartel que ponía "Hej Sommar!". Premio para el que entienda la gracia del asunto.

Tenía que coger un vuelo a las 7 para Bruselas. Me subí al autobús del aeropuerto a las 5, con un conductor extrañamente jovial. Todavía me pregunto por qué. Imagino que es adaptarse o morir, porque en los meses de invierno la luz diurna se reduce a unas pocas horas entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Junto con el frío y la nieve, es un lugar no apto para maníacos depresivos.

El caso es que ahí estaba yo en el aeropuerto... y para ser las 6 de la madrugada había mucha gente. Y jaleo. Qué activos estaban los niños, leche. Aquí uno luchando por no quedarse dormido, y los niños montando escándalo, corriendo, jugando... El avión salió con media hora de retraso porque tuvimos que esperar a los técnicos que tenían que quitar la nieve de las alas del avión. Por fín salimos, y llegué a Bruselas a las 9. Justo a la hora a la que comenzaba la reunión. Que iba a llegar tarde de todas formas, porque aún llegando a la hora prevista, todavía tenía que coger el tren para ir al centro. Al menos, en Göteborg facturé la maleta (cosa que no suelo hacer) hasta Madrid para no tener que cargar con ella.

Esta reunión afortunadamente era corta. A la 1 y media estábamos fuera y comiendo en un restaurante cercano. Teniendo en cuenta que mi desayuno había consistido en una magdalena y un té de aeropuerto, mis tripas agradecieron la carbonada flamenca, y la Creme Brulee (como la crema catalana, pero en belga) que me metí entre pecho y espalda. Luego no sé exactamente que pasó, pero nos quedamos 4 españoles y un italiano hablando en inglés.

El Rinconcito Bruselitano

Creo que voy a tener que hacer un sección específica en las crónicas de mis viajes. Con tanto paso por Bruselas, la verdad es que no hay mucho que contar, pero siempre hay algún rinconcillo o anécdota nueva. Hoy les presento esta tienda: La Cure Gourmande.
 
 
Es una tienda de galletas y pastas variadas que están muy ricas. La descubrí en Estrasburgo hace ya... algunos años. Ví otra igual en París, y en Bruselas también la encontré en nuestra primera visita. A la Arañita no le gusta que me vaya de viaje. Pero si me voy, me tiene prohibido volver sin galletas de estas.
¿Y os acordáis en mi último viaje, de las bicicletas del aeropuerto de Bruselas?.

 
Confieso que me he montado. E incluso, reconozco que he dado pedales. Más aún, vestido con chaqueta, ni siquiera iba en chándal. Pero ya entiendo por qué hay cola para subir: porque hay un cable con conexión gratuita a internet.

Llegué a Madrid por fin a las 11 de la noche. Que desde las 4 de la mañana que llevaba despierto, significa que apenas podía con mi alma.

Pues nada amiguitos. Hasta el próximo viaje.

14 comentarios:

Ele Bergón dijo...

Querido hijo:

Ya sabes que espero revises la entrada y ya te pondrén en mi blog, unas estupendas imágenes del Jardín Botánico de esta ciudad que tanto me gustó. ¿Acaso no recuerdas las enormes margaritas que crecían por todas partes?Es verdad que nosotros siempre la hemos visto en verano y que ahora parece que te has encontrado muchas obras. También es verdad que no es Estocolmo, pero es una ciudad que tiene su encanto.

Besitos de mami.

Spaghetti dijo...

Suculento viaje Arañita...estos lapsus entre lo cotidiano de la vida, son esenciales para despegarse del engrudo de la vida castellana...aunque siempre se vuelve...Yo escribí con tiza en el pedestal del desterrado "No volveré jamás" y lo borré la primavera siguiente.
bssoss

Marina dijo...

Jope, que viaje más chulooooo.

Besitos

Ele Bergón dijo...

Ya veo, hijo mío, que te siguen confundiendo y eso que has puesto Mosca Cojonesson en la entrada y que hablas en masculino.

En fin, poco a poco los nuevos comentaristas se darán cuenta de que en este blog, hay una pequeña fauna.

Besitos.

Luz

Merche Pallarés dijo...

Ay, mi mosca querida, en cuanto llegue a casa (ahora estoy de viaje) leeré tu post con mucha atención e injundia porque ya sabes que me encantan. Ahora, desgraciadamente, no tengo tiempo. Muchos besotes, M.

Aldabra dijo...

la verdad es que cuenta los viajes de un modo muy ameno y divertido, me ha encantado leer la crónica y saber que en Götebrog no se me ha perdido nada y dado que tampoco tengo allí ni un triste primo, pues...

biquiños,

Julio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Julio dijo...

Si en realidad esto no es más que un servicio público: ya viajo yo para que no tengais que viajar vosotros. :P

Pamisola dijo...

Interesante viaje, y bonitas fotos.

Mª Ángeles, espero que nos veamos en Valladolid,

Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Un viaje bien aprovechado y bien contado!

Merche Pallarés dijo...

He vuelto y he leido tu hinchante, como siempre, crónica viajera :)) Yo también tengo un primo actor en Estocolmo. Recuerdo visitarlo en los años '70 y hasta acompañarlo a Copenhagen a ver la obra que representaba con su grupo. No entendí ni papa pero me percaté que era buen actor porque transmitía una fuerza fuera de serie (muy estilo Javier Bardem...) y ahí sigue en Estocolmo. Se llama Juan Rodríguez Arístegui (por si le conoces algun día...).
Tampoco he perdido nada en Göteborg y no creo que me apetezca conocerlo :) Genial tu reportaje, querido moscón cojonero. Muchos besotes, M.







Creo que tampoco he perdido nada en Göteborg por lo que cuentas

Julio dijo...

Bueno Merche, mi primo no es actor, sino técnico especialista de escenarios, lo que en español se denomina tramoyista :)

Myriam dijo...

jajajajajajajja vengo ahora a mediados d ejunio a leer tu crónica viajera, Julio y me he reido un montón.

Ya me contarás como es que tiqueteas la maleta a Madrid, si no vas en el mismo vuelo que ella y no solo te llega a destino sino que se te queda esperando a que tú llegues después de tu carbonada flamenca y demás en BXL.

Coincido contigo, he estado en dos oportunidades en Göteborg, una cuando vivía en Suecia y otra más reciente creo que en 2010 y es una ciudad bastante, bastante aburrida.

Bueno, lo del frio te pasa porque a Suecia hay que ir en Mayo, abril, como has podido apreciarlo, aún es temprano. Justamente te cuento llegué a Estocolmo el 2 de Mayo del cte año a visitar mi flia allá y tuvimos 18 a 22 grados C con un sol radiante y = nieve, aunque habían anunciado 0 a 8 gr jajajaja y la ropa para frio la usé en IBIZA después!!!!!! ¿Loco, no?

Besos

PD y gracias por mostrar esos rinconcitos de BXL tan simpáticos, la conozco bien. Mi hija vivió allá unos años y se casó allí.

Myriam dijo...

digo: 0 nieve.

ah y otra cosa... ¿Creerás si te digo las veces que he tenido los billetes de 20 coronas en mis manos y no había visto los gansos? ¡Es que, hasta me da verguenza decirlo!. Ahora bien, si he leído a Selma Lagerlöf y este relato es magnífico. En este viaje utilicé en Suecia pura y exclusivamente mis tarjetas de crédito.