miércoles, 2 de noviembre de 2011

"Hay tálamos fríos como los sepulcros, y maridos que duermen como las estatuas yacentes de granito."


Sepulcro de los Condestables (catedral Burgos).
Comentario a ciertos pasajes de "Sonata de otoño", de Valle Inclán, en torno al sexo y a la muerte, para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

En "Sonata de otoño", los protagonistas avivan el fuego de esos amores pasados, en una carrera contrarreloj contra la muerte. Al lector actual, acostumbrado a textos demasiado explícitos y anatómicamente detallados, tal vez le sorprenda la sutileza y elegancia de unas palabras que lo dicen todo sin decirlo.


"¡Pobre Concha!...Tan demacrada y tan pálida, tenía la noble resistencia de una diosa para el placer. Aquella noche, la llama de la pasión nos envolvió mucho tiempo, ya moribunda, ya frenética, en su lengua dorada. Oyendo el canto de los pájaros en el jardín, quedéme dormido en brazos de Concha."


Los recuerdos les llevan a un tiempo pasado, cuando el de Bradomín fue "su maestro en todo". Ella "era muy inocente", "todo lo inocente que puede ser una mujer casada". Casada con un pétreo y anciano marido.

Sepulcro del Condestable de Castilla (Catedral de Burgos)

"Era verdad que yo había sido su maestro en todo. Aquella niña casada con un viejo, tenía la cándida torpeza de las vírgenes. Hay tálamos fríos como los sepulcros, y maridos que duermen como las estatuas yacentes de granito."


Y, labios sobre labios, los rezos se cruzaron con las glorias del amor. Y les dieron paso gustosamente.
"¡Pobre Concha! Sobre sus labios perfumados por los rezos, mis labios cantaron los primeros los triunfos del amor y su gloriosa exaltación"



Mas el maestro obtuvo auxilio pedagógico y literario de los versos "licenciosos" de "alguien que superó la visión teológica y ética medievales". Y pensamos que la discípula no se limitó a recitar aquellos sonetos.


"Yo tuve que enseñarle toda la lira: Verso por verso, todo el rosario de sonetos de Pietro Aretino. Aquel capullo blanco de niña desposada, apenas sabía murmurar el primero."

"Sonetos lujuriosos, Pietro Aretino.

Ese marido ni siquiera le sirvió como antecedente. ¿Perversidad? Nunca siguió a Sade, aquel "divino marqués". ¿Divino? Eso último me descoloca un poco.


"Hay maridos y hay amantes que ni siquiera pueden servirnos de precursores, y bien sabe Dios que la perversidad, esa rosa sangrienta, es una flor que nunca se abrió en mis amores. Yo he preferido siempre ser el marqués de Bradomín, a ser ese divino marqués de Sade."


¿Sade? ¿Sadismo? En los últimos momentos de Concha, vivimos una extraña parodia de esa práctica.

Ella desea irse y él la retiene por una mano. Pero al día siguiente, tiene intención de confesarse y no quiere añadir más pecados a la lista.


"-Quédate Concha.


...


-¡No! ¡No!...Mañana quiero confesarme...¡Temo tanto ofender a Dios!"



Él finge enfadarse, ante la posibilidad de tener "un rival": ¡el mismo Dios! Las palabras de Xavier sonarían tremendamente heréticas en las fechas de su publicación.


"Entonces levantándome con helada y desdeñosa cortesía, le dije:


-¿De manera que ya tengo un rival?


Concha me miró con ojos suplicantes:


-¡No me hagas sufrir Xavier!"

Él amenaza con marcharse y ella desgarra su monjil túnica, desesperada.

"No te hare sufrir...Mañana mismo saldré del Palacio.


Ella exclamó llorosa y colérica:


-¡No saldrás!


Y casi se arrancó la túnica blanca y monacal con que salía a visitarme en tales horas. Quedó desnuda, temblaba, y le tendí los brazos."


Ya no podrá confesarse, él la consuela con la promesa de hacerlo con ella el día de su partida. Concha sonríe, Xavier es su prisionero, le rodea el cuello con sus brazos. Le azota con sus cabellos.

"El nudo de sus cabellos se deshizo, y levantando entre las manos albas la onda negra perfumada y sombría, me azotó con ella. "



Ahora, él pregunta:


-"¿Te acuerdas cómo en otro tiempo me quedaba exánime?"

¡Con razón llamaba divino a Sade! Ella lo recuerda y se recoge la trenza como respuesta a una petición impía:


-"¡Azótame, Concha! ¡Azótame como a un divino Nazareno!...¡Azótame hasta morir!"



Gregorio Fernández, Cristo atado a la columna.


Ojos extraviados, temblor de manos, tiene miedo, ese hereje no es su amado marqués. Está ante una aparición diabólica. ¡Demasiado para su enfermo corazón!

-"...Es Satanás...Hasta tu voz parece otra...¡Es Satanás!" 


Él la abriga con sus brazos amantes. Como le parece que reza, se burla con varios amenes y sella sus labios con un beso. Su boca gime y pronuncia sus últimas palabras:

-"¡Yo muero!"

Asistimos al último temblor, a la caída de su cabeza sobre la almohada, a sus ojos inmóviles ya para siempre, a su última mueca. Valle Inclán es un buen pintor de la muerte, seguramente la ha visto.

"Su cuerpo aprisionado en mis brazos tembló como sacudido por mortal aleteo. Su cabeza lívida rodó sobre la almohada con desmayo. Sus párpados se entrabrieron tardos, y bajo mis ojos vi aparecer sus ojos angustiados y sin luz:


-¡Concha!...¡Concha!..."

Suelta sus manos, no osa moverse:

"El frío y el reposo de la muerte me aterraron. No, ya no podía responderme..."


La "Sonata de otoño"no termina aquí, Concha no puede morir donde realmente ha muerto...

Un abrazo para los que pasáis por aquí de:


María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, hace una entrada muy suya y recomendable comentando varios pasajes sobre sexo, muerte y otras cosas de las Sonatas. No os lo perdáis.

18 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Ay, Abejita, lo que has escrito en azul no he visto nada de nada aunque me imagino que son las frases escritas por Valle. Buen resumen, bien intercaladas las fotos. Besotes, M.

pancho dijo...

Ando con retraso esta semana pues el finde hemos recorrido tierras de Don Pelayo. A ver si soy capaz de comentar algo sobre Valle estos días. Has aprovechado bien el puente; excelente comentario y visión de las obsesiones de la escritura de Valle, aunque nos tendrás que prestar unas gafas de leer azules.

Un abrazo.

que hace El? y Ella? dijo...

Como has puesto foto de San Pedro de Tejada. aquí te mando otra.

Delgado dijo...

Bello y trágico, este Valle de lo lindo con las cuitas de los encelados.

Por cierto coincido con lo del color azul, apenas se ve.

Un saludo Abejita.

Euphorbia dijo...

Me alegra descubrir que aún leo letras azules, y eso que sospecho que empiezo a sufrir de aquello llamado presbicia.
No conocía esos sepulcros, tendrè que ir a Burgos algún día de estos, o de esos.
Como siempre, las ilustraciones muy bien elegidas.
Un beso

Euphorbia dijo...

uy, si las has cambiado a negro... ¿será por eso que las leo?
Besos daltónicos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Me gustaría haber vivido en la época en la que Valle publicó estos textos solo por ver la cara de los lectores en la intimidad de sus alcobas...

Aldabra dijo...

¡que tormento! pero ¡cuanta pasión se adivina en todas esas palabras!

ahora sí, ahora no, ay que estoy pecando, ay que mañana me confieso... ¡que sufrimiento tan innecesario! visto desde nuestros días, claro.

biquiños,

Ele Bergón dijo...

La verdad que Valle-Inclán sabe hacer de forma magistral un buen relato erótico y sin tener que utilizar palabras malsonantes. Es magnifico.

Como siempre buena combinación de texto y de imagen.

Un abrazo

Luz

Asun dijo...

Desde luego esta sonata está cargadita de momentos "subiditos de tono".
Cómo dice Pedro, habría que que ver las caras de los lectores de la época.

Un beso.

Gelu dijo...

Buenos días, Abejita de la Vega:

Me ha encantado esta lectura de Valle.
Me pararía en cada frase. Pero por elegir alguna, que haga referencia a tu entrada, me quedo con éstas palabras de Concha:
Pág. 96
“...Ya ves cuánto ofendo todos los días a mi marido...Pues te juro que en la hora de mi muerte, mejor quisiera tener el perdón de tu madre que el suyo...”

En todo este capítulo, se ve -repetidamente- el HUMOR y el cinismo del Marqués en cada respuesta a las palabras angustiadas de ella, y la ninguna importancia que da a los temas que a ella le causan tantos escrúpulos y preocupaciones:

”- Tendrás todos los perdones Concha y la bendición papal.
- ¡Ah, si Dios te oyese! ¡Pero Dios no puede oírnos a ninguno de nosotros!.
- Se lo diremos a Don Juan Manuel, que tiene más potente voz.”

Abrazos.


P.D.: He indicado la página, porque he visto en la fotografía que tenemos el libro de la misma editorial.
-

Abejita de la Vega dijo...

Merche: ay, el azul lo pasé a rojo y luego a negro. En negro lo he dejado. Resumir resumo mal pero procuro meterme dentro de lo que estoy leyendo.

Pancho: las tierras de don Pelayo merecen la pena, ya contarás.

Vivanco: LOS exhibicionistas él y ella nos sorprenden. No los conocía, tengo que ir a esa ermita, veo que merece la pena en conjunto.

Nunca había visto unos canecillos tan evidentes. El cantero se reiría de los curas, ahí tenéis el pecado, ese que tanto os atormenta; cuando los vean los fieles se arrepentirán de sus faltas, je, je.

Delgado: bello y trágico, ya cambié el color para ver mejor las palabras enceladas.

Euphorbia: nada de daltonismo. Esas estatua syacentes merecen la pena como toda la catedral de Burgos. Al final, negras. ¿Mejor verdad?

Pedro: lo volverían a leer a ver si habían leído bien.

Aldabra: tormentosísima, que si peco, que si me confieso, que si el infierno. Las gallegas de ahora no os parecéis nada a Concha.

Ele: un texto elegantísimo, erótico a tope.

Asun: subidito, subidísimo, incluso sacrílego.

Gelu: menuda señora es esa doña Soledad, la que hila todo el día. Sí, el de la colección Austral. Cínico, mucho. En el fondo, se ríe de sus temores.

Besos a todos y gracias por visitarme.

vivanco dijo...

No se cuantos volúmenes tiene la colección . Yo tenia tres de esta que te mando. Como yo no soy muy dado a este tipo de literatura y al no tener toda la colección ( entonces como bibliofilo si me la hubiera quedado)la entregué junto a otros libros a la biblioteca de la Diputacion en el monasterio de San Agustín.
Algún año despues,en una exposición de libros antiguos en el monasterio de San Juan,unos libros parecidos y tambien tres, estaban a la venta por 85 Euros.
Yo no sé cuanto pagué en libras, pero no más de 10 en Edimburgo,y que pertenecieron al profesor Bacarisse.
Ahora con Internet los puedes encontrar a distintos precios. Algo que antes era cosa de lo tomas o lo dejas...
Has estado alguna vez en la biblioteca de San Agustin?

Paco Cuesta dijo...

Amores peculiares en una época difícil para ellos

salvador bacarisse dijo...

fijate que disparidad de precios.
de 4 libras hasta 77

Contemporary Latin American Fiction: Carpentier, Donoso, Fuentes, Garcia Marquez, Onetti, Roa, Sabato
(ISBN: 0707302552 )
Salvador Bacarisse
Price: £ 4.03
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Price: £ 77.11
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Abejita de la Vega dijo...

Vivanco: no entiendo de qué me estás hablando, no sé si de obras de Aretino, de Sade o del músico Bacarisse. Los enlaces no me llevan a ninguna parte y como española de mi generación...no sé apenas inglés.

Con Valle Inclán he sabido qué tipo de sonetos escribía Aretino, al que yo relacionaba con el humanismo renacentista y nada más.

Puse los enlaces porque los cita Bradomín. No quise colocar ningún verso porque luego aterrizan en le blog los buscadores. Y, la verdad, no me interesan especialmente, es curioso, es gracioso...

Gracias,un abrazo.

Myriam dijo...

Es que estos son los amores del Maestro necrófilo y la Cándida culposa..... llevados a su máxima expresión y con la máxima maestría técnica de prosa poética modernista.

Un beso, Ma Angeles

Myriam dijo...

Abejita> Quiero que sepas que he leido ya todas tus entradas de Valle. Ya estoy en tema, pero como llevo tanto retraso en todo luego de las vacaciones y etc, etc, no alcanzo a ponerte comentarios en las entradas antiguas.

Todos los que estamos en esta lectura fuera de mi, claro, han sido muy prolíficos y los quiero leer a todos. Y además, preparar mis aportes y el día
solo tiene 24 hs.

Besos