viernes, 27 de agosto de 2010

"Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra"

Segunda parte del comentario al capítulo 2,64 del Quijote, publicado en "La acequia"



Don Quijote sale de mañana, “con la fresca”, a pasear por la playa, con toda la chatarrería encima y el romancero a cuestas. Porque sus arreos son las armas, su descanso el pelear…


Tomado de un blog escolar.

"Y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas"

Ve venir un caballero, tan armado como él. Lleva, en el escudo una luna resplandeciente. En alta voz, se dirige al “insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha”. Sólo un caballero andante habla así, desde que estuvo con aquel de los Espejos no había topado con ninguno.


"vio venir hacia él un caballero... que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente..."

Se presenta como “Caballero de la Blanca Luna” y le reta a pelear y probar la fuerza de su brazo. Y le pide que confiese que una desconocida dama de ese desconocido caballero es más hermosa que su Dulcinea del Toboso. ¡Qué atrevimiento!


"Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos"


Si confiesa tal barbaridad, salvará la vida y evitará trabajo a su matador. ¿Pero qué dice este majadero?

Que si don Quijote se decide a pelear y es vencido, habrá de retirarse a su lugar, durante un año, sin echar mano a la espada, porque así conviene a su hacienda y su alma. ¿Quién se cree que es para darle consejos? ¡Un año con los pantuflos puestos!

Que si don Quijote vence, queda a su disposición cabeza, armas, caballo y fama. Ha de elegir y responder, antes de acabar el día.

Don Quijote atónito, responde con serenidad y firmeza. Se dirige al de la Blanca Luna, cuyas hazañas desconoce, para replicarle. Jamás ha visto a Dulcinea, si la hubiera visto, no se arriesgaría, su vista se lo hubiera dejado claro: no la hay más bella. ¡Ay, don Quijote, si vuestra merced tampoco la ha visto!…De acuerdo, me callo.


Esta es la Dulcinea de la Plaza de España, en Madrid.
"...yo osaré jurar que jamás habéis visto a la ilustre Dulcinea"

Acepta el desafío con todas las condiciones, excepto lo del traspaso de la fama del vencido al vencedor. Don Quijote tiene bastante con la suya y no le interesa la que haya podido adquirir ese perfecto desconocido.

Vaya tomando la parte del campo que quiera y adelante.

Desde la ciudad descubren al de la Blanca Luna hablando con el de la Mancha y se lo cuentan al virrey, el cual piensa que es una aventura nueva, de de esas fabricadas por don Antonio. Con éste y otros muchos, sale a la playa y llega a tiempo de ver a don Quijote volver las riendas.

Ve el virrey la inminencia del encuentro, se pone en medio y les pregunta la causa de tan improvisada batalla. El de la luna le responde que es “precedencia de hermosura” y le explica el caso y las condiciones pactadas.

Pregunta el virrey a don Antonio si sabe quién es el contendiente y si hay alguna burla por medio. Se queda perplejo: ni le conoce ni sabe nada de ese desafío. Duda en dejar pasar adelante la batalla, pero se persuade a sí mismo que no puede ser otra cosa distinta a burlas. Da su licencia: “a la mano de Dios, y dense”. Tanto el de la luna como el de la Mancha se lo agradecen cortés y discretamente, cómo no.

Don Quijote se encomienda al cielo y a su Dulcinea. Sin que haya nadie que les dé señal de arremeter, van al encuentro el uno del otro. El de la Blanca Luna es más ligero y alcanza pronto a don Quijote. Le embiste con tal fuerza que da con Rocinante y le tira al suelo, aunque lleva la lanza levantada y no quiere herirlo.


pacoblanco.com/escritores/cervantes/obracerv.htm
"el de la Blanca Luna, llegó a don Quijote a dos tercios andados de la carrera , y allí le encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza."

Le pone la lanza sobre la visera y don Quijote ha de cumplir las condiciones del desafío. Molido, aturdido, sin alzarse la visera, habla como “dentro de una tumba”.

Y nuestro héroe proclama que “Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo”. Y él, “el más desdichado caballero de la tierra”. Pide a su rival que le quite la vida puesto que le ha quitado la honra; mas el de la Luna no hará eso sino que dará vivas a la fama de la hermosa. Se contenta con que don Quijote se retire a su lugar un año o lo que le mandase.


Tomado de un blog escolar.
Esta es la ropa de estar por casa de don Quijote, la que ha de ponerse pronto porque "solo me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un año"


Todos los presentes oyen como don Quijote responde que cumplirá como caballero, sin perjudicar a Dulcinea.¡Viva don Quijote!

El de la Blanca Luna vuelve las riendas, saluda con la cabeza al virrey y entra en la ciudad. Manda éste que vayan tras él y se enteren de su identidad.

Levantan a don Quijote, descolorido y sudoroso. Rocinante, malparado, no se puede mover.

Sancho, triste, no sabe qué decir ni hacer. Le parece que está viviendo en sueños toda esa representación. Su señor obligado a no tomar armas y sus promesas deshechas como humo. Vuelve a la realidad y, ahora, lo que teme es si quedará lisiado Rocinante y dislocado su amo. Bueno, no será mala cosa si le "deslocan" y le quitan la locura.

Llevan a don Quijote a la ciudad, en una silla de manos, por orden del virrey; el cual se queda con gran deseo de saber quién es el que ha dejado así a don Quijote.

Un abrazo para todos de María Ángeles Merino.


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Abejita de la Vega da paso a la voz de Ana Félix, que prologa la visita a la playa de don Quijote, para luego comentar los pormenores de la llegada del Caballero de la Blanca Luna y el reto que termina con la derrota de don Quijote. Lo ilustra todo de forma muy didáctica."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0yBuVXk3v
Under Creative Commons License: Attribution Non-Commercial No Derivatives

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

A partir de ahora, don Quijote es más de los lectores que de don Alonso, sin duda.
Ilustraciones muy didácticas.

Merche Pallarés dijo...

Me han gustado mucho las ilustraciones y el relato excelente. Besotes, M.

Paco Cuesta dijo...

Don Quijote, ha soñado tanto con su dama que llega a creer que existe y la defenderá hasta la muerte.

Anónimo dijo...

Querida Arañita,
Ya sabes que amo El Quijote desde muy pequeña, por lo tanto comprenderas como me gusta leerte.
Esta entrada es muy didactica, haces un excelente análisis con lujo de detalles. Te felicito, me gustó muchísimo.
Regresé de vacaciones hace poquísimo y veo que como no me visitas no sabes que tienes un premio en mi blog "Derecho y Familia", te lo he dado con mucho cariño y porque lo mereces, espero verlo colgado en tu hermoso blog.

Cariños desde San Isidro.- Perú.
María del Carmen

Abejita de la Vega dijo...

Maria Angeles, te mando este email porque tu ventana de comentarios no me deja publicar.
Cópialo tu misma. Muchas gracias y un abrazo:


Abejita cómo llevas el verano?, supongo que bien porque con el invierno lluviosos que tuvimos el campo está ahito de flores. Yo lo llevo mal por el negocio que me hace viajar el doble que antes: cosas de la crisis, la gente compra la mitad que antaño.

Bueno, pues empezaré diciendo que esta Dulcinea de la Plaza de España, la veo muy pija. Ya que Sancho la describió (aunque fue fruto de su imaginación) como labradora ahechando trigo rubión, que será el de menos calidad; no así el candeal.
Sale don Quijote a tomar el fresco por la playa, y allí se topa con el fresco que todos ya sabemos quien es.
Pues le vino bien a Cervantes que Avellaneda sacara su apócrifo, porque así, en vez de entrar en zaragoza se llevó a su héroe de baja intensidad directamente a la costa. De allí en adelante ya no hay caminos ni veredas. Se acabó la tierra firme, como dice Sancho cuando su amo quiere ir a rescatar al Gregorio el novio de la Félix: está la mar por medio.
Como bien dices, el de la Blanca Luna condenó a don Quijote a estar un año en pantuflos y camisón, muy bueno el detalle.
Cervantes acaba con la locura de Alonso Quijano para concluir el libro.
El día que nosotros dejemos de soñar moriremos también, aunque estemos vivos, pero vivos vegetales.
O, como dice el Sr de Unamuno, alguien deje de soñarnos.
¿De quien seremos el sueño Abejita?,
supongo que ésta es la pregunta del millón.
Un abrazo

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

¿quien no ha tenido un amor platónico e incluso inexistente? don Quijote también, no da su brazo a torcer, incluso vencido...1 que malaje! el de la Blancaradura...!que mal me cae¡ besos

Abejita de la Vega dijo...

Pedro: es nuestro para siempre. Me sale la vena didáctica, deformación profesional. Me llamó la atención ese blog tan bueno, para chavales de la E.S.O. Hay grandes profesionales por ahí.

Merche: relato corto e intenso. Y triste, pobre Quijo.

Paco: de tanto soñar los sueños se convierten en realidad, en su realidad.

Derechofamilia-páginas libres: gracias por el premio María del Carmen, me ilusiona que mi voz llegue tan lejos. El Quijote seduce y ya no lo dejamos nunca. Me alegro que te gusten mis comentarios, no son de una experta, son de una lectora.

Antonio: copié tu correo.
El verano lo llevo bien dentro de un orden. En el margen derecho del blog puedes ver como el Arlanzón se despide con flores del verano. Flores no faltan.
Espero que haya salida a esta crisis, de la cual los curritos no tenemos la culpa. Por lo que dices, tus clientes han puesto a régimen a sus animalillos, o tienen la mitad de bichos ¿no?
Todos soñamos imposibles como don Quijote, aunque nos demos de bruces...
Las estatuas de la Plaza de España madrileña no me gustan demasiado, esta Dulcinea no parece una labradora, no.
El fresco no se porta tan mal esta vez...sus intenciones son buenas.
Gracias a Avellaneda vamos al mar y de ahí ya no se puede pasar.
La pena es que pronto le van a poner el camisón al pobre don Alonso. Y los pantuflos se van a quedra debajo de la cama. No adelantemos acontecimientos.

Unamuno decía que somos sueños de Dios y un día dejará de soñarnos. Que nos sueñe muchos años.

Manuel: sobre todo a los quince, no es tan malaje el de la Luna, al fin y al cabo. Levanta la lanza.

Un abrazo a todos y gracias por visitarme aquí.