martes, 6 de enero de 2026

"Los hombres, sobrándose siempre, los unos a los otros" (Ana María Matute).


 "Los hombres, sobrándose siempre, los unos a los otros"

Lo escribió Ana María Matute, en Los hijos muertos,1958, Cátedra Letras Hispánicas, página 307.

Una buena lectura para una Navidad o para cualquier otro tiempo. La del Club de lectura de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero, para el mes de enero.


Los hijos muertos de Ana Maria Matute, la mirada asombrada de una niña de la guerra y la posguerra, como mi misma madre. Niños que, con los ojos muy abiertos, vieron a los mayores "sobrándose". Vieron cómo todo se daba la vuelta y no entendían nada.

"No hay sitio para todos: hay que abrirse paso".

Es lo que ha movido siempre la historia de la humanidad.

Seguimos sobrándonos. 

Ya veis, una línea y media. Voy por la página 351, unas gotas de agua en un océano de la mejor literatura. El lector no sale tampoco de su asombro, palabra a palabra, cómo escribía esta dama de las letras españolas. 

Me puse también a escucharla, un bálsamo en estos días protagonizados por un loco que se cree amo del mundo, en fin.


"Los hombres, sobrándose siempre, los unos a los otros"

María Ángeles Merino Moya

Seguimos, tengo pendiente la crónica de Las leyes de la caza de Pilar Fraile, estoy con ella, larga, larga. 


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