sábado, 24 de agosto de 2019

"Tea rooms. Mujeres obreras". Carta a Matilde o a Luisa, qué más da.


Tomando el té con mi sobrina,  en algo parecido a un "tea room".

Comentario en torno a la lectura de la novela Tea rooms, de Luisa Carnés, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero.

Muy estimada señora doña Luisa Carnés, dos puntos:

O Matilde, qué más da. 

El motivo de la presente es dirigirme a usted para poner en su conocimiento el éxito alcanzado por su novela Tea rooms, entre los lectores de nuestro Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU. 

Sí, así era el estilo de las cartas que le dictaban en aquellas infames y amañadas pruebas de selección de mecanógrafas a las que usted hubo de presentarse, con escaso éxito. Escriba su nombre y señas en el sobre, ya es suficiente, la llamaremos. No hay que ser muy perspicaz, no la llamarán. Luisa, o Matilde qué más da, sabe que no seleccionarán a ninguna de las muchachitas  tímidas que titubean al hablar y se sientan a la máquina temblorosas, alisando la falda raída, escondiendo los zapatos deteriorados. El puesto será para las que irrumpen triunfalmente, con un paso estudiado y elegante, con zapatos impecables y uñas brillantes. Aquí hay gato encerrado, piensas, y callas. 



No, no serás nunca una de esas mujeres seguras e impecables, tu idea de "mujer nueva" no pasa por rendirse al acoso y ser una atractiva esclava. No atenderás el sobre azul que tu madre y tus hermanos miran, expectantes, en casa. El muy canalla, el tal M.F. que besa tu pie y te agradecerá le envíes un retrato; no sabe tu madre, su experiencia de la vida es bien limitada. ¿O sí sabe y la miseria amodorra su pudor? Es muy duro pedir fiado el miserable pedazo de queso de la cena. 

"¿Dónde ha leído Matilde: "Vivimos en una sociedad podrida"¡Cállate, pensamiento! "

Tu pensamiento se desboca. Sin dinero ni formación, lees todo lo que está a tu alcance, no importa el mal papel, tan hambrienta de comer como de saber. Luisa Carnés, supiste dar el paso que te condujo desde los libros sin complicaciones literarias a la buena literatura y fuiste mucho más lejos. ¿Dónde se ha visto que publique libros la camarera de un salón de té?

Tus hermanillos, inocentes, no saben nada, solo sueñan con comida que conforte su estómago, zapatos nuevos, abrigos de lana e incluso algún modesto juguete. Pobres niños de tu barrio, y de tantos barrios pobres, pararrayos inocentes de la desesperación de los mayores: gritos, bofetones y lágrimas. ¿Por qué no tienen derecho a la infancia los hijos de los obreros? ¿Por qué no tienen derecho a una vida digna los obreros? Sueñas con un país que satisfaga los sueños.



Aquella tarde, al salir de la inútil prueba de mecanografía, las patatas "viudas" ya se habían disuelto en tu estómago y caíste en la tentación de los buñuelos a 0,10, justo lo que llevabas para el tranvía de vuelta a casa. No te quedaba otra que echar a andar por la calle larga, larga, bajo la lluvia y el paraguas apolillado, mientras el relieve de los adoquines se te clavaba en las suelas gastadas. Desfilaban ante ti escaparates que irradiaban luz: ropa, zapatos, dulces, alhajas, medallones, radios, ventiladores...y los libros. 

Lees: "terrorismo, sabotaje, revolución". Y, más allá, los valladares: "¡Viva Rusia! ", "¡Obreros! Preparaos contra la guerra imperialista". 


"Legiones de hambrientos pululan por las calles del mundo capitalista"

Un viejo salón de té.


Imposible entrar de mecanógrafa, tu próximo trabajo será el de camarera en un "tea room", próximo a la Puerta del Sol madrileña. ¿Seguirás el modelo de tus compañeras?

No serás como Marta, del brazo de un señor mayor y muy rico, en una jaula de oro, tras ser despedida del "tea room" por caer en la tentación de la peseta huérfana. Ya auguras que, tras el paraíso, Marta caerá en el infierno, que ese brazo no la amparará siempre.

No serás como Paca, la más veterana, presume de dominar la situación pero igualmente vive encadenada a la jornada agotadora y al jornal de tres pesetas que no da para vivir.  La religión es su adormidera: las pocas horas de asueto las pasa, con otras jóvenes, en un convento. Las monjas quieren saber: lugares que frecuenta, compañías, pensamientos, palabras, espectáculos, lecturas, vestidos..."ese descote". A cambio,  "allí" se pasa bien, se juega, se reza y no se gasta dinero. 

No serás como Laurita, la ahijada del dueño, la menos necesitada, la más alocada, qué pena de muchacha, muerta con la matriz perforada por la varilla de un paraguas. Y lo que más te ha indignado "aquella madre, más horrorizada por la opinión de la gente que por la muerte de su hija", "una familia muy decente", con "la casa llena de santujos". "Un verdadero asco".

"La muerte de Laurita cae sobre la espalda de la sociedad."

No serás nunca "encargada" que vigile con ceño fruncido a las compañeras  y vaya con el cuento al terrible jefe , "el ogro". 

Ni te casarás con el pastelero del barrio y no porque sea feo. Un buen hombre, te conviene, Matilde o Luisa, qué más da. ¡Qué pesadas las amigas casamenteras! No, no quieres plegarte a lo que la sociedad espera de ti. La emancipación y un trabajo digno, así reflexionas:

"Pero también hay mujeres que se independizan, que viven de su propio esfuerzo, sin necesidad de "aguantar tíos". Pero eso es en otro país, donde la cultura ha dado un paso de gigante; donde la mujer ha dejado de ser un instrumento de placer físico y de explotación; donde las universidades abren sus puertas a las obreras y a las campesinas más humildes."


Ese era tu sueño, Luisa o Matilde, qué más da. Viviste el ambiente de inestabilidad política y social de la España de los años treinta, del siglo pasado. Te decantaste ideológicamente hacia la militancia en el Partido Comunista y fuiste feminista, defensora total y absoluta del voto y de los derechos de la mujer. No pudiste estudiar, autodidacta quisiste mostrar con claridad, con historias que tú tan bien conocías, el mensaje de la mujer nueva. Seguiste las normas del realismo soviético: sencillo, directo y con carga ideológica. 

Una novela de tesis, una obra que no ha perdido vigencia. La mujer nueva que soñaste, Luisa Carnés, es la lucha de millones de mujeres en el mundo. Tea rooms provoca en los lectores una reacción emocional y saltan de inmediato los resortes: comparamos el trabajo y la vida de la mujer de entonces y de ahora. Es inevitable. Ahora,en nuestro país, se ha avanzado mucho, hay legislaciones, hay normativas, otra cosa es que se cumplan.


Luisa Carnés

¿Hay "tea rooms" ahora? Aunque no haya té, se entiende.

Una buena pregunta. 

Ha sido un placer conocerla, doña Luisa Carnés, escritora salvada del olvido. ¿O Matilde? ¡Qué más da! Gracias por su obra, su granito de arena en la construcción de la "mujer nueva". Es una pena que muriera tan joven, en el exilio mexicano.

Le saluda atentamente:

María Ángeles Merino Moya



Palabras en rojo tomadas directamente del libro: Tea rooms. Mujeres obreras, Hoja de lata Editorial S.L. , séptima edición, noviembre de 2017, ISBN: 978-84-16537-11-2.

viernes, 5 de julio de 2019

Crónica de final de curso del "Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU", con resumen balance y comentario a "La tesis de Nancy" de Ramón J. Sender.

Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU. Foto fin de curso publicada en Diario de Burgos

Pequeña crónica de final de curso del Club de lectura de La Acequia y Alumni UBU (25 junio 2019). Comentario sobre La tesis de Nancy de Ramón J. Sender.

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua acogió el martes 25 de junio a las 16:30, en el Palacio de la Isla de Burgos, la clausura del curso 2018-2019 del "Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU", dirigido por Pedro Ojeda. Se procedió a comentar el último de los libros leídos por los integrantes del club (La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender) y se realizó también un balance de las lecturas programadas durante el curso. 

El profesor Pedro Ojeda Escudero agradeció la acogida al Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, "nuestra casa, un espacio cultural abierto al público" A continuación, nos ofreció un excelente resumen balance de nuestras nueve aventuras lectoras. 

-(Pedro Ojeda) De septiembre a aquí han ocurrido tantas cosas. Hemos tenido presentaciones de libros como Lucía en la noche de Juan Manuel de Prada y La Llanura celeste de José Antonio Abella. Un montón de cosas para nuestro disfrute. 

En septiembre y octubre, leímos Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Fuimos de lleno a ese espacio mítico que es Macondo. A algunos les hicieron falta chuletas para orientarse en el árbol genealógico (a la que esto escribe le vinieron muy bien). ¿Pasó la prueba? Sí, nos sigue apasionando. Una gran obra que no ha perdido vigencia. 

Recordando la lectura de Cien años de soledad. Foto Instituto Castellano Leonés de la Lengua.

En noviembre, leímos Filek. El estafador que engañó a Franco de Ignacio Martínez Pisón. Gustó a unos más y a otros menos. Es el retrato de una época, un personaje que estafó a Franco. El escritor jugaba entre la realidad y la ficción. Filek convenció a todo un gobierno de la fórmula de la gasolina a partir del agua del Jarama, llegó al BOE...¿Quién era de verdad? Hay muchas lagunas. Estafador, espía...Es un género: el de la literatura de no ficción. 


Filek. El estafador que engañó a Franco de Ignacio Martínez Pisón. Con el BOE.

En diciembre, leímos Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Vicente Blasco Ibáñez. Apasionante, no dejó a nadie indemne. La narrativa bélica viene de aquí. Nos llevó  a un encuentro con el aula de Historia de Alumni UBU, dirigida por la profesora Carlota Martínez Sáez, apasionada y apasionante. 

Los lectores, Pilar Lorente, Pedro Ojeda y Carlota Martínez Sáez.

En enero, leímos Cuaderno de vacaciones de Luis Alberto de Cuenca. Poemas que él escribe en vacaciones sin construir un libro, jugando con los clásicos y la cultura pop. Me empeño en poner poesía, a pesar de la dificultad. Tal vez leamos a Góngora o a Garcilaso. ¿Por qué no?


Cuaderno de vacaciones en un día que no era de vacaciones. 

En febrero, leímos El color de los ángeles de Eva Díaz Pérez. Una novela que a unos interesó mucho y a otros no. Novela histórica, como un "biopic" en el cine, repasa la biografía de una persona, la de Murillo, aprovechando el cuarto centenario. Nos permitió ir a Sevilla y las exposiciones, yendo más allá del Murillo de los santos y las inmaculadas, el Murillo cotidiano. Fue interesante hacer de guía por Sevilla, aunque la ruta de El color de los ángeles es algo larga y fatigosa.


Eva Díaz Pérez en Sevilla, con El color de los ángeles. Foto de Yolanda Delgado.

En marzo, Los amores equivocados, de Cristina Peri Rossi, decepcionó un poco, algunos esperaban algo más. Casi siempre nos enamoramos de personas equivocadas.



En abril, leímos Concierto barroco de Alejo Carpentier es una novela apasionante, con un salto final en el tiempo. En el arranque, no tenemos que olvidar que se escribió antes de Cien años de soledad. 



En mayo, leímos Tea rooms de Luisa Carnés, un descubrimiento editorial de hace tres años, la recuperación de una voz femenina, comprometida con su tiempo. Sin formación ni medios económicos, con un compromiso político, se hizo un hueco. Muy interesante, una voz que merece la pena. 




Y en junio leímos La tesis de Nancy de Ramón J. Sender, la que ahora nos ocupa. 


-(P.O.) Es una obra de humor, divertida. Vamos a ver si sigue siendo actual. 

-(L.) No he podido con él, con ella. Me parece tonta y llena de tópicos.

-(L.) Hay que tener en cuenta la época en que se hizo. Me he divertido mucho. 

--(L.) Yo también.

-(L.) Una España atrasada, con los tópicos sobre los andaluces y los gitanos. 

-(L.) Crítica a España y también a los Estados Unidos.

-(L.) Nancy es muy simple, se cree mucho y luego es muy simple.

-(L.) Es tonta y prepotente, está segurísima de sus razonamientos.

-(L.) España vista por gente de fuera.

-(L.) Como introducción, el autor coloca tres pequeños  textos que nos dan algunas claves: hacer reír cosa de discretos, reír para no llorar, reír de ver como los tontos se irritan.

"Es cosa de discretos hacer reír." (Cervantes)

"Je me presse de rire de tout, de peur d´être obligé d´en pleurer." (Beaumarchais) (Me apresuro a reírme de todo, por miedo a ser obligado a llorar).

Does thou  laugh to see how fools are vexed? (T. Dekker) (¿Te ríes al ver como los tontos se irritan?)


-(L.) Se aprovecha de la amistad.

-(L.) El sentido utilitario americano, en realidad una cosa monstruosa. Nancy mantiene la farsa del noviazgo para hacer su tesis a toda costa. Luego resulta ser tan antigua como las españolas, en cuanto su antiguo novio le envía una carta y un anillo recoge su tesis y sale corriendo para su país.

-(L.)Todos se aprovechan de todos.

-(L.) ¿España sigue siendo así? No.

-(L.) Me ha gustado. La he releído. Me sorprende como el autor apunta tantas frases que se siguen diciendo. 

-(L.) Una descripción de una España que ha existido.

-(L.) No lo he acabado, me aburría, me parecía pesadísimo, me costaba cogerlo por obligación. 

Pedro Ojeda con Ramón J.Sender

-(P.O.) La nueva edición ha llegado a la 51. Está comentada para clases de español. 

-(L.) En Andalucia, les gusta mucho, les hace mucha gracia.

-(L.) Esta muy focalizada en Andalucía, no toda España es así. Es lo que más me ha cansado. 

-(L.) Nancy no se entera de nada. Es una persona extranjera, inmersa en una cultura que no entiende, pero que ella cree entender.

-(P.O.) Nancy pertenece a un tipo de americanos de cultura calvinista. No participan en bromas, no entienden el engaño, entienden todo al pie de la letra. Yo he conocido a personas como Nancy.

-(L.) Critica  a los americanos y a la escocesa que es toda una caricatura.

-(L.) ¿Pasada de moda? ¿Obsoleta?

-(L.) Los piropos la confunden, le extrañan. Me encantan los piropos, en aquella época en que podía ir una mujer por la calle.

-(L.) Me ha divertido, hoy no se publicaría así. 

-(P.O.) Los lectores actuales no son los de antes. Hay una evolución de la literatura, obras que os apasionaron en un época y ahora se os caen. Ramón J. Sender escribió continuaciones pero no son muy interesantes.

Nancy, doctora en gitanería (1974), Nancy y el Bato loco (1974), Gloria y vejamen de Nancy (1977) y Epílogo a Nancy: bajo el signo de Taurus, (1979).

-(L.) La tesis de Nancy forma algo semejante a unas "Cartas Americanas", como las Cartas marruecas de Cadalso. 

-(P.O.) Ese es el género, pero Cadalso era un intelectual que quería reformar el país. Esta es una novela más cotidiana. 

Ahora es diferente por la globalización, internet, televisión; pero los tópicos siguen funcionando y los monologuistas echan mano de ellos. Se van actualizando los chistes de siempre, esos de: eran un francés, un inglés, un alemán, un español...y un chino.

El contexto de La tesis de Nancy: Ramón J. Sender está en el exilio, en Estados Unidos, no conoce la realidad española, es profesor de universidad y recuerda como era España. Manda una estudiante suya cuadriculada: eso es así. La manda a España y elige Sevilla y la manda al mundo gitano. Parte de un disparate, pone a una extranjera que es Nancy y la coloca en un contexto muy tópico y muy extremo, quiere provocar el choque,  juega con el choque. Un grupo de gitanos cerca de Sevilla con burros...Exagera para contar lo que a él le interesa. Una caricatura de lo que él recuerda, la España de los años treinta: autarquía, pobreza. Imagina como puede estar España y hace un contraste de costumbres.

Vendedor ambulante en Alcalá de Guadaira

-(L.) Es extraño que no haya crítica social, tal vez para poder publicar, quizás se haya basado en una alumna suya y pudiera ser reconocible. 

-(L.) Crítica a los aristócratas...el marqués que le soba la rodilla y ella dice que le da masajes, que qué amable. 

-(L.) Como sin darle mucha importancia, aparece un personaje de los que llamaban "topos", españoles que llevaban ocultos desde la guerra civil, para evitar ser encarcelados o ejecutados. Dura muy poco, pues el marqués se lo lleva al cortijo, donde nadie le va a molestar, y enseguida muere...de muerte natural, suponemos. 


-(P.O.) Es un juego literario. No hay crítica por el género que adopta. Es una caricatura, hace una novela de humor, hay crítica pero no crítica política. Después de otra novela más profunda, escribe un divertimento que va a tener mucho éxito. Después de La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, una barbaridad de novela que medita sobre el ser humano, la violencia, el despotismo, prueba que sabe hacer otras cosas. En España, se ha practicado poco la literatura de humor: Jardiel Poncela, Julio Camba y su Aventuras de una peseta...

No es un humor fino, va a la caricatura: los gitanos no pueden ser más gitanos y los chistes son reconocibles, los de toda la vida. Nancy, con su mentalidad calvinista, entiende de forma literal y se consigue el humor. 

-(L.) Le dicen que está buena y entiende que se preocupan por su salud.

-(P.O.)  A una norteamericana de los años sesenta la sitúa en Alcalá de Guadaira, un pueblo cerca de Sevilla, la sociedad más machista y conservadora. 


-(L.) Lo de los tópicos me ha parecido pesado.

-(L.) Los turistas vienen buscándolos, preguntan por toros, sevillanas...(experiencia de una guía de turismo).

-(P.O.) ¿Cuál es tu experiencia? (A una lectora italiana que lleva quince años en España)

-(L.) Cuando vine de Erasmus ya entendía...

-(P.O.) Los tópicos funcionan. Hay cosas divertidísimas, tú no te lo crees, se te ha atragantado la Nancy (se dirige a la lectora que dijo no soportar al personaje). Ramón J. Sender era profesor universitario  en Estados Unidos, no solo se dedicaba a explicar literatura, también explicaba el idioma y utilizaría estas historias y construcciones lingüísticas en sus clases. Era un divertimento, no estaba tratando de hacer la gran novela. Se utiliza todavía para explicar giros idiomáticos a los extranjeros. 

Hemos vivido un curso intenso. Ahora podéis leer best-sellers (esto último dicho con guasa).

-¿Qué ha dicho? 

-(María Ángeles Merino ) No, no vamos a leer best-sellers. Apuntad,chicas y chicos, Las memorias de Leticia Valle de Rosa Chacel y La aventura equinoccial de Lope de Aguirre de Ramón J. Sender. Y la última vez dijo algo de Max Aub, al loro. 

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Y, como ha publicado el Diario de Burgos, el club de lectura La Acequia coge vacaciones. Pero no nos marchamos del Palacio de la Isla sin disfrutar de  la exposición "Humor gráfico en la transición", con viñetas originales del desaparecido Diario 16. Una sonrisa al pasado. 


Después, nos tomamos algo frío en una terracita y nos despedimos hasta el curso que viene. 

Diario de Burgos

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino Moya

domingo, 16 de junio de 2019

Crónica de una reunión lectora en torno a "Tea rooms" de Luisa Carnés.


 El profesor Pedro Ojeda, la novela Tea rooms y mi cuaderno de apuntes. 

Crónica de la reunión mensual del Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU

La primavera va llegando a su fin. Nos saludan el nogal y el magnolio, junto a las ventanas. 


El martes, 4 de junio, a las cuatro y media de la tarde, en el Seminario 119 de la Facultad de Humanidades, en la UBU, el Club de Lectura presencial de La Acequia y Alumni UBU,  dirigido por Pedro Ojeda Escudero, vivió una interesante y animada reunión, en torno a la novela Tea rooms de Luisa Carnés.



Nuestro profesor nos ofrece un hermoso adelanto de su próximo libro de poemas: El camino de los corzos. Y , tras la "ladra" de los corzos, comienza el diálogo de Pedro Ojeda (P.O.) con los lectores allí reunidos (L.).

-(P.O.) ¿Dificultad para leer Tea rooms

-(L.) Ninguna.

-(L.) Las cosas del trabajo: precariedad y situaciones diferentes que se repiten ahora. 

-(P.O.) En un contexto diferente. En lugar de ir "de mal a mejor", ahora "de mejor a mal".


-(L.) No tiene nada que ver, aunque ahora te pueden explotar también y por mucho tiempo. Es un retrato de la época, como en las novelas de Josefina Aldecoa, pero más dura. Ni yo, que soy aquí la mayor, lo viví tan crudo. Sería distinto en Madrid que en Burgos, o en un pueblo...Derechos de la mujer, ahora los hombres están igual, tortas para empleos de mil euros, lo que hemos ganado.

Un buen lector, el libro de Luisa Carnés y mi cuaderno de apuntes en acción.

-(L.) No he vivido ninguna diferencia, nosotras, en la enseñanza, no las hemos vivido (lectoras docentes de primaria y secundaria).

-(L.) Como maestra de la pública, no viví ninguna discriminación en el trabajo ni en el salario. Sólo recuerdo que cuando empecé a trabajar,en 1979, en el concurso de traslados había todavía plazas diferentes para maestras y maestros, algo que enseguida desapareció y que a mí no llegó a afectarme, era un residuo de la educación separada para niños y niñas.

-(L.)  En mi casa tuvimos criadas que eran como de casa, me ha extrañado que se tratara así al servicio.

-(L.) Mi madre tendría ahora ciento dieciséis años, vino muy jovencita a trabajar desde el pueblo a Burgos en el Hotel Universal. Mi madre cobró porque cotizaron por ella, algo que no era habitual. 

-(L.) El caso de mi madre fue que trabajó y no cotizó, lo contrario.

-(L.) Me ha impresionado la dureza de la situación, la explotación del capital, el capital es malo.

-(L.) Me ha gustado mucho la experiencia vital de Matilde-Luisa Carnés por encima de los convencionalismos de la época, una ilusión, una esperanza, una mujer nueva. Ahora tenemos más posibilidades.



-(P.O.) Nos estamos cebando en la comparación. La diferencia es que hoy hay reglas, una legislación, una normativa, otra cosa es que no se cumpla. El otro yo de Matilde asoma al final, con un mensaje de esperanza.

-(L.) La mujer nueva.

-(L.) La mujer siempre tutelada, primero por los padres, luego por el marido.

-(P.O.) Hace cuatro días que era así.

-(L.) Es impresionante el personaje de Marta, no tiene dinero para nada, está desesperada, su padre alcohólico, su madre alcohólica, va al salón de té rogando: "tengo que trabajar".

-(L.) Es la que termina robando la peseta, la tentación es demasiado fuerte. La echan, pasará a ser la protegida de un rico, acabará mal profetiza el libro.

-(L.) Aparece también el tema del aborto.

-(L.) Todas tienen su dignidad de mujer.

-(L.) Como la mujer del camarero, se necesita mucho valor, se carga el trabajo del marido pero su dignidad está por encima.

-(L.) La sobrina del "ogro", atraída por la gente del cine, es la que aborta y muere.

-(P.O.) Viven experiencias durísimas pero no hay censura ni condena.

-(L.) No se puede comparar con lo de ahora, la actitud de los hombres con las mujeres en el trabajo era paternalista. Cuando empecé a trabajar, el habilitado era buena persona, estuvo ocho días enseñándome lo que tenía que hacer, el día en que se marchó me dijo: "yo estoy ahí, entra y me preguntas". Me quedé callada, "ya te joderá el humo" pensé.

-(P.O.) Paternalismo, te estaba considerando inferior, era lo normal.



Ahora, en los clubes de lectura, en las presentaciones y conferencias, en todas las actividades culturales, la mayoría son mujeres. A los hombres los encontramos en el fútbol. Es debido a la falta de educación emocional, a los hombres no se les ha enseñado lo que afecta a las emociones, a la sensibilidad. Al final de los actos culturales, lo he podido comprobar, el hombre levanta la voz y tiene que lucirse, las mujeres preguntan.

Como escritura literaria, Tea rooms ha provocado una comparación de experiencias.


-(L.) Fácil de leer.

-(L.) Como hombre, me ha gustado porque he vivido lo contrario, en la Universidad había pocas mujeres.

-(P.O.) El techo de cristal va a reventar en un plazo de diez o quince años. Las mujeres tienen los mejores expedientes, subirán por sí solas.



Pasamos a hablar del estilo:

-(L.)  Para ser del año treinta y seis, la escritura me pareció actual, con frases cortas, no muy historiadas.

-(P.O.) No hay retórica. ¿Por qué resulta tan actual? ¿Por qué?

-(L.) Es autodidacta.

-(L.) Tuvo formación periodística.

-(P.O.) Por ahí puede ir la cosa. La edición original es de 1934.

-(L.) Me di cuenta que pasaba de frases elaboradas. Porque a ella le gustaba el periodismo, la forma de escribir del periodismo.

-(P.O.) Tenemos su autodidactismo. Publica cuentos, había roto la barrera de su clase social que no solía publicar. Como no tenía dinero ni formación, empieza a leer lo más accesible. Novelas que vendían en los quioscos, en mal papel, sin complicaciones literarias; aunque también publicaban en este formato escritores grandes, buena literatura. 



Como estas. (Pedro Ojeda nos muestra unos cuadernillos o folletos, unas ediciones baratas de aquella época: La Comedia Nueva de Leandro Fernández de Moratín y El idilio de un enfermo de Armando Palacio Valdés).



Mujeres como Luisa Carnés tenían acceso a este tipo de literatura.


Empieza a relacionarse con el Partido Comunista, decantándose ideológicamente hacia la militancia. Se hizo feminista en aquella época, defensora total y absoluta del voto y de los derechos de la mujer. Tuvo amistad con Clara Campoamor y por su escritura es aceptada plenamente en círculos de escritores.


En los años treinta, la Unión Soviética empieza a internacionalizar el realismo y hace cambiar la literatura con novelas de tesis. Sumamos todos los elementos: autodidactismo, periodismo, realismo, novelas de tesis. Ella lo ha vivido, ha trabajado en un salón de té, es casi seguro que las historias son reales. Quería elaborar un documento de cosas que conoce literaturizándolas. 

Intenta difundir la ideología feminista y comunista, con intención de propaganda y perspectiva ideológica. Sigue las normas del realismo soviético, sencillo, directo y con carga ideológica. No se para en el estilo, va directa a contar historias que provocan una reacción emocional, psicológica, como ha ocurrido con nosotros.



En aquella época, la mayoría de la novela era conservadora y llama la atención un libro sobre situaciones injustas. Vivió la guerra civil, fue al exilio pero no pasó por los campos de concentración franceses porque unos cuantos intelectuales hicieron una selección entre escritores, profesores de universidad, ni un solo obrero. El presidente Lázaro Cárdenas quiso que se les abrieran las puertas y Luisa Carnés es seleccionada para ir a México, donde siguió escribiendo.

No pasó a la historia por el exilio, no era bien vista por el régimen, muere en 1964 y es mujer, ni siquiera eso le sirve; aunque los republicanos recuperan a mujeres como María ZambranoRosa Chacel.

Yo no la conocía, se publicó este libro hace cuatro o cinco años. No tenía formación pero había leído mucho y se da cuenta de que ha de dar cuenta a las mujeres obreras. 

-(L.) Se la presté a una amiga que me dijo que era igual que la cafetería de su barrio, con las historias personales que le cuentan las camareras, que lo aprovechan todo, que no tiran nada...

-(P.O.) Hay detalles del avance, anuncia un avance. Una ley de 1912 obligaba a los empleadores a tener una silla para las empleadas, hablan de la silla pero cuidado:

"Detrás del mostrador de la pastelería hay una banqueta para descanso de las empleadas; pero no es prudente ocuparla demasiado tiempo o repetidas veces; la encargada vigila desde el mostrador de enfrente, tiesa frente a la caja registradora."

-(L.) En la frutería donde compro, la dependienta no tiene silla. El jefe no quiere que se sienten.

-(P.O.) ¿El balance es positivo?

(L.) Lo es.

Terminamos la sesión con una propuesta de lectura para el curso que viene. Pedro Ojeda nos propone algunas obras de Max Aub, un escritor del exilio, intelectual de gran altura al que se intentó recuperar. 

Nos despedimos hasta el 25 de junio, en el Palacio de la Isla. Comentaremos La tesis de Nancy de Ramón J. Sénder. Será nuestro fin de curso. ¡A por la petarda! Dicho con todo el cariño.

La tesis de Nancy de Ramón J. Sénder.

Mi crónica está redactada, como otras veces, siguiendo mis rápidos apuntes tomados en la reunión, con la voluntad de acertar con su espíritu, ya que con la letra, toda la letra, es humanamente imposible. 

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino Moya

sábado, 25 de mayo de 2019

"Concierto barroco" de Alejo Carpentier. Se abre el concierto con el tintineo de la plata, las palabras y los acentos.


Concierto barroco junto a Fuente Colonial del Paseo de la Isla (procedente de San Pedro de Arlanza).

Comentario en torno a la lectura de Concierto barroco de Alejo Carpentier, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda Escudero. 

Con la invitación del Salmo 81, entramos en Concierto Barroco, del escritor cubano Alejo Carpentier.



Cuchillos, tenedores, platos, jarros fruteros, bandejas, jarros de vino, saleros, cascanueces, cubiletes, cucharillas...y el pargo. Se abre el concierto con el tintineo de la plata, las palabras y los acentos. Plata, plata, plata, quedamente, acompasadamente: aquí lo que se queda, aquí lo que se va, el orín del amo cae en la plata, el orín de Francisquillo  al barro va, y le sigue al compás, aquí lo que se queda, aquí lo que se va.



"Los adjetivos, la síntaxis  acumulativa, las palabras eufónicas, la repetición de estructuras y los acentos situados en una clave determinada" bañan de poesía la prosa. El resultado es una prosa poética cuyo ritmo se nos pega, como una música insistente y repetitiva. ¡Como un concierto barroco! Un barroco triple por americano: europeo, indígena y africano a la vez. 

Es el siglo XVIII, aunque luego el realismo mágico habrá de hacer trizas la línea de tiempo. Una barroca orfebrería de la palabra para contar algo ligerísimo: el viaje de placer de un antiguo minero, enriquecido en las minas de plata del México colonial, acompañado por su criado. Embarca en Veracruz, va a La Habana, donde una epidemia acaba pronto con el sirviente, y encuentra pronto sustituto en Filomeno, un quijotesco mozo de mulas, negro y cantarín. Va a un Madrid poblachón manchego  que no le gusta nada, parte a Venecia y allí estallan los colores del Carnaval. En una taberna, conoce al músico Vivaldi y le cuenta la historia de Moctezuma. El "cura pelirrojo" se entusiasma y le falta tiempo para escribir con ella una ópera. 



Un inaudito trío, Vivaldi, Scarlatti Haendel, tocará la ópera Motezuma, con las chicas huérfanas instrumentistas del Ospedale. Lo temporal qué más da, si un exultante Louis Armstrong nos aguarda al final. Todo se sostiene en la música, "en un movimiento circular que va creciendo". Por medio, los del del XVIII, discuten sobre la música de Stravinsky, del XX. Y lo hacen bajo los cipreses, en el cementerio donde yace el romántico y decimonónico Wagner: el alemán que fue a morir a Venecia de una apoplejía. 

El rigor histórico que más da, "un Hernán Cortés vencedor, perdonando a sus enemigos y sellando una eterna amistad entre aztecas y españoles. Moctezuma jura fidelidad eterna al Rey de España". Las patadas a la Historia son bestiales, lo que importa es la exaltación de lo americano. Así concluye el protagonista:

"Nieto soy de gente nacida en Colmenar de Oreja y Villamanrique de Tajo, hijo de extremeño bautizado en Medellín, como lo fue Cortés...Y me di cuenta, de pronto, que estaba en el bando de los americanos, blandiendo los mismos arcos y deseando la ruina de aquellos que me dieron sangre y apellido."

Así es Concierto barroco, una convergencia de tiempos y situaciones que sólo es posible gracias a la creación literaria. Es la fiesta de la literatura, no nos confundamos. 



Y cada lector se fabrica su propia fiesta. La mía es vivir un Concerto grosso, compuesto y dirigido por "il Prete Rosso", tan optimista que "vivirá siempre en primavera, aunque lo agarre el invierno". 



Sueño. Unas campesinas juegan al corro en un campo tapizado de chiribitas, un pajarillo canta con insistencia en una rama y, de pronto, amenaza una tormenta. Haendel acomete con "tubos de clarines", trompetas y bombardas" y empiezan a sonar las trompetas del Juicio Final. El cura pelirrojo grita: "¡El sajón nos está jodiendo a todos!" y las instrumentistas del Ospedale exasperan el "fortíssimo"para seguirlo. 

Se oyen gritos de valkirias. El negrito Filomeno golpea las fiambreras: "Ca-la-ba-són. Son-son". El circunspecto y pálido Scarlatti corea: "Kábala sum sum sum" y clama: "Cuando quiero llevar un compás, él me impone el suyo. Acabaré tocando música de caníbales". Vivaldi aguanta la risa, hace cesar la tormenta y silencia las trompetas apocalípticas y los calabasones. Ahora canta un coro de pajarillos, se impone la dulce calma y las campesinas danzan enlazadas. Antonio está en su salsa, baja los brazos, la última nota y todos al Ospedale. Allí, unos detrás de otros: 

"Así, en fila danzante y culebreante, uno detrás del otro, dieron varias vueltas al deambulatorio, y siguieron luego por los corredores y pasillos, subiendo escaleras, bajando escaleras, recorrieron las galerías, hasta que se les unieron las monjas custodias, la hermana tornera, las fámulas de cocina, las fregonas...pronto seguidas por el mayordomo de fábrica, el hortelano, el jardinero, el campanero, el barquero y hasta la boba del desván que dejaba de ser boba cuando de cantar se trataba..."

¿No era eso una conga? Excelente fin de fiesta. 



Después de mi particular concierto barroco, no queda más que despedirme.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino