miércoles, 1 de noviembre de 2017

La sirena de Gibraltar: "la mayoría de los asesinos son gente corriente, como tú y como yo".



Comentario a la novela La sirena de Gibraltar de Leandro Pérez, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda. En forma de diálogo con Austri, mi amiga de lecturas.

-Es octubre y voy leyendo, por el paseo de la Isla, andando, como hago a veces. Un niño me adelanta con su patinete para comprobar algo que le resulta increíble. La criaturita clama: "¡Papá, una señora leyendo!". Papá no dice nada, no se excusa de la descortesía de su niño, sólo le dedica una breve mirada que no alcanzo a ver. Sospecho que soy un bicho raro, tanto para el padre como para el hijo. ¡Una señora leyendo!  

-¡Y eso que el buen señor ni se imaginaba que leías las Novelas amorosas y ejemplares de una escritora feminista y del XVII! Una dama solterona que defendió la igualdad y libertad de la mujer, abriendo los ojos de jóvenes lectoras, con gran escándalo en los púlpitos. Seguro que ese señor no ha oído el nombre de María de Zayas en su vida. 

-¡Y si lo oyó ni se enteró! Unos treinta y tantos años, vete tú a saber...Sin embargo, no estaba con la Zayas, sino con alguien mucho más cercano. Leía una novela negra de un escritor burgalés nacido en 1972: Leandro Pérez. Mira, se titula La sirena de Gibraltar. 


Leandro Pérez en el MEH. presentando la última novela de Lorenzo Silva.

-¿Burgalés?

-Sí, escritor y periodista. Y tan burgalés que, en su libro, se cuela el viento gélido de El Plantío.

"Vaya, vaya. ¡El sitio donde más frío he pasado en mi vida!"

-¡E incluso hay sitio para la "la tortilla de patatas soberbia" del bar "Donde Alberto", el antiguo "Cuatro Torres", junto a Capitanía! Y para la añoranza de los tiempos de "cerveza en vasos de tubo, como cuando empezó a salir de marcha por las Llanas y las Bernardas. Burgos había cambiado, había más luz y menos frío."



"La sirena de Gibraltar" y "Las cuatro torres", en el bar "Donde Alberto".

-Veo que tú también la has leído. La sirena de Gibraltar está etiquetada como novela negra.

-Sí, de esas en que "los malos" son malísimos. No tienen escrúpulos, no se paran en nada para conseguir sus objetivos, son lo más "negro" de la sociedad, nunca mejor dicho. Para que no se salgan con la suya tenemos a "los buenos": el policia, el detective, el periodista, el que investiga...



-No tan "buenos". La vida profesional de Juan Torca, el protagonista, el que busca al asesino, tiene más sombras que luces: militar, "guerra sucia etarra", mercenario ("hijoputa de lujo"), empresa de armamento "con negocios e intereses...de un confín  a otro del mundo"  y la última "a su bola...con suficiente dinero negro y blanqueado como para no dar jamás un palo al agua". 

-No te olvides de los tres compadres que comparten, en parte, su currículum. Gente aguerrida. El equipo nació dentro de  un grupo que se forjó en el Ejército, durante unas maniobras en las que "saltaron de un helicóptero sin armas ni víveres". 

-Y "salieron del bosque con una petaca, con una piel de lobo y con un juramento: se apoyarían siempre". Los "cinco pata negra" se quitarán el uniforme para meterse a lo que ellos llaman "hijoputas de lujo", serán mercenarios en zonas calientes del planeta...y uno no volverá. Quedaron cuatro, el recuerdo literario de los tres mosqueteros con D'Artagnan es inevitable. 



Bueno sí, también el Capitán Trueno, Jandro tiene algo del forzudo y comilón Goliath. En los setenta los niños todavía leían tebeos, que aún no se llamaban cómics. Y esa serie de televisión que apuntan por ahí...también.

-Sus vidas tomaron rumbos distintos. Los iremos conociendo cuando Juan Torca los vaya convocando para el asunto de la sirena de Gibraltar. ¿Son de fiar esos "buenos"? ¿Es de fiar Juan Torca? 

-Bueno, Austri, vayamos primero al asesinato. La novela comienza con un cadáver seductor:

"La muerte es una sirena andaluza con la cola forrada de hormigón. Una sirena de ojos abiertos y pechos mecidos por la corriente, que seduce a peces y buzos.
La sirena emerge del Manzanares un amanecer soleado y tórrido. Boca abajo parece una momia mutilada, envuelta en plásticos chorreantes que impiden que sus brazos se aferren a las aguas del río madrileño..."

Juan Torca contempla como la grúa lo rescata  y la acompaña, cabalgando su moto, hasta el "instituto anatómico". Tiene la intención de visitarla de madrugada, cuando la hayan liberado del hormigón y el forense la haya profanado. La sirena "le ha embrujado como las sirenas de La Odisea a Ulises". 

Una de las sirenas del Retiro, en el monumento a Alfonso XII.

-Juan Torca no puede dormir, se ducha, sale a correr y se adentra en el Retiro.  "...se detiene al llegar al lago. Con la mirada perdida, intenta no pensar en la otra sirena". ¿Qué le pasa a Juan Torca con las sirenas? 

"Un locutor cuenta que la sirena del Manzanares se llamaba Rebecca Cuz. Que la llamaban Becca Cruz, en Gibraltar. Y la Queca, al otro lado de la Verja. Que tenía treinta años y dos hermanas: Maddie y Lisa Cruz". Son sólo datos, le extraña que la hayan identificado tan pronto. 

-Escucha esto, Austri, está en cursiva. ¿Puede ser Torca el asesino o alguno de los compadres? ¿Problemas políticos con el Reino Unido? ¿No eran acaso bloques de hormigón los que lanzaron a las aguas gibraltareñas para evitar la pesca? Te voy a leer frases salteadas. 

"Tendrás que matar a dos putas-le había dicho la mujer un mes antes."

"Estamos convencidos de que contra Gibraltar la política ya no vale. Y seguro que tú también. Eres un patriota. Nos consta. Hemos tenido acceso a tu expediente militar y sabemos, o mejor dicho hemos deducido qué tuviste que hacer en la guerra contra ETA."


"Vale cien mil euros me parece una cantidad adecuada-dijo Torca-el riesgo lo merece..."


"..El encargo es complejo. Pero algo debería ya estar muy claro: las dos chicas tienen que ser oriundas de Gibraltar, no pueden ser españolas. Y necesitas nuestro visto bueno previo."


"...tu compadre nos ha asegurado que aceptarías el encargo sin dudarlo. ¿Nos hemos equivocado?


"Ni colega ni amigo. La mujer dijo "compadre". 



-No, no puede ser tan fácil. No me tomes el pelo con bloques de hormigón, amiga. Además, Juan Torca no me parece un asesino. Mira, me gusta mucho como defiende a  la ecuatoriana gordita que corre, la pobre,"como una rueda pinchada", mientras la insultan dos niñatos con mocasines y bandera rojigualda. Que si vaya pandero, "cerda", que si por qué no vuelves a tu selva, "panchita", que si no os queremos aquí, que si "sudaca de mierda". Torca que "si igual os tenéis que largar vosotros". Uno se acojona, el otro ataca con un insulto que no llega a terminar: "hijo de la gran...". Torca le dobla de una patada en los testículos, el amigo reacciona y es derribado de un sopapo. Nuestro amigo lo pagará caro, más adelante, en el valle de las estacas. El incidente se borra pronto de su mente, sólo piensa en la sirena del Manzanares. 

-Te ha caído bien Juan Torca; pero mira lo que dice su hijo Rodrigo, el policia, el que oye misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, el que rara vez se cabrea. Se muestra furioso porque ha visto a su padre en el vídeo de sus compañeros, contemplando el rescate del cadáver en el Manzanares. 

Algo se está quebrando dentro de Rodrigo, conocía el pasado de su padre pero no le cabía en la cabeza que hubiera cometido un atrocidad semejante. Está dispuesto a llevarle esposado a la comisaría, nunca será su cómplice. Con "angustia, alivio y asco" escucha la confesión paterna. Una mujer le quiso contratar para matar a dos prostitutas de Gibraltar. Le siguió la corriente pero le parecía todo una tomadura de pelo. Olvidó el asunto y ahora:
"Me arrepiento, sobre todo me arrepiento, de no haberte llamado hace un mes. Esa chica no estaría muerta."


-A continuación, el hijo lanza una "estocada" al padre. Lo cree, aunque no pondría la mano en el fuego, no la ha matado.

"Pero si te llamaron, si pensaron en ti para asesinarla, es por algo. Porque eres un asesino. Porque matas. ¿A cuántas personas has matado? ¿Las has contado' ¿A que para eliminar a alguien no contratan a la portera de casa o al panadero de la esquina?"

-Y Juan Torca contesta que "la mayoría de los asesinos son gente corriente, como tú y como yo". Rodrigo protesta: "Eso sí que no, los asesinos son como tú. No como yo".

-Juan Torca "no llevaba la cuenta de sus muertos". No había muescas en su revólver, ni en su memoria. 

No vamos a "espoilear" la novela. Sabemos que el padre de Rodrigo atesora, a pesar de su pasado, unos principios y se partirá el pecho por ser fiel a ellos. Conoceremos su lucha por atrapar a los asesinos, o al asesino, y lo veremos proteger a Maddie y Lisa, las hermanas de Rebecca. Sobre todo a Maddie, profesora de educación física en un colegio y gran nadadora de las que atraviesan el Estrecho, al igual que sus hermanas. Todas sirenas, en absoluto prostitutas. Nos sorprenderá su personalidad, algo infantil para una mujer que se enfrenta a un deporte tan duro, y su diario de letra clara y redonda de niña aplicada. ¡Y en español! Tenemos la imagen de llanitos y llanitas con cerrado acento andaluz; pero imagino, no lo sé, que escriben en la lengua de su británica escolaridad. ¿Una licencia del escritor? ¡O no pensó en ello!



Nos preguntamos el porqué de un crimen tan terrible como el de Becca, con enorme sufrimiento. ¿Causas políticas, intereses económicos, venganzas personales? ¿Llegará a tiempo Juan Torca de salvar a las gemelas Cruz? A propósito de Juan, a Torca no se le resisten las mujeres, podría enlazar con la siguiente lectura...Sí, la del Tenorio.

-Austri, vamos a tomar algo en el "Donde Alberto". Seguimos hablando de esta novela. ¿Qué nos ha parecido? ¿Se lee bien? ¿Tal vez demasiado bien? ¿Es entretenida? ¿Está bien construida? ¿Cómo es su lenguaje? ¿Hay algún pasaje superfluo? ¿Es una novela machista? 


-¿Machista? Espera, espera. ¿Has leído esto, al principio?

"Quien a damas escarnece y así abandona a traición, que otro tanto le acontezca o alguna cosa peor"

-¡Del Cantar de Mío Cid! Muy burgalés.

Un abrazo de María Ángeles Merino .
Y de Austri.

7 comentarios:

Esther dijo...

Muy bueno, me han entrado unas ganas enormes de leerla. Gracias.

Buho Evanescente dijo...

hola! los saludamos desde Argentina y ya nos consideramos nuevas seguidores, un placer leer tu entrada, gracias! si gustan los esperamos en la morada del buho lector para compartir nuevas y variadas lecturas, saludosbuhos.

La seña Carmen dijo...

¡Cómo nos gusta reconocer en las novelas nuestros rincones habituales!

Yo creo que en Madrid llamaría menos la atención eso de ir leyendo... Bueno, por la calle igual sí, pero ¿dónde leeríamos si nos quitaran el metro?

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente para abrir el apetito -incluida la tortilla de patata-. Aquí está todo: sobre todo que hay más gris que el blanco y negro...
Ten cuidado al leer caminando, hay mucha baldosa suelta.

pancho dijo...

Poco que añadir a este estupendo comentario con lo difícil que es no destripar la trama en una novela negra. Una novela de esas que atrapa desde la primera línea, se lee en un santiamén.
Bien traídas las fotos de Burgos, se reconocen los lugares en el relato.
Juan Torca es un pájaro de cuidado. Qué bien trazado está en la novela. Un héroe bastante sui géneris. No habrá otro protagonista que cobre tanto durante una novela. Eso lo hace más atractivo, provoca compasión.
A ver si me pongo al día con la lectura...
Un abrazo.

María Pilar dijo...

Interesante este diálogo entre María Ángeles y su alter ego Austri. Un placer de lectura. Te deja enganchada y con ganas de más.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Corrregido el error del enlace a tu entrada. Gracias por el aviso.