martes, 14 de marzo de 2017

Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a Patria: una polifonía de voces.



Pequeña crónica de nuestra reunión en torno a la novela Patria de Fernando Aramburu. Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

El pasado viernes, 10 de marzo de 2017, a las cinco y media de la tarde, los del Club de Lectura presencial nos encontrábamos en la Sala de Reuniones 119 de la Facultad de Humanidades y Comunicación, de la Universidad de Burgos. Teníamos por delante el comentario de la novela Patria de Fernando Aramburu. Tras algunas novedades en relación con nuestras próximas lecturas, escuchamos a Pedro Ojeda y a los lectores:

Una lectora que no ha podido asistir ha dejado su opinión: esta novela es la que más le ha gustado.

-Empezamos:

Patria es la novela de mayor éxito en la literatura española. Es muy vendida.

-¿Por qué edición va?

-No os fieis de la edición. Tiene un éxito.



A ver opiniones. Os recuerdo que Aramburu está muy contento con nuestro Club de Lectura.

-Me identifico con la obra: es lo que viví, los lugares ficticios que me parece conocer, el ambiente de un pueblo guipuzcoano en los ochenta, las consignas en euskera en las paredes, el cuartel, el silencio, las palabras que no se pronuncian, de dónde eres, no eres de aquí, qué maravilla el euskera, joya lingüística, milagro de supervivencia, pero la madre que parió al euskera...tuve que irme, pensé que iba a acabar de maestra sustituta muda, a pesar de haber ganado la oposición. Me pregunto cómo ven Patria en Euskadi.

-Mal, lo ven muy mal.

-Es muy objetivo. Refleja muy bien lo que ha pasado. Sin embargo, no analiza el papel del PNV, no se ha querido implicar.

-El PNV no es un partido como los demás, es algo que acompaña desde el nacimiento a la muerte: bautizo en el batzoki y aurresku delante del ataúd.


Arzalluz durante un acto de EGI (organización juvenil del PNV).

-Está muy bien escrito.

-El resumen es que se puede escribir pero la sociedad vasca no cambia. El autor no nos tiene que convencer a nosotros, a los vascos sí.

-Todavía no se atreven a hablar. 

-Silencio. ¿Miedo?

-Nueve mil libros y no tiene solución.

-La política vasca ha tomado ahora otra postura más inteligente que la de los catalanes. Autodeterminación por otro camino.

-Fuimos a un funeral en San Sebastián, precioso, con Orfeón Donostiarra, pero no entendimos nada, todo en euskera.

-Después de leer el libro, yo destacaría "a los que el libro les ha entusiasmado y son capaces de decirlo".

-Gente que ha trabajado en el País Vasco, gente que no se ha callado en la vida.

-¿Qué pintas aquí?

-Ha habido gente con un par.

-Miedo.

-Destinada como funcionaria en la Policia de Bilbao, me dejaron de hablar unas primas que vivían allí.

-Bilbao, Vitoria, San Sebastián, son ciudades muy distintas. Lo han leído.

-Retrata el carácter y el problema del País Vasco.


Los libreros dejan también su comentario en Patria.

-Es durísimo, tristísimo. El chico en la cárcel, la muerte en atentado de un amigo...

-Sacralización del paisaje. El que desentona con el paisaje. El Txato es vasco, da trabajo, da dinero para las fiestas, cómo le van a matar a él.

-Los cerebros de ETA no son cualquiera, gente de ETA de corbata y maletín, apoyados por industriales con dinero.

-Los industriales apoyan porque tienen miedo. Prefirieron pagar. Recuerdo el secuestro del nieto de Patricio Echeverría, pagaron ciento cincuenta millones de pesetas y lo liberaron en una semana, el Gobierno no lo impidió.

-Nadie como ellos conoce el monte, era su escondite.

-El campo daba miedo. Yo no paseaba por el campo cuando viví allí, sólo llegaba hasta las huertas...como la de Joxian.

-En el 52 estuve en una casa cerca de Mondragón donde se alternaba euskera y castellano. Toda la familia se juntaba para oír la radio...¿La Pirenaica?

-¿El primer atentado? Creo que fue en el 67, Melitón Manzanas.







-Te nombraban el Juicio de Burgos como si tú tuvieras algo que ver por ser de Burgos.


-Contaba que la novela tiene un éxito porque toca cosas que todos hemos vivido y lo toca de una forma que no se había hecho hasta ahora. Dicen que le falta esto, le falta lo otro, Aramburu ha renunciado a la novela política, la que está por escribir. La visión del terrorista está ya contada, el nacionalismo retrató al gudari de una manera romántica.
Si recordamos los asesinatos, todos recordamos dónde estábamos cuando ocurrieron.

-Yoyes, Miguel Ángel Blanco...

-Para hacer reflexionar a la gente del País Vasco.


-El Estado no supo zanjar el problema.

-Patria busca un abrazo final, una especie de catarsis de emociones, de sentimientos. Sólo dos personajes son negativos: el cura y el de la herriko taberna. La madre dignifica a su hijo terrorista en un contexto en el que le dicen que es un héroe. 

-El papel de la mujer vasca, el matriarcado. En vez de Patria se podía llamar Matria.

-Patria no es objetiva, tiene una visión y un final en el que es posible la reconciliación, un abrazo de Vergara. 


-Ante una bandera española, por mínima que sea, te ponen a parir. El año pasado, en los toros, en Vitoria...

-¿Llevar en la mano el ABC? Es como llevar una bandera española.


-Lo mismo pasaba con El País. 


-No hay lucha armada, se han vendido muchos libros; pero el cáncer es muy fuerte, sigue habiendo silencio.


-La Iglesia ha pasado a otro plano, no tiene ese protagonismo. Los seminarios fueron caldo de cultivo. 


-Difícil de erradicar.


-Singularidad de la Iglesia Vasca. En Euzkadi los curas, en la guerra civil, estuvieron en el bando republicano.


-Según algunos historiadores, es la continuación de la guerra carlista.


-¿Hubiera existido el nacionalismo vasco sin Sabino Arana?


-Se atribuye el nacimiento del nacionalismo vasco a Arana; pero Arana no inventó nada sino que dio forma, un contexto ideológico, a lo que se estaba gestando. En  el siglo XIX, se construye también el nacionalismo español, había que fomentar que la gente se apuntara a una guerra. Dentro de un fenómeno global, se produce una mitificación: el euskera, la raza, un caldo de cultivo en el que se fomenta que tú eres diferente. El famoso RH negativo de los vascos: los niños se les morían cuando una vasca se casaba con uno de fuera, se pensaba en una maldición bíblica porque se desconocían los grupos sanguíneos.



La novela tiene un andamiaje que no es original. Lo especial es el ámbito íntimo: la familia que quiere ir a la reconciliación. Se construye desde la gente normal, tiene la inteligencia de abrir el panorama: problemas con los hijos, enfermedades, accidentes, divorcios, se inunda la huerta...Que no sea sólo el terrorismo. Relata el ambiente opresivo, acoso laboral y social que empuja en una sola dirección.

-¿Cómo está escrito este libro? Hay gente que le ha parecido muy flojo.

El andamiaje es el flash back, los recuerdos, algo que está hecho desde Cervantes. Recuerdos vistos desde el perspectivismo, desde un abanico de perspectivas para una reconciliación final. Los lectores nos sentimos más próximos a unos personajes que otros, pero si nos limitamos a una perspectiva no podemos llegar a esa reconciliación final, no podemos comprender lo que ha pasado. 

La sociedad sólo puede salir adelante si acepta esas polifonías de voces, no se puede construir la sociedad desde una sola perspectiva. Aramburu ha cogido una estructura de voces, incluida la más lejana a la nuestra. Es como se puede seguir adelante. El problema es el reduccionismo. Es una lección para España donde no aceptamos al otro, estamos todo el día encabronados. En Patria vemos evolucionar a los personajes y la evolución más marcada es la del etarra. 


-Y eso arrastra a todos.




-Aramburu estaría muy contento si nos aplicáramos en que la sociedad es una polifonía de voces. 


Aplíquémonos en que la sociedad es una polifonía de voces y pasemos a A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales, once relatos en torno a  la Guerra Civil, en una sociedad que no admitió la polifonía de voces y luchó a sangre y fuego porque sólo quedara una voz. Mi madre que vivió aquel tiempo ya dialogó un poco con ese autor.



Una vez acabada la reunión lectora, a las 19 horas, nos esperaba la proyección del ballet "El sombrero de tres picos", comentado por Pedro Ojeda y María López, profesora de Ballet Clásico del Conservatorio Superior de Danza "María Ávila". Prometo dedicarle una entrada en este blog, bien lo merece. Una tarde completa: Fernando Aramburu, Pedro Antonio de Alorcón, Manuel de Falla y hasta Picasso.

Un abrazo de María Ángeles Merino 



10 comentarios:

  1. Gracias por transmitirnos estas impresiones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a los que me seguís. Besos, seña Carmen.

      Eliminar
  2. Graciaaaaaas por la crónica. Espero lo que prometes. :-)

    Besotes

    ResponderEliminar
  3. Una polifonía de voces: un buen título para tantos que nunca han podido decir ni mu.-Me encanta lo enfrascada que esta tu madre con el libro :(una generación que son un ejemplo de superación)

    -Que tarde más completa, muchísima gracias por compartir estos momentos.

    Un abrazo:)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para los que no pudieron decir ni mu, bien dicha. Besos, Bertha.

      Eliminar
  4. Siempre es un placer leerte. Que la sociedad sea esa polifonía de voces que proclamas.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. ¡Buen resumen! Y eso que el viernes tuviste doble trabajo.
    (Intento recuperar el ritmo de publicaciones en medio de los viajes.)

    ResponderEliminar