martes, 5 de julio de 2016

El doncel de Don Enrique el Doliente: "un amor que destruye y anonada como el rayo el corazón en donde cae"



Un trozo de cielo que es más cielo, el que ve tu ventana (cuadro de Agustín Merino)


Comentario en torno al "amor que mata", en la novela El doncel de Don Enrique el Doliente, de Mariano José de Larra. Para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

"¡Ay! Tú lo ignoras, Elvira. Hay un amor tirano; hay un amor que mata; un amor que destruye y anonada como el rayo el corazón en donde cae, que rompe y aniquila la existencia, y que es tan fácil de encerrar, en fin, en lo profundo del pecho, como es fácil encerrar en una vasija esos rayos del sol que nos alumbra."


(Tomado del capítulo XXVII de la novela El doncel de Don Enrique el Doliente, de Mariano José de Larra)
Portada de El doncel de Don Enrique el Doliente de Larra

Hay un amor que mata, decía Macías, el personaje de Larra. Pero el poema de mi marcapáginas contiene un poema de Victoriano Crémer donde leemos:


Amor

¿Serás amor?
Extenso mar, o renovado velo;
cuna del sueño,
en la que el ser madura;
alondra vertical ganando altura
en la flotante música del vuelo.

Si látigo, te ciñes con anhelo.
Si beso, resplandece tu blancura
y la tierra redime su clausura
en la pradera extática del cielo.

De la raíz de hombre te alimentas,
de sus juegos más nobles,
y le dejas
como una negra tierra fecundada.

¡Mírame ciego, Amor, buscando a
tientas,
en un mundo de adioses 
y de rejas,
la salvadora luz de tu mirada!

(Victoriano Crémer)

Extenso mar acunado en olas de deseo (Cuadro de Agustín Merino)

Mi hermano Agustín lo lee y escribe su respuesta, en el wasap: 

Extenso mar acunado en olas de deseo.

Respirares profundos agitando aguas.
Dándose la vuelta al cielo en vertical mirada.
De ave fénix que en ti nace se expande y resucita.
De las raíces del hombre de la tierra fecunda del acto de amor de tu mirada.
Cautivo, derrotado, ajado, desgastado por besos.
Aún vivo.
Aún enamorado.

Extenso mar siempre, escribo yo. Y pregunto: ¿el amor mata o el amor salva?
Agustín escribe:

El amor que no mata no es amor, es ausencia.

Es silencio, es infinita noche que respira.
El amor que no mata muere en olvidada playa en forma de ola altiva.
El amor sólo es amor si te aniquila.
Quedando sólo un nosotros bañado en luna de plata.

¿Mató el amor a Larra? ¿Salvó el amor a Larra? Sólo se puede afirmar una cosa: el amor fue su compañero de viaje a las estrellas.

Un abrazo de María Ángeles Merino

Como veis, la entrada de esta semana ha sido muy diferente, mucho más poética, gracias a Larra, a Victoriano Crémer y a mi hermano Agustín Merino.

21 comentarios:

María Luz Evangelio dijo...

No es necesario morir para amar. Cuando nace un hijo se produce un acto de amor esencial que es dar la vida, y la vida con mucho amor es más dulce.
Reconozco que no soy muy de comprender tanta exaltación emocional, pero bueno, en aquella época estaba bien visto perder la razón por amor o desamor.
Veremos qué dicen el resto de lectores.
Abrazos.

DORCA´S LIBRARY dijo...

Un amor que mata, no puede ser amor. Quizá obsesión...
El verdadero amor te hace crecer, te da vida y muchas ganas de vivirla. En el verdadero amor, creo yo, hay siempre esperanza, incluso en los momentos más duros.
Llama la atención que en los versos de los dos poetas que has incluido en tu bella entrada, es precisamente la esperanza lo que subyace, a pesar de la tragedia que en algunos de ellos parece esconderse. Veamos sino es así en el caso del poema de Agustín Merino:
"Cautivo, derrotado, ajado, desgastado por besos.
Aún vivo.
Aún enamorado."
A pesar de su lamentable estado, sigue vivo y amando. Luego no puede ser tan destructivo el amor, ni tan poca la esperanza del enamorado.
En cuanto a los versos de Victoriano Cremer:
"Alondra vertical ganando altura
en la flotante música del vuelo"
Un amor que te hace volar envuelto en música ¿qué tiene de destructivo? En el vuelo hay crecimiento, libertad, en la música que le acompaña, belleza. ¿Se puede pedir más?
Me ha gustado mucho tu poética entrada, y de paso he sabido que tienes un hermano poeta.
Un abrazo grande.

María del Carmen Ugarte García dijo...

¡Madre mía! ¡Ni en vacaciones paras! Toda mi admiración para los que son capaces de escribir poemas en el Guasa. A mí se me hacen los dedos huéspedes.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué cambio en el tono. Me gusta, deberías prodigarte en más entradas como esta. En efecto: el concepto de amor romántico incluye la tragedia y eso se eleva a su máxima expresión en la literatura. A Larra se le acumularon varias cosas al final de su vida. En realidad, es lo que hoy llamaríamos una depresión. No encontró nada que le ayudara a soportar el dolor que sentía. Y en el amor, tampoco.

Bertha dijo...

Estas bien acompañada y servida(esos cuadros están muy bien interpretados y le dan protagonismo a esa historia).

-El amor que mata es amor:la verdad, que se tiene que ser muy romántico para poder entenderlo en su amplio sentido.Seguro que a Larra el amor lo mató o su locura de amor...?

Felicidades a los tres .

-¿y, por cierto donde esta Austri...?



Besos.¡Felices vacaciones!

Myriam dijo...

Me encantó esta emtrada super-poética y multi-participativa. Desconocía completamente a Vitoriano Cremer y me gusta lo que leo. Tu hermano es toda ina revelación para mi, primero pintor, ahora poeta.

Besos

Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...

A mí también me pasa lo de los dedos que se hacen huéspedes. Mi hermano ya no usa papel, todo al niño teclado. En vacaciones escribo menos. Un abrazo Carmen.

Abejita de la Vega dijo...

Palabra que yo no he puesto lo de "todo al niño teclado". Quise poner "todo al teclado'. Lo dicho.

Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...

No es necesario. Yo tampoco entiendo amor como muerte sino como vida. Ese amor que mata mejor huir.

Besos Mariluz

Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...

A tres bandas. Un gran poeta don Victoriano y con cien años escribía una columna diaria. Mi hermano siempre escribió poesía, a su aire, pero nunca había pintado...Le envié los textos de Larra y de Crémer y me dio su réplica. Ayuda escribir.
Un abrazo, Myriam-

Abejita de la Vega dijo...

Victoriano Crémer lo dice muy bien, el amor eleva. Y qué bien lo dices tú también. Se nota que lees poesía, yo confieso que leo poca, que me siento más cómoda con los textos en prosa.
En los versos de Agustín, hay esperanza, aun enamorado. Disculpa que haya tenido que borrar comentarios porque salían en lugar equivocado. Un abrazo, amiga de caminos.

Abejita de la Vega dijo...

Larra arrastraba mucho, tal vez hoy le hubieran curado...o le hubieran atiborrado a pastillas. El amor que mata no merece ese nombre. El entorno poético me llevó a escribir esta entrada. Nunca sé en qué va a parar una entrada, comienzo y si sale con barbas...
Un abrazo, Pedro. A ver qué opiniones escuchamos en la venerable terraza.

Abejita de la Vega dijo...

Dios o la Naturaleza nos guarden de ese amor. Gracias en nombre mío y de mi hermano. Victoriano Crémer nos sonríe desde el cielo de los poetas.
Un abrazo, Bertha. Austri está cerca, pero esta vez quiso guardar silencio. Nunca se separa de mí.

Abejita de la Vega dijo...
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