jueves, 30 de septiembre de 2010

Altisidora, la bella durmiente del ducal castillo.



Dedico esta entrada a la pequeña Carmen que me dejó su querido libro de cuentos.


Comentario al capítulo 2,69 del Quijote, publicado en "La acequia".

Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso desta grande historia avino a don Quijote.

Pongámonos en el lugar de Sancho y don Quijote, que no de don Quijote y Sancho.

Entran en volandas en un patio iluminado con cientos de fantasmales antorchas encendidas. En medio se alza un túmulo funerario, cubierto de negro terciopelo y rodeado de blancas velas encendidas, en plateados candeleros. Allí yace una hermosa doncella, tan hermosa que “hacía parecer con su hermosura hermosa a la misma muerte”. Almohada de brocado, guirnalda de flores, manos cruzadas y la palma de la virginidad en la mano; como las princesas de los cuentos.




"se mostraba un cuerpo muerto de una tan hermosa doncella, que hacía parecer con su hermosura hermosa a la misma muerte"

A un lado, sobre una tarima, teatralmente sentados, unos fingidos personajes disfrazados de reyes. Sientan a los “presos”, los otrora invitados, mandándoles callar con el gesto del dedo en la boca. No hace falta insistirles en el silencio, han enmudecido. ¿Qué pesadilla están viviendo?

Suben al tablado dos principales personajes, con su séquito. Don Quijote reconoce a los duques y su perplejidad se suma a la de haber identificado a la hermosa Altisidora, en el funerario túmulo.

Caballero y escudero inclinan la cabeza, a lo que los saludados contestan igualmente.

Un criado viste a Sancho como a un penado de la Santa Inquisición: con ropa negra, toda pintada con llamas de fuego y cucurucho en la cabeza, con bonito estampado de diablos. Se mira y remira. Como no arde ni le llevan, se tranquiliza el amigo Panza. Don Quijote, a pesar de su miedo, no deja de reírse de las trazas de su criado.


"quitándole la caperuza le puso en la cabeza una coroza , al modo de las que sacan los penitenciados por el Santo Oficio" Capricho de Goya.

El silencio guarda silencio; pero debajo del túmulo, hay unos flautistas invisibles que lo rompen, con una apacible musiquilla. Y, junto a la almohada, se coloca un guapo arpista, que canta dos estancias con una suave voz.

La primera estancia señala la crueldad de don Quijote como causa de la muerte de Altisidora. Mas, al parecer, hay remedio porque “en tanto que en sí vuelve", las dueñas se visten de luto y él canta “su belleza y su desgracia”.

La segunda pertenece a la Égloga III de Garcilaso y expresa la voluntad del poeta de seguir cantando a su amada tras la muerte, “la voz a ti debida”, parando así “las aguas del olvido”.



"y aquel sonido
hará parar las aguas del olvido"


Los disfrazados de reyes representan a Minos y a Radamanto, jueces de los infiernos. Minos pide al del arpa que lo deje ya, puesto que sería infinito cantar las gracias de Altisidora, tan famosa. Y asegura que no está muerta sino viva, sólo es preciso que Sancho cumpla cierto castigo y la doncella volverá a la vida. Su compañero de juicios, Radamanto, ha de decir cuál será la pena.

Y Radamanto con una “ea”, anima a los criados de la casa para que acudan a “sellar” el rostro de Sancho con veinticuatro “mamonas”, cachetes más o menos. Completarán la faena con doce pellizcos y seis alfilerazos en “brazos y lomos”. Con esto sanará la del túmulo.

Sancho Panza explota, de ninguna manera se va a dejar, como si le dicen que se vuelva moro…


"¡Voto a tal, así me deje yo sellar el rostro ni manosearme la cara como volverme moro!"

¿Qué tendrá que ver su cara con la “resurrección” de Altisidora? Por ahí se están acostumbrando a mortificarle para desencantar doncellas, como la vieja del proverbio, la cual cogió gusto a los bledos y no los dejó ni verdes ni secos.


Amaranthus retroflexus (bledo)
"Regostóse la vieja a los bledos..."

Si Dulcinea está encantada, él se ha de azotar. Se muere Altisidora y, para resucitarla, han de abofetearle, pincharle y acardenalarle. No hay tus tus con Sancho, perro viejo.

Radamanto amenaza: “¡Morirás!”. Ha de ablandarse, humillarse, sufrir y callar. Ha de ser mamonado, acribillado y pellizcado. Y dicho y hecho. Da la orden los criados para que se pongan a la faena.

Por el patio viene una procesión de dueñas, con las manos en alto. No, eso sí que no. Bien podrá Sancho dejarse manosear de todos, pero jamás de unas dueñas. Aguantaría uñas de gato, dagas o tenazas de fuego; mas no consentirá que le toquen esas brujas.

Don Quijote le pide paciencia y se lo hace ver de otra manera. Debería dar gracias al cielo que le concede el poder de desencantar y resucitar.

Persuadido, ofrece rostro y barba a la primera, que le da una torta bien dada y se retira con una reverencia. Todas las dueñas le sellan la cara y gente de la casa le pellizca. Lo que no puede sufrir es que lo puncen con alfileres. Coge un hacha encendida y echa a todos sus verdugos.


"pero lo que él no pudo sufrir fue el punzamiento de los alfileres"

En esto, Altisidora, algo cansada de estar tumbada, se vuelve de lado. Todos a una voz proclaman la vuelta a la vida de la casi muerta.

Don Quijote se pone de rodillas delante de Sancho y le dice que ahora es tiempo de propinarse algunos de los azotes que debe darse por Dulcinea. A Sancho eso le parece una acumulación insoportable de mortificaciones, para curar males ajenos. Él no tiene por qué ser “la vaca de la boda”, la que recibe todos los palos, para divertir al personal.

Altisidora se sienta en el túmulo; suenan chirimías, flautas y voces que aclaman a la resucitada. La reciben y la bajan de la tarima. Se hace la desmayada y se inclina ante duques y reyes.

Expresa un reproche para don Quijote por su crueldad que la ha tenido en el otro mundo más de mil años, qué exageradilla.

Y, cómo no, agradece su vuelta a la vida al compasivo Sancho. Como premio, puede disponer seis de sus camisas, algo rotas pero limpias. Ya veo a Teresa cosiéndolas para hacer otras seis, pero de hombre. No creo que haya suficiente tela.

Sancho se quita la coroza, se arrodilla y besa las manos a su benefactora. El duque ordena que le quiten el atuendo de reo y le pongan su sayo y caperuza. No, no se lo quite, señor duque, que lo quiere llevar a su aldea, como recuerdo del raro suceso.
La duquesa le dice que se lo dejan, cómo no. Ya sabe el escudero qué buena amiga tiene en esta gran señora.

El duque manda que todos se recojan y lleven, a caballero y escudero, hasta las habitaciones que tan bien conocen.

Un abrazo de María Ángeles Merino



Pedro Ojeda dijo en este blog:

"Qué buena perspectiva, desde el orden inverso de los protagonistas: y la ilustración, con el cuento de la bella durmiente y las imágenes bucólicas, todo un acierto."

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Mensaje colgado en una farola de un paseo, en el día de la Huelga General




Si en el mar los mensajes de los náufragos se meten en una botella, en la ciudad se dejan colgados en las farolas de un paseo arbolado.

¿Qué movería a este hombre para dejar su larga y prolija misiva? ¿Soledad?

lunes, 27 de septiembre de 2010

Como siempre otra vez por los suelos y esta vez ¡por unos cerdos!


Ele Bergón, mi amiga Luz del Olmo, dijo:

Hola coleguis.

Ya veo que no os ha gustado mucho mi idea de hacernos pastores con internet. ¿Será que pronto llegará el frio? Sólo dos valientes, Asun y Pancho parece que se apuntan. En fin, ya lo pensaremos mejor.

El pesao del Alonso, como siempre, ni duerme ni deja dormir. ! Qué plasta es con los dichosos azotes y no deja de dar la brasa a mi padre! Si la Dulci es fea, pues lo seguirá siendo, acéptalo ya de una vez y deja de inventarte cosas que no van a ningún sitio.

Como siempre otra vez por los suelos y esta vez ¡por unos cerdos!ja, ja, ja, la verdad es que si lo imagino no paro de reirme.

Pasado el primer susto, mi padre a dormir y el otro, como siempre, a jugar al despiste es que lo que mejor se le da.

¡Bu! otra vez llegan al castillo de los Duque ¡Ay! ¡ay! ¡ay! que me temo lo peor.

No os cuento nada de mi Churri porque ya no tengo, ni del insti porque ya no voy, ni pienso, estoy muy aburrido de aguantar a los profes y hasta que no venga mi padre por allí no aparezco. Ahora me dedico a recorrer los parques, pero prometerme que no se lo vais a decir a nadie.

Choque de manos

El Sanchico


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

"Abejita de la Vega resume e ilustra con oportunidad y humor el capítulo de la semana para rematarlo con un juego divertido entre imágenes y texto que no os podéis perder. Después, publica la nota del Sanchico, gracias a Ele Bergón -Luz del Olmo-, que sigue en su idea pastoril, aparte de lamentarse por el destino de su padre con los cerdos."

Gracias, Pedro, por seguirnos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

De sueños, azotes, cerdos, madrigales y más cerdos (2).

Segunda parte del comentario al capítulo 2,68 del Quijote, publicado en "La acequia"

Aunque don Quijote no desea dormir, anima a su escudero, para que lo haga. Si Sancho nació para dormir, él nació para velar. Y anuncia que va dedicar lo que falta para el día en cantar un “madrigalete”, compuesto por él mismo, para expresar sus pensamientos.


El Quijote de Doré.
"—Duerme tú, Sancho —respondió don Quijote—, que naciste para dormir; que yo, que nací para velar..."

Sancho confunde madrigaletes con populares coplas, pobres en pensamientos. Ya puede coplear lo que quiera, que él dormirá a pierna suelta. Y así lo hace, bien acurrucado y sin preocupaciones.

Arrimado a un tronco de un árbol, suspirando y llorando, canta la alambicada y paradójica composición, que concluye con el vivir que le mata y la muerte que le da vida. La riega con muchas lágrimas, pues su corazón está doblemente traspasado: por su vencimiento y por la ausencia de Dulcinea.

Llega el día, los rayos del sol despiertan al dormilón.


"Llegóse en esto el día, dio el sol con sus rayos en los ojos a Sancho..."


Se estira y mira cómo han dejado los malditos puercos el repuesto alimenticio de sus alforjas. Maldice a la marabunta porcina, con toda su alma.

Los dos vuelven al camino y, al caer la tarde, ven unos diez hombres a caballo y unos cinco a pie.


"Finalmente, volvieron los dos a su comenzado camino..."


"...al declinar de la tarde ..."


Los dos corazones laten ahora más deprisa, con temor y aturdimiento, al ver lanzas y adargas, de nuevo. ¡Con lo tranquila que había sido la jornada!

Don Quijote se disculpa. Si su promesa no le hubiera atado las manos, se enfrentaría a esta “máquina” que se les echa encima.

Es lo que temían, los de a caballo rodean a don Quijote y le colocan sus amenazantes lanzas por delante y por detrás. Los de a pie se encargan de Sancho, Rocinante y el rucio. Todos guardan gran silencio y cuando el caballero mueve apenas los labios para preguntar, se los cierran con los hierros de las lanzas. A Sancho le callan punzándole con un aguijón.

Es noche cerrada y cada vez tienen más miedo. Y mucho más cuando les dan órdenes llamándolos trogloditas, bárbaros, antropófagos, escitas, Polifemos y leones carniceros.



—¡Caminad, trogloditas !
—¡Callad, bárbaros!


—¡Pagad, antropofagos !

Sancho no entiende esos vituperios que interpreta a su manera: tortolitas, barberos, estropajos, perritas…Y no le gustan nada esos vocablos, a mal sitio les llevan, todo el mal les viene junto y ojalá acabase aquí.

Don Quijote tampoco saca nada en limpio de aquel discurso. Sospecha que no les espera nada bueno.

Llegan a un castillo bien conocido. ¡Es el de los duques de sus pecados!

"Llegaron en esto, un hora casi de la noche, a un castillo que bien conoció don Quijote que era el del duque, donde había poco que habían estado."

Don Quijote recuerda que, en esa casa, todo era cortesía. Pero para los vencidos el bien en mal se torna.

Entran en el patio principal y lo ven tan bien aderezado que les admira pero…ahora el miedo es doble.

Un abrazo de María Ángeles Merino.



Las fotos son: grabado de Doré, "Sol entre ramas" , "Camino a San Pelayo" (Palacios de Benaver), "Último rayo", "Miguelón" (Homo heildebergensis), Hombre de Neanderthal," "María Ángeles y Luz con el Homo antecessor", Castillo de Olmillos de Sasamón (Burgos).
El" Homo heildebergensis" y el "Homo_neanderthalensis" son réplicas, creadas por la artista francesa Elisabet Daynis para el Museo de la Evolución Humana, en Burgos.

De sueños, azotes, cerdos, madrigales y más cerdos (1).

Primera parte del comentario al capítulo 2,68 del Quijote, publicado en "La acequia".

De la cerdosa aventura que le aconteció a don Quijote.


Es de noche, la luna está pero no la ven.


"Era la noche algo escura, puesto que la luna estaba en el cielo , pero no en parte que pudiese ser vista"

En la negrura de la noche, Sancho duerme toda la noche de un tirón, mientras don Quijote se conforma con un breve primer sueño. Desvelado por sus “cuidados”, despierta al plácido durmiente, para reprocharle que no comparta penas y sentimientos.


"que tal vez la señora Diana se va a pasear a los antípodas y deja los montes negros y los valles escuros"

¿De mármol? ¿De bronce? Esto no puede ser. Si don Quijote vela, Sancho duerme. Si llora, él canta. Si ayuna, él se cansa de hartura.


"...yo imagino que eres hecho de mármol o de duro bronce..."


Tras los reproches, le ruega que se dé trescientos o cuatrocientos azotes a cuenta de los del desencanto de Dulcinea, mas ha de hacerlo con una sonrisa agradecida en la boca. Se lo suplica, sin usar la fuerza de los brazos. Ya pudo comprobar que los del escudero son más fuertes.

Tras la tunda, cantarán, a dúo, ausencias y firmezas, durante toda la noche, tal y como suelen hacer en las pastoriles Arcadias. Sancho protesta, vea vuestra merced que no hay ganas de cantar, después de zurrarse en los lomos, con unas disciplinas de esas que usan los frailes. Don Quijote ha de permitirle dormir y no apretarlo en lo de azotarse. Que, si se pone pesado, se lo hará jurar: no le tocará pelo alguno, ni del sayo ni del cuerpo.

Tanta insolencia hace explotar a don Quijote. Un desagradecido, de alma endurecida, que comió de su pan y llegó, gracias a él, ni más ni menos que a gobernador. Y que, en cuanto pase un añito y se disipen las tinieblas, podría ser conde…

“Esperanzas propincuas”, “«post tenebras spero lucem”… no entiende Sancho esas palabras, Tan sólo sabe, y así lo expresa, que el sueño disuelve el miedo y todo lo demás, lo bueno y lo malo. Manjar, agua, fuego, frío, moneda y balanza que a todos nos iguala; todo eso y mucho más puede ser el sueño. Sólo le afea su semejanza con la muerte.


"bien haya el que inventó el sueño, capa que cubre todos los humanos pensamientos..."



"...manjar que quita la hambre..."


"agua que ahuyenta la sed..."



"...fuego que calienta el frío..."



"...frío que templa el ardor..."


"...moneda general con que todas las cosas se compran..."


"...balanza y peso que iguala al pastor con el rey y al simple con el discreto..."


"Sola una cosa tiene mala el sueño... y es que se parece a la muerte..."

¡Cuántas discreciones salen de la boca de Sancho! ¡Qué elegantes palabras! Don Quijote, orgulloso de su aplicado discípulo, encaja un refrán: “«No con quien naces, sino con quien paces ».
Acaba de hacer lo que tanto le recrimina ¿Quién aprende de quién?

El escudero protesta, “pesia tal”, a su señor amo, por ensartar sentencias. Y señala, con ironía, la diferencia: sus refranes acuden a deshora mientras que los de su señor llegan en el momento preciso. Pero que se entere este listillo de su amo: “todos son refranes”.

De pronto, se extiende un gran ruido por aquellos valles. Don Quijote pone mano a su espada y Sancho, temblón, se esconde debajo del rucio, parapetándose tras una barricada de armas y albarda.

El ruido va creciendo y está cada vez más cerca. Son gruñidos y bufidos de seiscientos cerdos que , van conducidos por unos hombres, a una feria. El marrano tropel sorprende a los dos y son pisoteados por tan inmundos animales.


"...el caso que llevaban unos hombres a vender a una feria más de seiscientos puercos..." Detalle de un cuadro de Ana Queral.
Todo y todos por el suelo: albarda, armas, rucio, Rocinante, caballero y escudero.

Sancho se levanta y tiene un inesperado gesto de valentía. Pide a su amo la espada para matar a media docenita de aquellos “señores y descomedidos puercos”. Sabe bien lo que son y don Quijote también. Y ahora no hay encantadores sino el castigo del cielo para un caballero andante vencido. Adivas, avispas, puercos…es lo que se merece.

Sancho razona que los escuderos no tienen culpa alguna y, sin embargo, sufren hambre, piojos, moscas…. No son hijos ni parientes de los caballeros andantes, nada tienen que ver Panzas con Quijotes.

Será mejor que duerman la poca noche que les queda.

(Sigue)


Las fotos son: "Luna en Palacios de Benaver", "Cerro a oscuras"(Palacios de Benaver), "Sancho en un escaparate de souvenirs burgaleses", "Trío de burgaleses con capa", plato realizado en la Escuela de Hostelería, "Fuente con hiedra" (Ermita de Villanueva de Argaño), fuego de leña, " Nieve y restos de otoño","Monedas, almohada y Quijote", Palacio de Justicia (Burgos), vieja lápida en San Amaro (Burgos), fragmento de cuadro de Ana Queral.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Llega el otoño y llegan las quitameriendas.





Llega el otoño y, bajo los árboles, aparecen estas pequeñas flores pegadas a la tierra, casi sin tallo. Las he descubierto hoy, en Fuente del Prior, cerca del río Arlanzón.

Su nombre científico es "Colchicum montanum". Según la Wikipedia, el nombre de quitameriendas se relaciona con el otoño y las tardes más cortas. Cuando se regían por las horas de luz solar, se suprimía una de las comidas diarias, la merienda, ya que se adelantaba bastante la cena, de acuerdo con la caída del sol.

Las descubrí hace tres otoños, con este poema de mi amiga Luz del Olmo:

"Las praderas estaban llenas
de flores quitameriendas.

Eran flores
amarillas y moradas.

Eran flores que florecen
cuando no florece nada..."



Luz del Olmo, "Música para la luna"
musicaparalaluna.blogspot.com/2007_09_01_archive.html


¡Disfrutad de él!


martes, 21 de septiembre de 2010

¿Un perro en una lavadora? Sí, es Chispas, de Palacios de Benaver.



¿Un perro en una lavadora? Sí, es Chispas, de Palacios de Benaver.

Esta entrada es un recuerdo para Chispas, este perrito de Palacios de Benaver, amigo de mi añorado Curry. Esta mañana me han dicho que ha muerto. Superviviente de dos atropellos, tenía catorce años y vivía en su original casita.


La poeta Kety Morales, del blog "Los cuentos de la abuela", le dedica un poema. He aquí algunos de sus versos:

"Hoy seguro que allá donde esté
Tu amigo Curry, te está esperando
Juntos correréis uno tras otro
Sin medir el tiempo, ni los pasos"

Kety
Gracias en nombre de Curry y de Chispas. amiga.

domingo, 19 de septiembre de 2010

"Os invito a todos a que dejéis esos trabajos tan trabajosos que tenéis y nos vayamos al campo a cuidar ovejas"


"Pastor", de Vela_Zanetti"(foto de Luz del Olmo)



Ele Bergón, mi amiga Luz del Olmo, dijo:


Hola troncos y troncas, coleguis en general.

Hace bien mi padre en darse los azotes, que no sé si se los llegará a dar, cuando él quiera, que para eso son suyas las posaderas.

Me ha gustado la idea del Alonso de hacerse él y mi padre pastores. Me ha gustado tanto que yo tambien quiero serlo. Es más os invito a todos a que dejéis esos trabajos tan trabajosos que tenéis y nos vayamos al campo a cuidar ovejas.

Eso sí, no os olvidéis llevaros el portátil con la wifi y el móvil ( Yo incluiré la play para los ratos perdidos que serán muchos)

Estaremos solos con las ovejas pero conectados entre sí y nos escribiremos para decirnos cómo manan los arroyos y hablan en secreto con las fuentes. Sabremos cuántos vuelos tienen las mariposas. Qué se cuentan los pajaros entre ellos. Si crecen o no las flores. Por qué cambian los cielos. Qué forma tienen las nubes y cuándo sopla el viento, sabremos descifrar qué secretos esconden las ramas de los árboles. Por la noche, miraremos desde nuestros chozos sin techos las estrellas y tendremos noticias de los planetas que caminan junto a la luna.

¿Qué os parece? Yo creo que va a ser muy guay del Paraguay. Es mucho mejor eso que estar todo el dia metido en el insti ( Este año no quiero aparecer por allí)

Nos contaremos como hemos aprendido a distinguir el balido de cada oveja, pues tendremos pocas, que si no dan mucho trabajo.
Sabremos la que se ha quedado preñada y no era su tiempo. Nos alegraremos cuando nazcan los corderillos y nos daremos noticias de dónde se encuentra la mejor hierba para el rebaño.

Por supuesto estaremos siempre acompañados y auxiliados por los perros.

¿ A que pinta bonito?

Si hasta nos podremos enamorar en la distancia que creo traerá menos problemas. Haremos fiestas, como esa de noviembre que tenemos cerca. Cantaremos, bailaremos y será todo muy divertido.

Id pensando en los nombres nuevos que vais a poneros y a vivir que son dos dias y que nos quiten lo bailao.

Chque de manos

El Sanchiquitito pastor.


Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, en su primera entrada sobre el capítulo, resume todos los aspectos esenciales del sueño pastoril de don Quijote. Después, publica la nota entusiástica del Sanchico -gracias a Ele Bergón/Luz del Olmo-, que se ha quedado prendado de la vida pastoril y se propone echarse al monte...

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz10BeVr7Cn
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sábado, 18 de septiembre de 2010

Lluvia de casi otoño










La primera lluvia del casi otoño me ha recordado estos versos franceses que, a pesar de ser muy tristones, me gustan mucho. Como veis, pierden mucho con la traducción.

Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville.
Quelle est cette langueur
Qui pénètre mon coeur?

Ô bruit doux de la pluie
Par terre et sur les toits!
Pour un coeur qui s'ennuie,
Ô le chant de la pluie!

...
Llora en mi corazón
Como llueve en la ciudad.
¿Qué languidez es esta
Que penetra en mi corazón?

¡Oh, ruido dulce de la lluvia
En la tierra y en los tejados!
Para un corazón hastiado,
¡Oh, el canto de la lluvia!
...
Paul Verlaine

Podéis ver todo el poema en:
http://poemacadadia.blogspot.com/2009/02/il-pleure-dans-mon-coeur.html

¿Recordamos poemas que hablen de lluvia?

jueves, 16 de septiembre de 2010

"...querría, ¡oh Sancho!, que nos convirtiésemos en pastores, siquiera el tiempo que tengo de estar recogido..."

Comentario al capítulo 2.67 del Quijote, publicado en "La acequia".

De la resolución que tomó don Quijote de hacerse pastor y seguir la vida del campo, en tanto que se pasaba el año de su promesa, con otros sucesos en verdad gustosos y buenos.


Dulcinea sigue encantada y Sancho sin azotarse. Y… ¿qué vida ha de llevar en su retiro forzoso? Tras la derrota, los pensamientos acuden, fatigan y pican mucho más a don Quijote. Son como moscas a la miel.


"Si muchos pensamientos fatigaban a don Quijote antes de ser derribado, muchos más le fatigaron después de caído."


En ello está cuando llega Sancho con sus loas a la liberalidad del lacayo Tosilos, irritándole sobremanera. ¿Lacayo? Parece que se le olvida, a este mentecato, como metamorfosearon, en su día, a Dulcinea y al bachiller Carrasco. Nada de lacayo, Tosilos está en nómina como encantador.

Y Don Quijote ahora siente curiosidad por la cantautora Altisidora, si acaso Sancho preguntó a Tosilos por ella. Anhela saber si ha llorado, si ha olvidado su amor por el caballero andante. ¿Boberías?

Cuadro de Ana Queral.
"...¿preguntaste a ese Tosilos qué ha hecho Dios de Altisidora...?"


Nada de boberías, Sancho. Una mujer que ha dado muestras de fijarse en el desgalichado de don Alonso no es cosa baladí. Un caballero puede ser desamorado pero no desagradecido. La del arpa quisole bien, diole los famosos tocadores, llorole, maldijole, vituperole, quejose, diole señales de adoración , qué encanto de mujer, qué deliciosas maldiciones. La vanidad masculina no perdona ni a los andantes…

En justa compensación, no puede proporcionarle tesoros, que los de los caballeros andantes son sólo apariencia. Ni siquiera esperanzas, que ésas son para su señora Dulcinea. Sólo castos recuerdos puede darle, siempre que sean compatibles con los de su tobosina dama.

¿Ha dicho Dulcinea? Sí, ésa a la que Sancho agravia con su tardanza en azotarse, guardando intactas sus carnazas, para la merienda de los gusanos. ¡Antes comidas de lobos! No exagere vuestra merced.

Pero al escudero no le convence eso de que tres mil azotes en sus posaderas puedan desencantar a la desencantada.


"...es como si dijésemos: "Si os duele la cabeza, untaos las rodillas"..."

Su señor, en ninguna novela caballeresca ha podido tener noticias de un desencantado por azotes, es un disparate. Aún así, se los dará, esté tranquilo, cuando tenga ganas y tiempo cómodo ...

Don Quijote expresa sus deseos de que Sancho caiga “en la cuenta y en la obligación” de ayudar a su señora, la suya.

Van platicando y van siguiendo su camino. Llegan a aquel lugar donde fueron pateados por toros, el mismo donde conocieron a los singulares pastores de una renovada Arcadia.


Detalle de cuadro de Ana Queral.
"En estas pláticas iban siguiendo su camino, cuando llegaron al mesmo sitio y lugar donde fueron atropellados de los toros."

¡Ya está! ¡Ya sabe lo que va a hacer en su retiro obligado! Comprará unas ovejas y todo lo necesario para el pastoral ejercicio. Don Quijote y Sancho serán Quijotiz y Pancino.

Y Cervantes nos pinta un genial cuadro pastoril y paródico.
Patearán los campos y llevarán la dulcísima vida de los pastores de novela pastoril. Cantando, endechando y bebiendo de cristalinas aguas.




"bebiendo de los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos o de los caudalosos ríos."

Con abundantísima mano darán dulcísimo fruto las encinas, asiento los durísimos alcornoques, sombra los sauces, olor las rosas, alfombras los prados floridos, aliento el aire puro…todo apacible, nada desagradable.


"olor las rosas"






"alfombras de mil colores matizadas los estendidos prados"

En medio de tanta hermosura, habrá cantos, lloros alegres y versos inspirados por Apolo. Y serán eternamente famosos.

Sancho dice que le cuadra este pseudopastoril género de vida, el cual no incluye pasar frío ni calor, caminatas, dormir en el suelo, olor a oveja, garrapatas, cagarrutas…

Y, para seguir con la broma, mete en su imaginario aprisco al bachiller Sansón Carrasco, a maese Nicolás el barbero y al cura.

A don Quijote le parece buena idea y les bautiza con pastoriles nombres: Sansonino, Carrascón, Miculoso y Curiambro. Miculoso es como Nemoroso y Cervantes aprovecha la ocasión para recordar a su admirado Garcilaso de la Vega.

También hay que escoger nombre para las amantes pastoras. El de Dulcinea no hay que cambiarlo, puesto que cuadra para pastora como para princesa. La de Sancho no tendrá otro nombre que Teresona, nombre acorde con su gordura y con el suyo de Teresa. El escudero no quiere quedar como adúltero, quiere dejar claros sus castos deseos. En cuanto al cura, por si las moscas del Santo Oficio, dará ejemplo y no tendrá pastora. El bachiller, como soltero, puede elegir.

Don Quijote se anima y pone música a esa bucólica vidorra que se han de dar: churumbelas, gaitas zamoranas, tamborines, sonajas, rabeles y albogues.

Sancho no conoce los albogues y don Quijote le describe este rústico instrumento, unos platillos de latón para marcar el ritmo, en los bailes. ¿Chinchines?

Albogues es nombre morisco y nuestro caballero andante aprovecha la ocasión para dar una lección acerca del origen árabe de las palabras que comienzan por –al y las que acaban en -í. Y desgrana ejemplos: almohaza, almorzar, alhombra…maravedí.


"Y este nombre albogues es morisco, como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al "

¿Por qué la explicación etimológica? Los albogues la trajeron de la mano y ya está. Enlaza con la condición de “algún tanto poeta” de él mismo y del bachiller, lo cual ha de ser mucha ayuda para el ejercicio pastoril. Y apostaría que también el cura y el barbero tienen “puntas” de poetas.

¡Infinidad de bucólicos versos han de componer! Don Quijote quejoso de ausencia, Sancho firme enamorado, Carrascón desdeñado y Curiambro …no entiendo de qué irá el cura.

"y el cura Curiambro, de lo que él más puede servirse"

Sancho responde, pesimista, que no ha de llegar ese día. Pero, enseguida comienza a pintar su “ejercicio pastoril”. Cucharas de madera, migas, natas, guirnaldas y todas las “zarandajas” pastoriles que le darán fama de “ingenioso”.

Dice Sancho que su hija Sanchica les llevará la comida al hato. Mas, no…que hay pastores maliciosos y por los campos andan también los malos deseos. No vaya a ir por lana y vuelva trasquilada la pobre chica. Encaja tres refranes más y don Quijote le dice que bastaba con uno. Muchas veces le ha aconsejado no soltar tantos refranes pero es predicar en desierto y Sancho hace tanto caso como el niño que dice: «castígame mi madre, y yo trómpogelas».

¡Dos refranes, don Alonso! Sancho se da cuenta y encaja el de la sartén y la caldera. Su señor se defiende, que los suyos son traídos muy a propósito, encajando como anillo al dedo. Le explica que los refranes son “sentencias breves, sacadas de la experiencia”, mas el refrán que no viene a propósito es disparate.

Dejan el tema refranero porque la noche se echa encima y han de apartarse un poco del camino real.

La cena es mala y tardía. Sancho añora las abundancias pasadas, en castillos y casas bien abastecidas. Mas no es posible “ser siempre de día ni siempre de noche”, ahora lo que toca es la estrechez de la andante caballería por selvas y montes. A pesar de ello, Sancho duerme, como un bendito, toda la noche, mientras su amo vela.

Un abrazo de María Ángeles Merino



Pedro Ojeda dijo en este blog:

"Lo malo es que para don Quijote ya no es broma sino última forma de agarrarse al ideal. Cuánto trabajo de ilustración acertada y divertida."