viernes, 31 de julio de 2009

"Mil veces, Sacra Majestad, me vino deseo de abrazarme con vuestra majestad y arrojarme de aquella claraboya abajo, por dejar de mi fama eterna en él"



"... lo que sucedió al grande emperador Carlo Quinto con un caballero en Roma... dijo al Emperador: «Mil veces, Sacra Majestad, me vino deseo de abrazarme con vuestra majestad y arrojarme de aquella claraboya abajo, por dejar de mí fama eterna en el mundo».

Segunda parte del comentario al capítulo 2. 8 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Dos noches y dos días en el camino, una mentira que se enreda y un diálogo sobre la fama", correspondiente al 30 de julio de 2009.

Al aspirante a gobernador insular le preocupa verse en los papeles y considera que sus autores deberían tratarle bien, como “enemigo mortal de los judíos”, aunque luego concluya: “que digan de mí todo lo que quisieren”…No sé qué pintan los judíos en todo esto, ni qué le han hecho a Sancho tampoco.

Don Quijote cree oportuno explicarle el tema “La fama como aliciente y premio para los seres humanos, a través de los tiempos”, con múltiples y amenos ejemplos. Lo inicia con el de la dama cortesana ofendida porque un poeta la olvidó en sus sátiras maliciosas y ella protestó hasta que se la incluyó, infame pero famosa. Sigue con el famoso Eróstrato que quemó el templo de Diana en Éfeso, sólo para pasar a la posteridad con su nombre. También relata la anécdota de un osado caballero, que acompañando a Carlos V, en el Panteón de Roma, expresó la idea loca de arrojarse por la claraboya, abrazado al mismo Emperador, por “dejar fama en el mundo”. El de Gante le ordenó no acercarse más a él, lógico. Suerte tuvo si no le hizo arrestar… Y no le parecen suficientes estos tres desesperados por la fama. A continuación desfilan unos cuantos romanos con sus heroicidades más Hernán Cortés destrozando las naves que tampoco es manco, bueno dejemos a los mancos en paz…

Pero cuidado, con la iglesia hemos dado…no todavía no, eso viene en el capítulo siguiente. Don Quijote da su lección de catecismo. La fama considerada así es algo pagano, los católicos caballeros andantes han de atender más a la eterna gloria celestial que a la terrenal perecedera, no deben traspasar los límites que les tiene puestos la religión y han de combatir todos los pecados capitales.

Sancho, tras la lección de doctrina, querría que le “sorbiesen “una duda: ¿dónde están ahora esos caballeros hazañosos muertos? La respuesta de don Quijote respeta la ortodoxia, por dura que sea: los gentiles en el infierno y los cristianos en el purgatorio o en el cielo. ¿Lo pensaba así el erasmista Cervantes? A Erasmo iremos a través de la curiosidad ingenua de Sancho que pregunta si las sepulturas de esos “señorazos” están adornadas con lámparas y ex votos. Saldrán a relucir las velas, mortajas, muletas, pinturas, cabelleras, ojos, piernas…Y también las reliquias, huesos de santos que hasta los reyes llevaban encima,…todo eso que aún perdura en algunos rincones de España. Yo lo he visto…

Sancho, como un niño, pregunta si es más matar a un gigante o resucitar a un muerto. A partir de ahí, va a llevar a su amo hasta la propuesta de darse a la santidad para alcanzar antes la fama pretendida, que más valen las disciplinas que las lanzadas.
Don Quijote lo para, no todos podemos ser frailes y se puede ser santo como caballero andante. ¡Menos mal! Mira que si llegan a irse a un convento a zurrarse con las disciplinas para alcanzar la fama y la santidad…

Hablando y cabalgando se les pasa la noche. Al día siguiente, al anochecer, descubren la ciudad del Toboso, don Quijote se alegra y se entristece Sancho, alborotarse, se alborotan los dos. Se quedan en un encinar, esperando a que sea noche cerrada para entrar.


Un abrazo a todos


María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dice en "La acequia":

, Abejita inicia el comentario del capítulo semanal indicando todas las incidencias de forma oportuna, en especial la trama técnica del capítulo: y con unas fotos que nos recuerdan la mentira de Sancho... Lo finaliza con la meditación sobre la fama que centra el capítulo.

Pedro, un abrazo y sigamos a este Sancho, tan humanizado, aparte de don Quijote, por supuesto. Feliz agosto sin horarios.

jueves, 30 de julio de 2009

El trigo que ahechó Dulcinea



Trigo de Palacios de Benaver (Burgos) sobre el Quijote.

Comentario al capítulo 2.8 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Dos noches y dos días en el camino, una mentira que se enreda" y un diálogo sobre la fama", correspondiente al día 30 de julio de 2009.

¡Ay qué susto! Dejamos a don Quijote y Sancho camino del Toboso y, ahora, el ex cautivo en Argel nos sorprende con un alegre y mahometano pistoletazo de salida: ¡Bendito sea el todopoderoso Alá!

Por si hubiéramos olvidado los mimbres narrativos de esta historia, aquí tenemos, otra vez, al ficticio y arábigo Cide Hamete persuadiéndonos para que se nos “olviden las pasadas caballerías”. No, no las olvidéis, pero lo que está por venir ha de ser diferente; ahora, queridos lectores, sabéis demasiado de Don Quijote y Sancho.

En este capítulo, amo y señor van de camino, montados en sus jumentos, con poca o ninguna luz; hablan, hablan, pasa una noche y el día siguiente…

Rocinante relincha, pero muy poquito y el rucio le gana la partida con un sonoro pedo, los “sospiros” son aire y van al aire, acompañado de rebuzno. Aunque ambas sonoridades son de felicísimo agüero, la asnal es más potente, lo cual es interpretado por un Sancho, astrólogo de pacotilla, como una preeminencia de las hazañas sanchescas sobre las quijotescas. ¡Te estás subiendo a las barbas, escudero!

La oscuridad se les echa encima sin llegar al Toboso, que parecía estar tan cerca, donde don Quijote ha de recibir la licencia y bendición de Dulcinea, trámite imprescindible para el éxito de sus aventuras. El enamorado caballero cree que su dama recibió la carta .Sancho, que no entregó carta alguna, teme que se tire del hilo de sus embustes. Se ve obligado a inventar apresuradamente una nueva versión. ¡Ay, que el libro ése, del que trajo noticias el bachiller, le va a descubrir!

La bendición…tendrá que echársela desde las bardas del corral ¿Del corral? ¡Los palacios no tienen corrales ni bardas! Da igual desde dónde, “cualquier rayo que del sol de su belleza” llegue a sus ojos le dará poderes extraordinarios.

Sancho echa un jarro de agua fría: ni rayos, ni sol vio él, debió ser el polvo del trigo que estaba ahechando, el cual tapó su rostro…



Don Quijote se enfada, cómo puede pensar este majadero en su señora Dulcinea ahechando trigo, ejercicio impropio de las personas principales. Estaría bordando con hilos de oro y perlas, como las ninfas garcilasianas…Lo de siempre, algún envidioso encantador que trueca sus cosas. Y algo nuevo: ese libro impreso con sus hazañas, del cual teme que su autor sea un enemigo y haya “puesto unas cosas por otras”. ¡Ay, la envidia! ¡Ay, esa “continuación de una verdadera historia”!

Sancho tampoco las tiene todas consigo respecto al dichoso libro . Su honra tal vez ande arrastrada por las calles, cual cochino cinchado, y, por si esa “leyenda” no dice la verdad, nos dedica una definición de sí mismo: malicioso, algo bellaco pero simple y natural y creyente, faltaría más. Cervantes, los personajes se te escapan del libro,


Un abrazo a todos los que me visitáis de:

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero. dice en este blog:

Qué bien vista la trama técnica del capítulo y las idas y venidas mentales de don Quijote y Sancho (sobre todo de éste, que ya teme...).
Y las fotos, bien oportunas.


Gracias, Pedro. Sigo con la segunda parte del capítulo. Lo paso muy bien con el texto pero con las fotos...

miércoles, 29 de julio de 2009

...en el pueblo sólo hay un río a dos kilómetros y con el agua muy fría.


Este pequeño río no es el que dice Sanchico,se llama Ruyales...

Ele Bergón dijo:

Hola troncos y troncas.

He vuelto por pocos días a mi casa de siempre y he venido a haceros una visita rápida.

Cuando el Alonso se empeña en irse con la furgoneta por ahí,pues se va y Santas Pascuas. Le enrolla a mi padre, que eso lo sabe hacer muy bien y luego Sancho tiene que convencer a Teresa. Ella protesta, se enfada y refunfuña, pero al final mi papi siempre se sale con la suya. Ya lo están preparando todo. A mi madre lo que le pone de los nervios es que mi padre, como siempre, "irá a por lana y vendrá trasquilado", pero él no atiende a razones es muy cabezón.

-Alguna vez el Alonso podía repartir las ganancias contigo. Ya está bien. Aquí lass única que traemos el pan a casa somo La Teresica y yo.

- Tú callate que algún día serás la gobernadora.

-Ya, del hambre, y menos mal que no tenemos que pagar la hipoteca porque esta casa es muy vieja y está pagada y requetepagada, aunque necesita unos arreglillos, pero ¿cuándo?

- Cuando vuelva y además como vendré rico, nos compraremos otra.

- Si, como la última vez.


Mi padre está muy contento y mi madre desesperada pero resignándose.

¡Qué me enrollo y no quería! La culpa lo tenéis vosotros. Me voy a la pisci que en el pueblo sólo hay un río a dos kilómetros y con el agua muy fría.

Choque de manos a todos

El Sanchico


Pedro Ojeda Escudero dice en http://laacequia.blogspot.com/
Abejita publica en envío de Ele Bergón con las últimas noticias delSanchico, que entre baño y baño, nos cuenta cómo no hay forma de parar a don Alonso cuando se sale por el mundo.
Gracias, Pedro, en nombre de Sanchico y de Ele Bergón.

viernes, 24 de julio de 2009

"Si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas"




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El palomar de las fotos es el del monasterio benedictino de San Salvador, en Palacios de Benaver (Burgos).

Continuación del comentario al capítulo VII. segunda parte del Quijote.
Publicado en http://laacequia.blogspot.com/

Pero volvamos al encierro que tanto soliviantó al ama, a la misteriosa reunión del caballero con escudero. Sancho comienza asegurando que su mujer está “relucida”; aunque, a juzgar por lo que expresa después, el reducido, subyugado, sometido o dominado es él. A partir de aquí entran en una discusión “filológica”. Don Quijote le enmienda un vocablo incorrecto y Sancho, irritado, no ve la necesidad de corregir lo que, de cualquier manera, se entiende. Así que pide, en un tono que hubiera sido impensable en la primera parte, que sólo se le enmiende lo que escape a la comprensión. Don Quijote asiste divertido a las aclaraciones “filológicas escuderiles” y cuando cambia una palabra por otra, dócil por fócil, simula no entender, para ver hasta dónde llegan las “patochadas” sanchescas.

Pero volvamos a la “relucida” Teresa. Nuestro hidalgo quiere conocer su opinión, sabe lo que hay…Y, además de no dejarse avasallar en unos tiempos de esposas sumisas, estamos ante una madre con dos hijos que no quiere volver a antiguas incertidumbres. El rosario de dichos y refranes que su marido le atribuye va en esa dirección:” que ate bien mi dedo con vuestra merced, que hablen cartas y callen barbas, porque quien destaja no baraja, pues más vale un toma que dos te daré.” Y Sancho sentencia “que el consejo de la mujer es poco, y el que no le toma es loco”. Y el enamorado de Dulcinea está de acuerdo, todo un experto en el trato con mujeres.

Don Quijote sabe por dónde van a ir los tiros y le induce a que pase adelante. Tras una tópica reflexión sobre la muerte, tal vez esté pensando en lo peligroso de la a ventura, aterriza de golpe en su reivindicación de contar con un salario conocido, Mas, para su amo, las novelas de caballería son el espejo y la norma por la que ha de regirse y en ninguna consta un escudero asalariado. Si hay suerte, ínsula o cosa equivalente al canto .Si no es así, resignación cristiana.

A continuación, Sancho va a oír de su amo lo que más le puede doler, lo que nunca hubiera imaginado, en su seguridad de ser imprescindible. El cielo se nubla, se le caen “las alas del corazón”. Que se vaya a su casa, le pregunte a su mujer y si los dos están conformes, adelante. En caso contrario, no le faltarán escuderos “más obedientes, más solícitos, y no tan empachados ni habladores”, que "si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas".

¡Ay, don Quijote ha puesto el dedo en la llaga! ¿Acaso está insinuando que no es el que manda en su casa? ¿Cómo va a encontrar alguien más obediente que el tantas veces apaleado, e incluso manteado, por su causa?

Suspenso y pensativo estaba el buen Panza, cuando entra Sansón el socarrón con su abrazo y su saludo a la “flor de la andante caballería”. El ama y la sobrina esperan palabras persuasorias que le hagan desistir de sus aventuras y se quedan con la boca abierta. ¡Todo lo contrario! El bachiller “plega” a Dios para que nadie estorbe su tercera salida, maldiciendo a quien la impida. En su arenga caballeresca, en el más puro estilo, sin olvidarse de los “tuertos”, llega a ofrecerse como escudero. Qué más quiere don Quijote, no te dije yo…pero no, Dios no lo quiera así. ¿Qué harían las ciencias, las letras y las artes sin el gran Carrasco? Mejor que se quede con sus canosos padres…

Sancho llora y asegura que nunca se dirá de los Panzas que fueron desagradecidos. Nos confiesa que ha sido su mujer la que le ha presionado como un mazo que aprieta los aros de una cuba, pero el hombre ha de ser hombre…faltaría más. Ya no hay más que hacer, ordene su amo el testamento, sin revolcones, y él se ofrece a servirle mejor que los de pasados tiempos.

Don Quijote y Sancho “quedaron amigos”, fijaos en esto. ¡Qué lejos quedan aquellos capítulos en que Sancho terminaba castigado físicamente por su señor!" Dos locos como nunca se han visto en el mundo".

El ama y la sobrina hacen el duelo al estilo de las plañideras, mesándose, arañándose, lamentando la partida, maldiciendo al bachiller. No sabemos todavía qué manejos se trae éste con el cura y el barbero, paciencia que más adelante lo cuenta la historia.

En los tres días siguientes, los dos amigos se aprovisionan, suponemos que de ropa y comida. Sancho aplaca a su mujer, difícil, es mucha Teresa, a pesar de la epístola de San Pablo. Don Quijote aplacó a su ama y sobrina, más fácil…

Salen al anochecer, nadie los ve sino el bachiller que les acompaña media legua, en dirección al Toboso. Cervantes quiere dejar bien claro las monturas: el caballero “en su buen Rocinante” y el escudero “sobre su antiguo rucio”. El antiguo, no otro…Tampoco se olvida de “la bolsa de dineros”.

Sansón abraza al de la Triste Figura, que promete avisar de su buena o mala suerte, y se da la vuelta. Van hacia la “gran ciudad del Toboso”. ¿Ciudad?

Pedro Ojeda Escudero dice en http://laacequia.blogspot.com/

ABEJITA: en efecto, cómo pica don Quijote a Sancho al insinuar que no manda en casa. Ciudad insigne Toboso, a no ser que quieras vértelas con sus habitantes... Un abrazo.

Abejita de la Vega se fija en los más de seiscientos huevos que se comió don Quijote en el mes que tardó en recuperarse.... todo un ejercicio de colesterol, sin duda. Después continúa con acierto el comentario de cómo don Quijote maneja a su fiel criado...No os perdáis las imágenes de sus entradas.

Gracias Pedro por tus comentarios.No, de ninguna manera quisiera ofender a los habitantes de la villa del Toboso,si Cervantes dice ciudad, será ciudad. Un beso para la tobosana Kety de "Los cuentos de la abuela".


Sigamos a lo nuestro, que el Quijote es también para el verano y ...para el invierno del otro hemisferio..


Un abrazo para Pedro Ojeda y todos los que me visitáis.


Este blog es vuestra casa.

jueves, 23 de julio de 2009

"Gasté más de seiscientos huevos, como lo sabe Dios y todo el mundo, y mis gallinas, que no me dejarán mentir"



Problema escolar: el ama de don Quijote dice haber gastado 600 huevos en un mes,en las comidas de nuestro hidalgo. ¿Cuántos huevos ha tomado don Quijote cada día, considerando que un mes tiene 30 días?

El ama manifiesta que antes de seguir este régimen don Alonso estaba amarillo. ¿De qué color estará al cabo del mes de convalecencia? ¿Cuál será la tasa de colesterol en sangre, tras dicha convalecencia?


Comentario al capítulo VII del Quijote, segunda parte.Publicado en http://laacequia.blogspot.com/

El ama tiene el corazón en un puño. ¡Se han encerrado! ¡Ese malandrín de Sancho y su señor se van en busca de “venturas”! La apesadumbrada y sudorosa mujer coge apresuradamente su manto, no hay tiempo que perder, ha de ir a casa de Bartolomé Carrasco. Acaso su hijo, el señor bachiller por Salamanca, ese amigo “fresco “de don Alonso, ese pico de oro, pueda impedirlo. Allá va.


El ocioso bachiller pasea por el patio, está aburridísimo y no desaprovechará la oportunidad de reírse de quien caiga. Hizo bien su señor padre en pagarle esos estudios que tanto fruto han dado. 


El “perpetuo trastulo y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses” es ahora doctor en socarronería. Me da la impresión de que Cervantes conoció, entre sus compañeros de estudios, algún ejemplar de esta misma especie. Bueno, todos hemos conocido alguno…

El ama se deja caer implorante ante sus pies, como una Magdalena, para declarar que su amo se sale. Sansón pone en marcha la burlona artillería, preguntando por dónde se sale y si se le ha roto alguna parte de su cuerpo. La buena mujer no ha estudiado en Salamanca, pero no se deja avasallar por el ocurrente bachiller. Don Quijote “no se sale sino por la puerta de su locura”. 


Hace memoria: volvió apaleado, atravesado en un jumento, enjaulado, encantado, triste, flaco, amarillo... ¡por Dios, otra salida no! A sus gallinas pone por testigos del gasto de seiscientos huevos. ¡Veinte huevos diarios para que volviera a ser el don Alonso de antes! Que tampoco es que tuviera un aspecto muy saludable, muy alegre no era y entrado en carnes, tampoco…Mas no estaba tan flaco ni tan amarillo ni sus ojos semejaban cuevas que llegaran al celebro…

Encantado de que le den huevos a batir, Carrasco sigue con la broma gallinácea. Sus gallinas tan buenas, tan gordas, tan bien criadas…se portarán de acuerdo a su exquisita educación, no la dejarán en mal lugar. Lo de irse por ahí…nada, tranquilaaaa. Si no hay otra cosa ni ha sucedido otro desmán…no tenga pena. Que vaya a su casa, le prepare un almuerzo calentito y de camino se ponga a rezar a Santa Apolonia, abogada del dolor de muelas…las de Sansón. Ahora sí que la pobre mujer no entiende nada, el mal de su señor no está en la dentadura sino en los cascos. Y este zangolotino, tan gorrón , tan hambrón, le dice que se vaya y no le replique que está ante un bachiller por Salamanca, el bachiller más bachiller de todos los bachilleres. Y el que más bachillerea…


Prestemos atención a lo que viene a continuación:”Y con esto se fue el ama, y el bachiller fue luego a buscar al cura, a comunicar con él lo que se dirá a su tiempo “. ¿Qué estarán tramando?


María Ángeles Merino


Continúo mañana

¿Quién sembrará la espiga que junio amarillece?"




"¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra
odiada por las madres,las almas entigrece;
mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?
¿Quién sembrará la espiga que junio amarillece?"
Antonio Machado.

Aquí estoy ,frente a este trigal, junto a la tapia de un monasterio benedictino, junto al ciprés que vela el sueño eterno de...Viene la cosechadora y tumba las espigas.Los pajarillos detrás...


Un abrazo a todos

sábado, 18 de julio de 2009

"sé que por casa del Alonso a mi padre no le pueden ni ver"


Foto tomada de http://enunacordeazul.blogspot.com/

Ele Bergón dijo...

Hola troncos que me voy de vacaciones unos días al pueblo.
Allí no tengo internet, asi que no sé si podré comentar todo esto de la Antonia. Yo no la conozco y sé que por casa del Alonso a mi padre no le pueden ni ver y mi madre tiene siempre mucho cabreo que esa familia así que yo por allí ni aparezco.

¡Feliz verano para todos vosotros!

Seguro que volveré

Choque de manos

El Sanchico.


Pedro Ojeda dice en http://laacequia.blogspot.com/

Como no podía falta, el Sanchico -vía Ele Bergón, como siempre- asoma para decirnos que se va al pueblo de vacaciones y sin Intenet: ¡pero sigue sin aclararnos qué pueblo es el que no quiso recordar Cervantes! Feliz verano.

"si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito "


"¡Que sepa vuestra merced tanto, señor tío, que si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito e irse a predicar por esas calles, y que con todo esto dé en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida, que se dé a entender que es valiente, siendo viejo; que tiene fuerzas, estando enfermo, y que endereza tuertos, estando por la edad agobiado , y, sobre todo, que es caballero, no lo siendo, porque aunque lo puedan ser los hidalgos, no lo son los pobres..."

Comentario, en forma epistolar, al capítulo 2.6 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Afirmación del camino personal", correspondiente al día 16 de julio de 2009.

Habla Antonia Quijana, sobrina de don Quijote.

Aquel día en que oímos a ese mentecato de Sancho hablar a su juiciosa Teresa de ínsulas y gobiernos, nos dimos por vencidas, predicábamos en desierto, sermón perdido. Lo habíamos ido comprendiendo, a medida que los sustanciosos caldos del ama iban haciendo efecto, cambiando aquel color amarillo por otro rosado más saludable. Irremediablemente volvería al ejercicio de la malandante caballería.

Mas no era empresa poco dificultosa cerrar la boca al ama, metamorfoseada en basilisco, que manifestó estar dispuesta a quejarse ¡nada menos que a Dios y al rey! , si mi tío persistía en sus intenciones aventureras. Confío en que nadie lo entienda como blasfemia…que las paredes oyen y el Santo Oficio... Don Quijote, como lo llamáis los que alentáis insensatamente sus locuras, no se inmutó. Dijo no desear causar pesadumbre a Su Majestad, que harto tenía con responder a los pesados memorialistas que escribían y escribían…

Y, a continuación, ¿qué creéis que se le pasó por el magín a mi buena y ocurrente nodriza? Pues le propuso que se hiciera caballero cortesano. ¡Discurso habemus!, dio en el blanco de su tema favorito. Efectivamente ya no cerró la boca hasta que llamaron a la puerta y… 


¡Caballero cortesano! De esos que conocen al enemigo sólo en pintura, bien comiditos y abrigaditos en sus aposentos, con su mapa en la mano, jugando a los soldaditos, mientras los caballeros andantes soportan el hambre, el frío y el calor, enfrentándose a un enemigo que mata. Nada de niñerías y desafíos, la guerra de verdad. Y un caballero andante no se ha de espantar por nada. ¡Ni por diez gigantes, de los que alcanzan las nubes, con tajantes cuchillos y amenazadoras porras con púas! No le han de espantar, gigantitos a mí, los acometerá de igual manera. El ama ha de ver la diferencia…y los príncipes también.

Pero, a continuación, fui tan sincera que provoqué la ira de mi querido tío, afirmando que todas esas historias son “fábula y mentira” e insinuando que debían ser señaladas como inmorales. ¡Nunca lo había visto tan enfadado conmigo! Si no fuera hija de su hermana, no sé qué terrible castigo haría conmigo, una “rapaza que apenas sabe menear doce palillos de randas “y se atreve a censurar a los caballeros andantes. Bueno, Amadís me perdonaría, no hace falta que me lo diga, lo conozco bien porque aprendí a leer con mi tío y el “Amadís de Gaula”, sin la ayuda de silabarios ni abecedarios… pero otros no son tan corteses y bien mirados, los hay “follones y descomedidos”…qué miedo.

Mi ánimo no quedó encogido con la filípica recibida y mi atrevimiento tocó techo: viejo, enfermo, agobiado, demasiado pobre para ser caballero… ¡Qué atrevimiento,qué poca vergüenza, Antonia!

En vez de castigarme, me dio la razón y me soltó una exposición sobre los linajes. Allí salieron a relucir faraones, ptolomeos, césares, príncipes, monarcas, medos, asirios, persas, griegos y bárbaros. ¡La Historia entera! Y algo muy hermoso, el camino a seguir por el caballero pobre que ha de ser: “afable, bien criado, cortés y comedido y oficioso, no soberbio, no arrogante, no murmurador, y, sobre todo, caritativo”. Si cuando mi tío habla de cosas serias…podría subir a un púlpito y los dejaría a todos con la boca abierta.

El discurso no acabó ahí, siguió con lo de las armas y las letras, el camino de la virtud, la senda del vicio…lo de siempre. Nos lo sabemos ¿verdad, ama mía? Y esos versos de Garcilaso, también ¿no es cierto?

Parecíame que nunca acabaría. Gracias al Cielo, llamaron a la puerta , mas era el aborrecido Sancho quien la aporreaba. El ama se escondió, caballero y escudero se encerraron en sus aposentos, allí tuvieron otro coloquio.

Vamos coligiendo que nuestro tío y señor quiere desgarrarse la vez tercera. Nada podemos hacer…

María Ángeles Merina, que si Antonia es Quijana yo soy Merina, un poco ovejuno queda el apellido...

Un abrazo a todos.


Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

Me gusta mucho esta nueva mirada al Quijote. Cómo enriquece nuestra lectura.

Y en http://laacequia.blogspot.com/dijo:

La Abejita da voz a un nuevo personaje de su blog: toca la sobrina (con foto de sobrina), que nos permite una nueva mirada a la obra. Qué acierto tantos personajes para dar nuevos matices. En el comentario del capítulo, ilustrado con un púlpito al que bien podría subirse nuestro hidalgo, tenéis la demostración de esta nueva voz.

Gracias, Pedro, busquemos nuevas miradas y pasémoslo bomba con el Quijote, también en verano.

miércoles, 15 de julio de 2009

Mi nombre es Antonia Quijana




Para las personas solteras, como yo, los sobrinos son parte importante y muy querida de nuestra vida. Don Quijote es un viejo hidalgo solterón que vive con su sobrina, Antonia Quijana, que se desespera con la locura caballeresca de su tío.
Yo también tengo una sobrina extrañadísima de ver a su tía tantas horas con el ordenador y el Quijote! ¡Mirad como contempla el libro! Algún día lo leerá...No desespero.


Introducción al comentario al capítulo VI, segunda parte, del Quijote.

Mi nombre es Antonia Quijana y soy la sobrina de Alonso Quijano, al que conocéis, sin duda, por el disparatado nombre de don Quijote de la Mancha. Cide Hamete Benengeli os ha contado poco de mi persona. Sabéis que vivo en la casa de mi tío, el hermano de mi difunta madre, en una aldea de la Mancha, que no llego a los veinte años y que siempre aparezco con mi querida ama, a la que me unen fuertes vínculos afectivos pues, aunque ese maldito libro de la imprenta de Juan de la Cuesta no lo diga, fue mi nodriza. Si mi tío cobró fama por embestir a un molino de viento, mi ama pasó a la estampa por haber emulado al Santo Oficio, quemando aquellos malditos libros de caballerías. ¡Hizo bien! De haberlos achicharrado antes, no habrían sido vendidas tantas hanegas de tierra de sembradura y no hubiera mermado mi futura herencia.

Cuando mi tío se fue por esos campos a deshacer entuertos, en compañía del monstrenco de Sancho Panza, la casa se quedó solitaria y silenciosa, sólo de vez en cuando se oía el aullido lastimero del galgo. Siempre habíamos aborrecido sus lecturas pero ¡cuánto añorábamos entonces al tío Alonso leyendo en voz alta aquello de “La razón de la sinrazón…”! Una hidalga de diecinueve años encerrada en un caserón manchego, sin más compañía y conversación que la de una mujer mayor que pasa de los cuarenta. ¡Y todo el día recordándome que “la doncella honesta, el hacer algo es su fiesta"! Y, algo hago, ocupo mis horas en menear doce palillos de randas, que ya no sé qué hacer con tantos encajes… También ayudo a mi ama en los trabajos de la casa y la cocina, que la pobre mujer no puede con todo… no, ociosas no estamos ¡La envidia que siento cuando, a través de una celosía, veo a las muchachas del pueblo que van juntas al río o a la era! ¡Qué alegres suenan sus charlas y sus risas! Y soy hidalga que hidalga era mi madre…

Cosa de lástima fue oír los gritos que alzamos cuando aquel muchacho acudió corriendo a darnos nuevas de que nuestro tío y señor “venía flaco y amarillo, y tendido sobre un montón de heno y sobre un carro de bueyes”. Fueron gritos de lástima por el estado en que venía pero también eran de alegría. Ingenuamente pensábamos: ¡Ahora no se irá!

(Seguiré hablando en el comentario al capítulo VI que toca este jueves)

María Ángeles Merino


Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

Qué buen acierto dar voz a la sobrina. Cada vez miramos la obra desde más ángulos. En cuanto a tu sobrina, antes o después leerá el libro, ya lo verás.

Gracias Pedro, buscaremos más ángulos. En cuanto a mi sobrina, después, lo leerá muchísimo después...

sábado, 11 de julio de 2009

Teresa y Sancho: "Está claro que hablan de ricos y pobres pero discuten por el mando."



Luz-Sanchico y María Ángeles leen el presente capítulo.¡Atención a la entrada que publicará Pedro Ojeda el lunes !

No sé a qué tío se refiere y lo de la iglesia lo veo muy aburrido

Mi amiga Luz del Olmo (Ele Bergón para Blogger) nos envía este mensaje de Sanchico:

Ele Bergón dijo...

¡Jo! Este capítulo V lo tengo bien leído y subrayado. He buscado en el diccionario algunas palabrejas como "apócrifo". ¿ Insinúan acaso que este capítulo no es verdadero?. Pero si es el único que se ajusta a la realidad. Habla de mi familia y sobre todo habla, aunque muy poco, esa es la verdad, de mi El Sanchico, pero es auténtico, auténtico. (Bueno, dudo un poco en lo de los escudos, yo creo que no se los han gastado todos, porque la maleta la tienen muy guardada).

A lo que vamos

Mi padre y mi madre tienen una charla que después termina en bronca.

Mi padre, es verdad que parecía un concejal hablando y mi madre se lo echa en cara. Mi padre Sancho otra vez ilusionado con ire por ahí con el Alonso y la furgo y con la perra de la ínsula( cuándo se enterará que es isla,pero nada él erre, que erre)

Y así hablando mi madre Teresa Cascajo, le recuerda a mi padre que tiene dos hijos ¡Por fin! "Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales"- en ellos estoy y me temo que siempre los tendré porque nadie sigue mi historia- y es razón que vaya a la escuela - pero sí ya estoy en el "insti" que no te eneras mami- si es que su tío abad le ha de dejar hecho de la iglesia.
No sé a qué tío se refiere y lo de la iglesia lo veo muy aburrido. Ya he escrito por aquí el mal humor que me pone el que hayan querido mandarme con los curas internos a un colegio de Guadalajara. La verdad que motivos tienen pues sólo he aprobado Lenguaje, quizá gracias a vosotros, Gimnasia, Plástica y EDucación para la Ciudadanía, ypor supuesto el recro. El resto ha sido porque los profes no se explican bien que si no...Al año que viene, como repito, lo sacaré todo.

Bueno, que me desvío
De lo que sí se ocupan mis padres, como siempre es de la María Sancha, es decir, Teresica o Sanchica, preoucupados por casarla¡pero si ya tiene novio desde hace tiempo!. No se enteran que es Alberto, el guarda de seguridad del Mercamona donde trabaja.Menudo disgusto se van a llevar cuando se enteren que quieren irse a vivir juntos y que de momento de casarse nada de nada.

Yo creo que mi madre está muy enfadada porque mi padre la está pidiendo permiso para irse por ahí y ella no quiere dárselo y bueno, se lo da justo cuando dice "y digo que si estáis porfiando en tener gobierno, que llevéis con vos a vuestro hijo Sancho". Está claro que hablan de ricos y probres pero discuten por el mando.

Mi padre no quiere llevarme, pero yo tampoco quiero ir con él, porque me lo paso muy bien con mi peña y eso de ser gobernador son chaladuras del Alonso que ahora el tonto de mi padre se las cree y quiere que todos no las creamos, pero conmigo que no cuente.

Choque de manos

El Sanchico


Pedro Ojeda Escudero dice en este blog:

Qué buena forma de enfocarlo todo tiene este chaval, no me canso de decirlo. Mañana, homenaje al Sanchico, pero no con fotos, que me guardo para luego, sino con el inicio de la entrada, como debe ser.

Gracias, superprofe.


Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/en "Noticias de nuestro Quijote", 13 julio 2009:

Pero hay más cosas que sabemos ahora de Sancho: tiene dos hijos, el Sanchico y la Sanchica. Para estos sueñan ambos cosas diversas. Sancho, por encima de sus posibilidades según las convenciones sociales; Teresa en la esfera de su posición. Como muchos padres.

Y llegado aquí, no puedo menos que alabar la forma de leer el texto que ha tenido una comentarista y contribuyente habitual a nuestra lectura, Ele Bergón, que da voz de forma ingeniosa y acertada al hijo de Sancho. Desde su perspectiva podemos comprender bien algunas de las cosas de la novela y sorprendernos de los ángulos que tiene el relato leído así. Todo un acierto de Ele Bergón. Podéis leerlo seguido aquí.


También podéis leerlo seguido pinchando en la etiqueta "Un Sanchico de hoy", en este blog.

viernes, 10 de julio de 2009

Sanchico y Sanchica, hijos del destripaterrones y de la pelarruecas.


Paisaje con terrones, nubes viajeras y molinos (Camino de San Pelayo, Palacios de Benaver)

"¡Por cierto que sería gentil cosa casar a nuestra María con un condazo, o con caballerote que cuando se le antojase la pusiese como nueva , llamándola de villana, hija del destripaterrones y de la pelarruecas "



Comentario al capítulo 2,5 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada correspondiente de "La acequia".

"Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razón que vaya a la escuela, si es que su tío el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia"

“¡Ay! Este Sancho mío dice cosas tan sutiles, que mis lectores van a pensar que me he vuelto tan loco como don Quijote. Y los críticos, esos que no han escrito nunca ni una novela ni un mal cuento, dirán que mi personaje no posee “decoro”. Y no quiero cambiarlo, mi personaje se ha fortalecido, yo lo he deseado así y me divierto con su metamorfosis. Escribiré, al principio del capítulo, un párrafo. Disculpa: el ficticio traductor del texto arábigo lo tiene por apócrifo y considera imposibles tales sutilezas en un ingenio tan corto como es el del escudero. Y lo repetiré poco antes de finalizar este quinto de la segunda”. 


Algo así ha debido de razonar Cervantes al escribir este capítulo, uno de mis favoritos porque Teresa es mucha mujer…aunque se someta a ese “porro” de marido. ¡Cómo lleva aquí el papel de antagonista!

Llega Sancho a casa muy alegre, su mujer le pregunta el motivo de tal regocijo y él contesta que si Dios quisiera, bien se holgara de no estar tan contento como muestra. ¿Quéeee? ¿Qué le pasa a este hombre que habla de tan rodeada manera que Teresa no entiende? Todo para decir que está alegre de salir a buscar aventuras, para poder ganar otros cien escudos, pero triste de dejar a su familia.

¿Y qué es lo primerito que encarga a su “oíslo”? Las tareas más femeninas: prepara al rucio, dóblale el pienso, dispón la albarda y demás aparejos. Esto me recuerda a las sufridas esposas del siglo XXI que lavan el coche de su media naranja. ¡Los hay y las hay! Digresiones feministas aparte, el pobre burrillo contra gigantes, endriagos y vestiglos…que aúllan, silban ¡Qué miedo! ¡Entramos en la cueva de los dragones! ¡Este quijotizadísimo escudero nos mete dentro de los fantásticos libros que enloquecieron a su amo! ¡Y sin saber leer! ¡Y lo de la ínsula no se le quita de la cabeza!

Teresa intenta que aterrice haciéndole oír la voz del sentido común: sin ínsula naciste y sin ínsula puedes vivir y has de ocuparte del porvenir de tus vástagos, seas gobernador, escudero o destripaterrones. Como madre idea un futuro convencional para sus hijos, dentro de las posibilidades de su clase social: el chico en la Iglesia y la chica casada con un igual. Con su hijo no hay problema, la criaturita ya tiene quince años y debe ir a la escuela, ya es hora, para que su tío cura se ocupe de él y, si no en sacerdote, por lo menos, lo convierta en sacristán. A esto, Sancho no dice ni mu.

Mas la discusión comienza cuando de Sanchica se trata. La muchacha tiene revolucionadas las hormonas da muestras de querer tener marido, la madre nota los síntomas y piensa en casarla con el vecinito Lope Tocho, sano, rollizo, conocido de toda la vida y que mira bien a la chica. No vaya a terminar abarraganada, vaya palabrota. Eso sí, para ayuda de todo esto Sancho ha de traer dineros, otros cien escudos, de los de a ocho, por lo menos.

Llevando la contraria a su costilla, Sancho está dispuesto a romper las rígidas convenciones de la sociedad estamental y, cuando sea gobernador de la ínsula prometida, la casará” tan altamente, que no la alcancen sino con llamarla «señoría»”. ¡Está más loco que su amo luchando con los molinos de viento! Y Teresa no está dispuesta a transigir con la locura social de su marido, piensa que ante cambios tan bruscos, de indumentaria y de trato, la muchacha se equivocará y descubrirá “la hilaza de su tela basta y grosera”. ¿Casar a su hija “con un condazo, o con caballerote que cuando se le antojase la pusiese’ como nueva llamándola de villana, hija del destripaterrones y de la pelarruecas”? ¡Nunca! Ya de paso, asistimos al desfile “moda femenina del XVII”: zuecos, chapines, sayas parda de catorceno, verdugados, saboyanas y faldas para cubrir grácilmente la cabeza, al entrar en la iglesia.

Bestia, mujer de Barrabás, animalia, mentecata e ignorante…Sancho echa sapos y culebras por la boca. No entiende por qué Teresa no comparte sus delirios de grandeza. Intenta convencerla tocando su vanidad, será Doña Teresa y se sentará en la iglesia sobre alcatifa, almohadas y arambeles para que rabien las encopetadas hidalgas. Si pensaba ablandarla con esto, ha pinchado en hueso. Lo último que ella quiere es que, viéndola vestida de “gobernadora” recuerden su mísero origen y digan: « ¡Mirad qué entonada va la pazpuerca…como si no la conociésemos».

En este tira y afloja salen a relucir los almohades, la infanta Urraca e incluso el suicidio de Melibea…y el traductor que vuelve a insistir en lo de apócrifo. Teresa piensa que el rico que fue pobre es mirado con mil ojos por los maldicientes. Sancho alega que las cosas presentes están en un nuestra memoria mucho más que las pasadas. Bla, bla, bla…la pobre mujer no entiende las arengas y retóricas sanchescas y se rinde. Que haga lo que quiera, que no le quiebre más la cabeza si está “revuelto” a hacer lo que le dé la gana. Sólo pide que se lleve a Sanchico cuando sea gobernador puesto que los hijos han de heredar los oficios de los padres. No hay problema, enviará por él y enviará dineros para que le vista “de modo que disimule lo que es y parezca lo que ha de ser” .Lo de Sanchica condesa es más espinoso que lo de los vestidos pero, recordando la epístola de San Pablo que se lee en las bodas, acepta la carga de obedecer a su tonto marido.

Termina el capítulo con el llanto de Teresa por Sanchica condesa y, en consecuencia, muerta y enterrada para su madre. Para que no llore, Sancho le dice que lo de condesa lo hará lo más tarde que pueda. Y se va a casa de don Quijote que hay mucho que preparar.


Un abrazo quijotesco para Pedro Ojeda y todos los que nos visitan.


María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero dice en este blog:

Haces muy bien poniéndote de parte de Teresa: pienso que eso es lo que quería hacer Cervantes, manifestar las fatigas que le daba a este mujer el bueno de Sancho. ¡Qué buenas fotos!

Gracias, Pedro.El personaje de Teresa nos inspira.


También dice en http://laacequia.blogspot.com/,"Noticias de nuestro Quijote", 13 julio 2009:

Abejita de la Vega, al preparar el comentario, nos da una entrada completa en la que el centro de atención es el Sanchico, para enfocarlo luego desde dentro pero con una evidente tendencia a ponerse del lado de Teresa: pienso que tiene razón y que Cervantes lo vio así a la hora de redactarlo. En la siguiente entrada, publica la opinión del Sanchico sobre este diálogo: no os la perdáis, que el pobre hasta ha buscado apócrifo en el Diccionario. Y las fotos de las dos entradas, muy buenas. En algunas, se ve a nuestras lectoras...

Gracias, Pedro y sigamos con estos personajes que cada vez son más humanos.


domingo, 5 de julio de 2009

Les he oido comentar que van a viajar a Zaragoza




http://es.wikipedia.org/wiki/Ruta_de_Don_Quijote
http://rlv.zcache.com/mapa_de_de_la_ruta_de_don_quijote_postcard-p239337978999960622qibm_400.jpg

Ele Bergón dijo...
Hola Coleguis.

No se lo digo a nadie, pero yo estoy algo mosca porque a mi padre lo veo ultimamente muy contento. Habla mucho con el tal Sansón Carrasco que sigo sin saber de dónde ha salido. Se lo he preguntado a mi viejo y dice que este hombre es un sabio poeta( un poco coñazo me parecen estos que esiben a veces sin saber que quieren decir, pero bueno) y me ha insistido que no le diga nada a mi madre Teresa y a mi hermana Sanchica, poarque se están preparando grandes acontecimientos.

Yo me callo pero observo que mi padre está majara por partida doble, porque tiene los delirios del Alonso y las historias que se andan contado con ese que dice es poeta. Les he oido comentar que van a viajar a Zaragoza, creo que está algo lejos. No sé ellos verán.

El otro día mi padre después de un vinillo se echó la siesta y le oí hablar entre sueño, decía no sé que de una ínsula- la ha cogido perra con eso- y algo de un burro que aparece y desaparece.

Cuando se despertó le dije:

-Papá es isla, no ínsula

-Sanchico-me contestó medio dormido- Tú sigue callado y la maleta tú no la has visto ¿entendido?

- Por supueso, por supuesto. Yo de tus líos no quiero saber nada.

-Eso está bien y al rato le sentí como roncaba.

!Qué bien lo paso con mis amigos y amigas en la piscina del Richi! !Esto si que es vida! Siempre tenía que ser verano.

Choque de manos
El Sanchico.


Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

También ha publicado, vía Ele Bergón, unas palabras del Sanchico que emocionan. Además, asegura no saber nada de los escudos...

El Sanchico estará contento con estas palabras.

sábado, 4 de julio de 2009

Eso allá se ha de entender con los que nacieron en las malvas...


—Eso allá se ha de entender —respondió Sancho— con los que nacieron en las malvas, y no con los que tienen sobre el alma cuatro dedos de enjundia de cristianos viejos, como yo los tengo...





En el capítulo anterior, Don Quijote y Sansón comían y dormían la siesta juntos, tal vez en un estrado o habitación con cojines en el suelo… Acaso Sancho, en su casa, no la durmió, a pesar del efecto soporífero del vinillo añejo. Tal vez no paró de dar vueltas al magín, preparando sus respuestas al asunto del burro y al de los escudos: “A lo que el señor Sansón dijo…digo que…”
Entramos en el capítulo IV… seguro de sí mismo, éste no es el Sancho que temblaba de miedo con los ruidos de los batanes. Además, ocupa tanto sitio en la página que arrincona al narrador sabelotodo. Ahora están los tres juntos, hay algunos gazapos que enmendar y de los más gordos se va a ocupar el escudero.

Comienzan con lo del burro que aparece y desaparece, ése que yo llamé Guadiana. ¿Tanto se ha quijotizado o se ha pasado con los tragos del añejo? Sancho Panza, un labrador manchego, harto de montar en pollino, que va y cuenta que le desmontan cuando está dormido, le ponen sobre la albarda sostenida por cuatro estacas y en lugar de darse un batacazo, que es lo que está de acuerdo con las leyes de la Física, sigue dormido sobre la almohadilla. Sustraen al animalito y vuelve a verlo en manos de Ginés, el ex galeote. Y va su amo, que ése sí está quijotizadísimo, como Don Quijote que es, y afirma que eso es cosa fácil, que ya le ocurrió a un tal Sacripante, cuando un ladrón le sacó el caballo de entre las piernas. ¿Todo arreglado con la fantástica explicación? No, que el autor escribe que Sancho va en el rucio cuando todavía el jumento no había aparecido. Ante esta última tacha, responde la criatura, qué descaro, cuestionando a su propio creador:”el historiador se engañó”. La que ha liado en el mundo de la ficción, pobres escritores, a partir de ahora los personajes se les van a subir a la chepa…

Sansón pasa a un asunto más espinoso: ¿qué pasó de los cien escudos? A esto, responde Sancho todo seguido, sin titubeos. Los gastó en sus necesidades personales y familiares, como justa paga a sus servicios. Cuestión de mera supervivencia y de paciencia… de la sufrida Teresa Panza. Y la suma no cubre los palos recibidos, echen cuentas. Como la conocida marca de cosméticos: porque yo lo valgo.

Ahora es don Quijote el que pregunta por esa segunda parte inexistente, Sansón, lógicamente, sólo puede hablar de lo escrito en el último capítulo y de lo que llega a sus oídos. Y lo que ha llegado es la opinión de los enemigos de las segundas partes, en general, y del Quijote, en particular. También se hace eco de los “joviales”, los amantes de reírse con las embestidas de don Quijote y las palabras rústicas de Sancho, ese tipo de público al que Cervantes siempre reserva algo, aunque , tal vez, prefiera a los “saturninos” ,melancólicos y reflexivos. Pero, de todas maneras, tendremos segunda parte, que el autor la está buscando diligentemente y en cuanto la encuentre, llevará la historia a la imprenta, llevado más del interés más que de la alabanza. Famoso pero pobre, Cervantes es sincero…

Sancho advierte al “señor moro” que si mira al dinero, lo que hará será trabajar deprisa y mal, harbará como harba un sastre en Pascuas. Que atienda Cide Hamete, que le van a dar trabajo para cien partes. Hay que ver qué animado está el escudero, esta vez se adelanta a su señor:” si mi señor tomase mi consejo ya habíamos de estar en esas campañas deshaciendo agravios y enderezando tuertos, como es uso y costumbre de los buenos andantes caballeros”. Una vez dicho esto, relincha Rocinante y don Quijote, tomándolo como felicísimo agüero, “determinó de hacer de allí a tres o cuatro días otra salida”.


El bachiller le aconseja que comience su jornada dirigiéndose a Zaragoza, donde se celebran unas justas en las que podría ganar fama; pero le advierte que tenga cuidado con su vida ,que no es suya sino de los menesterosos a los que socorre. ¿Irá nuestro hidalgo a Zaragoza? No adelantemos acontecimientos…

Sancho quiere dejar claro que su señor será capaz de acometer valientemente a cien hombres armados ,como si fueran melones ; pero él se limitará a ser sólo escudero y no pondrá mano a la espada, que eso no figura en el convenio, ni siquiera contra villanos. Se ocupará de la limpieza y cuidado de su señor, será el más leal escudero y el mejor. Si su señor quiere agradecerle sus servicios con una ínsula…bien. Y si no es así, no pasa nada, sólo en Dios confía el nacido, no en otro hombre. Dice: “Sancho nací y Sancho pienso morir”. En la rígida sociedad estamental, su condición no puede cambiar; pero no ha de ser tan necio de rechazar lo que le ofrezcan sin riesgo. No, de necio no tiene nada y habla como un catedrático, como dice Carrasco. Nos chirria un poco porque habla demasiado bien…

Sancho se siente capaz de gobernar una ínsula y también un reino. Sorprende la seguridad en sí mismo que muestra en este capítulo: “yo he tomado el pulso a mí mismo y me hallo con salud para regir reinos y gobernar ínsulas”. ¿Qué tendría el vino añejo? Y de olvidar a los suyos cuando sea gobernador, nada de nada; que eso lo harán los que no son cristianos viejos como él, los que “nacieron en las malvas”, los de bajo y vil nacimiento.

Don Quijote, que ya ve ese gobierno delante de sus ojos, ruega al bachiller que le componga unos versos para despedirse de Dulcinea. Ha de ser un acróstico donde se lea Dulcinea del Toboso. Sansón le responde que él no es “de los famosos poetas que había en España, que decían que no eran sino tres y medio”. ¿Quiénes son estos casi cuatro poetas? No sabemos a quiénes se puede referir Cervantes, aunque seguro que uno de ellos es el Lopillo de sus pecados…El nombre completo es de dieciséis letras, hay un problema con las estrofas, lo solucionará embebiendo una letra.

Quedan en partir al cabo de ocho días, Carrasco lo promete, no dirá nada a los que estorbarían su aventura…Uyyyy. Sancho se va a preparar lo necesario. ¿Partirán en el capítulo que viene?

Un saludo a Pedro Escudero y a los que pasáis por aquí.

María Ángeles Merino

viernes, 3 de julio de 2009

Con el comentario al capítulo IV, segunda parte del Quijote





Estoy con el comentario del capítulo IV, segunda parte.
Procuraré que esta vez no salga tan largo,es que una vez que cojo carrerilla...
Pedro, si te sirven como imágenes quijotescas...una quijotesca abejita que huye del calor y de los tradicionales festejos.
Un saludo

Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/

Abejita nos da envidia y publica unas imágenes de un lugar con Quijote, en el que da gusto leer, desde luego. Supongo que es allí en donde ha escrito sus comentarios del capítulo cuarto: el primero centrado en las palabras de Sancho; el segundo, gracias a Ele Bergón, con las palabras entre Sancho y Sanchico...

Gracias, Pedro, por seguir mis comentarios.

miércoles, 1 de julio de 2009

¿Para qué quieren unos escudos mis viejos? ¿ De qué equipo serán?



http://www.futboldebate.com/wp-content/uploads/2009/05/escudo_real_madrid.jpg

Ele Bergón dijo...

Gracias Abejita por la dedicatoria. Me alegra haber sido una pequeñita luz en tu camino. El resto lo haces tú.

Superprofesor Pedro, no sabía que había escudos en la maleta la tienen tan escondida, pero ¿Para qué quieren unos escudos mis viejos? ¿ De qué equipo serán?

Kety, mi padre es un poco bruto, pero siempre estoy orgulloso de él y espero que si sale otra vez con la furgo y el Alonso le vaya mejor que en otras ocasiones.

Cornelivs, otro que me confunde con el locutor, qué no, qué no, que es una tal Luz del Olmo

Silvia ¿sabías tú que había escudos en la maleta? Estos mayores hacen cada cosa...menos mal que tú me comprendes.

Tuccitano. Muchas gracias quizá no sea tan tonto como piensan muchos.

Choques de manos a todos.

El Sanchico.