martes, 28 de abril de 2009

Sanchico y los adjetivos


Ele Bergón dijo...


Hola Troncos y troncas.


Estos días he estado y estoy un poco dormido, pero ya voy despertándome.



¿Os habéis fijado en la cantidad de adjetivos que dice el Alonso y todos seguidos? Los he copiado para las redacciones de la clase, porque como saqué un notable en Lengua, ahora tengo que sacar otro.



Dice el Alonso de sí mismos ( Este tiene la autoestima muy bien)"De mi se decir que después que soy caballero andante, soy valiente, comedido, liberal, bien criado,generoso, cortés, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos... Y lugo mi profe dice que es difícil poner bien puestos tres adjetivos calificativos seguidos, pero mirad el Alonso todo lo que dice.



Mi padre Sancho por esta época estaba muy contento porque por fin, el Alonso se acuerda de él y ya se ve de gobernador.-Y no lo hice mal, no- Recuerda cuando se lo recuerdo- pero, Sanchico las cosas buenas tardan mucho en llegar, tanto que algunas ni llegan.



La Abejita habla de misogínia del cabrero, aunque tengo algo de idea lo miraré bien en el diccionario y en el siguiente comentario, cuando esté más despierto, escribiré sobre este hombre, al que no le gustan mucho las mujeres y no porque sea gay, sus compañeros y sus cabras.



Ahora voy a seguir durmiendo que ya dice mi padre:"Las mañanitas de abril, son muy dulces de dormir"ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, que fastidio, me tengo que levantar.



Felices sueños coleguis.

sábado, 25 de abril de 2009

Una cabra pendona y un cabrero muy tierno, pero misógino él.


Comentario al capítulo L del Quijote (primera parte)




Regresan los criados del canónigo con la acémila del repuesto y se ponen a comer sobre la hierba. Entre la maleza suena una esquila y aparece una cabra, tras ella un cabrero dando voces. El bicho se detiene ante los comensales, llega el cabrero, la agarra de los cuernos, hasta aquí lo normal; pero, a continuación, el perseguidor se dirige a la fugitiva “como si fuera capaz de discurso y entendimiento”. A todos hace gracia y a todos sorprende el tono de cariñosa reprimenda que el pastor emplea para dirigirse al animal. Parece que está hablando a una mujer… Manchada es hija, es hermosa y es amiga. La pobre cabra no puede remediarlo, no es que la espanten los lobos, no, es su condición de hembra lo que la lleva irremediablemente a no poder estar sosegada, a ser arisca y desagradecida. Misóginamente exclama: ¡mal haya vuestra condición, y la de todas aquellas a quien imitáis! ¡Qué le pasa a este hombre con las mujeres? Pronto lo sabremos…



Al canónigo le causa especial contento esta escena y, con mucha guasa, le pide que se calme y no meta prisa al bichillo, que como hembra ha de seguir su instinto natural. Le ofrece un bocado de carne, animándole a comer, beber, templar la cólera y descansar. El cabrero quiere explicarse, él no es un hombre simple, él distingue perfectamente el trato con las bestias del trato con los hombres y quiere acreditar como verdad lo que, irónicamente, ha dicho el cura acerca de los montes que crían letrados. Nos va a contar su historia, lo cual no nos sorprende a estas alturas del Quijote. ¿Cuántas historias nos ha contado ya este escritor, partero de miles de historias?



Don Quijote ve lo suyo en todas partes, en este caso ve “un no sé qué de sombra de aventura de caballería”. Oirá de buena gana la historia del cabrero y aprovecha Cervantes para animar a sus lectores: “amigos de curiosas novedades que suspendan, alegren y entretengan los sentidos”.



Sancho se va al arroyo con su empanada de conejo, que no siempre se dispone de comida en este oficio caballeresco…ya lo dice su señor.



Don Quijote ya ha alimentado su cuerpo, ahora alimentará su alma con el cuento de este buen hombre. El canónigo está de acuerdo en eso del alma, “nihil obstat”, y anima al cabrero a que comience.



El cabrero da dos palmadas a la cabra que tranquilamente se recuesta junto a él y le mira. Te estoy escuchando, parece decir. La cabra cerrera parece ahora un perrito faldero. Me recuerda a uno que tengo a mis pies.


Un saludo para Pedro y todos los que nos visitan


María Ángeles Merino Moya

Qué buen título de tu entrada: explica en buena medida el final de este capítulo. Veremos qué nos depara el siguiente con este cabrero...
Gracias Pedro. Veremos a ese cabrero...

viernes, 24 de abril de 2009

Sancho y su vocación de valido

EL REY FELIPE III

EL DUQUE DE LERMA, EL VALIDO


RODRIGO CALDERÓN, EL VALIDO DEL VALIDO


Comentario a parte del capítulo 1.50 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada:...correspondiente al día...de 2009.

Sancho pone un oído de oidor ¿Un condado? ¡Por fin hablan de lo suyo! Que trabaje su señor y le dé el condado, que él se siente muy capaz de gobernarlo. Y cuando no lo sea, él lo sabe, siempre podrá dejar sus estados en arrendamiento y a “a pierna tendida”, gozando de la renta. No olvidemos que cuando se escribe ésto, el rey es Felipe III, aquel que “aficionado al teatro, a la pintura y, sobre todo, a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón”. ¡Reina en España el valido del valido!


El canónigo le advierte que podrá hacer eso con la renta, pero no con la administración de justicia, para lo que es preciso habilidad y buena disposición. Sancho no sabe de esas filosofías y expone la suya. Que lo pongan en sus manos, él contento y ya veremos…


Don Quijote obvia la burrería de su escudero, así lo hizo Amadís y su ejemplo basta. El canónigo queda tan admirado como desconcertado. ¡Hay que ver qué disparates los del amo y los del criado! ¡Pero cómo nos ha pintado la aventura del Caballero del Lago!


Seguiremos con la cabra y el cariñoso cabrero. Cambiaremos los validos por los balidos.

Un saludo para Pedro y todos los que nos visitan.

María Ángeles Merino Moya

Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/:

¡Qué divertido comentario sobre este interés sanchopancesco!

Gracias, Pedro. No es tonto este Sancho, no.

jueves, 23 de abril de 2009

De las negras aguas a los floridos campos.

«Tú, caballero, quienquiera que seas, que el temeroso lago estás mirando, si quieres alcanzar el bien que debajo destas negras aguas se encubre, muestra el valor de tu fuerte pecho y arrójate en mitad de su negro y encendido licor..."


" Cuando no se cata ni sabe dónde ha de parar, se halla entre unos floridos campos, con quien los Elíseos no tienen que ver en ninguna cosa"


De las discretas altercaciones que don Quijote y el canónigo tuvieron, con otros sucesos

El título nos indica que, en este capítulo, encontraremos altercaciones, disputas sí, pero “discretas”, moderadas, no llegará la sangre al río. Pasaremos de los siete castillos de las siete hadas a la regañina cariñosa a…una cabra. ¡Barroco contraste!

El canónigo dijo que las historias de los libros de caballerías son mentira y don Quijote está escandalizado. Si están impresos con licencia real, gustan a todos y dan todos los detalles con apariencia de verdad. ¿Cómo van a ser mentira? Que no diga blasfemias el señor canónigo…

Para Don Quijote no hay mayor contento que leerlas y, para convencernos, nos mete de cabeza en lo que podría ser un comienzo “estándar” de una novela de caballerías cualquiera.

Una tristísima voz exhorta al caballero protagonista. Si quiere ser digno de ver las maravillas de los siete castillos, de las siete hadas, debe arrojarse a un terrible lago de pez hirviendo, con espantables bichos. El valiente se zambulle en tan calentitas y repugnantes aguas y, sin saber cómo, se encuentra en unos campos floridos. Sol luciente, cielo transparente, árboles frondosos, limpísimas aguas…todo como recién salido de una égloga de Garcilaso. Tras tanta belleza natural, la belleza artificiosa de una barroca fuente y entramos en un castillo de cuento. Oro, diamantes, perlas y, como no, doncellas, muchas doncellas. Una de ellas toma al caballero, le hace desnudar, lo baña, le da ungüentos, lo viste con finísima camisa…menudo sueño erótico, don Miguel. Música, comida, la más hermosa declara que está encantada…

Hasta aquí llegamos, que don Quijote no quiere alargarse más, se lea donde se lea cualquier historia de éstas ha de gustar y maravillar. Y lea, lea, señor canónigo, menudo antidepresivo, desde que lo probé, ya me ve usted, soy valiente, comedido, liberal, bien criado, generoso, cortés y no tengo abuela. Aunque me hayan enjaulado, seré rey y daré un condado a mi escudero, que bien se lo merece.


Un abrazo para Pedro y todos los que visitan "La acequia":

María Ángeles Merino


Qué certeras las frases seleccionadas para las imágenes. De tu comentario quiero resaltar cómo has sabido ver el contrastre barroco, una de las técnicas que vertebran el Quijote. Excelente.

Gracias, Pedro. El contraste entre el pozo del castillo y las chiribitas de la Quinta.

Un río lleva a otro río


miércoles, 22 de abril de 2009

Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar

Foto Abejita
ARCO DE SANTA MARÍA (BURGOS)
En sus seis hornacinas , se encuentran personajes importantes de la historia de la ciudad y de Castilla: los Jueces de Castilla (Nuño Rasura y Laín Calvo); los condes Diego Rodríguez Porcelos, fundador de la ciudad, y Fernán González, primer conde independiente de Castilla; el Cid; y el emperador Carlos I, a quien dedicó la ciudad el Arco para congraciarse con él tras las revueltas comuneras.

Castilla, canto de Esperanza
Mil quinientos veintiuno,
y en Abril para más señas,
en Villalar ajustician a quienes justicia pidieran,
en Villalar ajustician a quienes justicia pidieran.


Malditos todos aquellos que firmaron la sentencia,
malditos todos aquellos los que ajusticiar quisieran
al que luchó por el puebloy perdió tan justa guerra
.


Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar,
en manos de rey bastardo o de regente falaz,
siempre añorando una Junta o esperando un capitán. (2)


Quién sabe si las cigüeñas han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras otra vez crepitarán.


Cuanto más vieja la yesca más fácil se prenderá,
cuanto más vieja la yesca y más duro el pedernal,
si los pinares ardieron aún nos queda el encinar.

(Nuevo Mester de Juglaría)

¡FELIZ DÍA A TODOS!
Una abejita que fue castellana, ahora...



martes, 21 de abril de 2009

La abejita ha leído ésto en "La acequia"


Pedro Ojeda Escudero dice hoy en http://laacequia.blogspot.com/ en "Noticias de nuestro Quijote",en la entrada La censura, más imágenes argentinas y noticias de nuestro Quijote


Abejita ha publicado su comentario del capítulo de la semana pasada, en el que hay muchos aciertos pero quiero fijarme sobre todo en cómo resalta la contradicción del canónigo que, para no pasar por tan inmoral como aquellos a los que critica, dice no haber leído lo que sabe de memoria: Este canónigo es más falso que Judas. Abejita, además, ha regresado de vacaciones con un regalo que amplía nuestras imágenes quijotescas: la escultura Don Quijote sentado, de Salvador Dalí. Continuó su comentario del capítulo 48 indicando -hasta en el título y una de las fotos- la enemiga manifestada contra Lope y su cesión al vulgo con la creación de su fórmula exitosa de la comedia y reseñando los pormenores del diálogo entre el cura y el canónigo.
Infatigable se ha mostrado la Abejita esta semana, porque también ha publicado un excelente
comentario al capítulo 49, con unas imágenes recomendables y la visión de Sanchico sobre los trastornos librescos de nuestro hidalgo (tonterías, dice él, que es un chaval muy práctico)...


GRACIAS, PEDRO.

María Ángeles Merino Moya, abejita de la Vega


Nota: la visión de Sanchico es de Ele Bergon, Luz del Olmo, como siempre.

domingo, 19 de abril de 2009

Mira el Alonso las tonterias que dice y hace por leer libros que no le convienen.


Renoir "Mujer leyendo"
jpgwww.elagoradeloslibros.com
Ele Bergon dijo:
Hola coleguis.

Hoy soy el primero en hacer el comentario y eso que estoy vago y enfadado porque ya se terminaron las vacaciones y otra vez al rollazo del insti para aguantar a los profes. ¡Menos mal que ya queda poco tiempo para las vacaciones de verano, que esas sí son vacas de verdad.

A mi padre Sancho se le saltan las lágrimas cuando recuerda cómo estabe el Alonso en la jaula. Enmierdado, me dice. Es algo de lo que no le gusta hablar y cuando ve a mi madre Teresa con los libros de la Escuela de Adultos, la mire y comenta: "Ten cuidado Teresa, mira El Alonso las tonterias que dice y hace por leer libros que no le convienen.¡Ojito ! que a mi no me pasa eso porque yo ¿cuántos libros enteros he leído?

A mi Churri si le gusta leer y de vez en cuando la veo muy entretenida con novelas de esas de amor y no me gusta porque luego me da la brasa porque dice que no me parezco en nada a los protagonistas de los libros que lee y la Vanessa ¿leerá libros? ¡Ay! no quiero no preguntármelo.
Ele Bergon (Luz del Olmo)

viernes, 17 de abril de 2009

¡Vaya empanada libresca y caballeresca que tienen los dos!




Don Quijote y su pasión lectora según unos "sanchicos" y "sanchicas", dirigidos por una excelente profesora de Plástica que lo ha titulado "Leo". Pintura, alambres, chapas,bancos suecos e imaginación. Mi enhorabuena.

Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote
Sancho tiene cogido a su señor, su merced bebe, come y responde, luego…de encantamiento, nada de nada. A don Quijote no le convence el argumento, los tiempos cambian las costumbres y vete tú a saber qué clase de encantamientos están ahora de moda. Nuestro hidalgo posee otro razonamiento. Menudo cargo de conciencia, tanta gente necesitada del poder de su brazo y yo aquí en la jaula, vaya cuajo…

El buen y leal escudero no se corta, venga déjese de historias y monte al pobre Rocinante .Puesto que no hay animal que más tarde o más temprano no se parezca a su amo, tenemos un rocín tan melancólico como su amo.

Sancho promete enjaularse, él también, si no es capaz de liberarle. Don Quijote manifiesta estar dispuesto a obedecer en lo que respecta a su liberación, pero no cree en ella.

Se reúnen con el cura, el canónigo y el barbero. El boyero suelta a los bueyes y el cura, tras los ruegos de Sancho el fiador, suelta a don Quijote. Antes, da la palabra al canónigo de no apartarse, alegando su falta de libertad y la posibilidad de cierto olorcillo, no muy agradable.

Nuestro hidalgo se estira y se dirige, esta vez, a su Rocinante, flor y espejo de los caballos. Con la ayuda divina volverán a cabalgar, atribuyendo el mismo deseo al viejo rocín, no sé yo…Y llega el momento tan esperado, el enjaulado se aparta y vuelve más aliviado.

El canónigo se extraña del bonísimo entendimiento del loco, cuando no trata de caballería. Sentado en la hierba, recrimina al mismo tiempo que demuestra no haber dejado sin leer una sola de las novelas de caballerías publicadas. Comienza la reprimenda: “¿Es posible, señor hidalgo, que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa letura…?”A continuación pasa revista a toda la erudición caballeresca del falsísimo sermoneador: Amadís, el emperador de Trapisonda, Felixmarte de Hircania, palafrenes, doncellas andantes, sierpes, endriagos, gigantes, princesas enamoradas, escuderos condes, enanos graciosos, mujeres valientes… ¡Vaya empanada libresca y caballeresca! Está leyéndolos tan a gusto cuando, de repente, ¡zas! ¡A la pared va el tomo! Y no arroja el peor sino el mejor. Estamos ante una relación de amor-odio.

¿Y qué debe leer un bien nacido y discreto hidalgo de la Mancha? Para contestar a esto, el sermoneador le propone algo de las Sagradas Escrituras, como no y comienza una relación de personajes históricos: Viriato, César, Aníbal, Alejandro Magno, Fernán González, el Cid…Ésa sí sería una lectura digna de un buen entendimiento. Mas… huiría del fuego y caería en las brasas, porque de muchos de ésos la Historia sabe muy poco y, en compensación, han sido tan literaturizados que tienen más de héroes ficticios que de personajes históricos. Pensemos en el Cid…

Don Quijote resume lo que para él es una blasfemia y fuerza al canónigo a confirmarla: no ha habido caballeros andantes en el mundo, los libros de caballerías son falsos, mentirosos, dañadores e inútiles para la república, no ha habido Amadís ni ningún otro caballero andante, los libros me han vuelto el juicio, por ello estoy en la jaula y, en conclusión, debería leer libros verdaderos.

Y el hidalgo da la réplica, con toda su empanada libresca y caballeresca. Amadís, Guy de Borgoña, lo de Fierabrás, Guarino, Mezquino, el Santo Grial, Tristán, Iseo, Ginebra, Lanzarote, la dueña Quintañona, Magalona… El canónigo se queda admirado, éste ha leído más que yo, que ya es decir…Y, como don Quijote se ha metido en temas que le gustan, entra al trapo y responde al discurso quijotesco con precisiones acerca de los Doce Pares de Francia y una clavija ...Se han juntado dos puntillosos. Don Quijote no debe creer tanto disparate…

Un abrazo para Pedro y todos los paseantes:

María Ángeles Merino

Las fotos reflejan un trabajo, premiado, de unos "sanchicos"que no son mis alumnos pero... . 

Puedes usarlas como imágenes quijotescas.

Pedro Ojeda Escudero dijo en este blog:

El comentario, magnífico, como siempre, pero permíteme que hoy alabe lo que se ve en las imágenes.
Gracias, Pedro en nombre de los "artistas" y de quien los ha dirigido.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿Quién tuvo la tentación de hacer aguas menores encima de Lope?

Curry hace aguas menores encima del Fénix de los Ingenios
¿Hubiera querido Cervantes hacer lo mismo?


Las palabras del canónigo arremeten contra ese tipo de comedias, las que hacen triunfar a Lope de Vega. Las considera disparates, sin pies ni cabeza, buenas sólo para el vulgo, escritas y representadas por quien dice que así ha de ser, porque el vulgo las paga. Cervantes se lo ha leído y da la réplica a “El arte nuevo de hacer comedias en este tiempo”, donde su ex amigo Lope deja escrito eso de “como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto”. 

Las que siguen los preceptos “no sirven sino para cuatro discretos que las entienden” y, con ellas, se gana opinión de unos pocos, a costa de trabajar gratis como el sufrido sastre del cantillo”. Después, pone unos ejemplos de comedias buenas, exitosas y regladas. Los autores son: Argensola, Lope de Vega, el mismo Cervantes y otros. Como veis, al Fénix de los Ingenios le concede una de cal y paletadas de arena.

El cura, el de la aldea, se acuerda de un antiguo “rencor” que tiene con las lascivas comedias. ¡Cuánto teatro ha visto este sacerdote de pueblo! Lo de las tres unidades viene a continuación. No respetan ni la de tiempo, ni la de lugar, ni la de acción. El niño de pecho tiene barbas, cada acto en un continente, juntan a Carlomagno con Godofredo de Bouillón, qué más da unos pocos siglos más…A este severo crítico le parece extraño un viejo valiente, un mozo cobarde, un lacayo retórico, un paje consejero, un rey ganapán y una princesa fregona. Vayamos por partes: la edad quita muchos miedos aunque ponga otros, hay personas analfabetas con un pico de oro, el paje es el que está más cerca para dar el consejo…Hoy podríamos añadir: el Rey se gana su pan con bogavante y hay princesas que, en sus años plebeyos, algún plato fregarían…aparte de presentar un telediario, claro.


Tampoco las comedias de tema religioso son del gusto del canónigo, por estar llenitas de milagros falsos. Para colmo, se inventan milagritos en las comedias no divinas.


¿Qué dirán los extranjeros al ver nuestras comedias sin leyes? Este duro crítico no puede saber de los autores, franceses por ejemplo, que beberán del teatro español del Siglo de Oro.


Además, el argumento de un mayor entretenimiento no le vale y afirma, aunque no se lo crea, que las comedias ordenadas sirven mejor para ese fin.


La culpa no es de los poetas, sino del representante que las paga. Y llegamos a donde Cervantes quiere llegar, al “felicísimo ingenio destos reinos”. Reconoce su gala, donaire, elegante verso, alteza de estilo, fama…Pero… por acomodarse al gusto de los representantes, sus comedias no han llegado al punto de la perfección. Cervantes siente gran admiración hacia Lope de Vega, a pesar de todo.


¡Ya nos está cansando este eclesiástico! ¡Qué solución propone? Un censor:” una persona inteligente y discreta que examinase todas las comedias antes que se representasen” ¡Y otro para los libros de caballerías!

Estamos en las alturas literarias y, de golpe y porrazo, descendemos a las necesidades corporales: descansar, comer y hacer aguas…


El barbero indica que han llegado al lugar adecuado, un hermoso valle, para personas y bestias. El canónigo quiere gozar también de él, seguir pegando la hebra con el cura y enterarse de lo de don Quijote. Ordena a sus criados que vayan a la venta en busca de provisiones para todos, pero no hace falta puesto que el acémila de repuesto trae lo suficiente. ¡La mula va hasta los topes! Sólo las cabalgaduras necesitan cebada…Está claro quién disponía de comida en abundancia, en la España que vivió Cervantes.


Sancho ¡por fin! se queda solo con su amo enjaulado. Quiere dejar claro que de encantamiento nada, son el cura y el barbero que son unos envidiosos…Le propone una prueba para que se convenza y vea que no va encantado sino “trastornado el juicio”. Nuestro hidalgo no lo cree, los encantadores toman la figura que les da la gana, aunque reconoce que lo que le está ocurriendo no es habitual en las historias de caballería. Ha de hacer el escudero la pregunta clave: si siente necesidad de hacer aguas menores o mayores…Don Quijote, de momento, no entiende y pide a Sancho que se explique. Se lo dice de otra manera: “si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa”. ¡Por fin entiende eso que los niños aprenden el primer día de escuela! Y parece que es urgente…

Un saludo para todos los visitantes:


María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero dijo en http://laacequia.blogspot.com/


ABEJITA: muy bien vistos los ángulos del debate: desde la enemiga contra Lope hasta lo del cura tan conocedor de las comedias.En cuanto a lo de las comida en abundancia... ya sabes, según quién...Saludos.

GRACIAS PEDRO. UN ABRAZO Y SEGUIMOS APRENDIENDO.

domingo, 12 de abril de 2009

Bajé del hipogrifo y os traigo una imagen quijotesca , para la colección de "La acequia".



Esta escultura , don Quijote sentado, está en Marbella, junto al Paseo Marítimo. Me la encontré junto a un horror escultórico "gilesco", que está al lado. Forma parte de un grupo de esculturas que levantaron polémica ¿De Dalí? Así reza el cartelito.

¡Hola a todos los que visitáis "La arañita campeña"!

Ayer, bajé del hipogrifo pero un mago encantador, muy juguetón él, trocó al mitológico animalito por un tren de morro puntiagudo y ese autobús amarillo que tan familiar me resulta...

Bueno, ya estoy aquí, en esta cabeza de Castilla, con tan poca cabeza, en ocasiones....

Tengo algo de tiempo, antes de caer en las manos de los "sanchicos".

Con el canónigo estoy y sus críticas literarias. Me pondré con el comentario, poquito a poco.

Un abrazo y ¡Feliz domingo de Resurrección!

¡Este canónigo es más falso que Judas!


Comentario a la parte final del capítulo 1.47 y al 1.48  (el cura y el canónigo) del Quijote. Publicado en "La acequia", en la entrada "Continúa la lección de teoría literaria, con toques de polémica y una caída en la realidad más cruda", correspondiente al día 9 de abril de 2009.


¡Este canónigo es más falso que Judas!

Veíamos, en el capítulo anterior, en su charla con el cura, como confiesa haber leído los perjudiciales libros de caballerías ¡Pero ninguno entero! ¡Sólo el principio… de casi todos los que se han impreso! ¡Qué lector más extraño! ¡Un lector de primeros capítulos! Su crítica es exhaustiva, sin embargo. Deleitan y no enseñan, están llenos de disparates, son inverosímiles sus torres viajeras, gigantes troceados, millones de combatientes contra un solo caballero…Pero se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Fijémonos en que dice “No he visto ningún libro de caballerías que haga un cuerpo de fábula entero con todos sus miembros, de manera que el medio corresponda al principio, y el fin al principio y al medio” ¿Cómo sabe de medios si sólo lee los comienzos? No escatima adjetivos: duros, increíbles, lascivos, malmirados, necios, disparatados… “dignos de ser desterrados de la república cristiana, como a gente inútil”.No disimule, señor canónigo, es usted un adicto…

El cura le cuenta lo de los libros de don Quijote, especificando los condenados al fuego. El canónigo se ríe, y no poco; pero su crítica da un giro inesperado y, ahora, empieza asomar lo positivo. Les concede el valor de su fuerza imaginativa: “daban largo y espacioso campo por donde sin empacho alguno pudiese correr la pluma”.

¡Ya ha encontrado la fórmula para conseguir una novela de caballerías perfecta! Si a la ingeniosa invención le añadimos una buena ración de verosimilitud y unas cucharadas de apacibilidad de estilo, tendremos un escrito perfecto que enseñará y deleitará, mostrando lo bueno de cada género…

Pasamos al siguiente capítulo .El cura da la razón al canónigo y considera dignos de reprehensión a los prosistas, sin arte ni reglas. Y nos sorprendemos con la sinceridad de este personaje. De golpe, Cervantes convierte al puntilloso y crítico eclesiástico en escritor frustrado, con más de cien hojas escritas .Un incipiente libro de caballerías sometido a sus infalibles teorías y…no cuaja, la fórmula falla. Tal vez, el intento del canónigo sea el reflejo de algo que el mismo Cervantes experimentó. vamos a hacer un poco de "Literatura ficción".Tal vez,quiso someter a reglas a un embrión novelesco caballeresco y el resultado no le gustó. Tomó un camino diferente, decidió contar la historia de un hidalgo que enloquece leyendo estos libros, escribió el Quijote…

El canónigo, o tal vez el mismo don Miguel, se niega a someterse al juicio del vulgo, dejando a un lado los preceptos. También rechaza la idea de seguir las reglas y no sacar ganancia alguna con sus escritos, como el “sastre del cantillo” que cosía gratis y ponía el hilo.

Y de las novelas caballerescas se pasa a las comedias, aprovecha que el Ebro pasa por Zaragoza, que Cervantes no se aguanta sin hablarnos de Lope…

CONTINUARÁ

Un saludo a todos.

María Ángeles Merino

¡Feliz domingo de Resurrección!

Pedo Ojeda Escudero en http://laacequia.blogspot.com/ dijo:

ABEJITA: en efecto, el canónigo no quiere confesar lo que deja claro Cervantes: que le gustaba mucho esta literatura.Y, como bien dices, Cervantes no puede aguantarse sin hablar de Lope... era demasiada su influencia. Saludos.

Gracias Pedro

miércoles, 1 de abril de 2009

Aquellos caballeros andantes viajaban sobre las nubes, en un carro de fuego o en hipogrifo; pero no en carro de bueyes.

En carro de bueyes ¡no!

Montados en una nube , como los ángeles ¡sí!

En carro de fuego, como Elías ¡sí!


En hipogrifo, el AVE mitológico, como Rolando el furioso.¡Sí!

Comentario al capítulo 1.47 del Quijote, primera parte, "Del estraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos". Publicado en "La acequia", en la entrada titulada "De vuelta a casa, conlección de teoría literaria", correspondiente al día 2 de abril de 2009.
Pero ¿no estaba ya encantado? Estos títulos son un desastre...

Don Quijote ha leído muchos libros de caballeros encantados, pero no tiene noticia de ninguno que viaje enjaulado y transportado por bueyes. Los de este gremio, según DQ, suelen viajar por los aires en nubes, carros de fuego o en un extraño animalejo llamado hipogrifo, mezcla de águila y de caballo, el “AVE” mitológico.

Serán encantamientos modernos, me estaré quedando anticuado, razona nuestro hidalgo , que pregunta su opinión a Sancho. A éste, las “visiones andantes” no le parecen católicas, es decir fiables. Cómo lo van a ser, le razona su señor, tomando la palabra en su significado recto, si son unos demonios que me han metido en un carro de bueyes. Como prueba de esto último, te propongo que los toques y verás que son de aire, sin cuerpo alguno. ¿Sin cuerpo? Toqué a uno de ellos y bien rollizo que estaba, no olía al azufre de un infierno ambulante, sino al carísimo ámbar que usan los señores. El de la Triste Figura quiere convencerle de que se engaña o es engañado, son muy listos estos encantadores…

Cardenio y Fernando oyen esta conversación y deciden salir cuanto antes, viendo a Sancho a punto de descubrir el pastel.

Menuda procesión. La jaula irá escoltada por los cuadrilleros, a quienes el cura pagará un tanto. No sabía yo que la Santa Hermandad fuera de pago. Rocinante, transportando la bacía y la adarga o… rodela, no hay que ser tiquismiquis, será llevado de las riendas por Sancho, en su asno.

Pero, como parte de la “invención”, la ventera, su hija y Maritornes salen a despedirse, en su papel de lloronas. DQ, muy en su papel, ruega a las “damas” que, por Dios, no lloren; que las desdichas han de acompañar al caballero andante de mucho nombre y fama , blanco de las envidias, hasta que llegue el triunfo de la poderosa virtud...Les pide perdón y oraciones, perdón por algún desaguisado involuntario y oraciones para que pueda salir de esta prisión. Un auténtico caballero andante no olvidará recompensarlas por ambos conceptos., tranquilas.
En el “castillo”, dice “castillo”, ha llegado el momento de las despedidas, se dan las direcciones, no quieren perderse cómo acaba esto. El cura, el barbero, don Fernando, sus camaradas, el capitán, su hermano, Dorotea y Luscinda. El cura, desde la aldea, informará de las novedades quijotescas. Fernando pondrá al día de los asuntos proyectados en la venta: su boda, bautismo de la “morita” Zoraida, don Luís lejos de su padre y Luscinda que vuelve a casa.

El ventero se siente generoso, entrega al cura unos papeles y aquí don Miguel aprovecha para introducir una cuña publicitaria. Se trata del manuscrito de su novela “Rinconete y Cortadillo”, aparecida en la misma maleta que “El curioso impertinente”, abandonada en la venta. Estas maletas abandonadas dan mucho de sí, recordemos aquella que dejó un Cardenio enloquecido, El cura colige que si la del curioso era buena, ésta también lo será, pues podrían ser las dos del mismo autor. La leerá, sí.
Se ponen en marcha: el carro, los cuadrilleros, Sancho Panza, Rocinante, el cura y el barbero. Todos van siguiendo el paso tardo de los bueyes. Don Quijote es una estatua de piedra, tal es su paciencia y silencio.Llegan a un prado ameno, el del tópico, el boyero cree conveniente que descansen y pasten sus animales; pero el barbero indica que caminen un poquito más, hasta llegar a otro lugar todavía mejor.
Siguen la marcha y se acercan hombres a caballo, en mula para ser más preciso, que pronto los adelantan. Se saludan se presentan y uno de ellos resulta ser un canónigo de Toledo que observando aquella procesión, piensa que la Santa Hermandad lleva preso a algún delincuente.

DQ pregunta a los de las mulas si son acaso expertos en “esto de la caballería andante”; en caso contrario , no merece la pena hablar con ellos. El canónigo resulta ser un entusiasta lector de libros de caballería, confesando saber más de ellos que de las Súmulas de Villalpando; por lo visto el best seller filosófico de aquellos años, obra de un aristotélico, antiescolástico y esdrújulo, llamado Gaspar Cardillo de Villalpando. El eclesiástico, vaya otra esdrújula, anima a DQ a comunicarse y éste no se hace de rogar.

Es una víctima de los malos encantadores, caballero andante es, a pesar de magos persas, bracmanes indios y ginosofistas etiopes ; su nombre ha de figurar en el templo de la inmortalidad… Qué disparates… ¿quién es éste loco? El cura, el del pueblo, le sigue el rollo y el canónigo casi se hace de cruces al ver al preso y al libre hablando con el mismo estilo, como recién salidos de una novela de caballerías.

Sancho se acerca y acaba de arreglarlo. Su amo come, bebe, hace sus necesidades y habla más que treinta procuradores ¿cómo va a estar encantado? El ataque de sinceridad que padece Sancho, al llegar a estas alturas del capítulo, es evidente. ¿Se cree que no lo conozco , señor cura? Su señor ya estaría casado con la infanta Micomicona y él sería conde ,por lo menos. Por sus hijos lo siente que podrían ver a su padre hecho gobernador o virrey…Pero Sancho tiene su corazoncito, es bueno este hombre, y exhorta al cura para que haga conciencia del mal trato que están dando a su señor, que Dios se lo tendrá en cuenta ¡Bien por el escudero! Aunque se le ve un poco el plumero, un pelín interesado, cuando cita “todos aquellos socorros y bienes que mi señor don Quijote deja de hacer en este tiempo que está preso”.

Interviene el barbero, sorprendido al verlo quijotizado, lo ve ya en la jaula con su señor. Dice eso de “en mala hora os empreñastes”. ¿Empreñaste? Eso suena a preñarse. Sancho hace constar que no está preñado de nadie, le suena muy mal ese verbo. Sigue, enfadado, soltando disparates, llega a decir “debajo de ser hombre puedo venir a ser papa”.Si él desea ínsulas, otros desean cosas peores…Y ahora viene el discurso del canónigo, toda una crítica a las novelas de caballerías que merece un comentario aparte. Si es posible…

Un abrazo y feliz Semana Santa para Pedro y los paseantes.

La abejita se va en hipogrifo...

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero. dijo en este blog:

¡Buen viaje en hopogrifo! Cuidado con los aterrizajes.Gracias por tu comentario: exacto en todas sus partes. Me gustan mucho los títulos que les pones, que definen bien la intención. Y bien ilustrado, por supuesto. Buenas vacaciones.

Gracias, Pedro, igualmente.