sábado, 5 de septiembre de 2009

"...una muchacha a quien crío para condesa, si Dios fuere servido..."



Lo he dividido en tres partes. Ésta la titulo: 


"...una muchacha a quien crío para condesa, si Dios fuere servido..."

A continuación, llega el momento de tocarle en su corazoncillo de padre y el del Bosque da en el blanco. Si éste tiene tres perlas, Sancho tiene dos, “especialmente una muchacha “a quien cría “para condesa”.

Su hijo varón no parece inspirarle ninguna ilusión de futuro, en unos tiempos en que las ilusiones se ponían en los hijos varones, a las hembras se las casaba, nada más. Fue Teresa Panza, en el capítulo V de esta segunda parte, la que nos habló del futuro de su hijo: “Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razón que vaya a la escuela, si es que su tío el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia”. Nada más, apenas dos líneas.

Cervantes vivió rodeado de mujeres: esposa, hermana, hija natural y sobrina; sin hijos varones. Tal vez por eso, no se siente inspirado con el vástago del escudero.

La futura condesa tiene quince años, más o menos. Es alta, fresca y fuerte. Su padre la pinta tan bien que el escudero colega exclama: “¡Oh hideputa, puta, y qué rejo debe de tener la bellaca! “. Sancho se irrita, no recuerda que, en su día, él dedicó unas palabras semejantes a la también forzuda Aldonza-Dulcinea. Sobre todo no aguanta lo de “puta”, ni ella es puta, ni su madre…El del Bosque le explica que la expresión se usa para decir que algo está muy bien hecho, aunque parezca lo contrario.

De todas maneras, no gustan a Sancho tantas “puterías”. Y hablando de sus hijos se pone “malencónico” y saca fuera sus verdaderos sentimientos. En realidad, desea salir de este peligroso oficio y ver a sus hijos.

Un abrazo de:


María Ángeles Merino

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, pobre Sanchico, olvidado por su padre...

Silvia dijo...

¿Marian te imaginas tener que ponernos ahora toda esa ropa?,jolin tendrian que tardar horas en vestirse,besos.

Kety dijo...

Yo también he pensado en Sanchico.

Cómo me gustan los razonamientos de Sancho. Si no fuese porque el muy pillín sólo va por la ínsula.
Aunque en el fondo, le ha tomado cariño a su amo.

Veremos como reacciona Sanchico

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante el dibujo. Y pensar que hasta hace bien poco, las mujeres, en España, se vestían con fajas, refajos y más refajos... ¡Qué horror! Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

No creo que se olvidara de los machos...a mi me da en la nariz que lo hace a propósito. En una sociedad tan machista la de la época, creo que hace un homenaje a la mujer...no lo entendería de otra forma...besos

Abejita de la Vega dijo...

Pedro: pero Ele no le olvida y le convierte en un adolescente de los de ahora: móvil y mp3 en mano, mochila a la espalda y pantalón dos tallas más grande.

Silvia: ni movernos. Tú imagina cómo subirías las escaleras de la Casa de Cultura de Campo Real, con esa falda.

Kety: es que aquellos cien escudos taparon muchos agujeros.Y si en la ínsula caen otros cien.

Merche:imagina una playa de Ibiza con mujeres vestidas así.

Manuel :homenaje a la mujer, que don Miguel vivía en un especial entorno femenino, disgustos...

Abrazos a todos.