sábado, 25 de abril de 2009

Una cabra pendona y un cabrero muy tierno, pero misógino él.


Comentario al capítulo L del Quijote (primera parte)




Regresan los criados del canónigo con la acémila del repuesto y se ponen a comer sobre la hierba. Entre la maleza suena una esquila y aparece una cabra, tras ella un cabrero dando voces. El bicho se detiene ante los comensales, llega el cabrero, la agarra de los cuernos, hasta aquí lo normal; pero, a continuación, el perseguidor se dirige a la fugitiva “como si fuera capaz de discurso y entendimiento”. A todos hace gracia y a todos sorprende el tono de cariñosa reprimenda que el pastor emplea para dirigirse al animal. Parece que está hablando a una mujer… Manchada es hija, es hermosa y es amiga. La pobre cabra no puede remediarlo, no es que la espanten los lobos, no, es su condición de hembra lo que la lleva irremediablemente a no poder estar sosegada, a ser arisca y desagradecida. Misóginamente exclama: ¡mal haya vuestra condición, y la de todas aquellas a quien imitáis! ¡Qué le pasa a este hombre con las mujeres? Pronto lo sabremos…



Al canónigo le causa especial contento esta escena y, con mucha guasa, le pide que se calme y no meta prisa al bichillo, que como hembra ha de seguir su instinto natural. Le ofrece un bocado de carne, animándole a comer, beber, templar la cólera y descansar. El cabrero quiere explicarse, él no es un hombre simple, él distingue perfectamente el trato con las bestias del trato con los hombres y quiere acreditar como verdad lo que, irónicamente, ha dicho el cura acerca de los montes que crían letrados. Nos va a contar su historia, lo cual no nos sorprende a estas alturas del Quijote. ¿Cuántas historias nos ha contado ya este escritor, partero de miles de historias?



Don Quijote ve lo suyo en todas partes, en este caso ve “un no sé qué de sombra de aventura de caballería”. Oirá de buena gana la historia del cabrero y aprovecha Cervantes para animar a sus lectores: “amigos de curiosas novedades que suspendan, alegren y entretengan los sentidos”.



Sancho se va al arroyo con su empanada de conejo, que no siempre se dispone de comida en este oficio caballeresco…ya lo dice su señor.



Don Quijote ya ha alimentado su cuerpo, ahora alimentará su alma con el cuento de este buen hombre. El canónigo está de acuerdo en eso del alma, “nihil obstat”, y anima al cabrero a que comience.



El cabrero da dos palmadas a la cabra que tranquilamente se recuesta junto a él y le mira. Te estoy escuchando, parece decir. La cabra cerrera parece ahora un perrito faldero. Me recuerda a uno que tengo a mis pies.


Un saludo para Pedro y todos los que nos visitan


María Ángeles Merino Moya

Qué buen título de tu entrada: explica en buena medida el final de este capítulo. Veremos qué nos depara el siguiente con este cabrero...
Gracias Pedro. Veremos a ese cabrero...

9 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Lo he leido donde Pedro... ¡Me encanta el título que has puesto! Besotes, M.

Antonio Aguilera dijo...

Estimada Abejita: lo de la cabra pendona es para partirse de risa.
La pobre sólo obedecía a sus naturales y nobles instintos. Si el mundo no se aparea se acaba jajaja.

Pido que disculpes hoy mi lacónico comentario. Se me rompió la internese y me veo de nuevo donde el ciber de niños chillones; y hoy sa´bado tarde hay mogollón que no me dejan concentrar.

Espero noticias de tu colega. Tengo las joyas en mi casa.
Este Arrabal está loco loco, pero muy humano.

Pásalo bien

Abejita de la Vega dijo...

Antonio: La cabra es pendona o cerrera porque va de un lugar a otro sin rumbo fijo. No he querido faltar al animalillo que su derecho tiene a buscar pareja.
Parece que estoy viendo y oyendo a los nenes del cíber...
Buena semana

Kety dijo...

De ahí el refran "La cabra tira al monte"

Un abrazo Mª Ángeles.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué buen título de tu entrada: explica en buena medida el final de este capítulo. Veremos qué nos depara el siguiente con este cabrero...

Ele Bergón dijo...

Hola Troncos y troncas.

Estos días he estado y estoy un poco dormido, pero ya voy despertándome.
¿Os habéis fijado en la cantidad de adjetivos que dice el Alonso y todos seguidos? Los he copiado para las redacciones de la clase, porque como saqué un notable en Lengua, ahora tengo que sacar otro.

Dice el Alonso de sí mismos ( Este tiene la autoestima muy bien)

"De mi se decir que después que soy caballero andante, soy valiente, comedido, liberal, bien criado,generoso, cortés, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos... Y lugo mi profe dice que es difícil poner bien puestos tres adjetivos calificativos seguidos, pero mirad el Alonso todo lo que dice.

Mi padre Sancho por esta época estaba muy contento porque por fin, el Alonso se acuerda de él y ya se ve de gobernador.
-Y no lo hice mal, no- Recuerda cuando se lo recuerdo- pero, Sanchcico las cosas buenas tardan mucho en llegar, tanto que algunas ni llegan.

La Abejita habla de misogínia del cabrero, aunque tengo algo de idea lo miraré bien en el diccionario y en el siguiente comentario, cuando esté más despierto, escribiré sobre este hombre, al que no le gustan mucho las mujeres y no porque sea gay, sus compañeros y sus cabras.

Ahora voy a seguir durmiendo que ya dice mi padre:

"Las mañanitas de abril, son muy dulces de dormir"

ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, que fastidio, me tengo que levantar.

Felices sueños coleguis.

Abejita de la Vega dijo...

Kety: Tira al monte y a donde se presente. Un abrazo, Kety.

Merche:esta cabra y este cabrero...algo sospechábamos ¿verdad? Besos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

el cabrero es que es un despechado..huy.. se me escapó...la cabra pues eso apareadora...un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Manuel: Esta Leandra...