jueves, 26 de marzo de 2009

Tanto les supo el cura decir, y tantas locuras supo don Quijote hacer...

Foto tomada en el paseo del Espolón (Burgos).

Esta vez el comentario lo divido en dos partes. Lo de la jaula lo dejo para luego.

A uno de los cuadrilleros, el pateado por don Fernando, se le refresca la memoria acerca de un pergamino con el mandamiento contra don Quijote, por haber liberado a los galeotes, con la orden de llevarle preso.

Recordamos aquel discurso quijotesco del final del capítulo anterior, que se dirige a esa gente, “soez y mal nacida”, concluyendo con los cuatrocientos palos que cualquier caballero andante propinaría, él solito, a cuatrocientos cuadrilleros que se le pusieran delante.

El cura persuade al cuadrillero, haciéndoles ver la inutilidad de apresar a quien luego han de soltar por loco. Leemos, además, que “tantas locuras supo don Quijote hacer, que más locos fueran que no él los cuadrilleros si no conocieran la falta de don Quijote”.Las locuras las imaginaremos porque… no nos precisa Cervantes en qué consisten esas últimas locuras tan oportunas. Sólo sabemos que fueron muchas. Nuestro caballero andante se librará de ser apresado, gracias al cura y a él mismo.

Los cuadrilleros no sólo se apaciguan sino que hacen de medianeros entre Sancho y el barbero. Ambas partes quedan satisfechas “porque se trocaron las albardas y no las cinchas y las jáquimas”. En lo que toca al yelmo de Mambrino, todo queda saldado con los ocho reales que paga el cura “a socapa”.

Queda ahora una pendencia no sosegada, lo del señorito don Luis que, de momento, no quiere volver a la casa paterna. Uno de los criados le acompañará a los dominios de don Fernando y doña Clara como unas castañuelas.

Después de esto, como un Guadiana, reaparece Zoraida que no entiende ni jota; pero se alegra o se entristece “a bulto”, o sea a ojo. Mi español, ese morenazo al que yo eché la caña, muestra alegría, pues yo no voy a ser menos. Ahora parece que pone mala cara, yo hago lo propio.

Los ocho reales que recibe el barbero espabilan al ventero que pide lo de sus cueros y su vino. El cura pone el apaciguamiento y don Fernando los dineros. Ya no estamos en el campo de Agramante sino en la paz “octaviana”. Poderoso caballero…

Libre ya de pendencias, don Quijote decide que es tiempo de ponerse de camino y acabar el contencioso de Micomicona; que la diligencia es madre de la buena ventura, no vaya el enemigo a adelantarse, sabiendo que vamos a por él. Se pone de hinojos ante Dorotea que, inmediatamente adopta su papel favorito de princesa y el lenguaje grandilocuente de las novelas de caballerías. ¡Qué bien conoce estos libros la lectora de libros piadosos! Agradece el deseo de favorecerla en su gran cuita y no tiene más voluntad que la del señor caballero. A restaurar señoríos se ha dicho. En marcha.

Mas… ¿qué le pasa a Sancho que menea la cabeza? Responde con unas palabras misteriosas que ni su señor entiende, ni nosotros tampoco: “¡Ay señor, señor, y cómo hay más mal en el aldegüela que se suena, con perdón sea dicho de las tocadas honradas!”

¡Tocas honradas o tocadas honradas? ¿Qué le pasa a Sancho? ¡Qué mal puede haber en la aldea? ¿Por qué maliciosamente convierte las tocas en tocadas? El escudero no concibe una reina que hociquee, vaya verbito con sus dos es, como una criatura terrenal, con varón nacido de mujer. Por cierto, voy a buscar el verbo hociquear en el diccionario de la RAE, aunque me imagino a qué se refiere… ¡Vaya, vaya! ¡Uno de los significados de hocicar u hociquear, figurada y familiarmente, es besar! La conclusión que saca Sancho: esta reina “no lo es más que mi madre”.Que se enteren las testas coronadas: las reinas no besan.

Se sonroja la del bello pie “porque era verdad que su esposo don Fernando…había cogido con los labios parte del premio que merecían sus deseos”. ¡Mira el grande de España!

Dama cortesana, puta… ¿a dónde va a ir a parar este deslenguado? Don Quijote lanza “vivo fuego por los ojos”, es el basilisco que mata con la mirada. Diez adjetivos, diez, uno detrás de otro, sin respirar: “bellaco villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido, murmurador y maldiciente “. No para ahí la cosa, todavía faltan estas lindezas :” monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro”. Sancho no sabe en qué rincón meterse.

Pero la discreta Dorotea va a arreglarlo. Como de costumbre, todo es fruto de un encantamiento y debe perdonarlo. Don Quijote está encantado, nunca mejor dicho, con esta explicación. Sus cejas y carrillos vuelven a su posición normal, jura por Dios que “ha dado en el punto”, “alguna mala visión se le puso delante”, Sancho solo no es capaz…

Don Fernando dice que debe perdonarle realizando una regresión hacia el momento anterior al encantamiento. Y lo expresa con la fórmula que empleaba la Inquisición:” reducille al gremio de su gracia”.Y añade “sicut erat in principio” como reza, nunca mejor dicho, la oración Gloria Patri. ¿Por qué esta alusión al Santo Oficio? ¿Casualidad? No sé, Cervantes es de los que no dan puntada sin hilo…

Don Quijote expresa su voluntad de perdonarlo y el cura va por Sancho; el cual viene muy humilde, y, hincándose de rodillas, pide la mano a su amo; y él se la da, y, después de habérsela dejado besar, le bendice. Todo es encantamiento en este castillo, Sancho lo cree así, pero lo de la manta, no. Lo de la manta, que le pregunten a mis huesos, sucedió por vía ordinaria.

El ventero cuenta a los presentes lo de la volatería de Sancho que es celebrada con muchas risas .Cervantes quiere precisar “que jamás llegó la sandez de Sancho a tanto, que creyese no ser verdad...lo de haber sido manteado por personas de carne y hueso”.

María Ángeles Merino

Que seguirá comentando el capítulo, a la mayor brevedad. Iré a buscar la jaula, pobre don Quijote. Un saludo para Pedro y los paseantes.

8 comentarios:

Kety dijo...

Abejita, con tu permiso me llevo la foto , se ven tan pocos curas con sotana.
Genial.
Espero la segunda parte.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¡Bien por el comentario! Muy bien visto lo de tocas-tocadas. Cervantes jugó con las palabras y algún editor cayó en la trampa y quiso ponerlo todo políticamente correcto y corrigió para que no se dijera...

Silvia dijo...

Jolin, Kety me has leido el pensamiento, es verdad ya no se ven curras con sotana.El comentario genial como siempre.Besos.

pancho dijo...

En este comentario has dejado todo atado y bien atado; como dejaron a pobre DQ en la jaula. Antes le caen las siete plagas a S por fisgón, menos mal que ya se había quedado el hidalgo sin la herramienta. Un comentario espléndidamente trabado.

Abejita de la Vega dijo...

Kety: La foto es tuya. En realidad, no es raro en Burgos ver a un cura con sotana.En la mayoría de los casos son muy viejecitos,como el de la foto, pero también hay unos pocos jovencitos que te dan que pensar.Con todo el respeto, quise hacer una foto al estilo de las viejas postales de mi ciudad, aquellas que siempre incluían un cura o una monja.En donde está tomada, al lado del Arco de Santamaría, cerca de la catedral, abundan los turistas y no llama la atención una cámara.Pensaba utilizarla para reflejar, en el blog,el alma de mi ciudad. Pero luego vi que, en el capítulo, el cura jugaba un importante papel y decidí colocarla en esta entrada del capítulo.Gracias por tus palabras.
Silvia:te cuento lo mismo que a Kety, en lo referente a los curas y al comentario. Ya presentaremos tu blog recién nacido, cuando tú me digas.Muy tierna tu imagen de hada bebé.
Pedro:como siempre tus comentarios los pongo en la entrada, gracias y sigamos aprendiendo.
Pancho: no se me había ocurrido, suerte tuvo Sancho de que DQ no tuviera a mano su lanzón.n favor de DQ como patrono podemos apuntar el detalle de dejar escrito el pago del salario de sancho, en sus testamento. Un detalle.Sigamos aprendiendo juntos.
SOIS ESTUPENDOS

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Que bueno¡¡¡ y la foto..ya curas de esos de boina y sotano no se ven..(algún integrista...si)... de todas formas no me negarás el poder de organización y de mandamiento del clero....besos

Abejita de la Vega dijo...

No te lo niego, no, Manuel.
Cuando veo al viejillo con sotana y boina, no me alarmo. Pero cuando veo a un veinteañero o treintañero con ropa talar..."integrismo habemus"...lagarto, lagarto.
Un abrazo

Kety dijo...

Aprovechando que estamos con refranes:
"A buen salvo está el que repica"
Un abrazo