domingo, 31 de agosto de 2008

SANCHICA LLEVA AL MENSAJERO A SU CASA, SALE TERESA PANZA.


Continuación


"—Salga, madre Teresa, salga, salga, que viene aquí un señor que trae cartas y otras cosas de mi buen padre.

A cuyas voces salió Teresa Panza, su madre, hilando un copo de estopa, con una saya parda —parecía, según era de corta, que se la habían cortado por vergonzoso lugar —, con un corpezuelo asimismo pardo y una camisa de pechos . No era muy vieja, aunque mostraba pasar de los cuarenta, pero fuerte, tiesa, nervuda y avellanada ; la cual viendo a su hija, y al paje a caballo, le dijo:

—¿Qué es esto, niña? ¿Qué señor es este?

—Es un servidor de mi señora doña Teresa Panza —respondió el paje.

Y, diciendo y haciendo, se arrojó del caballo y se fue con mucha humildad a poner de hinojos ante la señora Teresa, diciendo:

—Déme vuestra merced sus manos, mi señora doña Teresa, bien así como mujer legítima y particular del señor don Sancho Panza, gobernador propio de la ínsula Barataria.

—¡Ay, señor mío, quítese de ahí, no haga eso —respondió Teresa—, que yo no soy nada palaciega, sino una pobre labradora, hija de un estripaterrones y mujer de un escudero andante, y no de gobernador alguno!

—Vuesa merced —respondió el paje— es mujer dignísima de un gobernador archidignísimo, y para prueba desta verdad reciba vuesa merced esta carta y este presente.

Y sacó al instante de la faldriquera una sarta de corales con estremos de oro , y se la echó al cuello y dijo:

—Esta carta es del señor gobernador, y otra que traigo y estos corales son de mi señora la duquesa, que a vuestra merced me envía.

Quedó pasmada Teresa, y su hija ni más ni menos, y la muchacha dijo:

—Que me maten si no anda por aquí nuestro señor amo don Quijote, que debe de haber dado a padre el gobierno o condado que tantas veces le había prometido.

—Así es la verdad —respondió el paje—, que por respeto del señor don Quijote es ahora el señor Sancho gobernador de la ínsula Barataria, como se verá por esta carta.


—Léamela vuesa merced, señor gentilhombre —dijo Teresa—, porque, aunque yo sé hilar, no sé leer migaja .

—Ni yo tampoco —añadió Sanchica—, pero espérenme aquí, que yo iré a llamar quien la lea, ora sea el cura mesmo o el bachiller Sansón Carrasco, que vendrán de muy buena gana por saber nuevas de mi padre.

—No hay para qué se llame a nadie, que yo no sé hilar, pero sé leer y la leeré."


(Miguel de Cervantes)

Seguimos modernizando a Sanchica, Teresa y el mensajero

SANCHICA ,EN COMPAÑÍA DEL MENSAJERO,VA EN BUSCA DE SU MADRE TERESA PANZA.

"—Sal mama, abre, que viene aquí un tío de los de Siur que trae una carta y un paquete del papa.
A las voces de su hija, salió Teresa Panza, su madre , fregona y cubo en mano, con una falda acrílica floreada —parecía, según estaba de mal cortada, que se la habían alzado por detrás —, con una chaqueta chapuceramente tricotada y una blusa que dejaba al aire el canalillo. No era muy vieja, aunque aparentaba pasar de los cincuenta, pero fuerte, tiesa y bigotuda; la cual viendo a su hija, y al mensajero junto a la furgoneta, le dijo:

—¿Qué es esto, niña? ¿Qué señor es este?

—Es un empleado de paquetería —respondió el mensajero.

Y, diciendo y haciendo, se acercó a la puerta y se fue con mucha cortesía a dar la mano a la señora Teresa, diciendo:

—Le presento mis respetos, señora doña Teresa, como esposa legítima del señor don Sancho Panza, concejal de Barataria.

—¡Ay, señor, quítese de ahí, no haga eso —respondió Teresa—, que yo no soy nada palaciega, sino una pobre asistenta, hija de un peón caminero y mujer de un trabajador autónomo , y no de concejal alguno!

—Usted —respondió el mensajero— es mujer dignísima de un concejal de Cultura archidignísimo, y para prueba de ello reciba usted esta carta y este regalo.

Y sacó al instante un collar con extremos de oro, y se lo echó al cuello y dijo:

—Esta carta es del señor concejal, y otra que traigo y este collar son de la señora duquesa, que os lo envía con sus respetos.

Quedó pasmada Teresa, y su hija ni más ni menos, y la muchacha dijo:

—Que me maten si no anda por aquí el chalao de don Alonso, que debe de haber dado a padre la concejalía de Cultura que tantas veces le había prometido.

—Así es la verdad —respondió el del paquete—, que por respeto del señor Alonso es ahora el señor Sancho concejal de la ínsula Barataria, como se verá por esta carta.

—Léamela ,si no es mucha molestia señor —dijo Teresa—, porque, aunque sé leer despacito, no sé leer de corrido .

—Yo sí sé leer y tengo sacado el Graduado,…lea mejor usté —añadió Sanchica—, pero espérenme aquí, que yo iré a llamar quien la lea, el cura mismo o Sansón Carrasco, que vendrán de muy buena gana por saber noticias de mi padre.

—No hay por qué llamar a nadie, que aunque no tenga el títulillo, sé leer y la leeré. "

jueves, 28 de agosto de 2008

Anoche soñé que volvía a Manderley

LA ABEJITA DE LA VEGA HA SOÑADO TAMBIÉN.


"Anoche soñé que volvía a Manderley, me encontraba ante la verja pero no podía entrar, porque el camino estaba cerrado. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí poseída de un poder sobrenatural y atrevesé como un espíritu la barrera que se alzaba ante mí. El camino iba serpenteando, retorcido y tortuoso como siempre... pero a medida que avanzaba, me di cuenta del cambio que se había operado; la naturaleza había vuelto a lo que fue suyo y poco a poco se había posesionado del camino con sus tenaces dedos. El pobre hilillo que había sido nuestro camino avanzaba y finalmente allí, estaba Manderley. Manderley reservado y silencioso. El tiempo no había podido desfigurar la perfecta simetría de sus muros.
La luz de la luna puede jugar con la imaginación. De pronto me pareció ver luz en las ventanas... Pero una nube cubrió de repente la luna y se detuvo un instante, como una mano sombría escondiendo un rostro. La ilusión se fué con ella y las luces de las ventanas se extinguieron. Veía un caserón desolado, sin que el menor murmullo del pasado rozara sus imponentes muros. Nunca podremos volver a Manderley, ésto es seguro. Pero algunas veces, en mis sueños, vuelvo allí, a los extraños días de mi vida…”

(DAPHNE DU MAURIER)



TAMBIÉN SANCHO PANZA TENÍA SU "MANDERLEY": LA VENTA



Sancho es manteado en la venta y así expresa su miedo al volver a la misma:


"Tengo para mí que aquellos que se holgaron conmigo no eran fantasmas ni hombres encantados, como vuestra merced dice, sino hombres de carne y hueso como nosotros; y todos, según los oí nombrar cuando mevolteaban, tenían sus nombres: que el uno se llamaba Pedro Martínez, y el otro Tenorio Hernández, y el ventero oí que se llamaba Juan Palomeque el Zurdo... Y lo que yo saco en limpio de todo esto es que estas aventuras que andamos buscando, al cabo al cabo,nos han de traer a tantas desventuras que no sepamos cuál es nuestro pie derecho. Y lo que sería mejor y más acertado, según mi poco entendimiento,fuera el volvernos a nuestro lugar, ahora que es tiempo de la siega y deentender en la hacienda, dejándonos de andar de Ceca en Meca y de zoca encolodra, como dicen."



¿TENEMOS CADA UNO DE NOSOTROS NUESTRO MANDERLEY?




miércoles, 27 de agosto de 2008

Queda pendiente

Queda pendiente lo del queso favorito de Cervantes. No, el manchego, no. ¿Cuál es y en qué capítulos se cita?
Y...seguimos trasladando la historia del cautivo. Ya reuniré los fragmentos.
La arañita campeña lleva camino de convertirse en la arañita ...quijotesca.
Un beso para todos

DON ALONSO QUIJANO. SIGLO XXI.


Del blog "Los cuentos de la abuela" de Kety Morales

Nuestra amiga Kety, natural del Toboso, nos hace esta recreación magnífica e informática con el caballero de la Mancha.

En un lugar de la casa cuyo rincón no importa, se hallaba ese artilugio llamado ordenador, el cual don Alonso –exdirectivo de un banco afamado-, prejubilado, sin saber por qué, se había enganchado de una forma tal, que hasta su mujer le había abandonado.Don Alonso ofuscado por su descubrimiento, apenas se percataba de la lejanía de su mujer, que andaba con sus amigas disfrutando de los baños en la playa junto al mar.Pinchó una vez más en la página que le tenía trastornado. De seudónimo, Dulcinea, según su perfil; ni guapa ni fea, ni alta ni baja, ni tonta ni lista, en fin, que don Alonso recordó esa frase que dice: “En la medianía está la verdadera felicidad” y con ese pensamiento siguió buceando en su página.

Habitaba Aldonza, la tal Dulcinea en una casa blanca con veleta, heredada de sus antepasados. Salió como todas las mañanas con su cesto al supermercado. Cogió un carro como era usual y comenzó el trasiego rutinario por los pasillos. Ese día la gente se arremolinaba en corrillos cuchicheando algo que ya había llegado a sus oídos.Al llegar a la caja, Sanchica, hija de Sancho, la miró de reojo esquivando mirarla frente a frente, su padre, le había advertido ser cauta y discreta. Al fin y al cabo él era autónomo y se ganaba el sustento acudiendo donde le llamasen, pues sabía de todo un poco y lo mismo arreglaba un grifo, que transportaba muebles..., esto le daba opción a saber los entresijos de muchas casas.El último encargo que había tenido Sancho, Fué transportar unas cajas con libros -algunos de informática, que don Alonso había adquirido para el manejo del ordenador-, al chalet de la sierra, temía que un día su mujer en un arrebato de ira hiciese un estropicio.En casa de Sancho empezaban a estar preocupados, no sabían nada de él.

(Kety Morales Argudo)

ENCUENTRO DE UNA SANCHICA DE AHORA CON UN MENSAJERO


LA ABEJITA DE LA VEGA LO CUENTA ASÍ, EN MODERNO.

“Dice, pues, la historia, que el de Seur era muy rápido y eficiente, y con deseo de encontrar aquella imprecisa dirección partió, en su furgoneta, hacia el pueblo de Sancho. Antes de entrar en él vio, en las orillas de un arroyo, estar haciendo botellón cantidad de chicos jóvenes, a quienes preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza, mujer de un tal Sancho Panza, trabajador autónomo de chapucillas diversas y ayudante ocasional con un ejecutivo de Telefónica prejubilado llamado Alonso Quijano, a cuya pregunta se levantó en pie una joven que estaba agitando una botella de Coca Cola y dijo:
—La Teresa Panza es mi madre, y el Sancho ése, mi padre, y el don Alonso, un cliente suyo que está como una chota. Desde que un día llamó, anda “missing” mi viejo y… la vieja desesperadita que no para de hacer horas en ca los pijos.
—Pues, si no te importa, acompáñame a casa de tu madre—dijo el de mensajería— porque le traigo una carta y un paquete de ése al que tú llamas “viejo”. Jesús, qué juventud, ya no hay respeto ni na.
—Vale, tío, voy contigo que igual algo cae —respondió la chavala, que mostraba ser de edad de dieciocho años, poco más a menos.
Y dejando la Coca Cola y el tinto don Simón a otra compañera, ajustándose los pantalones caídos y la camisetilla ajustada, que dejaba al aire su ombligo con plateado piercing , atándose las deportivas de marca falsa ,se plantó de un brinco en la furgoneta y dijo:
—Enseguida vuelvo, coleguís, dejadme algo de calimocho pa luego. Vamos, tío, que a la entrada del pueblo está la casa, y la Teresa con muchas ganas de saber algo de su hombre. Como dice “en qué hora se junto con ése chiflao que va a ser nuestra ruina”.
(Abejita de la Vega, también llamada María Ángeles Merino)

ENCUENTRO DE UN MENSAJERO DE LOS DUQUES CON SANCHICA


EL QUIJOTE CUENTA ASÍ EL ENCUENTRO DE UN MENSAJERO DE LOS DUQUES CON SANCHICA

"Dice, pues, la historia, que el paje era muy discreto y agudo, y con deseo de servir a sus señores partió de muy buena gana al lugar de Sancho, y antes de entrar en él vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza, mujer de un cierto Sancho Panza, escudero de un caballero llamado don Quijote de la Mancha; a cuya pregunta se levantó en pie una mozuela que estaba lavando y dijo:
—Esa Teresa Panza es mi madre, y ese tal Sancho, mi señor padre, y el tal caballero, nuestro amo.
—Pues venid, doncella —dijo el paje—, y mostradme a vuestra madre, porque le traigo una carta y un presente del tal vuestro padre.
—Eso haré yo de muy buena gana, señor mío —respondió la moza, que mostraba ser de edad de catorce años, poco más a menos.
Y dejando la ropa que lavaba a otra compañera, sin tocarse ni calzarse, que estaba en piernas y desgreñada , saltó delante de la cabalgadura del paje y dijo:
—Venga vuesa merced, que a la entrada del pueblo está nuestra casa, y mi madre en ella, con harta pena por no haber sabido muchos días ha de mi señor padre”

(Miguel de Cervantes)

martes, 26 de agosto de 2008

El cautivo en Constantinopla.

Éstos eran los temibles jenízaros, cuerpo turco de infantería , formado por jóvenes cristianos entregados forzosamente por sus familias . Educados en una estricta fe islámica y una férrea formación militar, dependían única y exclusivamente del sultán, por el que luchaban con fanatismo.
SEGUIMOS CON ESTA HISTORIA DEL QUIJOTE

SIGUE EL CAUTIVO CONTANDO SUS CUITAS QUE TANTO SE PARECEN A LAS DE MIGUEL DE CERVANTES

"Y, como ya habréis, señores, oído decir que el Uchalí se salvó con toda su escuadra, vine yo a quedar cautivo en su poder, y solo fui el triste entre tantos alegres y el cautivo entre tantos libres; porque fueron quince mil cristianos los que aquel día alcanzaron la deseada libertad, que todos venían al remo en la turquesca armada.Lleváronme a Constantinopla, donde el Gran Turco Selim hizo general de la mar a mi amo, porque había hecho su deber en la batalla, habiendo llevado por muestra de su valor el estandarte de la religión de Malta. Halléme el segundo año, que fue el de setenta y dos, en Navarino, bogando en la capitana de los tres fanales. Vi y noté la ocasión que allí se perdió de no coger en el puerto toda el armada turquesca, porque todos los leventes y jenízaros que en ella venían tuvieron por cierto que les habían de embestir dentro del mesmo puerto, y tenían a punto su ropa y pasamanques que son sus zapatos, para huirse luego por tierra, sin esperar ser combatidos: tanto era el miedo que habían cobrado a nuestra armada. Pero el cielo lo ordenó de otra manera, no por culpa ni descuido del general que a los nuestros regía, sino por los pecados de la cristiandad, y porque quiere y permite Dios que tengamos siempre verdugos que nos castiguen…"(Colaboración de Kety Morales, autora del blog los cuentos de la abuela )

BIEN POR LOS VERANOS QUIJOTESCOS ¿QUIÉN EMPEZÓ PRIMERO, KETY O LA ABEJITA DE LA VEGA?

lunes, 25 de agosto de 2008

El cautivo nos habla de Don Juan de Austria y de la batalla de Lepanto

El serenísimo don Juan de Austria

Una flotilla turca hizo presos a Miguel de Cervantes y a su hermano Rodrigo, en 1575. El hecho de habérsele encontrado en su poder las cartas de recomendación que llevaba de don Juan de Austria hizo pensar a sus captores que Cervantes era una persona muy importante, y por quien podrían conseguir un buen rescate. Pidieron quinientos escudos de oro por su libertad.

CUADRO DE IL VERONESSE "BATALLA DE LEPANTO"




CUADRO DE IL VERONESSE "BATALLA DE LEPANTO"

Cuenta el cautivo, personaje del Quijote que tiene mucho en común con Cervantes:
"Súpose cierto que venía por general desta liga el serenísimo don Juan de Austria, hermano natural de nuestro buen rey don Felipe. Divulgóse el grandísimo aparato de guerra que se hacía; todo lo que cual me incitó y conmovió el ánimo y el deseo de verme en la jornada que se esperaba; y aunque tenía barruntos, y casi promesas ciertas, de que en la primera ocasión que se ofreciese sería promovido a capitán, lo quise dejar todo y venirme, como me vine, a Italia. Y quiso mi buena suerte que el señor don Juan de Austria acababa de llegar a Génova; que pasaba a Nápoles a juntarse con la armada de Venecia, como después lo hizo en Mecina".

Digo, en fin, que yo me hallé en aquella felicísima jornada, ya hecho capitán de infantería, a cuyo honroso cargo me subió mi buena suerte, más que mis merecimientos. Y aquel día que fue para la cristiandad tan dichoso, porque en él se desengañó el mundo y todas las naciones del error en que estaba, creyendo que los turcos eran invencibles por la mar, en aquel día, digo, donde quedó el orgullo y la soberbia otomana quebrantada, entre tantos venturosos como allí hubo (porque más ventura tuvieron los cristianos que allí murieron que los que vivos y vencedores quedaron) yo solo fui el desdichado; pues , en cambio de que puediera esperar, si fuera en los romanos siglos, alguna naval corona, me vi aquella noche que siguiuó a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos Y fue desta suerte: que habiendo el EChalí , rey de Argel, atrevido y venturoso cosario, embestido y rendido la capitana de Malta, que solo tres caballeros quedaron vivos en ellas, y éstos mal heridos, acudió la capitana de Juana Andrea a socorrellas, en la cual yo iba con mi companía; y haciendo lo que debía en ocasión semejante, salté en la galera contaria, la cual,desivándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resitir, por ser tantos; en fin,me rindieron lleno de heridas"(colaboración de Luz del Olmo)

sábado, 23 de agosto de 2008

Hazme sitio en tu montura


Hay quien dice que don Quijote representa la resistencia ante la adversidad. En mi relectura actual de la obra, llevan a don Quijote, camino de su aldea, escoltado por los cuadrilleros de la Santa Hermandad, enjaulado y en un carro de bueyes. Es el final de la primera parte.

Recordemos estos versos de León Felipe, un vencido.


Por la manchega llanura

se vuelve a ver la figura

de Don Quijote pasar...
Y ahora ociosa y abollada

va en el rucio la armadura,

y va ocioso el caballero,

sin peto y sin espaldar...

va cargado de amargura...

que allá encontró sepultura

su amoroso batallar...

va cargado de amargura...

que allá «quedó su ventura»

en la playa de Barcino,

frente al mar...
Por la manchega llanura

se vuelve a ver la figura

de Don Quijote pasar...

va cargado de amargura...

va, vencido, el caballero

de retorno a su lugar.
Cuántas veces, Don Quijote,

por esa misma llanura

en horas de desaliento

así te miro pasar...

y cuántas veces te grito:

Hazme un sitio en tu montura

y llévame a tu lugar;

hazme un sitio en tu montura

caballero derrotado,

hazme un sitio en tu montura

que yo también voy cargado

de amargura

y no puedo batallar.

Ponme a la grupa contigo,

caballero del honor,

ponme a la grupa contigo

y llévame a ser contigo pastor.

Por la manchega llanura

se vuelve a ver la figura

de Don Quijote pasar...


León Felipe (Tábara, Zamora 1884-1968), Vencidos..., de Versos y oraciones de caminante (I, 1920)

VAMOS A BATALLAR DE NUEVO, DON QUIJOTE, A PESAR DE TODO.

jueves, 21 de agosto de 2008

¡Que viene el duque de Alba!

Nuestro cautivo nos cuenta que , estando ya de camino para Alejandría, tuvo nuevas de que el Gran Duque de Alba pasaba a Flandes.

Los niños flamencos, a partir de entonces, en lugar de gritar ¡que viene el coco!, gritan :
¡Que viene el duque de Alba!

miércoles, 20 de agosto de 2008

El cautivo cautivador, quien lo descautivará...etc


Garabatea Cervantes:
"Mis dos hermanos, movidos de mi ejemplo, cada uno le dio mil ducados; de modo que a mi padre le quedaron 4000 en dineros, y más de tres mil, que, a lo que parece, valían la hacienda que le cupo, que no quiso vender, sino quedarse con ella en raíces. Digo, en fin, que nos despedimos dél y de aquel nuestro tío que he dicho, no sin mucho sentimiento y lágrimas de todos, encargándonos que les hiciésemos saber, todas las veces que hubiese comodidad para ello, de nuestros sucesos prósperos o adversos. Prometímoselo y abrazándonos y echándonos su bendición, el uno tomó el viaje de Salamanca, el otro de Sevilla, y yo el de Alicante, adonde nuevas que había una nava ginovesa que cargaba allí lana para Génova. Este hará veintidós año que salí de casa de mi padre, y en todos ellos, puesto que he escrito algunas cartas, no he sabido dél, ni de mis hermanos nueva alguna. Y lo que en este discurso de tiempo he pasado lo diré brevemente. Embarqueme en Alicante, llegué con próspero viaje a Génova, fui desde allí a Milán, donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado, de donde quise ir a sentar mi plaza al cautivador Piamonte; y estando ya de camino para Alejandría, de la Palla, tuve nuevas que el Gran Duque de Alba pasaba a Flandes. Mudé propósito, fuime con él, servile en las jornadas que hizo, halleme la muerte de los Condes de Eguemon y de Hornos, alcancé a ser Alferez de un famoso Capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina, y a cabo de algún tiempo que llegué a Flandes, se tuvo nuevas de la Liga que la Santidad del Papa Pío V, de felice recordación había hecho con Venecia y con España, contra el enemigo común, que es el Turco; el cual, en aquel mesmo tiempo, había ganado con su armada la famosa isla de Chipre, que estaba debajo del dominio de Venecianos, y pérdida lamentable y desdichada."


(Cervantes no era muy amigo de los puntos y aparte)

Eran tres hermanos


Eran tres hermanos, no no eran los tres cerditos. Eran los de la"Historia del cautivo" del Quijote

CERVANTES DICE:
"Quien quisiere valer y ser rico, siga a la Iglesia, o navegue,ejercitando el arte de la mercancía, o entre a servir a los reyes en sus casas"; porque dicen: Más vale migaja de rey que merced de señor". Digo esto porque querría y es mi voluntad, que uno de vosotros siguiese las letras, el otro la mercancía, y el otro sirviese al rey en la guerra, pues es dificultoso entrar a servirle en su casa; que ya que la guerra no dé muchas riquezas, suele dar mucho valor y mucha fama. Dentro de ocho días os daré toda vuestra parte de dineros, sin defraudaros en un ardite, como lo veréis por la obra. Decidme ahora si queréis seguir mi parecer y consejo en lo que os he propuesto".Y mandándome a mí, por ser el mayor, que respondiese, después de haberle dicho que no se deshiciese de la hacienda, sino que gastase todo lo que fuese su voluntad, que nosotros éramos mozos para saber ganarla, vine a concluir en que cumpliría su gusto, y que el mío era seguir el ejercicio de las armas, siviendo en él a Dios y a mi rey. El segundo hermano hizo los mesmos ofrecimientos, y escogió el irse a las Indias, llevando empleada la hacienda que le cupiese. El menor, y, a lo que yo creo, el más discreto, dijo que quería seguir la Iglesia, o irse a acabar sus comenzados estudios a Salamanca. Así como acabamos de concordarnos y escoger nuestro ejercicios,mi padre nos abrazó a todos, y con la brevedad que dijo puso por obra cuanto nos había prometido;y dando a cada uno su parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada tres mil ducados en dineros (porque un nuestro tío compró toda la hacienda y la pagó de contado, porque no saliese del tronco de la casa), en mesmo día nos despedimos todos tres de nuestro buen padre, y en aquel mesmo, pareciéndome a mí ser inhumanidad que mi padre quedase viejo y con tan poca hacienda, hice con él que de mis tres mil tomase los dos mil ducados, porque a mí me bastaba el resto paa acomodarme de lo que había menester un soldado."(Luz del Olmo lo copió)

martes, 19 de agosto de 2008

LAS ESTACIONES DEL AÑO NO ERAN CUATRO


He descubierto que las estaciones del año de Quijote no se correspondían exactamente con las de ahora. La fecha de 22 de agosto , señalada en el capítulo XXV, pertenecía a lo que llamaban estío que no era sinónimo de verano.

Se consideraba el año dividido en cinco estaciones: el verano ocupaba el final de la primavera y principio del verano (tal como hoy se concibe) y el estío correspondía a la etapa más calurosa del verano actual.

Así , hablando del fin del gobierno de Sancho, encontramos:

«Pensar que en esta vida las cosas de ella han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado, antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el viento, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten.»

domingo, 17 de agosto de 2008

Iglesia, mar o casa real.




Kety del blog "Cuentos de la abuela"sigue con la"Historia del cautivo"

"Y lo que he pensado es hacer de mi hacienda cuatro partes: las tres os daré a vosotros, a cada uno lo que le tocare, sin exceder en cosa alguna, y con la otra me quedaré yo para vivir y sustentarme los días que el cielo fuere servido de darme de vida. Pero querría que, después que cada uno tuviese en su poder la parte que le toca de su hacienda, siguiese uno de los caminos que le diré. Hay un refrán en nuestra España, a mi parecer muy verdadero, como todos lo son, por ser sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia, y el que yo digo dice: "Iglesia, o mar, o casa real"...

I encuentro Burgalés "Arañita Campeña"

No fue tan mentado en la tele como el encuentro internacional de nombres raros de "Huerta del Rey", ni tan masificado como el SIMO...



... pero fue mucho más bonito e importante.

Luz del Olmo sigue con la "Historia del cautivo"

Gracias,Luz.
A ver quién se anima, a continuación.

El padre del cautivo reúne a sus tres hijos


"Viendo, pues, mi padre que, según él decía, no podía irse a la mano contra su condición, quiso privarse del intrumento y causa que le hacía gastador y dadivoso, que fue privarse de la hacienda sin la cual el mismo Alejandro pareciera estrecho. Y así llamándonos un día todos tres a solas en un aposento, nos dijo unas razones semejantes a las que ahora diré: " Hijos, para deciros que quiero bien basta saber y decir que sois mis hijos; y para entender que os quiero mal basta saber que no me voy a la mano en lo que toca a conservar vuestra hacienda. Pues, para que entendáis de aquí en adelante que os quiero como padre, y que no os quiero como padrastro, quiero hacer una cosa con vosotros que ha días que la tengo pensada y con madura consideración dispuesta. Vosotros estáis ya en edad de tomar estado, o al menos, de elegir ejercicio, tal, que cuando mayores, os honre y aproveche"

sábado, 16 de agosto de 2008

"HISTORIA DEL CAUTIVO" DE MIGUEL DE CERVANTES


OS ANIMO A SEGUIR COPIÁNDOLA Y A COMENTARLA.


“La historia del cautivo” es una novela morisca, dentro del Quijote, en los capítulos XXXIX, XL y XLI, de la primera parte.


Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos


“–En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje , con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna , aunque en la estrecheza de aquellos pueblos todavía alcanzaba mi padre fama de rico, y verdaderamente lo fuera si así se diera maña a conservar su hacienda como se la daba en gastalla; y la condición que tenía de ser liberal y gastador le procedió de haber sido soldado los años de su joventud , que es escuela la soldadesca donde el mezquino se hace franco, y el franco, pródigo, y si algunos soldados se hallan miserables, son como monstruos, que se ven raras veces. Pasaba mi padre los términos de la liberalidad y rayaba en los de ser pródigo, cosa que no le es de ningún provecho al hombre casado y que tiene hijos que le han de suceder en el nombre y en el ser. Los que mi padre tenía eran tres, todos varones y todos de edad de poder elegir estado. “

jueves, 14 de agosto de 2008

ZORAIDA O MARÍA


A LOS QUE HEMOS TRABAJADO CON MUJERES DE CULTURA ISLÁMICA, NOS PUEDE CHOCAR ESTE FRAGMENTO DEL QUIJOTE.


Por favor, contadme lo que veis extraño.

Aparece por primera vez el personaje de Zoraida, una mujer argelina enamorada del protagonista, en la novela morisca "Historia del cautivo".

Un pasajero… entró en la venta, el cual en su traje mostraba ser cristiano recién venido de tierra de moros….Entró luego tras él, encima de un jumento, una mujer a la morisca vestida, cubierto el rostro, con una toca en la cabeza; traía un bonetillo de brocado, y vestida una almalafa , que desde los hombros a los pies la cubría…
Pidió en entrando un aposento, y como le dijeron que en la venta no le había, mostró recebir pesadumbre y, llegándose a la que en el traje parecía mora, la apeó en sus brazos . Luscinda, Dorotea, la ventera, su hija y Maritornes, llevadas del nuevo y para ellas nunca visto traje, rodearon a la mora, y Dorotea, que siempre fue agraciada, comedida y discreta, pareciéndole que así ella como el que la traía se congojaban por la falta del aposento, le dijo:
—No os dé mucha pena, señora mía, la incomodidad de regalo que aquí falta , pues es proprio de ventas no hallarse en ellas; pero, con todo esto, si gustáredes de pasar con nosotras —señalando a Luscinda—, quizá en el discurso de este camino habréis hallado otros no tan buenos acogimientos.

No respondió nada a esto la embozada,... Llegó en esto el cautivo, que … viendo que todas tenían cercada a la que con él venía, y que ella a cuanto le decían callaba, dijo:

—Señoras mías, esta doncella apenas entiende mi lengua, ni sabe hablar otra ninguna sino conforme a su tierra, y por esto no debe de haber respondido ni responde a lo que se le ha preguntado.

Estas razones puso gana en todos los que escuchándole estaban de saber quién fuese la mora y el captivo, pero nadie se lo quiso preguntar por entonces, ... Dorotea la tomó por la mano y la llevó a sentar junto a sí y le rogó que se quitase el embozo. Ella miró al cautivo, como si le preguntara le dijese lo que decían y lo que ella haría. Él en lengua arábiga le dijo que le pedían se quitase el embozo, y que lo hiciese; y, así, se lo quitó ...
Preguntó don Fernando al captivo cómo se llamaba la mora, el cual respondió que Lela Zoraida ; y así como esto oyó...dijo con mucha priesa, llena de congoja y donaire:

—¡No, :no Zoraida: María, María! —dando a entender que se llamaba María y no Zoraida.
Estas palabras , el grande afecto con que la mora las dijo hicieron derramar más de una lágrima a algunos de los que la escucharon, especialmente a las mujeres, que de su naturaleza son tiernas y compasivas. Abrazóla Luscinda con mucho amor, diciéndole:

—Sí, sí, María, María.

A lo cual respondió la mora:

—¡Sí, sí, María: Zoraida macange —que quiere decir no."


martes, 12 de agosto de 2008

El queso alabado en el Quijote no es manchego



En el Quijote se cita, en más de una ocasión, al queso de una determinada localidad no manchega. Debía de gustarle mucho a don Miguel.

Actualmente se sigue fabricando y comercializando. Lo vende, incluso, una conocida cadena de supermercados. Recibe el nombre de su localidad.

¿Qué queso es?

A ver si encontráis las citas, en dos capítulos del inmortal libro.



lunes, 11 de agosto de 2008

I encuentro burgalés "La arañita campeña"


En esta ilustre plaza, presidida por Carlos III, ha tenido lugar el I encuentro burgalés de los tres célebres miembros de este blog: la arañita campeña, la mosca cojonera y la abejita de la vega. Tras la reunión, la mosca y la arañita han volado en dirección norte.

Sssssssss

jueves, 7 de agosto de 2008

Os aconsejo el blog de Kety

La dirección es:
http://loscuentosdelaabuela.blogspot.com/

Nunca es domingo en el Quijote...¿o sí?


¡Enhorabuena Kety!

Has descubierto un detalle que a Martín de Riquer se le escapa, en la citada entrevista(El Ciervo nº 630-631, septiembre-octubre 2003). El especialista en Cervantes señala:"Sí, tantos días que pasan y ninguno es domingo. A Cervantes quizá le pareció muy fuerte poner a don Quijote frente al altar. Pasan tantos días seguidos y nunca van a misa. Rezan el rosario vagamente, pero nunca van a misa. Y Cervantes sí que iba".

Como tú indicas, lo más cerca que está de la iglesia es en El Toboso cuando se topan con la torre.A Cervantes,no le apetece meter a su héroe dentro de un templo, por la razón que sea. Igual...no quería problemas con la Inquisición.

Pero,lo que tú has descubierto : al final de la primera parte, cuando Don Quijote vuelve a su aldea, leemos:"El boyero unció sus bueyes y acomodó a don Quijote sobre un haz de heno y con su acostumbrada flema siguió el camino que el cura quiso, y a cabo de seis días llegaron a la aldea de don Quijote, adonde entraron en la mitad del día, que acertó a ser domingo , y la gente estaba toda en la plaza, por mitad de la cual atravesó el carro de don Quijote".

Un saludo para Kety y seguimos con nuestras pesquisas cervantinas

sábado, 2 de agosto de 2008

BLANCA ME ERA YO


Estos días estoy viendo segar, con modernas cosechadoras...pero me vienen a la memoria estos bellísimos versos de Lope de Vega, de sabor popular.


CANTAR DE SIEGA

Blanca me era yo

cuando entré en la siega;

diome el sol

y ya soy morena.

Blanca solia yo ser

antes que a segar viniese

mas no quiso el sol que fuese

blanco el fuego en mi poder.

Mi edad al amanecer

era lustrosa azucena;

diome el sol

y ya soy morena.